¿Cómo va por ahí? ¿Avanzando rápido con el capítulo 29? ¿O tenemos que aguantarnos las ansias y los spoilers y esperar a llegar hasta allí? xD Que conste que no me burlo. De hecho yo soy una de esas pobres personas que aún no ha logrado llegar, aunque eso no evita el que me haya tragado ya varios spoilers. En cualquier caso no os preocupéis, que en este capítulo no encontraréis ninguno :) Disfrutad la lectura.


¿Qué pasaría si…?

¿… Sucrette tuviese que substituir temporalmente a Melody como subdelegada junto a Nathaniel?

Cuando la directora le informó de las nuevas, Nathaniel ciertamente no supo qué pensar. Por supuesto, en un principio le extrañó el que su subdelegada no hubiese aparecido ese día por la sala, cosa que quedó más tarde arreglado con una llamada de los padres de la misma justificando su falta de asistencia con una ligera gripe que la dejaría ese día en cama. Sin embargo, más raro resultó aún el que la directora se presentase ante él con una culpable Sucrette para ayudarlo a atender sus tareas como delegado en substitución de Melody…

…A modo de castigo.

Ni siquiera se molestó en preguntar qué habría hecho ella, ni tampoco el porqué el pasar tiempo con él podía considerarse un castigo –¿en serio, directora? ¿De verdad?–. A cambio, decidió dejarlo pasar y aceptarlo todo tal como le llegó. De todas formas tenía cosas que hacer, y les quedaba toda la tarde para acabar con ellas. Eso era mejor que nada, ¿no? Al menos se sentiría acompañado.

En cuanto la mujer se marchó cerrando la puerta tras ella, Nathaniel volvió a tomar asiento en su escritorio, lugar donde momentos atrás había dejado de lado varios documentos solo para atender a la directora. Sucrette se acercó a él con curiosidad.

—Bueeeeno… —soltó, mirando con ligero aburrimiento el trabajo del rubio—. ¿Alguna cosa que hacer para mí? ¿O puedo… quedarme sentada por ahí?

Nathaniel alzó el rostro hacia ella y sonrió con indulgencia.

—Para nada. Seguro que encuentro algo de trabajo para ti. Porque para eso te ha traído aquí la directora, ¿o no?

Sucrette suspiró.

—Te juro que no ha sido culpa mía. Olvidé los deberes en casa, y a la profesora Delanay le pareció justo castigarme una tarde entera por ello.

—Ya me imagino. Aunque no deberías olvidarte de algo como eso —le reprochó, apartando la silla y levantándose rápidamente. La chica lo miró con curiosidad.

—Oye, que un error lo tiene cualquiera —le reprochó, sin quitarle la vista de encima. Nathaniel se había dirigido a una de las estanterías junto a la ventana, y ahora parecía buscar algo entre varias cajas llenas de papeles—. ¿Qué buscar?

—Creo que Melody dejó alguna tarea pendiente por aquí —explicó, sin dejar de rebuscar. Necesitó echar un vistazo al interior de otras dos cajas hasta dar con la adecuada—. Lo tengo. Esto te servirá para pasar el rato —concluyó, levantándose y acercándose a la mesa central para dejarla sobre ella. Sucrette la miró con curiosidad. Sin embargo ésta se convirtió rápidamente en pánico al ver la gran cantidad de papeles que ésta contenía. Nathaniel los sacó todos con una sonrisa imborrable. Para Sucrette, bien podría haber sido una sonrisa macabra.

Lo miró fijamente.

—¿…Bromeas?

—En absoluto —repuso, haciéndole un gesto para que se acercara—. Mira, estos papeles son todas las peticiones de los alumnos de Sweet Amoris hechas a lo largo de este mes. Todavía faltan aprobarse… —La chica alzó ambas cejas, y Nathaniel pudo ver en ella un brillo de esperanza—. Aunque por supuesto ese no será tu trabajo —añadió rápidamente, destruyendo al instante con cualquier ilusión que la chica hubiese podido hacerse. Sonrió ante el puchero que ésta no pudo evitar hacer, aunque decidió centrarse de nuevo. Carraspeó—. Lo que tienes que hacer —siguió, observándola con cautela—, es separarlos por temática, archivarlos y dejar de lado cualquier posible repetido. ¿Lo entiendes?

—Mmm… —rumió ella, pensando detenidamente en la explicación. Sea como sea, ni con esto Nathaniel logró eliminar la duda de sus ojos—. ¿Y cómo habría que dividirlos…?

—Oh, pues… Mira, veamos un ejemplo. —Tomó la primera de todas las hojas y la leyó en voz alta—. Aquí dice: «Apenas queda papel higiénico en los lavabos al final de la semana. ¡Los alumnos de este instituto parecen comérselo! Exijo que pongáis más o que se repongan más a menudo»… —Nathaniel se sonrojó profundamente al terminar de leer. A sí mismo, Sucrette se mordió el labio inferior en un pobre intento por reprimir la risa que sentía querer salir sí o sí tras escuchar al delegado decir en voz alta estas palabras, casi como si fuese él mismo quien las hubiese pronunciado—. B-bueno, lo que tenemos aquí —continuó él, recomponiéndose poco a poco—. Es un problema de material. Así que deberás situarlo en la carpeta de "Material". ¿Entiendes? —preguntó. La chica asintió.

—Déjame probar a mí —respondió, notando cómo empezaba a ver la diversión en esto. Así, tomó otro de los papeles y se acercó a leer—. «El tercer inodoro empezando por la izquierda en el primer lavabo de la segunda planta está embozado. Es asqueroso. ¿Por qué nadie lo ha arreglado todavía?» Pfff… —Se rió—. Vaya, parece que aquí la gente tiene una seria obsesión con los lavabos. Creo que voy a hacer una petición para que los alumnos dejen de ser tan-

—No hace falta —la cortó rápidamente Nathaniel. Ahora era él quien reprimía una sonrisa, sin embargo no quiso dejársela ver a la chica. No quería perder la poca seriedad que le quedaba—. Bien, eso se trata de una avería del instituto, por lo que tendrás que ponerlo en "Mantenimiento".

—Muy bien. Entendido.

—Está bien. Yo estaré en mi escritorio terminando mi tarea. Si tienes alguna duda… —añadió, mirándola fijamente, sin acabar la frase a esperas de que lo estuviese escuchando. Sucrette hizo vago un gesto con la mano para tranquilizarlo.

—Sí, sí. Te pregunto. No te preocupes.

Nathaniel asintió conforme. Se detuvo unos segundos a observar cómo ella tomaba todos los papeles y carpetas y se situaba en una de las sillas centrales, empezando a trabajar en silencio. Visto esto, volvió una vez más a sus quehaceres.

Tenía la esperanza de poder acabar rápidamente con todo el papeleo y así dejarlo listo para el día siguiente. Todavía tenía deberes que hacer, y deseaba poder tener al menos un rato libre antes para evitar ponerse con ellos demasiado tarde. Aunque tal y como parecía ir la situación, parecía que esto de hecho sí que iba a ser posible; y es que si bien es cierto que le había dicho a Sucrette que le preguntase por cualquier duda, la verdad es que en el fondo deseaba que no lo hiciera. Cuidado, que esto no significaba que le molestase su presencia. ¡En realidad era todo lo contrario! Ya le gustaría a él poder pasar las tardes con Sucrette. Que no es que por ello despreciase a Melody, pero es cierto que ésta última sí que podía llegar a ser un poco demasiado insistente para su gusto… En cualquier caso, estaba seguro que, a falta de cualquier interrupción, acabaría a tiempo.

Lástima que apenas pasasen dos minutos cuando llegó la primera. Sí. La primera.

—Tengo una duda —dijo de pronto Sucrette, sin moverse del lugar. Nathaniel se volvió hacia ella, no viendo la necesidad de levantarse.

—Dime.

—A ver, aquí dice: «No soporto que Peggy me acose con preguntas absurdas. ¿No podéis expulsarla? O ponerle un bozal, al menos». Emm… —Dudó, frunciendo el ceño—. ¿Dónde se supone que tengo que poner esto?

Con un suspiro, Nathaniel se levantó y se fue a situar a su lado para leer él mismo personalmente. No eran abundantes, pero lo cierto es que siempre solía caer alguna petición absurda como era esta, cosa que no se convertía más que en una pérdida de tiempo para ambos, Melody y él.

—Hablaré con la directora para que le dé algunas palabras a Peggy, pero más que eso no se puede hacer nada. Descártalo. —Sucrette se encogió de hombros e hizo una bola de papel con él, lanzándolo a la papelera ante la atónita mirada del delegado—. No era necesario que… —Negó con la cabeza—. Da igual. Sigue con ello. —La chica asintió y se puso de nuevo al trabajo. Nathaniel se dirigió nuevamente a su mesa y la imitó, leyendo el último de los documentos para recordar en qué punto se había quedado.

De esa forma logró ganarse algunos minutos más de tranquilidad. Sin embargo en un momento dado puedo empezar a escuchar una ligera risa venir del lugar donde ella se encontraba. Esto en un principio no fue algo que llegase a molestarlo realmente, aunque llegó un momento en el que finalmente se convirtió en una verdadera distracción.

—¿Ocurre algo?

—¡Nada! —Nathaniel alzó una ceja, sin embargo la dejó estar. Pese a ello, no tardó en oír de nuevo la contenida risa de la chica, por lo que volvió a preguntarle, esta vez más insistente—. En serio, no es nada. Es que… —La chica se mordió el labio, sin poder evitar sonreír—. ¡Hay peticiones muy divertidas! ¿Quién iba a decir que la gente de este lugar tuviese necesidades tan… —Tuvo que pensárselo un par de segundos—… absurdas? —El delegado suspiró.

—Sucrette, no-

—Por ejemplo, mira esta: «Buenos días, señor delegado. Últimamente he notado que el señor Farrés conjunta muy mal la ropa. ¿No podrías hacer algo para arreglar semejante espectáculo del mal gusto?». —Soltó una carcajada—. ¡No importa que sea anónima, es obvio quién lo ha escrito! ¿Verdad? —Nathaniel quiso responderle que volviera de nuevo a su trabajo, sin embargo la chica siguió hablando—. Aquí hay otra. «El sonido del timbre al final de las clases me despierta de la siesta. ¿No podríais apagarlo?». ¡Vaya! Esta otra incluso trae una lista: «Petición para alargar el fin de semana de sábado a martes. Adjunto 26 firmas». —Sucrette negó alegremente con la cabeza, incrédula—. ¡Esto es muy divertido! Voy a ver qué más encuentro…

—¡No! ¡Ya está bien! —exclamó Nathaniel de pronto, levantándose de la mesa de golpe y lanzándole una mirada indignada—. Sucrette, ¡esto es serio! ¡No puedes tomarte el trabajo de subdelegada tan a la ligera! —Por supuesto, en el mismo instante en el que dijo estas palabras se arrepintió. La sonrisa de la chica había desaparecido sin dejar rastro, y ahora su expresión no mostraba nada más que culpa. Suspiró, acercándose a ella—. Mira, no es eso lo que quería decir…

—No, no, no. Si tienes razón —lo cortó rápidamente, rehuyéndole la mirada y dejándola caer nuevamente en los papeles frente a ella—. Se supone que estoy castigada. Además, como tú has dicho, esto es serio. —Se encogió de hombros con falsa indiferencia—. Soy tonta. No debería reírme de esto…

Nathaniel chasqueó la lengua y tomó asiento junto a ella.

—No, no eres tonta. Simplemente sabes tomarte el trabajo con más ánimo. En realidad soy yo quien debería aprender aquí de ti. —Sonrió al ver cómo la chica volvía a mirarlo de reojo, aunque todavía dubitativa—. De hecho tienes razón. Hay algunas muy divertidas. ¿A ver esta? —Tomó la que tenía ella entre las manos en ese momento y leyó—. «Deberían echar a todos los profesores. Y a la directora. Y a su perro. Y sobre todo al delegado». —Alzó una ceja atónito, no sabiendo bien qué pensar de semejante petición.

—Esa es de Castiel —afirmó Sucrette de pronto, todavía con expresión seria. Nathaniel la miró.

—¿Cómo?

—Es su letra. —Esta vez el rubio frunció el ceño.

—¿Y cómo sabes tú que es su letra? ¿A caso te has… fijado? —Sucrette se encogió de hombros, sin emitir respuesta alguna. Nathaniel se planteó seriamente la pregunta que acababa de hacerle, sin embargo, viendo el estado de ánimo en el que había quedado ella ahora, decidió dejarlo estar—. Mira, vamos a hacer una cosa… Vamos a acabar todo esto rápidamente, y después te invitaré a tomar algo en una cafetería. ¿Qué te parece?

La chica lo miró con curiosidad.

—Pensé que tenías deberes. —A Nathaniel le habría gustado señalar que, de hecho, ella también los tenía. Pero eso no tenía que ver con el tema.

—No importa, ya los haré por la noche.

—¿Seguro?

Sonrió.

—Por supuesto.

Sucrette le correspondió, y en apenas unos segundos el chico pudo ver cómo recobró fácilmente el ánimo perdido y se puso rápidamente manos a la obra. Por su parte, él volvió a su puesto, tomó todo el material allá abandonado y se situó rápidamente junto a ella. Puede que apenas le quedase tiempo para él, pero pasar la tarde con Sucrette parecía ser una excusa perfecta esta vez. Y ¿quién sabe? Siempre podía pedirle a la directora que castigase a la chica más a menudo…


Como ya dije, el orden de esta siguiente ronda de relatos no será el mismo que el anterior. Esta vez he decidido que lo haré según la cantidad de apariciones acumuladas. Nathaniel tuvo que conformarse con una sola, por lo que esta vez ha logrado el primer puesto. Los siguientes son Lysandro y Kentin, con dos cada uno. Aún no he decidido cuál saldrá antes. Pero bueno, ya os hacéis una idea, ¿no? ¡Alexy el último, por pesado!

PinkyYo: ¡Alexy ha cambiado demasiado en este capítulo! La verdad es que me hacía gracia ver uno un poco diferente a lo habitual. ¿Y qué más diferente que alguien de mal humor? Obviamente Armin tenía que ser su diana xD Me alegra haberte alegrado con la actualización :) ¡Ey! Siempre puedes irte a la sección en inglés, a ver si ves algo interesante.

shionlover: En realidad di por hecho que lo de Alexy no era nada grave, más que nada porque el fic está clasificado como "humor". Pero tienes razón xp Se nota el drama en el ambiente por las primeras líneas. Pero al menos se arregla rápidamente con la llegada del culpable :)

bonnie the sugar: ¡Claro que sí! Aquí nadie ha dicho que Sucrette fuese a ser la única receptora de adorabilidad. Alexy también se merece su parte, aunque sea un poquito :) ¡Gracias por comentar~!^^

uksa: En realidad creo que nadie puede imaginarse a Alexy con un moretón. Yo tampoco, de hecho :P Aunque lo que me es muy, pero que muy fácil imaginarme, es el momento en el que Armin abre la puerta y lo golpea en la cara xD ¡Tendrían que hacer un gif sobre eso! Y claramente, el trío de amigos ese es sin duda alguna lo mejor de CdM.

demfreckles: ¡Madre mía! ¡¿En serio?! ¡Pues muchísimas gracias por las molestias!^^ Que podrías haber dejado uno a modo de invitado y te habría respondido igual, pero que la hayas creado por mí me alaga mucho (demasiado). Y gracias por los ánimos :) Por supuesto que seguiré con ello. De hecho, ¡si no fuera por todos vosotros no lo habría hecho!

Diamante no Mai: Pues sí, por aquí sí :P De hecho empecé las clases a principios de febrero, pero es ahora cuando empiezo a notarlas de verdad… (en este momento siento bastante envidia hacia tu persona. Ahora se me pasa). He decidido hacerte caso y que sea la inspiración quien decida, que tampoco puedo venir yo a cortarla. Aun así, creo que seguiré intentando quedarme alrededor de esa cifra. ¡Me extraña que no te asustaras al leer el summary y ver el drama que parecía llegar con Alexy! xD

MadGHater: Pues mira, me pensaré seriamente esa continuación, porque precisamente de ideas no voy muy sobrada, y menos aún con Alexy, que parece colarse en todos los relatos ajenos a él xD Para los capítulos no me cortaré demasiado y al menos evitaré hacerlos extremadamente cortos, pero tampoco esperéis el típico one-shot larguísimo, ¿eh? :)

¡Muchas gracias a todos los que seguís leyendo! Nos vemos en el siguiente :)