Los personajes pertenecen a la saga Tiwlight, la trama es toda mía.
Let´s Burn Together
Capítulo 2: La Push.
El grito sonó más alto de lo que pretendía. En pocos segundos, Alice estaba parada atrás de mi con el cabello aun mojado cayéndole sobre el rostro y una mirada de terror y preocupación. El hombre levantó los brazos enseñando la palma de las manos.
-¿Quién eres tu?- la voz de Ally me hizo cerrar la boca. Se había acercado a mi con un jarrón rojo en las manos y posición defensiva. Por un momento quise reírme. Mi amiga no tenia ningún oportunidad si él quisiera hacernos daño, la pisaría como a un mosquito.
-Tranquila- dijo él sin moverse- Vivo a lado, vengo en son de paz.
-¿A lado? ¿En que lado? Por que si eres un vampiro de una vez te digo que no dejare que bebas mi sangre ni la de Bella- Ally tomó aire- o que nos encierres en el sótano.
El sonrió. Una sonrisa ladeada que apenas dejaba ver un incisivo blanco. Me recordó a el chico que había visto ayer afuera de la plaza …
-¡Tu!- chillé señalándolo- Eres el idiota que no movía su carro ayer en el centro.
Enarcó una ceja para pegar una risotada después. Movió la cabeza hacia atrás ocasionando que su cabello bailara como en un comercial de shampoo. La manzana de su garganta vibraba con su risa. Y lo cierto es que se veía condenadamente sexy. Tal vez si lo dejaría beber mi sangre.
-Pido una disculpa por eso pero como tu me has espiado toda la noche creo que estamos a mano- dijo encogiéndose de hombros.
-¿Lo conoces, Bella?- preguntó Alice recordándome su presencia.
-Algo así, ya puedes bajar el jarrón-
Mi amiga sonrió y dejo caer su mortal arma en la mesita que tenia a lado. Se acomodo el cabello que era un sinfín de nudos y se acercó a él tendiéndole la mano con una sonrisa enorme.
-Lo siento por eso, soy Alice Brandon- se presentó.
-Edward- respondió sin estrecharle la mano. Ally miró su mano y luego a él para luego bajarla y dejarse caer en el sillón donde yo estaba hace unos minutos con una gracia digna de una bailarina.
Edward era guapo. Demasiado guapo. Pero aquello había sido grosero, cualquiera que no conociera a mi amiga diría que le valía un cacahuate pero yo sabia que se sentía apenada y ofendida hasta cierto punto. Alice era amabilidad andante, siempre queriendo agradar a todo mundo. Yo no.
-¿Qué quieres?- le espeté cruzando los brazos sobre el pecho.
Me miró sorprendido - ¿Así recibes a todos tus invitados?-
-Nadie te invito- Sonreí- Así que puedes ir tirando.
Se me quedo mirando. Tenia los ojos de un verde intenso que por un momento me hicieron dudar de mi actitud. Se acercó a la mesa y tomo mi encendedor rosa, lo observó y giro el dedo para hacer vibrar la llama con la cual encendió su puro. El humo se arremolino a su alrededor y le dio un aspecto que me secó la boca. Dejo el encendedor en su lugar, me miro, inclino la cabeza hacia mi y se marcho justo a como llegó. Lo vi cruzar el jardín y saltar la pequeña valla que separaba su propiedad de la mía.
-¿De que lo conoces, Bells?- preguntó Alice- Esta para comérselo pero es un engreído. Aparte, si vive a lado dudo que sea buena compañía. No necesitas más problemas ¿sabes?
Negué encendiendo otro cigarro, mirando el lugar donde había desaparecido.
-No es nadie, Ally. Tuve un encuentro con él después de dejar a Mike-
-¿¡Te metiste con él!?-
-¡No, Ally! Jamás me metería con él- contesté y debí haberme mordido la lengua.
La música sonaba con fuerza por los altavoces haciendo que las paredes vibraran. El cabello se me pegaba a la espalda y en el cuello. Me lo aparté con un movimiento, sus labios se pegaron inmediatamente sobre mi garganta recorriéndola con besos suaves. Ladee un poco más el rostro dejándole mayor libertad para que hiciera lo que quisiese mientras seguía moviendo la cadera al ritmo. Tome otro tragó a mi vaso y cerré los ojos. Sin embargo, aun sentía su mirada taladrándome.
-Para- sisee con la voz distorsionada por el alcohol.
Me deshice de sus brazos y camine con decisión hacia donde estaba parado con una cara de pocos amigos. Los tacones hacían que mis tobillos intentaran romperse a cada paso por lo que el termino de recorrer la distancia y se planto frente a mi. Su rostro daba vueltas. Me estaba dando ganas de vomitar.
-¿Bella?- su voz sonó débil. Me recordó a un cachorrito abandonado que te mira con sus ojos grandes y tristes. Puaj.
-Hemos terminado- Me miró con ojos confusos. Un cachorrito triste y confundido. Tuve que pegarme un manotazo para no apachurrarle las mejillas.
-Lo se ¿por qué lo dices?-
-¡Por que no dejas de mirarme!- grité señalándolo con un dedo acusador. Mi dedo era largo. Ugh. Eran feos- ¡Deja de mirarme, Mike! ¡Ve a darte el lote con alguien y deja que yo lo haga!
Esta vez parecía un cachorrito enfadado. Muuy enfadado. Tenia las mejillas encendidas y los ojos azules obscurecidos. Comenzó a negar con la cabeza, yo ya tenia las palabras en la punta de la lengua. Tenia que superarme.
-Vete al diablo, Swan- gruño dándose la media vuelta y saliendo del salón.
Ok, tal vez eso no era lo que esperaba. Vete al diablo, Swan. Querido Mike, yo vivo ahí. El liquido en mi vaso era obscuro casi negro. Me perdí en su textura por un buen rato. Estaba en casa de Emmett McCarthy, un amigo de músculos enormes y rasgos infantiles, era su cumpleaños así que había estado bebiendo desde el medio día. Ya había perdido la noción del tiempo. A lo mejor y llevaba una semana aquí. En una dimensión desconocida donde nos controlaban por medio de ron y coca cola.
-¡Beellaa!- alguien grito tras de mí jalándome del brazo y ocasionando que se me cayera todo el vaso sobre el frente de mi blusa.
-Adiós dimensión desconocida- murmuré viendo como la mancha marrón se extendía sobre el amarillo.
-Tus ojos- dijo Alice señalando con sus manitas mi rostro. Gire para encontrarme con un espejo sobre una mesa con flores. Tenia el cabello mojado haciendo que se viera negro, las mejillas se me hundían provocando que mis ojos parecieran más grandes y obscuros de lo que eran. Lo blanco había desaparecido volviéndose completamente rojo. Tenía los labios hinchados y desde aquí podía ver una mancha violeta formándose en la base del cuello. Un chupetón. Sonreí.
-Soy guapa- dije sin quitar la mirada de mi reflejo. Lo era.
-Lo somos- acordó mi pequeña amiga poniéndose a mi lado y mirando nuestros reflejos. Ella si que era guapa. Su cabello negro como el carbón caía en rizos sobre sus hombros, la piel se veía demasiado pálida pero le quedaba bien con sus ojos rasgados, azules y chispeantes. Me recordaba a una felina. Un leopardo. Hizo un morro con los labios rojos sangre - ¿Quieres ir a la Push?
-¿Quiénes irán?- pregunté intentando mover lo menos posible los labios - Somos estatuas -
-Todos- respondió logrando que pareciera que no había hablado -Harán amanecer-
-Vayamos- contesté sonriendo y echando a perder nuestra imitación -Soy una pésima estatua-
-Lo eres- rió.
Esto era de verdad difícil. La arena atrapaba mis pies obligándome a hacer una fuerza descomunal para lograr dar el paso. El aire hacia revolotear mi cabello y yo me sentía cada vez más ebria, si eso era posible. Una botella de tequila tintineaba contra mi al caminar.
Gemí cuando el agua me rozo la punta de los pies. Estaba helada. Me deje caer sobre la arena estirando las piernas para mojar solo mis talones. Alice había desaparecido. Emmett había desaparecido. Jessica estaba vomitando el estomago desde hace un rato. Todos se habían ido. Estaba haciendo malabares con la botella y el cigarro cuando este desapareció, reapareciendo encendido segundos después enfrente de mi boca.
-De nada- susurró alguien a mi lado.
Voltee en cámara lenta. Mi cabeza estaba pesada. Edward estaba sentado con las piernas dobladas sobre el pecho. Un cigarro colgaba perezosamente de su boca. Una boca roja y gruesa. Enarcó una ceja desviando la mirada.
-¿Qué haces aquí?- pregunte sin dejar de verlo. Lo tenia a unos pocos centímetros de mi, si inclinaba la cabeza podría recostarme en su hombro. Olía a sal y madera. Una rara combinación.
-Tu pregunta favorita- me miro de reojo- Vine con mi prima.
-¿Quién es tu prima? No sabia que tenias familia aquí-
-Rosalie Hales. Y no sabes nada de mi, Isabella- dijo bajando la voz convirtiéndola en un susurro grave, ronco y jodidamente excitante.
Me incline un poco hacia él. Así de cerca pude ver que no era guapo, era hermoso. Un dios griego. La mandíbula cuadrada estaba cubierta por una ligera barba obscura, los labios rojos y una nariz recta. Algunos mechones le caían sobre los ojos dejándome ver que no era ni rubio ni castaño si no cobrizo.
-Ugh- murmure ganándome una mirada curiosa- Tu prima, no somos las mejores amigas.
- Lo se- respondió encogiéndose de hombros. Me toco fruncir la frente.
-¿Vas por ahí preguntando por las personas?-
-Solo cuando vale la pena- dijo inclinándose hacia mi.
Diablos me va a besar. Baje la mirada a sus labios. Bésame. Se inclino un poco más y pude sentir su aliento a menta con cerveza. Lleve mi cuerpo hacia delante pero me encontré solo con el vacío. Una risita me hizo alzar la cabeza. Edward estaba parado junto a mi con una sonrisa burlona en los labios. Se agacho apoyando las manos en sus rodillas, me hizo a un lado el cabello acercando su boca a mi oído. Su respiración me causo un hormigueo en las partes más sensibles de mi cuerpo.
- No soy tan fácil, Isabella - dijo.
Tarde unos segundos en comprender sus palabras. Apenas capte, la botella salió volando de mi mano, cayendo a sus pies sin alcanzarlo. Se rió. De mi. En mi cara. Negó con la cabeza y se dio la media vuelta. Alejándose con pasos elegantes. ¡Es arena! ¿Quién camina elegante en la arena?
-Imbécil- balbucee intentando ponerme de pie. Tenia la parte trasera mis jeans pegajosa y cada vez que me sacudía peor lo volvía.
Dos figuras se acercaban hacia mi dando tumbos. Una de ellas se cayo de panza llevándose a la otra en el camino. Fueron minutos para que se lograran ponerse de pie y unos más para que llegaran hasta donde yo estaba. Eran Alice y Ángela.
-Va a comenzar, Bell- dijo Angie con la voz entrecortada.
Asentí y la ayude a cargar con el pequeño cuerpecito de Alice, quien estaba ya frita. Daba traspiés por la arena balbuceando cosas sin sentido. Mi vista comenzaba a aclararse pero no lo suficiente para ser una persona de nuevo. Llegamos a la entrada de la playa donde estaban el resto de las personas. Me acerque a donde estaba Emmett con los demás del grupo. Jessica me hizo señas para que me subiera a lado de ella, metimos a Ally primero que se desparramo por el asiento ocupando todo el espacio. Angie y yo decidimos ir en los asientos de en medio junto a Mike. A lado de nosotros, en una camioneta blanca, estaba Erick junto con Jane y Rosalie que coqueteaba descaradamente con Alec.
-¡Venga, Emm! ¡Haz tronar las llantas! – escuche gritar a Angie y a continuación un alarido me hizo palpitar el cráneo. Cerré los ojos intentando retener la cena en mi estomago. El tequila que había consumido me estaba quemando por dentro pidiendo salir.
-¡Agárrense que esta carrera la ganamos!- gritó Seth desde el asiento del copiloto y tamborileando la ventana con las palmas.
Algo rugió y me vi impulsada contra el respaldo del asiento golpeándome los codos en el proceso. Los ojos se me abrieron de golpe, la camioneta de Alec iba unos centímetros por delante de nosotros, los arboles pasaban como un visaje a nuestros lados y aun con todo el alcohol pude ver una figura conocida sobresaliendo por el capo del auto. La obscuridad se cerraba a nuestro alrededor a excepción del rastro que dejaban los faros. A pesar de eso podía imaginar su cabello cobrizo meciéndose en el viento, su chaqueta despegada de su cuerpo como si fueran alas.
-¡Venga, abran el capo que yo voy arriba!- Angie se estaba poniendo de pie cuando sin pensarlo me interpuse en su camino botándola a un lado con un caderazo - ¡Eh Bella que estas muy ebria!-
Diablos, tenia razón. Los asientos daban vueltas bajo mis pies, no lograba adivinar en donde situarme para poder tomar impulso. Estaba intentado resolver el gran enigma cuando unas manos firmes me tomaron de las caderas y me subieron colocando ambos pies de la forma correcta para que no me cayera. El aire me azoto el rostro con rudeza, fue tan agresivo que me escoció los ojos y me obligo a cerrarlos. Sentí el sabor del tequila jugando en mi boca y un cosquilleo que nacía en la boca del estomago y se expandía hacia la punta de mis dedos. Abrí los ojos poco a poco hasta que logre ver la obscura carretera frente a mi, como si la estuviera sobrevolando, pasaba tan deprisa que era imposible fijar la vista en algo. Edward iba delante de nosotros, aun en obscuras podía imaginar su enorme sonrisa dejando entrever unos dientes blancos y perfectos, sus rasgos bañados por la luna eran aun más hermosos. Miro hacia atrás y me hizo señas con las manos abriendo sus brazos de par en par. Vuela, Bella. Lo imite. La sensación mejoro en un cien por ciento, mis pequeños brazos luchaban contra la fuerza del viento y volé. Cualquier pensamiento coherente desapareció de mi mente, cerré los ojos y comencé a reír. Las carcajadas brotaban de mi garganta sin poder detenerlas ocasionando que unas enormes lagrimas escurrieran por mis mejillas. Si tuviera que definir la palabra libertad la definiría con este momento. Una sensación de grandeza me invadía el pecho como si el mundo entero pudiera caber en mis brazos. En ese instante, en esos breves minutos, el mundo fue mío. Y no necesitaba más.
Un fuerte jalón me saco de mi burbuja gigante. El aire dejo de azotar mi rostro mientras que unos aprehensivos brazos evitaban que estampara todos mis dientes contra el respaldo de enfrente cuando la camioneta frenó de golpe. Las llantas chirriaron un momento y luego todo se quedo en silenció absoluto antes de que estallara el caos.
-¡Maldita sea, Swan, he perdido por tu culpa! ¿Qué diablos estabas pensando parándote ahí afuera? ¡He perdido cien pavos por ti!- la voz de Emmett fue la primera en hacer acto de presencia.
Abrí la boca para disculparme pero todo comenzó a dar vueltas. El mundo estaba desmoronándose bajo mis pies. La puerta se abrió de un jalón y casi me caigo de bruces sobre el suelo. Logre sacar la cabeza antes de devolver el estomago. Escuche los sonidos de asco pero estaba demasiado ocupada para hacerles caso. Una manos frías me tomaron el cabello, apartándolo de mi rostro sudoroso. Un sabor agrio me quedo en la boca. Me apoye en el auto respirando agitadamente. La voces se escuchaban cada vez más lejanas, los ojos me pesaban y mis extremidades comenzaban a perder fuerza. ¿Tanto había bebido? Iba a morir, seguro.
-Yo la llevó a casa- dijo una voz seguida de unos brazos que me tomaron de la cintura permitiendo que pusiera todo mi peso en ellos. No sabia quien era pero estaba demasiado débil para poner alguna resistencia. Distinguí la voz de Emmett a lo lejos antes de que un ruido la ahogara.
-Vamos, Bella. Apóyate en mi-
El mundo giro cuando abrí los ojos así que los cerré de inmediato. No quería volver a vomitar, aun me ardía la garganta. Sentí el piso arrastrarse bajo mis pies para luego desaparecer. Tenia la cabeza sobre algo duro, cálido y vibrante. Madera. Dios, nada tenia sentido. Escuche una puerta que se abría seguida de unos pasos apresurados.
Entreabrí un ojo y vi a Renee parada con la mirada furiosa. Movía la boca sin emitir ningún sonido. Agitaba las manos en el aire recordándome a un pececillo boconeando por agua. Una voz más gruesa habló logrando que mi madre dejara de retorcerse. Hizo un gesto de resignación y señalo hacia las escaleras. Comencé a moverme, flotando sobre las escaleras y por el pasillo hasta que entramos a mi recamara, caí suavemente sobre el colchón viendo por fin a mi cuidador.
Edward me miraba sonriente como si todo esto fuera de lo más gracioso.
- Genial, eres tu- gemí con la voz ronca.
-No te preocupes, agradéceme mañana por cuidarte la borrachera-
Le saque la lengua al mismo tiempo que cerraba los ojos. Un dolor palpitante comenzaba a formarse en la parte trasera de mi cerebro. Mañana no será un buen día. Escuche su risa y el interruptor de la luz al ser apagada. Quise abrir los ojos pero estaba demasiado cansada. Beber cansa.
-Buenas noches, vecina- dijo antes de cerrar la puerta y yo cayera profundamente dormida.
Holaa!
Les dejo el segundo capitulo, creo que no todavía no se le ve mucha forma pero ustedes tranquilas que ya la va a ir tomando. Espero que les haya gustado aunque sea un poquito.
Por favor dejen sus comentarios, opiniones, quejas, consejos. Sería muuy bueno saber que piensan o que esperan de la historia.
Sin más, hasta la próxima! :)
