Buff, vuelta aquí una vez más. Esta vez con Kentin :) ¿Y sobre el anterior capítulo? Bien, tengo que decir que si bien en un primer momento se subió correctamente, en una segunda revisión-elimina-errores terminé cambiándolo (cosa que, por cierto, ¡SABÍA QUE ME PASARÍA!), motivo por el que pido disculpas por ello. Y en el caso en el que no lo hayáis visto, os animo a retroceder un capítulo :)


¿Qué pasaría si…?

¿…castigasen a Sucrette por culpa de Kentin?

Kentin tuvo que respirar hondo para no cargarse a alguien.

Se encontraba delante de la puerta de la sala de profesores, con los nervios a flor de piel y su cabeza a mil por hora. Hacía ya quince minutos que la directora se había llevado prácticamente a rastras a Sucrette y encerrado allí junto con los dos delegados. Quince minutos que Kentin llevaba dando vueltas allí delante como un león enjaulado. Sobra decir que su primerísima idea no había sido otra más que la de pegar una patada a la puerta y entrar soltando a voz de grito, así en plan dramático como de película, que la chica era inocente. Sin embargo una voz en su cabeza logró persuadirlo de realizar semejante acto de violencia contra un objeto del instituto como era la pobre puerta, que en el fondo nada malo había hecho a nadie.

En realidad, la voz de su cabeza no estaba en su cabeza, sino junto a él. De hecho, esa voz en particular pertenecía a Alexy, y para su frustración, el muy condenado parecía encontrarse la mar de tranquilo pese a tan extremada situación.

—Kentin, haz el favor de tranquilizarte, ¿quieres? Si sigues así te va a dar un ataque o algo. O peor: se te caerá el pelo.

El aludido clavó en él una gélida mirada que para nada afectó a su amigo. A cambio, éste continuó mirándolo con absoluto cansancio y –juró que también pudo ver en sus ojos– diversión. Gruñó.

—¿Pero cómo quieres que me tranquilice? ¡Están castigando a Sucrette por mi culpa! —Alexy rodó los ojos.

—Mira, no es que no me preocupe por ella, pero teniendo en cuenta el motivo dudo mucho que…

—Oh, tú no puedes decir nada —lo interrumpió—. No has visto a la vieja bruja esa enfadada de verdad. —Volvió a mirar la puerta, esta vez cargado de rencor—. Créeme, está loca. Deberían jubilarla. O internarla en un manicomio. Lo que les venga mejor.

El otro se encogió de hombros, todavía escéptico ante la visión que el castaño parecía haber adoptado de la abuela. Es decir… de la directora.

—Oye, que a mí también me han mandado con ella alguna vez, y nunca suele llegar más allá de un par de gritos —concluyó—. Sucrette estará bien. Por no mencionar que ya está algo acostumbrada a esto de los castigos injustos, ¿no? —añadió, esta vez con algo de diversión. Kentin, como era de esperar, negó con la cabeza.

—Que te digo que -

De pronto se detuvo al ver la puerta frente a ambos abrirse. Inmediatamente retrocedieron un par de pasos, no fuese nadie a pensar que estaban allí espiando ni nada por el estilo –aunque eso fuera lo que hubiesen estado haciendo, de todos modos…–. Se esperaron encontrarse a la directora, o a Sucrette, sin embargo no fue ninguna de ellas quien salió. Fue Melody, la subdelegada. Nada más cruzar el umbral, cerró la puerta tras ella y soltó un suspiro tembloroso.

Ambos volvieron rápidamente junto a ella.

—¡¿Qué ha pasado?! —la interpeló Kentin, tomándola bruscamente por los hombros. En un primer momento la reacción de la chica fue la de mirarlo de forma aterrorizada. Por suerte, Alexy supo actuar rápidamente, apartando al loco de su amigo de ella y colocándose entre ambos para evitar cualquier tipo de problema.

—¿Pero qué pasa contigo? —le reclamó Melody, mirándolo de forma incrédula—. ¡¿Crees que esas son maneras de tratar a una compañera de clase?!

—¡Por favor, Melody, no se lo tengas en cuenta! —le pidió Alexy, con un intento de sonrisa—. El pobre está muy nervioso. No ha podido evitar reaccionar como ha reaccionado. —Le pegó un codazo al castaño. Éste entrecerró los ojos.

—Sí. Eso. Lo siento y bla, bla, bla. ¿Ahora me respondes o qué?

La chica se cruzó de brazos, ceñuda. No soportaba semejante comportamiento en nadie, sin embargo parecía obvio que la ocasión lo justificaba, de alguna manera.

—Está bien —murmuró—. Pero que no vuelva a pasar. Sino-

—¿Vas a responder o no? —le reclamó Kentin, grosero e impaciente. Alexy le sonrió a la chica en señal de disculpas, quien no tuvo otra que rodar los ojos. Se cruzó de brazos antes de hablar.

—La directora está muy enfadada por lo ocurrido —dijo—. Ni siquiera ha dejado a Sucrette explicarse.

Kentin chasqueó la lengua, sin embargo fue Alexy el primero en hablar.

—Espera. ¿Entonces lleva todo este tiempo gritándole? —preguntó él, incrédulo. Su voz al fin empezaba a delatar algo de indignación. Por su parte, Melody apretó fuertemente los labios.

—No es que que apruebe el comportamiento de Sucrette, sin embargo sí que siento que la directora se está pasando un poco…

—¡¿Un poco?! —intervino Kentin, de nuevo con un tono de voz exageradamente alto—. ¡La están castigando por algo que no ha hecho!

—Ya, eso díselo a la directora. —La chica suspiró—. Mirad, tengo que irme. No me gusta nada este ambiente que se está formando, así que… —Y sin decir nada más, la subdelegada dio media vuelta y se alejó por el pasillo a paso rápido, sin mirar atrás en ningún momento.

Los minutos continuaron avanzando. En este tiempo ninguno de los dos se atrevió a soltar palabra más que los constantes gruñidos de Kentin, a estas alturas fácilmente ignorados por su amigo. Finalmente, no fue hasta cinco después que la puerta no volvió a abrirse, esta vez para dar paso al delegado.

Nathaniel se mostraba algo más pálido de lo normal, cosa que no pasó desapercibida para ninguno de los dos.

—¿Y bien? —preguntó Alexy—. ¿Ya está?

El rubio negó lentamente con la cabeza. Tras echar un rápido vistazo a la sala, cerró tras él y se acercó a ambos.

—La directora ahora está decidiendo el castigo. Por primera vez ha dejado a Sucrette hablar, aunque no se puede decir que eso le haya ayudado mucho de todas formas…

—¿Y tú qué? He de suponer que te habrás quedado mirando como si nada, sin atreverte a intervenir, ¿o me equivoco? —escupió Kentin, con una voz cargada de veneno como pocas veces se podía ver. Nathaniel lo miró atónito, necesitando al menos unos segundos para procesar lo dicho por el castaño. Frunció el ceño.

—¿Cómo dices? Disculpa, pero como delegado por supuesto que he intervenido. El que la directora estuviese tan fuera de sí era algo que estaba fuera de mi mano. De hecho dudo que nada de esto hubiese pasado si tú-

—¡Muy bien, muy bien, muy bien! —intervino rápidamente Alexy, viéndose en la obligación de volver a colocarse entre Kentin y otra persona una segunda vez. Sabía perfectamente que, dado el carácter de su amigo, era muy probable que la situación no acabase como debiese acabar si continuaba ese rumbo. No podía permitirlo—. Nathaniel, lo que pasa es que estamos muy preocupados por Su. Además, esta situación ha estresado un poco a Kentin…

El delegado se cruzó de brazos y alzó una ceja.

—Conque "un poco", ¿eh? Bien, pues eso es porque no habéis estado ahí dentro. Os aseguro que jamás os gustaría veros en la situación en la que se encuentra ahora Sucrette, y si tienes el valor de venir aquí a reclamarme —continuó, mirando esta vez a Kentin—, entonces también deberías tenerlo para confesar que todo esto es culpa tuya, y no de ella —concluyó.

De nuevo, Alexy fue quien intervino, esta vez para dirigirse a Kentin con una mirada incrédula que delataba que esa última información era completamente nueva para él.

—¿Cómo que culpa tuya? Kentin, dijiste que había habido un error. —Ladeó la cabeza—. ¡Pero no que tú eras el causante! Sinceramente, te creía más valiente… ¿Dejar que Su asuma ella sola las consecuencias de algo que has hecho tú? Vaya…

—¡No me mires así! ¡Todo ocurrió muy rápido! —se excusó Kentin—. ¡Cuando quise darme cuenta la directora ya se la había llevado!

Nathaniel negó con la cabeza.

—Sigo pensando que eso no es excusa —replicó. De pronto, la puerta se abrió por tercera vez ese día, cortando a Nathaniel, y poniendo en alerta al castaño. De ella salieron la directora y Sucrette. La primera llegaba con esa típica expresión de molestia constante que parecía sufrir siempre la mujer. En cuanto a Sucrette, parecía incluso más pálida que Nathaniel cuando salió en su momento.

—Espero que le haya quedado todo claro, señorita. Le recuerdo que no aceptamos este tipo de comportamiento en Sweet Amoris.

Sucrette asintió.

—Sí, señora. —Si bien los tres presentes eran conscientes de su inocencia, era obvio por su tono que la chica se había dado por vencido, cosa que a ninguno de ellos le hizo la más mínima gracia.

—¿Y le ha quedado claro cuáles van a ser sus tareas a partir de ahora? —continuó.

Esta vez, soltó un suspiro de resignación.

—Sí, señora.

Kentin se mordió el labio inferior. Ese era su límite. No podía dejar que la chica siguiese encontrándose en semejante estado de ánimo por su culpa, aunque siquiera ella fuese consciente de eso.

Alexy lo miró, a esperas de que dijese algo. Por su expresión, supo que se encontraba tan compungido como él. Tragó saliva. Ahora ni siquiera el aterrador estado de ánimo en el que se encontraba la directora parecía tener sentido para él. Iba a hacerlo. Esa era su oportunidad.

—¡Directora! —exclamó, dando un paso adelante con todo el valor que pudo reunir, atrayendo la atención tanto de la mujer como de la misma Sucrette—. ¡F-fui yo quien pisó a Kiki!


Espero que os haya gustado :) Realmente en esta ocasión ha habido muy poca interacción entre Kentin y Sucrette, sin embargo prefería centrarme más en su reacción y pensamientos al sentirse culpable. Con el siguiente iremos a por Lysandro, y también puedo decir que el que le siga, muy probablemente sea para Castiel. Y eso es lo único que diré.

shionlover: Pero qué envidia que me das, en serio. Y yo todavía por el capítulo 24… De todas formas conozco todos los detalles del capítulo, y entiendo perfectamente cómo te sientes. Ahora a esperar otros mil meses para la continuación… Volviendo al fic, he de decir que así es cómo me imagino yo un día con el delegado xD Por supuesto no podía faltar la parte estricta, pero siempre queda también lo dulce :)

PunkyYo: Bueno, creo que Su a estas alturas ya debe estar acostumbrada a esta clase de situaciones, aunque siempre termine consiguiendo que le pase algo bueno a cambio xD El karma, supongo. Hay que aprovechar la suerte de esta chica. Sobre Nathaniel, pues entonces logré la reacción adecuada, porque precisamente haceros sentir mal era lo que quería. Pero solo por unos segundos, ¿eh? Solo hasta que se arreglase todo :) Así el final quedaría más bonito. ¿Logrado?

Love You: ¡Bieeen! Objetivo logradísimo entonces xD En realidad creo que también es uno de los que más gracia me ha hecho escribir, aunque la mayor parte de ello haya sido improvisado. ¿Castiel? Por supuesto que llegará, pero no todavía. Tocará esperar un par de capítulos. Eso sí, ya está completamente pensado ;)