Notas Principales:
¡hola!
Esta vez no me tardé tanto en actualizar, ¿o sí? XDD
Muchas gracias a: MyaBL26, Ariante, Aisato Momoka Yurie, Flor de Cerezo Kawai, Sui-chan Hitachiin; por sus hermosos y cuquis comentarios, en verdad me hacen muy feliz ;_; & les contestó al final del capítulo :DDDD
La razón porque actualicé pronto es por el cumple de Kurokocchi ;_; —que aún no es pero ese día no estaré D:—, y porque aún continuó de vacaciones :D
¡Espero que les guste el siguiente capítulo!~
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—Capítulo Cuatro—
…
Minutos que parecieron horas se reflejaron en el azul cielo de los ojos de Tetsuya, Momoi pudo jurar que cientos de lágrimas se formaron debajo de las pupilas del príncipe, impidiéndole dejarlas salir por la impotencia del momento. Kuroko solo se mantuvo ahí, observando la amplia puerta por la que Kise Ryouta había salido hace unos instantes, mientras aquellos insultos recibidos permanecían dando vueltas por el aire imposibilitándole respirar como de costumbre.
Tetsuya miró al suelo y descubrió aquella nota de papel por la cual el príncipe de Kaijo lo había difamado segundos atrás, la leyó detenidamente admirando las palabras escritas en una hermosa caligrafía. Las ganas de llorar se le quitaron de repente.
"No permitas que nadie te haga llorar, mi príncipe"
Se quedó ensimismado dentro de sus pensamientos, para luego mirar a su amiga.
—Momoi-san, ordena que preparen un carruaje y a la escolta, saldremos directo al pueblo—. La chica lo miró con una mueca de intriga, la que cambió segundos después, no podía negarle nada a su príncipe. —Me acompañaras hoy mismo a romper todas las cláusulas que nos atan al príncipe Kise y a mí—.
—Tetsu-kun, no puedes hacer eso —. Exclamó exaltada. —Es una grave falta de respeto para la memoria de tu padre y para la honra del rey de Kaijo, podrías iniciar una pelea innecesaria por ese capricho—.
Satsuki poseía toda la razón, un compromiso de sangre dictado por dos reyes de distintos reinos, era algo más que una promesa de honor. Implicaba obediencia por ambas partes, además de respeto mutuo, y claro, si alguno de los dos involucrados decidía acabar con ello, se consideraba una ofensa de muerte.
—Lo sé—. Suspiró cansado. —Pero… estoy tan harto de todo esto, ¿sabes lo que me dijo el sanador hace unos meses? Auguró que solo viviría hasta cumplir 27 años, entonces, ¿Por qué no dejar libre al príncipe Kise antes de que eso pase? —.
La joven lo observó entristecida, ahí estaba presente la firme barrera que Kuroko lograba poner cuando se sentía abatido. Seguramente lo que en verdad quería evitar, era que con el pasar del tiempo esos ojos dorados lograran hipnotizar por completo su débil corazón y que en un futuro no tan lejano lo tuviese que abandonar, llevándose consigo sueños rotos y promesas inconclusas.
—Muy bien. Le diré tus órdenes a Koga-senpai, para que él le avisé a Mitobe-san. Arréglate un poco Tetsu-kun, regresaré en unos minutos—.
Luego de que Momoi se retirara, Tetsuya se miró al espejo, tenía los ojos sumamente rojos y unas ojeras bastante pronunciadas. La maldita enfermedad estaba haciendo de las suyas otra vez, ya era hora de parar tanto dolor para su persona.
Y mientras se vestía con uno de sus mejores atuendos, deseo que el ministro de Seirin anulara su compromiso con el príncipe de Kaijo sin ninguna oposición.
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El cabello rosa de Satsuki se balanceaba hermosamente con el viento, se dirigía a las caballerizas a buscar a Koganei Shinji, uno de los empleados en los que más confiaba el príncipe de Seirin y que se encargaba del funcionamiento del Castillo.
—Oh, Momoi. A que debo tú visita por este lugar. ¿Qué se te ofrece? —. Dijo, mientras cepillaba concentradamente a uno de los pequeños potros.
—Koganei-senpai, su majestad el príncipe, ordena que le avise a Mitobe-san que aliste un carruaje y una escolta para salir de inmediato al pueblo—.
La voz de la chica sonaba bastante agitada, lo que provocó que el hombre castaño surcara una ceja por la inusual petición del príncipe.
— ¿Acaso se siente mal? ¿Necesita que vaya por el sanador al pueblo? —.
Momoi negó inmediatamente, le hizo una señal a Koganei de que se acercara y lentamente le susurró unas palabras al oído. Después de oírlas el hombre salió disparado dejándola sola entre cientos de caballos.
»El príncipe irá a ver al ministro de Seirin, desea anular el compromiso con el reino de Kaijo«
Kasamatsu leyó los labios de la descuidada chica, cada una de las palabras dichas hacían rezumbar su cabeza, ahora que sabía lo que Kuroko Tetsuya pretendía, no podía permitir que su rey sufriera tan grave disgusto y más con el estado de salud en el que encontraba, no estaba dispuesto a iniciar una batalla estúpida, sobre todo cuando el único culpable de las decisiones repentinas del príncipe de Seirin era el idiota de Kise.
Corrió todo lo que sus piernas aguantaban para ir con la noticia a Ryouta, él era la única persona que podría hacer cambiar la opinión de Kuroko.
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Diferentes tonos de amarillo, rojo y anaranjado se podían vislumbrar a través del carruaje, eran indicios de que la tarde se encontraba en pleno apogeo, Tetsuya no lograba entender como el tiempo transcurría tan rápido. Cada vez se acercaba más a donde vivía el ministro, aquel momento decisivo donde su compromiso llegaba a su culminación estaba casi rozándole los tobillos, y aunque estaba asustado acerca de lo que pudiese suceder, ya no había marcha atrás.
Un galopeo intenso se oyó en las espaldas del carruaje, Mitobe por alguna razón detuvo la marcha. Kuroko se llevó una de sus manos al rostro, no sabía qué pudiese pasar para que los caballos se pararan así de repente.
Se asomó afuera de la carroza, fue entonces cuando logró verle. Una mirada que quemaba con la intensidad de cientos de soles venía montando un caballo de color arena a toda velocidad.
—Su alteza, por favor. ¡Deténgase! —.
Era la voz del capitán de Kaijo, quien se encontraba tratando de alcanzar el desenfrenado galopeo del caballo del príncipe Kise Ryouta.
Dos minutos, quizás tres, fueron los que le tomaron al rubio encontrarse con aquellos intrigantes ojos azules.
—Ordénale a tu escolta que vaya de regreso al castillo—. Decretó con lumbre en la mirada, si Kuroko hubiese estado dos pasos más cerca del rubio, estuviese quemado por el odio que transmitían esas gemas doradas.
Quiso negarse y continuar con sus planes, al final terminó asintiendo lentamente, mientras observaba como Kise lideraba el rumbo de la cabalgata para regresar a su hogar.
Tetsuya no abrió la boca para nada después de eso, se mantuvo sereno hasta que volvió a ver los amplios muros cubiertos de rosas del Castillo Azul. Por alguna razón el viaje de regreso se le hizo menos pesado, tal vez era por la incertidumbre de lo que diría el príncipe Kise al saber lo que planeaba realizar. Su padre le había enseñado que las palabras eran mágicas, tenían el poner de sanar o herir a la gente, pero para su desgracia las de Ryouta solo lograban cortarle el alma en pedazos imposibles de unir.
Tetsuya ayudado por Mitobe, se bajó con cuidado del carruaje. Aquella característica mirada fiera aún permanecía en el rostro del rubio, el pequeño príncipe se preparó mentalmente para recibir otra llaga en su corazón.
— ¿Qué demonios intentabas hacer, alteza? —. Escupió Kise. — ¿Acaso querías romper con nuestro compromiso? —.
—Sólo quería acabar con la agonía de ambos, cuanto antes—.
El rubio surcó sus labios en un gesto irónico, a pesar de conocerse poco, Tetsuya podría predecir las palabras que iban a salir de aquella boca. Sólo apretó los labios fuertemente para evitar llorar.
—Con que agonía, ¿no? Sabe, mi príncipe, yo vine aquí para cumplir con las órdenes de mi padre. Si usted viola ese contrato, eso se considera una falta de respeto a mi familia y yo no estoy dispuesto a hacer pasar a mi padre por semejantes disgustos—.
Kuroko sostenía fríamente la fuerte mirada de Kise, no tenía la mínima intención de mostrarse débil ante esos amenazantes ojos dorados.
—Tenía el deseo de ir a ver a su majestad, el rey de Kaijo, para explicarle mis motivos acerca de la anulación del compromiso. Luego de que llegara a un acuerdo con el ministro de Seirin—.
Ryouta levantó la mirada al cielo, observando cada una las tintineantes estrellas. De alguna manera su pecho se oprimió al ver la cara de aflicción del príncipe de los ojos azules. Quizá después se arrepentiría de sus palabras, pero otra vez las ganas de desquitarse con el pequeño eran más grandes que su voluntad.
—Yo lo odio, alteza—. Dijo, sin mostrar expresión alguna. —pero no tengo la mínima intención de llevarle la contra a mi padre. Así que aunque sienta que una lanza atraviesa mi alma, me casaré con usted pase lo que pase—.
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Tetsuya caminó entre los lúgubres pasillos del castillo para llegar a su habitación, le costaba alzar las piernas y lograr que el aire entrase a sus pulmones, le dolía tanto el corazón y esta vez no era a causa de ninguna enfermedad.
Ya en sus aposentos, abrió las cortinas y se dedicó a mirar la manera en que se conglomeraban las nubes, de un momento a otro las estrellas había desaparecido, iba a llover seguramente. Esta iba a ser la primera tormenta de primavera, sus ojos percibieron el caer de las gotas, y conforme fueron cayendo más, sintió que la soledad lo consumía hasta agotarle.
Esta vez el príncipe Kise no lo había ofendido como en las ocasiones pasadas, esta vez solo dejó que sus palabras expresaran lo que en verdad sentía su corazón.
Entonces… ¿Por qué dolía tanto? Era porque Kise realmente lo odiaba o porque nunca conocería el amor con nadie, no lo sabía, pero lo lastimaba al punto de asfixiarle.
No quería llorar, esa noche lluviosa no le apetecía hacerlo. Entonces… ¿Por qué sus ojos se estaban derritiendo?
—Mamá, Papá, ¿acaso no merezco ser feliz? ¿Acaso soy tan detestable como para que nadie pudiese llegar a amarme? —.
Kuroko se acurrucó en un rincón de su habitación dejando que la luz de la noche atravesara su cuerpo. Estaba tan cansado de siempre hacerse el fuerte, de sonreírle a todo mundo aun cuando no lo sintiese. Ahora, él necesitaba de quien apoyarse, alguien que le hiciese sentirse querido con un simple roce de manos, que le susurrara por las noches cuentos de amor, sólo alguien que lo aceptase por siempre.
Una luz apareció en la mesa que estaba junto a la chimenea, la rosa roja con el listón negro atado a ella se manifestó repentinamente. Esa flor siempre le hacía compañía en sus noches más oscuras y más amargas, se limpió las lágrimas para ir a tomarla.
Otra luz se hizo presente a través del espejo, las cosas a su alrededor comenzaron a moverse de un lado a otro. Tetsuya comenzó a ponerse ansioso, algo sumamente extraño estaba ocurriendo en su habitación.
— ¡Que insolente es ese malcriado niño! —. Aquella voz, ese singular tono no le podía pertenecer a otra persona, sólo a él, a su ángel.
Se escuchó el cerrojo de la puerta, el ángel había imposibilitado la cerradura, siempre que lo visitaba lo hacía de esa manera y esta noche no era la excepción. Lo único diferente de aquellas ocasiones en las que se frecuentaban, era que esta vez el ángel no había esperado a que Kuroko estuviese dormido.
— ¿Acaso no le ordené que se marchara? ¡Tonto ignorante! No puedo creer que él es la persona que mandaron para alejarme de ti, Tetsuya—.
El príncipe de Seirin se puso nervioso, nunca había hablado con el ángel antes, no tenía idea de cómo contestarle.
—Lo siento, ángel. Él no quiere irse, y yo necesito a alguien aquí para guiarme. No quiero estar solo, así que por favor ¡muéstrate! —.
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A dos habitaciones después, un rubio con los sentimientos hechos torbellino en la cabeza, daba cientos de vueltas alrededor de la cama.
—Si continúas así, le harás un hoyo al piso, Ryouta—.
Kise no dijo nada, tan sólo le dedico una mirada de profundo odio al pelinegro capitán.
—Entonces explícame de nuevo, le dijiste al príncipe Kuroko que lo odiabas y que solo te casabas con él por obligación—.
El rubio dejó de dar vueltas, enfocó una mirada tímida hacía el rostro de Kasamatsu y asintió levemente.
—Así que expresaste algo que no sentías realmente, ¿no? —. Kise frunció el ceño y apretó fuertemente los nudillos, al final nunca podía ocultarle nada a Yukio, siempre adivinaba sus pensamientos como si se tratase de su conciencia.
— ¿Quieres que te castre, príncipe Ryouta?—. El rubio abrió los ojos horrorizado. —Ve a disculparte ahora mismo, sino quieres que te golpee hasta que se me acaben los puños—
Kise se dirigió a los aposentos del príncipe Kuroko, esta vez estaba arrepentido y en verdad quería ofrecerle disculpas al pequeño, no porque Kasamatsu prácticamente estuviese acorralándole a hacerlo, esta vez sentía en su corazón que lo que le dijo a Tetsuya no era lo correcto.
Tocó la puerta una y otra vez, nada. Una voz que no era la de príncipe de Seirin se escuchaba del otro lado, su corazón se agitó continuamente ante la inseguridad de lo que estaba pasando.
—Lo siento, ángel. Él no quiere irse, y yo necesito a alguien aquí para guiarme. No quiero estar solo, así que por favor ¡muéstrate! —.
Esa declaración hizo que su alma se achicara, qué diablos pasaba allá dentro. No importaba lo que fuese, él iba a abrir esa puerta a como diese lugar.
Por alguna razón al tocar la cerradura de la puerta, esta le quemaba. Intentó de todo para abrirla, incluso con sus poderes, nada funcionaba. Su mente estaba vuelta un caos ¿y si Kuroko no se encontraba bien?
—Lo haré, solo por ti, mi príncipe, mi Tetsuya. Mira tu rostro a través del espejo, que yo me encuentro ahí dentro—.
Como si la Luna se asomara por el cristal, una leve niebla bañó la habitación de Kuroko, sus pasos se fueron acercando al espejo como si estuviese conectado a un imán, esta vez iba por fin a encarar a su extraño ángel.
—Principe Kuroko, ¡Abre la puerta! —.
¿A quién le pertenecía esa voz? Tetsuya tenía su nombre en la punta de la lengua, pero sus labios no podían pronunciar palabra alguna. Sus ojos sólo se mantenían fijos en la extraña figura que le mostraba el cristal.
Traje oscuro que calzaba perfectamente al cuerpo, realzándose a través de una gruesa lóbrega capa; cabello pelirrojo cuidadosamente peinado hacía atrás con unos mechones rebeldes cayendo a los costados de la frente, piel nívea e inusuales rasgos varoniles cincelándole el rostro.
El príncipe de Seirin se quedó estupefacto al verle, quería decirle tantas cosas, sin embargo la voz no salía. Lo único extraño que observó en el ángel, era aquella extraña mascara que le cubría el lado derecho de la cara, ese peculiar adorno que lograba esconder del mundo a uno de esos insólitos ojos bicolor.
—Ven a mí—. Susurró esa voz, mientras veía como se abría una puerta detrás del espejo, él se encontraba frente a Kuroko insinuándole a que tomase su mano.
No dudó ni un instante y tomó aquella mano cubierta por un suave guante de piel negro, sonrió para sus adentros mientras era llevado al otro lado del espejo. El ángel tomó una antorcha e iluminó el extraño pasillo que se asomaba, se podía ver toda su habitación desde allí a través del cristal.
Continuaron caminando con sus manos entrelazadas, era un trayecto bastante largo. Luego de que avanzaron bastante, él lo llevó montado en un caballo a un lugar subterráneo en el mismo Castillo Azul, para después concluir con un breve paseo por bote. El lago que residía en el reino de Seirin, al parecer desembocaba ahí, era un sitio bastante excéntrico del cual desconocía, era tan escalofriante como la presencia del ángel.
Inexplicablemente el transcurrir del tiempo era maravilloso, Kuroko se sentía como en un trance con aquella mano cálida dirigiendo su camino. Se encontraba seguro y conmovido, suspiró tiernamente y decidió acompañar al ángel hasta donde lo quisiese llevar.
El bote en el que iban navegando repentinamente se detuvo, mostrando un sitio lo bastante singular como para ser sacado de un fúnebre sueño. Miles de candelabros emergían del suelo dándole un matiz sombrío a aquel lugar, a lo lejos se podía observar un piano y pinturas lúgubres adornando la tapizada pared. Parecía un paisaje que provocaba miedo, pero no se sentía así para Kuroko, él se encontraba fascinado estando ahí.
El ángel se bajó del bote, se mantuvo unos segundos observando al pequeño futuro rey, después ofreció su mano y le ayudó a bajarse.
—Presento mis respetos ante ti, príncipe Kuroko Tetsuya del reino de Seirin. Mi nombre es Akashi Seijuuro, tu guardián —.
Aquel chico de la extraña mascara, hizo una suave reverencia ante el azul cielo de los ojos de Kuroko, el susodicho se sonrojó tímidamente al escuchar semejante afirmación, y sólo asintió minutos después.
—Te he traído a este lugar, que es la cúspide de la magia—. Su voz era grave, como una intensa caricia en los oídos que le estremecía el cuerpo. —Desde que te vi en una noche a través de las estrellas, sabía que tú me pertenecías. Yo te necesito aquí conmigo para que me acompañes en mi soledad—.
Afuera las nubes se agitaban y dejaban caer con fuerza las gotas de lluvia, pasaba lo mismo con las emociones del príncipe, pareciera que se intensificaban a cada instante. Y al escucharle, Tetsuya quiso en verdad permanecer con él ahí, para siempre.
Seijuuro, como él había dicho llamarse, se acercó a Kuroko consumiendo todo el espacio personal de ambos, con sus manos cálidas trazó el contorno de los finos labios del príncipe. El rubí y dorado de sus ojos, se derritieron ante el azul cielo brillante que mostraba aquella sincera mirada.
El ángel elevó una de sus manos con dirección al techo, algo impresionante sucedió. Miles de estrellas comenzaron a caer, como fuegos artificiales danzando entre los pies de Tetsuya. Era magia, Akashi poseía magia en su cuerpo, era algo realmente asombroso a la vista y que nunca creyó ser capaz de observar en alguien. Llanuras verdes, rebeldes cascadas, deslumbrantes mariposas, todas aquellas imágenes aparecían dando vueltas entre su rostro, no había palabras que describiesen la manera en que se sentía.
Estaba halagado, confundido, maravillado, ¿Qué era todo eso que ocurría delante de sus ojos en esa extraña noche de lluvia?
— ¡Cierra tus ojos y ríndete ante tus sueños más oscuros! —.
Su voz era una perdición de la que aseguraba, podía vivir con ella el resto de su vida. El ángel se acercó más, la manera en que sus manos rozaban su sensible piel era sublime, simplemente inverosímil.
—Solo deja que tus fantasías se desaten en esta oscuridad de la que sabes que no puedes luchar. Solo conmigo, quédate conmigo, mi bello Tetsuya—.
Casi pegado a sus labios le susurró aquellas palabras. La presencia de Akashi era embriagante, era como si su corazón hecho de hielo se quisiese derretir exclusivamente para él.
—Quiero quedarme a su lado, Akashi-kun—.
Esta afirmación hizo que el corazón del pelirrojo se le quisiese salir del pecho, y con una ligera caricia en la mejilla del príncipe, lo mandó directo al mundo de los sueños, eran muchas emociones por un día y no le hacían bien para la delicada salud de Kuroko.
Con sus manos sostuvo el frágil cuerpo para evitar que se cayese y lo llevó al lugar donde él dormía. Dio unos cuantos pasos hasta colocarle en el cómodo camastro, en definitiva Kuroko era una criatura bellísima, aun en la oscuridad de la noche, él brillaba cual constelación en el cielo.
—Es un para siempre, Tetsuya. Quédate conmigo por toda la eternidad—.
Y con un leve roce de labios, cerró la promesa establecida en ese lugar, por nada del mundo el fantasma iba a dejar libre al príncipe Kuroko. No le importaba a quien se tuviese que enfrentar para tener esos tenues ojos azules iluminando su solitario camino.
—Abandona todo lo que conoces y doblégate ante mí. Sólo así podrás ser completamente mío, deja que me intoxique completamente de ti, príncipe Tetsuya—.
Salió con pasos breves de su habitación sin dejar de contemplarle, porque para Akashi Seijuuro, en ángel fantasma que velaba el Castillo Azul, el príncipe Kuroko Tetsuya se resumía a su todo.
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Notas Finales:
¿Qué les pareció? Si notan alguna incoherencia o falta de ortografía, les ruego me disculpen D:
¡Ainnnsss, me muero de ganas por escribir el próximo capítulo! Les tengo noticias sobre este escrito, por fin ya sé cuántos capítulos contendrá… ¡Serán 20 más el epílogo! ;_;
Y ya lo decidí, al final ustedes decidirán con quien se queda Kurokocchi, si con Kise o con Akashi, pero para eso todavía falta muuuuuchooooooo~~
Quería escribir un One Shot para el cumple del pequeño Tetsu, pero… mi cerebro no quiere empezar nada ;_; Así que volveré a actualizar esta historia en menos de un mes —espero(¿)—.
¡muchas gracias por leer!~~
PD. No me odien tanto a Kise, en el otro capítulo pasará algo muy cliché(¿) con él pero eso ayudará a que se acerque a Kurokocchi. Oh…y lamento el uso excesivo de OoC ;_;
Nos leemos luego~~ :*
¡Besos!~~
Respuesta a los Rewiews:
MyaBL26, Awws gracias «3 Sí, creo que a la mayoría de los que leímos el libro no nos gustó el final, aunque yo secretamente amaba a Raoul y a Eric por igual ;_; Pero en esta historia, como mencioné, ustedes serán quienes elijan la pareja final :DDD
Me alegra un montón que te gusté, y gracias por comentar y por leer «3333
Besos~~
Ariante, ¡holaaa!
Ainnss ¡muchas gracias! En serio me alegra que te haya gustado el capítulo «3333
JAJAJAJA, no me halagues tanto que me da pena / Yo solo escribo porque Akashi, Kise & Kurokocchi me gustan un montón ;_;
Sip, ahorita sigo de vacaciones, pero el regreso a la escuela ya está a la vuelta de la esquina :C pero como dije, volveré a actualizar en menos de un mes –espero-
Gracias por comentar, por leer y por seguir esta historia conmigo, en serio me haces feliz un montón :DDD
Besos~~ :*
Aisato Momoka Yurie, ¡añlskjañlkdnkañsd!
HAHAHAHAHAHAHAHA! No te preocupes por no haber dejado comentarios antes, el que me hiciste con este capítulo, vale por tres XDDDDD
Ainnns, sí, bullying al pelirrojo absoluto de las tijeras «3333 Sus poesías son lo que lo mantienen vivo, okno XDDD
Shi~~ Kurokocchi es precioso, me salió demasiado OoC en este fic, pero de alguna manera queda bien con su apachuchable apariencia física ;_;
HAHAHAHAHAHA! Sí, Akashi en verdad esta transtornado ;_; y en este fic no es la excepción :DDDD y es que ama tanto a Tetsu que hará lo que sea para que sea sólo de él *O* Pues sí, la tensión sexual existirá, sobre todo para Akashi, porque… XDDDD
Pues Kasamatsu está enamorado de Kise, así que quien sabe que querrá hacerle por las noches *O*
Awwws, eres una dulzura, recibir comentarios como los tuyos –así de bonis- me hacen extremadamente feliz, hasta el punto de explotar «3333 me alegra un montón que te gusté mi historia, en verdad gracias.
Las dos pairings tendrán su momento y por supuesto que ambos harán vibrar el corazón de Kurokocchi, y confundirán sus sentimientos, pero al final sólo podrá elegir a uno. A no ser que les guste una pareja polígama(¿?) XDDDD
Shi~~ el AkaKuro también me gusta un montón, confieso que cuando me planteé esta historia en mi cabeza, los primeros en los que pensé fueron en Sei y Tetsu, y al final Kise se terminó colando también.
Aiiiñññssss! No me halagues tanto que me da pena / Me falta un montón por aprender en este mundo de la escritura, pero me hace muy feliz que te guste lo que escribo «3333 Y gracias también por darle tanto amor a esta pequeña historia.
Nos leemos luego y te mandó muchos besos con baba :*
Gracias de nuevo por leer y comentar~
Flor de Cerezo Kawai, Ains, gracias «3 Me alegra un montón que te esté gustando mi pequeña historia :DDDD
Shi~~~ la actitud de Kise hacía Kurokocchi ya pronto cambiará, solo espera por ello :DDDD Solo no me lo odies tanto XDDDD
Espero que tu duda de quién es el 'príncipe fantasma' haya sido aclarada :DDD
Muchas gracias por leer y comentar :DDDD
Besos~~
Sui-chan Hitachiin; Awws, ¡me alegra un montón que te gusté mi historia!
Seeh, me he pasado un poco de drama con el pobre Kurokocchi, prometo hacerlo feliz al final :DDDD
Sip, prometo actualizar a medida que vaya pudiendo :DDD
Gracias por comentar y por leer :DDD
Besos~~
