Todos los personajes pertenecen a la Saga Twilight, la historia es mía.

Lets Burn Together

Cap 4. This is me

Toda mi vida había pasado en cámara lenta. Mis días parecían durar más de veinticuatro horas, estirándose lo más posible hasta hacerme cerrar los ojos y rezar que se acabaran. Cada hora era una lucha constante por sobrevivir hasta la siguiente. Es gracioso por que esa época fue de las más deprimentes en mi vida. Hoy me desperté con la mirada sobre el calendario, ha pasado un mes desde que inicio el verano y apenas me había dado cuenta. Estaba pasando muy rápido, tenia la ligera sospecha de por que o por quien.

- ¿Vendrás esta noche?- le pregunté a Edward que estaba tirado sobre el pasto sacrificando pequeñas flores rosadas.

-No- respondió sin prestarme mucha atención.

Esta noche habría una fiesta en casa de Ángela. Tenia mucho que no salía, había estado encerrada en el mundo Cullen y Alice ya se había puesto pesada, cada vez pasaba menos tiempo con ella, la verdad es que extrañaba a mi mejor amiga. Me quede mirando el cielo pensando en lo que podría usar esta noche. Podría ponerme algo súper sensual y pasearme enfrente de la ventana de Edward hasta que no pudiera hacer más que tumbarme ahí mismo. Diablos, me hacia falta sexo.

Sentí un golpe en la cabeza haciendo que abriera los ojos que se me habían cerrado sin darme cuenta. Un montoncito de pequeñas florecillas rosas me cosquilleaban la nariz. Era un ramo. Un ramo para enanos.

-Tómalo, Isabella- dijo Edward agitándolo frente a mi.

-¿Sacrificaste todas esas flores para esto?- me burlé.

Rodo los ojos pegándome un empujón. Se puso de pie y comenzó a caminar hacia el bosque. No pude evitar reírme por que siempre me sorprendía lo sentido que era. Lo seguí de prisa y tuve que correr para alcanzarlo, le pegue una nalgada cuando llegue a su altura. Se negó a mirarme pero note como intentaba contener la sonrisa.

-Es broma, Cullen. Te quedo preciosa, si no logras acabar la carrera puedes ser florista-

-Calla, Swan. Si no logro ser exitoso tu puedes mantenerme-

Y como cada vez que hacia ese tipo de bromas, se me paró el corazón. Estaba consciente que no era nada serio pero no podía evitar pensar en que pasaría si alguno de los dos comenzaba a tener sentimientos por el otro. Me gustaba Edward, más que cualquier otro chico que hubiese conocido pero no estaba segura de que fuera suficiente para romper la regla de los tres meses.

-Puedes ser mi esclavo sexual- bromee de regreso haciendo que pegara una risotada.

Observe su casa cuando nos adentramos en el jardín, seguía igual de obscura que siempre. Edward se quedo a mitad del jardín sin acompañarme a la puerta como todas las veces. A penas eran las siete y Ally no pasaría hasta las nueve.

-¿No vas a venir?- pregunté.

-Tengo cosas que hacer- dijo sonriéndome- Intenta no morir esta vez, Isabebria.

Se rió de su apodo que para mi no tenia nada de gracioso. Le saque la lengua y me metí a la casa preguntándome que era aquello que tenia que hacer.

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Estaba rizando los últimos mechones cuando escuche la vocecita de Alice hablar con Renee en el piso de abajo. Las dos siempre se habían llevado bastante bien, tenían temas de conversación, cosa que yo nunca había tenido con Renee.

-Hey Belly-Bells- saludó entrando con pequeños saltitos a mi habitación.

Le sonreí a través de el espejo y deje que terminara de arreglarme el cabello. Pasamos la siguiente hora platicando, de sus vacaciones, de el típico chismorreo de Forks y un montón de cosas sin sentido. Era agradable estar con Alice, la había extrañado más de lo que creía. Deje que jugara a la estilista conmigo como recompensa. Y vaya que lo hizo, estaba impresionante.

Alice llevaba un vestido gris manga larga que se le ajustaba a la cintura para ampliarse hasta la mitad de sus muslos, los cuales cubrió con unas medias negras y finalizando con unos tacones del doble de su altura. En cambio, yo llevaba unos leggings negros con una blusa roja con pequeños brillitos que dejaba la espalda y los hombros descubiertos a juego con unos tacones del mismo color.

-¿Sabes que moriré de frio verdad?- le pregunté a Alice mirando toda la piel que llevaba destapada.

-Tendrás que encontrar alguien que te caliente rápido- bromeó- o ponerte esto.

Una chaqueta de piel negra colgaba de sus manitas. Inconscientemente pensé en Edward y la chaqueta igual a esa que siempre usaba. Me reí de lo que Ally acababa de decir aunque no la había escuchado por estar pensado en otras cosas.

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La música sonaba fuerte, el alcohol corría a mares entre la gente y las chicas ya nos habíamos soltado el pelo. Alice, Angie y yo bailábamos encima de su mesa meneando las caderas. Sentía la cabeza entumecida y el calor comenzaba a ponerme la piel pegajosa.

-Tiempo- grité a las chicas mientras me bajaba de la mesilla.

Las escuche quejarse pero las ignore encaminándome a la cocina. Necesitaba agua con urgencia. Lo reconocí apenas cruce la puerta a pesar de que me costaba poner un pie delante del otro y aun más lograr enfocar. Estaba apoyado en la pared con un vaso rojo en la mano y el brazo alrededor de una morena deslumbrante; enfrente de ellos estaba Rosalie haciéndose la graciosa con un chico rubio que nunca había visto.

¿Qué diablos hacia aquí? ¿No tenia cosas que hacer? ¿Por qué no me había avisado?

Sentí a alguien acercarse por atrás y al voltearme me encontré con la cara infantil de Seth. El era dos años menor que nosotros, lo habíamos conocido por Emm, llevándolo por el mal camino al cual el accedió encantado.

-¿Todo bien, Bell?- preguntó sonriéndome.

-Necesito algo de tomar-

Seth se rió y me tomo de la mano guiándome a la barra de la cocina. Ahí estaban Emmett, Mike y otros chicos ocasionando que yo fuera la única mujer como siempre. Emm me choco los cinco y me paso un caballito lleno de tequila. Desde mi posición podía ver perfectamente a Edward. Iba casual pero igual de guapo que siempre. Mis alcoholizadas hormonas comenzaban a alocarse. Estaba a punto de ir hacia el cuando vi como su mano bajaba hacia el escote de la morena. En lugar de caminar, me tome el caballito.

-Wow, Bella eso es todo-

Ella le beso el cuello. Otro caballito.

El le dio un tremendo beso en la boca. Más tequila, por favor.

Empezaron a meterse mano justo ahí en la cocina. Pásenme la botella.

-Baja la marcha, Bells- dijo Seth arrancándome el vaso recién servido de la mano. Emmett protestó conmigo pero el solo negó con la cabeza.

Sabia que Seth no cedería a que siguiera tomando y en parte lo comprendía. Todo mi alrededor daba vueltas, la lengua comenzaba a no quererse callar y mis movimientos eran en cámara lenta. Signos de que estaba peor que una cuba. Me di la media vuelta por que sin alcohol no podía seguir viendo a Edward darse el lote. Era una pésima amiga.

Alice me miró cuando entré tambaleándome al salón. Corrí torpemente hacia ellas y me trepe a su lado. Uno de los chicos que estaban bailando no dudo en pegarse a mi espalda pasando sus manos por mi cintura. Esta vez no me negué por que … ¿Por qué me negaría? No era la primera vez que lo hacia.

El chico que se llamaba Tylenon o algo así, bailaba demasiado bien. Llevaba mis caderas a su ritmo y en cada movimiento podía sentir a su pequeño amigo cada vez más emocionado. Yo llevaba sus manos a través de mi cuerpo, sobre mis pechos y bajando mas allá de mi cintura sobre la ropa. Cuando Alice aulló supe que estaba dando todo un show pero no importo por que el cobrizo y el moreno seguían causándome molestia. Tyson me giro cubriendo mi boca con la suya, acariciando mi interior con su cálida lengua. Mordisquee su labio inferior provocando un aullido de toda la fiesta, entonces si que debía estar haciendo un gran papel. No pare ni siquiera cuando me agarro de las nalgas para que enrollara mis piernas alrededor de su cuerpo.

Esta era yo. Siempre había sido así.

Yo no era esa chica que se quedaba en casa todo el día o que comía fresas en un prado.

Esta es Isabella Swan ¿Qué opinas ahora Cullen?

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Las punzadas en la cabeza fue lo que me hizo abrir los ojos. Gemí cuando la luz aumentó el dolor. Me dolía todo el cuerpo y tenia la boca seca. Reconocí el cuarto de los padres de Angie provocando que casi me diera un ataque de risa. Casi por que en ese momento también caí en cuenta de que estaba desnuda bajo las sabanas y que no había nadie más que yo.

-Mierda- gruñí saliendo de la cama para buscar mi ropa.

Encontré todo a excepción de mis bragas así que tome unas prestadas. ¿Qué clase de dama seria si salía sin ropa interior? Recogí el condón usado, gracias al bendito señor, del suelo y lo tire por el retrete. Acomode la cama aunque le debería decir a Angie que mejor cambiase las sabanas y salí de la habitación. Desde el pasillo se podía ver la porquería en la que se había visto convertida la casa. Emmett estaba roncando en un sillón con una pelirroja enredada en sus piernas, otros chicos estaban hechos mierda alrededor de la estancia. No encontré a Alice por ningún lado así que tendría que regresar sola a casa.

Apenas abrí la puerta principal un aire gélido me pegó de golpe. Dios, estaba helando y yo no recordaba donde había dejado la chaqueta. Suspire poniendo los pies descalzos sobre la fría entrada, ponerme los tacones no era ni siquiera una opción. La sensación de entumecimiento no fue nada con lo que sentí cuando vi a Edward sentado unos escalones debajo de mi. Estaba encorvado con la cabeza gacha y el humo sobrevolando a su alrededor. No recordaba haber hablado con el la noche anterior pero no es como que recordara mucho. Pensé en correr hacia el interior de la casa pero no había hecho nada malo. No podía estar enojado conmigo.

-Hey- saludé sentándome a su lado.

Alzó el rostro. Estaba más pálido que de costumbre con los ojos inyectados de sangre. Me saludó con un movimiento de cabeza sin sonreírme. Me ofreció el cigarro y yo lo tome agradecida. La nicotina me ofreció un poquito de vitalidad.

-¿Qué haces aquí todavía?- pregunté regresándole el cigarro. No lo tomo ni me miro. Tenia las manos entrelazadas con dureza resaltando los nudillos tensos - ¿Estas bien?

- Estaba recordando el gran espectáculo que diste ayer. ¿Has pensado hacer porno, Isabella? Te iría muy bien. Y sigo aquí por que supuse que el imbécil no te llevaría a casa-

Su respuesta me dejo sin habla. Había volteado hacia mí así que pude sentir el alcohol impregnado en su aliento. Seguía borracho. ¿Había dormido algo desde ayer? Probablemente no. Y sí, comencé a pensar tonterías por que no quería intentar descifrar que había querido decir. ¿Significaban sus palabras que estaba molesto? ¿Celoso? ¿Y por que le importaba como regresaba a mi casa?

-¿Estas enojado?- le pregunté estúpidamente.

Tensó la mandíbula para luego reírse con sorna. Sus ojos daban vueltas como loco. Se puso de pie mirándome desde arriba. Y sentí miedo de el, de la furia que escondían sus puños, de la fina línea de su boca.

-¿Por qué debería estar enojado, Isabella? Es tu problema si decides comportante como una puta cuando estas borracha. O no, tal vez si eres una puta que sabe ocultarlo demasiado bien- gruño.

Sus palabras me calaron hondo pero seguí sin decir nada. No podía negárselo por que era cierto que me comportaba como una puta. ¿Lo era? No lo se. No tenia ni la menor idea en que momento cruzas la raya entre parecer y ser. Lo que no estaba de acuerdo es en que se enojara. ¿Quién era el para enojarse?.

-Tu no eres quien para darme una lección sobre ser puta o no. ¿Qué no te has tirado también tu a la morena?- grité poniéndome cara a cara con el- ¿Cuál es tu problema, Cullen? ¿No se supone que eres mi amigo? ¡No deberías juzgarme! ¡Yo no lo he hecho contigo!

Dio un paso más hacia mi. Nuestras narices estaban a punto de rozarse y pude adivinar cada mota de sus ojos. Calmó la furia que estaba formándose en mi interior pero por su rostro la suya solo aumentaba.

-Tu eres mi problema, Isabella. Desde que llegue a este maldito pueblo has sido tu-

-¡¿Entonces por que no te largas!?- chille empujándolo del pecho.

Note el desconcierto en su mirada mezclado con dolor. Abrí la boca para retirar lo dicho pero la manera en que me veía me hizo cerrarla y querer llorar. Me hizo sentir como la peor de las personas. Edward tiro mi chaqueta negra a mi cara y se dio la vuelta sin decir nada más, lo mire subirse a su auto y salir volando por la calle.

Me quede parada al frente de la casa mirando el bulto negro frente a mis pies hasta que el frio comenzó a calarme de verdad obligándome a ponerme en marcha. La grava me lastimaba la planta de los pies pero el dolor era opacado por la presión que sentía en el pecho.

¿Que acababa de hacer?

Las lagrimas comenzaron a resbalar por mis mejillas por que en el fondo sabia que tomaría mi consejo, que era probable que no volviera a ver a Edward Cullen.

Y cuanta razón tenia.


Hey!

Hasta aqui el cuarto capitulo. Lo cierto es que esto no estaba planeado, no era la idea que tenia pero solo salió y como que me gusto el rumbo que podía tomar.

Espero que les haya gustado, comentarios, quejas, opiniones son más que bien recibidas.

Gracias y hasta la proxima!