Capítulo 2: Un extraño regalo.
En mi primer día como general del ejército, Diamante blanco, la líder suprema del planeta hogar, nos regaló a mí y a mis amigos una perla a cada uno.
La de Ojo de tigre tenía la piel de color naranja, con la gema en el dorso de su mano derecha y el pelo castaño. La de Cromos era verde, con su gema interior izquierda y el pelo verde claro tapándole los ojos. La perla de aguamarina era de color azul claro, con la gema en el dorso de su mano izquierda y un cabello azul oscuro, que le llegaba justo hasta el final de la espalda. La de crysocolla era de un azul más oscuro con la gema donde debería estar su nariz y un pelo azul verdoso que le llegaba hasta los hombros.
Mi perla no para como yo me la esperaba: Para empezar, era unos treinta centímetros más alta que las otras, además, no llevaba su gema donde yo la tenía, y eso era extraño, ya que el resto de perlas tenían sus gemas en el mismo lugar que sus dueños. Yo tenía mi gema en el cuello, pero ella la tenía en la frente. Poseía una nariz larga y puntiaguda, que no tenía nada que ver con las demás, cuyas narices eran pequeñas y redondeadas. Todas las demás perlas llevaban puesto un simple vestido hasta las rodillas del color de pelo de cada una con delantal blanco, pero la mía llevaba un maillot de ballet ceñido, dejando ver que era casi completamente plana de pecho. El maillot era de color blanco y tenía una corta falda de color azul claro transparente dejando ver unos leggings también blancos. Tenía el pelo de color melocotón acabado en punta y unos preciosos ojos de color turquesa además de una bonita piel de color blanco hueso.
Rose nos habló:
-Estas son vuestras perlas. Os aconsejo que las tratéis como amigas, os serán leales. No les deis órdenes, pedidles favores y pensad que ellas también tienen su corazoncito. ¿Lo habéis entendido?
-Sí, señora rose- Dijimos todos
Mi perla me dijo:
-¿Puedo hacer algo por usted señorito tanzanita?
Me enamoré de ella a primera vista.
