Los personajes pertenecen a la saga Twilight, la trama es de mi autoriza.

Let´s Burn Together

Capitulo 5. Me without you

Es gracioso como la vida puede cambiar tan fácilmente de rumbo. Hace falta una chispa diminuta para que todo vuele por los cielos. Sin embargo, yo estaba consciente de lo que había hecho explotar mi mundo.

Había tardado casi una hora en llegar a mi casa y de no haber sido por unos des madrugados como yo que me ofrecieron aventón hubiese tardado todo el día. Cuando alcance la entrada tenia todo el cuerpo deshecho, tanto físico como emocionalmente, así que imaginen mi sorpresa cuando encontré a Alice sentada en la cocina con un rubio a su lado y Renee preparando desayuno.

-Que bueno que te has dignado a venir a casa, Bella- dijo Renee con una mueca de disgusto. La ignore por que era lo que siempre hacia.

-¿Quién es este?-

Alice se encogió de hombros con una sonrisa que dejaba ver todos sus dientes. Se había metido con el, eso estaba claro pero no lograba comprender que hacían en mi casa …

-¡Dime que no te lo follaste en mi cama, Brandon!- chillé.

Renee grito alarmada y Alice se rio escandalosamente pegando pequeños golpecitos en el hombro del rubio que tenia las mejillas coloradísimas.

-Claro que no, tonta. No respondías mis llamadas y Jasper me hizo el favor de traerme para ver si estabas bien- dijo Ally entre risas.

-¿Jasper?-

Su nombre se me hacia conocido, lo había escuchado en algún lado pero no lograba recordad donde. El famoso Jasper se puso de pie con una sonrisa tímida. Era altísimo, me preguntó como lo hicieron estos dos, pero aparte de eso era bastante guapo con unos ojos azul cielo y obscuras cejas que contrastaban totalmente con el cabello cenizo.

-Mucho gusto, Bella. Sera que mejor vaya a ver si ya regreso Edward, gracias por el desayuno Renee- dijo sonriendo amablemente a todos los que estábamos en la sala.

Y entonces me cayo como agua fría. Había escuchado su nombre por que Edward lo había mencionado varias veces en nuestras conversaciones; era su mejor amigo.

-¡Voy contigo!- grité corriendo tras de el con Alice pegada a mis talones.

Se detuvo en la entrada trasera rascándose la nuca con una actitud nerviosa. Sabia que me iba a decir. No podíamos ir con él por que nadie iba a la casa de los Cullen sin invitación y nosotras no estábamos invitadas. Probablemente no lo estaríamos nunca.

-Lo se, no podemos ir- dije encogiéndome de hombros- ¿Podrías avisarme si esta ahí? Hemos discutido unas horas antes y yo …-

No pude terminar la frase. Y yo ¿qué? No quería disculparme por que el había dicho cosas horribles provocándome. Yo nada, esa era la respuesta, solo necesitaba saber que no se había ido de Forks y que no tenia pensado hacerlo por que si se iba por mi culpa no sabia que seria de mi.

Jasper me sonrió, le dio un beso a Alice y se marchó prometiendo que regresaría en unos minutos.

-¿Todo bien, Bells?- pregunto Ally mirándome desde su posición en el sofá con las piernas extendidas sobre la mesa de centro.

Parecía tan relajada y contenta. Creo que podría contar con los dedos de una mano las veces que la había visto siquiera molesta. Me deje caer a su lado apoyando la cabeza sobre sus piernas.

-¿Qué pasa, bonita?- volvió a preguntar acariciando mi cabello.

Suspire. – Creo que me gusta Edward y la he cagado, Ally. Se ha enojado por que me fui con Tim-

-Era Tyler, Bella- rió pegándome un ligero golpecito en la cabeza.

-Lo que sea- gruñí- Me grito que era una puta y yo le grite que se largara.

-¿Y crees que se vaya?-

-No tengo ni idea, Ally- susurre cerrando los ojos.

Estaba quedándome dormida cuando escuche unas voces susurrar. Abrí los ojos para encontrarme a Jasper sentado enfrente de nosotras. Alice dejo de acariciar mi cabello para sonreírme con ternura. Diablos, no. Por favor no.

-¿Qué paso?- pregunté con el nudo en la garganta.

Jasper bajo la mirada y negó con la cabeza. No estaba en casa.

Edward se había ido.

.

.

.

-¡Bella bájate de ahí!- gritó Angie jalándome del brazo.

La ciudad estaba hermosa salpicada de lucecillas amarillas. La aguja espacial sobresalía rompiendo las nubes y quise estar en la punta, encima de todo. Habíamos ido a Seattle por el fin de semana a uno de los departamentos de Mike, llevábamos veinticuatro horas bebiendo sin parar y yo había decidido que era buena idea pararme al borde de la ventana con unos diez pisos por debajo de mi.

-Maldita sea, Swan. Ya basta- rugió Emmett. Después solo sentí una presión en mi cintura, aire bajo mis pies y mi culo siendo aplastado contra el suelo. Chille de dolor.

-¿Qué demonios, Em?- grite intentando ponerme de pie en vano.

-¡Te has estado comportando como una imbécil desde que Cullen se fue!- me grito de vuelta mirándome con rabia- ¡Ni si quiera lo conocías bien, Swan! ¡Nadie en el jodido pueblo lo hizo!

-Yo sí- interrumpió Rosalie con una sonrisa presumida. Eres su prima, idiota.

-Jodanse- susurre tomando mis cosas- Jodanse todos-

Baje corriendo las escaleras intentando no romperme la cabeza. Cuando salí a la calle agradecí el aire fresco que me permitió volver a respirar. Todo esta semana me he estado ahogando. Una semana es todo lo que ha pasado y nadie ha sabido nada de el. Jasper dice que no se llevó nada, podía ver su auto estacionado en la entrada desde mi cuarto.

Emmett tenia razón. Apenas lo conocí pero su ausencia me estaba doliendo horrores. ¿Cómo es posible acostumbrarse tanto a alguien en tan pocos días? Es asombroso como las cuestiones de tiempo dependen de las personas. Edward me hizo sentir más en un mes que otros en años.

-Ahora no, Alice- gemí cuando escuche abrirse la puerta a mis espaldas.

Para mi sorpresa no fue la pequeña pelinegra la que se sentó a mi lado en los escalones. Rosalie arrugo la nariz cuando vio el cigarrillo en mis labios. Gemí aun más fuerte pero ella comenzó a hablar como si no me hubiese escuchado.

-El padre de Edward y el mío son hermanastros pero siempre hemos crecido muy unidos- me miró- Edward es como un hermano para mí por eso se lo difícil que puede ser tratar con él.

-¿Por qué me cuentas eso?- interrumpí enarcando una ceja. No tenia ni idea con que jugada me saldría Rosalie.

-Por que se que te importa y que tu le importas a el. Su vida no ha sido fácil- metió la mano en el bolsillo de su chaqueta para sacar su celular y comenzar a responder mensajes.

Vaya, esta mujer si que era educada. Venia aquí a hablarme de su primo, que ha llevado una vida difícil por que viajar por el mundo debe ser bastante horrible, y luego se pone a mensajear en mi cara.

-Esta en México- dijo poniendo la pantalla frente a mi. La foto mostraba un mar azul intenso, flotando sobre las olas en una tabla de surf estaba Edward con el torso descubierto, el cabello húmedo pegado alrededor de su rostro y una sonrisa casi imperceptible en la boca.

Mi corazón pego un brinco para luego latir demasiado rápido. Lo sentí en los oídos y en la punta de los dedos. Ahí estaba Edward con toda su belleza. Era solo una foto pero era lo más que había logrado ver de el en estos días. Sin verlo venir comencé a llorar, no con lagrimas silenciosas si no más bien con convulsiones y berridos. Los delgados brazos de Rosalie me rodearon atrayéndome hacia ella.

-Intenta no manchar mi ropa, Swan-

Una mezcla de risa con llanto salió de mi boca. Odiaba a Rosalie pero agradecía el gesto. No me había dado cuenta cuanto extrañaba a Cullen hasta que vi su rostro de nuevo. Tal vez yo estaba loca o solo era una mala broma de la vida pero lo quería, probablemente lo quise desde el primer día.

-Todo estará bien, Swan. Volverá- me tranquilizó sin soltarme.

Cerré los ojos rezando que las palabras de Hales se convirtieran en profecía.

No lo hicieron.

.

.

.

En el calendario una enorme cruz roja marcaba el final del verano. Lo mire sin pararme de la cama, hoy era el ultimo día antes de regresar al infierno y me debatía entre dormir todo el día o salir. Apenas había dormido la noche anterior por que había tenido la gran idea de visitar el prado. Jamás logre encontrarlo.

Maldito Edward, hasta eso me había arrebatado.

El celular comenzó a vibrar en la mesita de noche. Contesté con un gruñido. Si seré sincera, siempre que respondía una llamada esperaba escuchar la voz de Cullen. Han pasado dos meses y no ha sucedido.

-¿Has visto el cielo? Es un día hermoso como para ir a La Push. Si dices que si pasamos por ti en media hora- dijo Rosalie al otro lado de la línea.

-Mañana hay clases- respondí cerrando los ojos.

-¿Y?-

-Y Renee no me dejara ir, Rose-

-Ni siquiera le importas, Bella- contestó.

Mire la cruz en el calendario. Dos meses y no ha regresado.

-Tienes razón, márcame cuando estén afuera- y colgué.

Rebusque mis trajes de baño pensando en lo raro que había sido este verano. Había comenzado aburrido para después mejorar considerablemente y después fracasar estrepitosamente. Y lo mejor, Rosalie Hales se había vuelto una gran amiga. Era una perra y una borracha que había aprendido a querer.

Baje con un short blanco a juego con la parte de arriba de mi bikini rojo. El mismo que me había puesto para tomar el sol con Cullen. Joder. Renee estaba en el sillón leyendo el periódico con Phil a su lado. Me recorrió con la mirada torciendo la boca. Le sonreí.

-Eres impresionante, Isabella. A principios de verano pensé que habías madurado pero ya veo que no. Te has dedicado a emborracharte con esos amigos tuyos, no duermes casi nunca aquí y solo te dedicas a hacer nuestras vidas imposibles. ¿Qué pretendes?-

No gritó. No me miró. Lo dijo como si me estuviera comentando sobre el clima o lo que haría más tarde. Phil le dio unas palmaditas en la pierna sin molestarse en apartar la vista de la televisión.

Me encogí de hombros.

– Aun no lo se- respondí dándome la vuelta.

-Es igual a su padre- escuche susurrar a Renee haciendo que Phil respondiera con un Lo se .

Me reí por que el no había conocido a Charlie. Yo no me parecía a ninguno de mis padres por que yo ya había aprendido de sus errores. Yo jamás estaría tan podridos como ellos.

Los chicos llegaron a los pocos minutos. Rosalie iba en el asiento del copiloto con Emmett a su lado, no lo admitían pero yo sabia que ahí había algo. Alice y Jasper iban en el asiento trasero. Jasper me caía muy bien pero su presencia siempre me recordaba a Edward.

La Push estaba casi vacía así que Emmett logró estacionar bastante cerca de la orilla. Recordé la foto que me había mostrado Rosalie de Edward en mares mexicanos. No había pasado ni un solo día en el que no me acordara de él.

-Venga, Bella, que es el ultimo día- chilló Ally bailoteando a mi alrededor con dos botellas de alcohol. Jasper la atrajo hacia si tomando un trago del whisky y besándola después. Me daban cáncer ellos dos.

-Si, disfrútenme por que apenas regresemos no los conoceré- dijo Rosalie mirándonos con descaro. Le lance una lata.

-Eres una perra-

-Lo se- respondió encogiéndose de hombros.

El día paso tranquilo. Bueno, tan tranquilo como podía ser con nosotros. Para el anochecer solo Jasper y yo estábamos de pie. Emmett había tenido la gran idea de beberse una botella de cabeza. Lo logro solo para morir minutos después. Alice bailaba torpemente con Rosalie por la arena.

-¿Puedes manejar tu, Bella?- me preguntó Jasper poniéndose de pie para llevar a las chicas al auto.

Asentí recogiendo las cosas y acomodándolas en la cajuela. Tardamos casi media hora en lograr que se subieran al Jeep. Rose se había acomodado en el asiento del copiloto con los pies sobre el tablero. Si la viera Emmett le daría un infarto.

-Eres una idiota, Swan- murmuró jalándome mechones de cabello.

-Gracias, Hales-

-Hablo enserio. Hombres como mi primo no los encuentras todo los días y tu has hecho que se marche por follarte a otro-

Casi pierdo el control del vehículo cuando la escuche. Las manos se me pusieron rígidas sobre el volante. Mierda, Rosalie. Esta borracha. Es eso. No habla enserio.

-Éramos solo amigos- contesté.

-Claro, solo una idiota no se hubiese dado cuenta como te miraba Edward. Por eso eres una idiota, Swan-

La ignoré subiendo el volumen de la música. Jasper me mando una sonrisa por el retrovisor. Había escuchado la conversación. Nadie hablo en todo el camino. Dejamos a Rose y luego a Emmett quien nos ofreció que nos lleváramos su Jeep, estoy casi segura que no estaba consciente de lo que decía. Jasper me ayudo a llevar a Ally hasta mi cama dónde se quedo murmurando cosas sin sentido.

-No deberías hacerle caso a Rose- comentó Jazz mientras bajamos las escaleras.

-Tiene razón. Hice que Edward se fuera-

Jasper me tomo del brazo guiándome hacia la terraza trasera.

-Espero que tengas cigarros por que yo no- le dije enseñándole los bolsillos vacíos. El se rió y negó con la cabeza.

-No te preocupes, Bell. No los necesitaremos- respondió alzando un dedo hacia el frente.

Seguí la dirección de su dedo y me quede de piedra.

Todo el jardín trasero estaba iluminado por pequeñas velas que refulgían en la obscuridad y justo en el lindero del bosque estaba Edward. Iba vestido con la misma ropa negra de siempre pero sentí que nunca se les habían visto tan bien como esta noche. Mi corazón comenzó a latir desbocado. Dos meses sin saber de el y ahora esta aquí parado en mi patio trasero.

-¿Qué diablos?- susurre solo para darme cuenta que Jasper se había esfumado.

Comencé a caminar con las piernas como gelatina. Parecía que todo el alcohol que había consumido en el día se me había subido a la cabeza. Estaba mareada y quería vomitar. Maldita sea Bella, es solo Edward. Parecía distintito. Estaba más delgado, la piel antes pálida lucia un tono bronceado haciendo que sus ojos fuesen más verdes.

-Isabella- saludó con una sonrisa extendiéndome la mano.

La tome sin decir nada. Su calidez afianzo más el nudo en mi garganta; pensé que no volverá a verlo y mucho menos tocarlo. Me arrastro hacia el bosque. Me di cuenta a los pocos minutos. Las piedras, la maleza y los troncos habían sido eliminados dejando un camino perfectamente trazado entre los arboles.

-Jasper me dijo que habías intentado llegar al prado pero no encontraste el camino- comentó sin dejar de caminar- Ese lugar te pertenece a ti igual, quiero que sepas como llegar ahí aun cuando yo no este.

Pensar que se iría de nuevo me lastimó. No quería que se fuera. No quería encontrar ese lugar si no era con él. A los pocos minutos llegamos al prado, estaba tan hermoso como siempre con más velas a su alrededor y el feo mantel negro de aquella primera vez extendido en el centro.

Edward se detuvo girándome hacia él. Lo mire con los ojos desorbitados y abrí la boca para decir algo; cualquier cosa. Negó poniéndome una mano sobre los labios.

-Siento haberme ido sin avisar. No tengo excusas solo que …- tomó aire rascándose el cuello- Desde aquella vez que te vi en el centro no pude dejar de pensar en ti, debí haber sabido que ser amigos no era buena idea y esa noche no pude controlar mis celos.

-Edward no, no sigas- lo interrumpí pero no me dejo continuar. Sus palabras estaban tomando un rumbo que no esperaba.

- Escucha Isabella: Eres odiosa, amargada, me sacas de quicio cada dos segundos con tu curiosidad pero eres la única persona que me hace sentir cómodo conmigo mismo. No mentiré; soy la clase de persona que suele huir a la primera de cambio pero estos dos meses han sido un infierno sin tu desesperante persona- sonrió acariciándome la mejilla- No me volveré a ir por que no podría pasar un día más sin ver esos bonitos ojos chocolate-

Las lagrimas comenzaron a mojar mis mejillas y empeoro cuando no supe definir si eran de felicidad o tristeza. Mire fijamente sus ojos verdes intentando encontrar falsedad o burla pero solo los halle brillantes y expectantes.

-Ya puedes hablar, Swan- dijo sin dejar de acariciar mi rostro.

Y entonces, sin pensar nada más, lo besé.

He besado más labios de los que quisiera pero ninguno se comparaba a los de Edward. Eran suaves y cálidos con un sabor afrutado. Me derritió al segundo haciendo que posara mis manos sobre su pecho para profundizar más el beso. El me correspondió atrayéndome de la cintura.

Apoyó su frente contra la mía, sentí su respiración sobre la nariz y comencé a llorar de nuevo. ¿Qué estaba haciendo? No podía creer lo egoísta que me estaba comportando, estaba consciente de que lo que sentía por Edward no era suficiente, que le haría daño, que lo joderia todo pero no podía permitir que se fuera.

-No te vayas- susurré sin lograr mirarlo sintiéndome culpable como la fregada.


Hey!

Muchas gracias por leer

¿Reviews? ¿Fav? ¿Follow?