Notas Principales:

Se suponía que tenía que actualizar hace mucho tiempo, pero olvidé que la Universidad me consume ;_; Lo siento mucho.

Antes que nada quiero agradecer a: Kawaii Marshmallow, Flor de Cerezo Kawai, Ariante, Guest, Aisato Momoka Yurie; por sus hermosísimos comentarios, en verdad me inspiran mucho y me hacen muy feliz ;_; Les respondo al final del capítulo :'DDD

Este capítulo en mi mente iba a ser más largo de lo que resulto al final, igual espero que les guste y no me apedreen X'''C

...


—Capítulo Cinco—

La impaciente lluvia había cesado dejando a las estrellas brillar completamente. Kuroko se removió incomodo de las suaves mantas, su cuerpo le reclamaba inconscientemente que donde se había quedado dormido no era su cama.

Se levantó lentamente de allí, todo a su alrededor emanaba un olor fresco y varonil, rápidamente los recuerdos de hace unas horas vinieron a su mente y le hicieron sonreír, de pronto el sonido de las teclas de piano ser acariciadas con vehemencia lo sacaron de su trance y le recordaron que no se encontraba solo.

Su ángel, Akashi Seijuuro estaba a su lado, cómo pudo olvidarle.

Aquellas palabras que le dijo y las cosas que le mostró aun provocaban que los poros de su piel se estremecieran. Todo parecía un sueño, todo él era increíble. Kuroko salió de la habitación, estaba curioso, la luz de la luna se reflejaba en el piano que Akashi estaba tocando, aquellos suaves tonos le hicieron notar que en verdad se encontraba ante una persona sublime.

La manera en que la melodía salía de los dedos largos del ángel, le hacía creer que flotaba en un mundo de sueños y expectativas que quizá ahora podía cumplir, junto a él.

El príncipe Tetsuya se acercó sigilosamente al altar donde estaba colocado el piano, en verdad no quería interrumpir a aquella persona la cual se notaba que disfrutaba la música más que cualquier otra.

Se quedó a poca distancia del ángel, observándole con detalle. Akashi Seijuuro era un ser enigmático, todo en él representaba un misterio; desde su intenso color de cabello hasta la emblemática tonalidad de sus ojos. Y esa extraña mascara que le cubría la mitad del rostro, no dejaban de producirle indagaciones en la cabeza, ¿Qué era lo que escondía el ángel?

Kuroko era un ser curioso por naturaleza, Momoi le decía que esa no era una cualidad muy destacable, pero… aquella mascara le intrigaba de una forma descomunal.

La melodía se detuvo, ahora tenía al oscuro ángel a su merced envolviéndole con la mirada, el príncipe de los ojos azules esquivo aquellos ojos justo cuando el pelirrojo le obsequiaba una sonrisa seductora, Akashi solo sonrió más insinuándole a que se acercara.

Kuroko fue disminuyendo la distancia poco a poco avanzando con pasos tímidos, mientras que al ángel no le alcanzaban los ojos para admirarle, tenerle tan cerca siempre había sido un sueño tan efímero y ahora que era una realidad, no le alcanzaban las palabras para describirle.

― ¿Acaso he interrumpido tus sueños con mi horripilante música?―.

Tetsuya negó y posó sus curiosas manos en el rostro pálido y varonil del pelirrojo, ansiando descubrir con sus suaves toques todos los secretos que guardaba.

―Horripilante es una descripción que jamás encajaría en las dulces notas que usted acaba de tocar―.

Akashi rió, su voz sonaba cálida e interesante de ese modo, Kuroko se mantuvo observándole, sus manos estaban ansiosas e inevitablemente comenzó a acariciar el níveo rostro del ángel, primero sus dedos recorrieron sus mejillas para después trazar suavemente la línea pronunciada de su mandíbula.

Seijuuro se estremeció ante los tímidos toques del príncipe, simplemente se dejó hacer ante el joven, estaba tan perdido entre las sensaciones que no notó que aquella pieza que cubría uno de sus secretos más oscuros estaba siendo retirada con sumo cuidado de su rostro.

El aire se coló por aquella piel muerta y por instinto empujó fuertemente a Kuroko hasta tirarle al piso. Una fuerte furia recorrió cada centímetro de su cuerpo, el príncipe solo lo estaba tocando de esa manera para engañarle.

— ¡Pequeño mentiroso! —. Gritó, mientras se cubría la parte expuesta de su cara. — ¿Acaso esto era lo que querías ver? —.

El joven príncipe se encontraba en shock mientras su cuerpo yacía en el suelo, observaba todo con detalle, Akashi permanecía revolviendo todo a su alrededor y mirándose ante un amplio espejo del cual acababa de quitar una manta blanca, tenía los puños apretados fuertemente y su respiración se encontraba agitada.

A Kuroko se le encogió el corazón al verle comportarse de esa forma.

—Te maldigo eternamente por haber hecho eso, ahora jamás podrás librarte de mí—.

Akashi continuaba gritando y rompiendo todas las cosas que se le cruzaban enfrente, un ambiente de penumbra comenzó a respirarse. Tetsuya estaba muy asustado, no sabía qué hacer o qué decirle para lograr que se calmase.

— ¿Acaso piensas atreverte a verme? A esta odiosa gárgola que está quemándose en el infierno, pero que secretamente anhela el cielo—.

La manera en que esas palabras eran pronunciadas hacían que Kuroko se sintiese más pequeño y frágil. Había tanto odio, tanto rencor y al mismo tiempo estaba aquel anhelo y esa esperanza brillando huecamente en esos tristes ojos heterocromaticos.

Akashi era muy similar a él, alguien que a la gente común no le gustaba tener cerca, pero… la cuestión era, ¿Quién fue capaz de herirle de esa manera para que ahora se comportase así?

El fantasma se fue acercando poco a poco hasta quedar a pocos metros del príncipe de Seirin, se arrodilló con un gesto derrotado aun cubriéndose el rostro con una de sus manos. Se veía tan roto, tan indefenso, que Kuroko solo quiso curarle con un abrazo todos sus males.

—Tetsuya, el miedo puede llegar a convertirse en amor, yo lo sé más que nadie—. Susurró con la voz entrecortada. —Con el tiempo aprenderás a ver al hombre que se esconde detrás del monstruo, solo te pido no me rechaces—.

El viento continuaba golpeando con fuerza aumentando el ensombrecido ambiente. El joven heredero se encontraba congelado al observar aquella mascara blanca que se encontraba entre sus manos, jamás debió tomarla del rostro de Akashi sin que este se lo permitiese.

Se notaba que lo que fuera que ocultase era algo muy personal como para revelarlo en su primer encuentro, quizá cuando Seijuuro estuviese listo se lo mostraría sin rechistar.

Con las manos temblorosas y llenas de incertidumbre le acercó la máscara al ángel caído, él la tomó de inmediato cubriéndose el rostro al instante sin dejar que se viese nada, aunque esa lagrima traicionera escurrir por su mejilla Kuroko si la pudo observar.

Se mantuvieron callados durante mucho tiempo, el cielo comenzó a crujir de nuevo. Kuroko se distrajo un momento, volviendo a observar todo a su alrededor; el piano, las pinturas, las velas prendidas y los espejos, ahora sabía que todas esas mantas percudidas que permanecía allí cubrían cientos de espejos.

—Lo siento, príncipe Tetsuya—. El pelirrojo se acercó lentamente y le ayudó a levantarse. —No hagas caso de nada de lo que mencione, solo por favor, procura que este incidente no se vuelva a repetir jamás—.

Su voz sonaba arrepentida, el príncipe tomó la mano que se le ofrecía e innegablemente le creyó al ángel. Estaba harto de todo y necesitaba confiar en alguien y esos ojos llenos de anhelo —al igual que los suyos— no podían mentirle.

—Será mejor que regresemos, seguramente estarán buscándote—. Akashi se detuvo y le miró a los ojos un instante. —Sólo discúlpame, mi bello príncipe—.

.

.

.

.

.

La cabeza del heredero de Seirin estaba envuelta en un callejón en donde encontrar una salida era imposible tan solo pensarlo.

Por una parte estaba Akashi, quien poseía una personalidad bastante intrigante, la cual le hacía estremecerse y al mismo tiempo le provocaba escalofríos. Pero también se encontraba aquella otra parte de él, esa que le revolvía el estómago y le provocaba cientos de dudas. ¿Por qué reaccionó de esa manera cuando le quito la máscara? Ese era un hecho que le intrigaba y que con el tiempo tendría que averiguar.

El golpeteo incansable de la puerta le hizo volver en sí, era muy tarde para que alguien le buscase.

— ¡Príncipe Kuroko! ¡Abra la puerta por favor! —.

Los gritos provenientes de afuera no podían pertenecer a otra persona que no fuese Kise Ryouta, esa voz cálida y dulce solo podía ser de él.

Con cuidado tomó el picaporte de la puerta y lo giró rápidamente, afuera estaba un rubio con los ojos lagrimosos y con una mueca de frustración adornándole el rostro.

Kuroko estuvo a punto de decir algunas cosas, sin embargo, los fuertes brazos del príncipe de Kaijo le envolvieron en un suave abrazo antes de que pudiera pronunciar palabra alguna. El joven de los ojos zafiro casi se desmaya ante tal acción, la piel cálida de Kise hacía un fuerte contraste con la suya, ese contacto efímero estaba destrozando cada una de sus barreras haciéndole sentirse expuesto.

Cuando Kise se separó del abrazo, Tetsuya notó ese bonito carmesí en las mejillas del rubio.

—Lo siento—. Se disculpó Ryouta. —Te ausentaste toda la noche, pensé que habías cometido una locura por los comentarios que te dije—.

El príncipe de Seirin frunció el ceño, cómo alguien se podía comportarse de esa manera, tan ególatra y egoísta. Hoy después de todo lo que había pasado, no estaba de humor para soportarle cualquier barbaridad a su prometido.

—Lárgate—.

Fue una petición simple y directa, Kise abrió enormemente los ojos al escucharle. Esa noche no había venido con otra intención más que disculparse, y cuando repentinamente escuchó otra voz en la habitación del príncipe, se preocupó muchísimo, la solía idea de que pudiese estar herido provocaba que el corazón se le agitara. Pero con la reciente actitud del más joven, hacían que esos pensamientos se esfumaran.

Con el orgullo herido se marchó de la habitación, no sin antes azotar la puerta con toda su fuerza; hecho que dejó a un Tetsuya anonadado y con el corazón agitado, mientras observaba como sus sentimientos revoloteaban entre sus ojos por lo que acababa de ocurrir.

.

.

.

.

.

El rubio salió del castillo hecho una furia, con cada paso que daba se incrementaba un poco el resentimiento que le tenía al príncipe de Seirin.

Poco le importo que el césped estuviese mojado y se acostó en él, tratando de alejar aquellos pensamientos poco convencionales de su mente. Después de contar las estrellas que quedaban en el cielo y observar como las nubes volvían a aglomerarse llegó a una conclusión, el compromiso con Kuroko Tetsuya tenía que culminar ese mismo día.

Remembró todo lo que le dijo e hizo al pequeño príncipe desde que puso un pie en sus tierras, no había hecho otra cosa que comportarse como un estúpido, y su moral no le permitía condenar al joven heredero a una vida sin amor, él no se merecía tal bajeza.

Y ciertamente, tampoco estaba dispuesto a ser él la causa del sufrimiento de aquellos bonitos ojos azules, la anulación del matrimonio era la decisión más acertada que pudo haber tomado desde que llegó a Seirin.

Sus ojos color miel fueron abriéndose lentamente para percatarse que el sol daba indicios de querer salir, mostrándole un paisaje increíble, el reino que en un futuro gobernaría el príncipe Tetsuya en verdad era muy hermoso.

Se levantó estirando todo su cuerpo en el proceso, ahora era un buen momento de ir a hablar con Kasamatsu.

Tocó la puerta de la habitación de Yukio con vehemencia, rogando que aún no se encontrase dormido, en esos momentos necesitaba a alguien quien lo escuchase y le diese un buen consejo.

—Kise—. El pelinegro apareció con la bata de satín a medio abotonar, cosa que sorprendió a Ryouta. —Tus padres no te explicaron que interrumpir el sueño ajeno es un delito—.

—Lo siento—. Contestó con abatimiento el rubio. —Necesito comentarte algo que no ha dejado de aturdir mi cabeza—.

La manera tan linda en que se comportaba el rubio, hacían que al capitán se le estremeciese el alma, jamás le podría negar algo a ese inepto príncipe.

—Habla—.

—Al anochecer tú y yo nos iremos de Seirin—.

— ¡¿Qué?! —.

.

.

.

.

.

El permanecer oculto en los abismos oscuros del Castillo Azul por casi 15 años, le brindaban a Akashi Seijuuro la habilidad para desplazarse dentro del lugar como si en realidad fuese un fantasma.

Conocía cada secreto, atajos, lugares donde ocultarse, todo. Esa ventaja le ayudaba de forma asombrosa, como ahora, que se encontraba observando a su rival platicando seriamente con su superior.

Desde que pisó por primera vez el castillo, no pudo dejar de observarle; alto, rubio y con unas facciones que le provocaban una terrible jaqueca. Kuroko no podía —no debía— llegar a amarle, no cuando él se encontraba dispuesto a hacer lo que fuese para obtener su cariño.

—Kasamatsu—. Habló Ryouta pausadamente. —Envíale una carta a mi padre explicándole los motivos de mi decisión, no puedo seguir aplazando esto más—.

Yukio escuchó todo analizando cada una de las palabras del príncipe, desde que lo conoció jamás vio ese tipo de mirada reflejada en los ojos de Kise, sabía que sus deseos eran sinceros así que no reclamó nada.

— ¿Estas seguro? —.

—Lo estoy—. Respondió con seguridad el rubio. —No me importa que mi padre me desherede o que me corra del reino. No puedo condenar al príncipe Kuroko a una vida sin amor, mi conciencia no me lo permite—.

Akashi sonrió victoriosamente, con el rubio fuera del camino, tendría la oportunidad de acercarse a Tetsuya y lograr enamorarle, ese deseo le carcomía el pecho porque fuese una realidad. Aunque no podía fiarse completamente de aquellas palabras vanas de Kise Ryouta, él tendría que asegurarse de que el rubio jamás volviese a poner un pie en lo que consideraba de su propiedad. El único con derecho de amar a Tetsuya era él, nadie más, solo él.

—Muy bien Kise, has lo que desees—.

—Gracias—. Antes de que el rubio pudiese abrazar a Yukio, éste lo detuvo con una de sus manos. —Saldré en unos momentos al pueblo, necesito disculparme como se debe con Kuroko Tetsuya—.

Y con esas últimas palabras, abandonó la habitación del capitán de Kaijo para que descansase un poco más.

.

.

.

.

.

Con la brisa mañanera pegándole en el rostro, Ryouta caminó y caminó por el artesanal pueblo de Seirin buscando algo digno para regalarle al príncipe Kuroko Tetsuya.

El buscar un presente para implorar perdón era algo de mal gusto y patético, pero él no quería que el joven príncipe conservase un mal recuerdo sobre su persona. Así que, estaba un poquito desesperado al no encontrar algo que llamase su atención, algo que fuera acorde a la belleza cegadora de Kuroko.

— ¿Puedo saber qué es lo que busca este joven tan apuesto? —. Kise rodó los ojos ante tal afirmación, ¿Quién se atrevía a hablarle de esa forma tan irrespetuosa?

—Por lo que veo busca algo especial para su pareja—.

Ahora si se había sonrojado ante ese comentario, cómo esa anciana mujer podía sacar deducciones sin preguntar antes.

—Miré esto—. La mujer le mostró una caja pequeña, algo mugrienta y gastada. Kise surcó los labios, no estaba de humor para que le tomasen el pelo.

—No te estoy tomando el pelo, príncipe Kise Ryouta—. Dijo ella. —Yo sé lo que oculta tu corazón, pero estas demasiado cegado por un odio que crees tener, cuando tus verdaderos sentimientos son otros. Asegúrate de no ocultarlos más y entrégale esto a ese chiquillo—.

El rubio casi se cae al piso al escuchar aquellas palabras provenientes de la anciana, tomó con miedo la pequeña caja y la abrió esperando no hallar nada desagradable dentro de ella.

Una preciosa cadena plateada hecha a mano salió de ahí, junto a un dije de madera con una extraña forma pero de igual manera hermoso. Algo en su corazón le indicó que ese era el regalo adecuado para el príncipe.

Ya era un poco más de medio día cuando por fin regresó al castillo, apenas puso un pie ahí los súbditos de Kuroko le anunciaron que el joven se encontraba en el comedor principal degustando de sus alimentos.

Kise caminó con pasos lentos hasta quedar frente a la enorme mesa del comedor, sintió un pinchazo en el pecho al ver al pequeño príncipe ahí, jamás creyó que una persona se podría ver tan solitaria en un lugar tan hermoso. La mesa era demasiado grande para ese joven de hermosos ojos azules, sobre todo cuando éste solo se dedicaba a hacer gestos desagradables cada que colocaba un trozo de brócoli sobre sus finos labios.

Unas profundas ganas de abrazarle y la ansiedad de jamás abandonarle golpearon su cordura. Mentalmente lo negó, si se quedaba a su lado no iba a causarle otra cosa más que heridas, decirle adiós a Tetsuya era la decisión más sensata que podría elegir.

—Mi madre también me obligaba a comer las verduras—.

Kuroko casi se atraganta al escuchar hablar al príncipe Kise Ryouta de esa forma tan neutral. Sus ojos rápidamente se conectaron con aquellas pupilas doradas, mostrándole la manera en que el rubio se inclinaba ante él en forma de saludo.

—Supongo que las caras que ponía en ese entonces, eran las mismas que estás haciendo—. Añadió divertido. —Tengo que hablarle de un asunto importante majestad, pero no nos moveremos de aquí hasta que acabe con ese brócoli al que le hace tantos gestos—.

Tetsuya se obligó comer lo más rápido posible, causando que Kise sonriera ante tal comportamiento. Al terminar el rubio le indico que se dirigieran a sus aposentos, el joven príncipe estaba lleno de incertidumbre, Kise Ryouta jamás se había portado amable con él y su actual comportamiento lo llenaba de expectación.

El primero en entrar fue Kuroko quien le señaló al rubio donde sentarse. El silencio comenzó a cobrar vida provocándoles incomodidad, ninguno de los dos sabia la manera de iniciar una conversación normal, solo se miraban intensamente como si con eso les bastara.

—La verdad no sé la manera de expresarme correctamente—. Ryouta fue quien comenzó a hablar. —Desde que llegué aquí no he hecho otra cosa más que atormentarle. Sé que lo he lastimado con mis palabras, que soy un insensato y un perfecto idiota. Aun así, le ruego por favor, príncipe Tetsuya, discúlpeme por todos los malos momentos que le hice pasar—

El mundo de Kuroko se sacudió un instante, el ver a Kise Ryouta arrodillado frente a él hizo que su corazón latiera sin frenesí. Con sumo cuidado tocó el fuerte hombro del rubio y le ayudó a reincorporarse.

—No tiene que hacer eso—. Aseguró el joven de los ojos azules. —Como dije el primer día en que nos conocimos, si yo fuera a quien obligasen a casarse con un desconocido, mi comportamiento sería similar al suyo—.

Con ese comentario el heredero de Seirin quiso menguar un poco la tensión, y se alegró al ver una sincera sonrisa en el rostro del rubio, aunque esa sonrisa no era de todo feliz, se notaba triste y eso no pintaba bien en esa situación.

—He venido a rogar su perdón y también a despedirme—.

—Su alteza, el rey de Kaijo, ¿se ha puesto enfermo? —. Fue lo primero que pudo articular su mente—. Recuerdo que mi padre comentó alguna vez que su salud era delicada, ¿es por eso que tiene que irse? —.

Kise negó lentamente, ahí Tetsuya notó que algo definitivamente no iba bien.

—Regreso a Kaijo para no volver aquí nunca más—. Declaró el rubio, provocándole una oleada de pánico al joven príncipe.

Quería preguntar el porqué de su decisión, lamentablemente sus palabras quedaron atrapadas en medio de sus labios. Y cuando el rubio entrelazó su mano con la de él, simplemente se le olvido cómo respirar.

—Hace apenas una noche me repetí cientos de veces, asegurándome que en verdad te odiaba. Y ahora aquí te cercioro que la realidad es otra, mi corazón jamás podría albergar tal insano sentimiento dirigido a una persona como tú—.

Su voz se pausó un instante, el príncipe de Seirin sintió el cálido pulgar del rubio acariciarle delicadamente la mano, por un momento deseo que se pausara el tiempo y quedarse envuelto entre esas sensaciones todo lo que le quedase de vida.

—Esa misma noche desapareciste, y aunque lo dudes me preocupe al grado de volverme loco. Si algo te hubiese pasado, me lo recriminaría hasta el resto de mis días—.

—Lo siento—. Se disculpó sinceramente Kuroko. —Mis actos de anoche fueron irresponsables, pero le aseguró que no volverá a pasar—.

—Lo sé y lo agradezco. —Dijo el rubio—. Sin embargo, eso hiso que me diera cuenta de algo, creo que cancelar el compromiso es lo más sensato que podamos decidir, no quiero que el odio falso que le profane se vuelva una realidad entre ambos—.

Una fría ventisca provocó que se abriesen de pronto las ventanas, las nubes comenzaron a arremolinarse, pareciese que a ellas —al igual que Kuroko— no les gustaba la repentina decisión que tomó Kise.

—Eres joven y muy hermoso, además que has demostrado que en tu corazón solo albergan sentimientos bondadosos. Cualquier persona estaría orgullosa de tenerte entre sus brazos.

Kuroko frunció el ceño, esa excusa era bastante pobre, solo le hiso sentirse miserable de alguna forma. De pronto una duda surgió en su cabeza y no descansaría hasta que Ryouta le respondiese.

Y usted, ¿no podría convertirse en esa persona? —.

Esa pregunta el príncipe de Kaijo no se la esperaba, y lo peor, no tenía idea de cómo responderla.

—Le he traído un presente, alteza—.

En el fondo el joven de ojos azules esperaba una respuesta de ese tipo, el rubio notó el brillo triste en esa bonita mirada y sintió que la sangre se le helaba, odiaba lastimarle de esa manera.

—No sabía que cosas le podrían gustar, de hecho la manera en que lo obtuve es algo extraña—. Kuroko solo se dedicó a ignorarle y eso le dolió un poquito a Kise.

Le entregó con cuidado una cajita envuelta con un moño dorado, Tetsuya la tomó sin siquiera mirarle y tratando de no rozar su piel, no quería sentir otra vez aquella sensación cálida, no más.

—Me voy hoy mismo, no quiero abusar de su hospitalidad—. Ryouta sonrió y avanzó hasta quedar frente a la enorme puerta. —Tengo que preguntarle algo antes de partir…—.

Quédate, no me dejes, juntos podemos aprender a amarnos. Por favor, no te vayas.

— ¿Podemos ser amigos? —.

Tetsuya apretó los puños y esquivó aquella mirada dorada anhelante, responder a eso iba a ser un golpe a su corazón, golpe que no estaba dispuesto a aceptar.

—Muy bien—. Respondió el rubio al ver que el joven príncipe no tenía la mínima intención de contestarle. —Te deseo lo mejor en esta vida, y ojalá que mi presente te guste. Adiós bello príncipe del reino de Seirin—.

Al decir esas últimas palabras una tormenta desastrosa se soltó, las lluvias en primavera eran poco comunes en el reino, por alguna razón desde que Kise había llegado, al cielo solo le apetecía soltar sus aguas.

Pero ya no más, no iba a caer más agua cristalina en el Castillo Azul por un tiempo.

Cuando el rubio por fin se fue, Kuroko recordó que tenía un obsequio suyo entre sus manos. Abrió la cajita tratando de no rasgarla al quitarle el enorme moño.

Una bonita cadena plateada apareció, junto a una hermosa libélula tallada en madera con un zafiro en el centro del dije, era un detalle simple y bonito.

—Tetsu-kun—. Momoi llegó agitada. —El equipaje de tu prometido está en el recibidor, ¿Qué ha pasado? —.

—Se va, hoy se marcha—. Respondió el príncipe con voz monótona, sin dejar de observar aquel regalo que brillaba ante sus ojos.

—Y puedo saber, ¿Por qué no estas deteniéndole? Tetsu-kun, necesito que me digas que pasó—.

—Quiere terminar el compromiso, me ha pedido ser amigos—.

—Bien—. Dijo calmadamente. — ¡Deja de mirar eso que me pones de nervios! —.

Tetsuya salió de su trance cuando Satsuki le arrebató la cadena con el dije.

—Devuélvemelo, Momoi-san, déjalo es mío—.

—Ya sé que es tuyo, la cara de adoración que tenías al observarlo era bastante dulce, ¿Quién te lo dio? Es un dije de una libélula muy bonito—.

—Él fue quien me lo obsequió—. Respondió Tetsuya.

—Es algo curioso, mamá dice que en el reino esos extraños animales significan esperanza y son augurio de cosas buenas. Incluso hay una historia de amor relacionada con ellos, mis padres me la contaban cuando era pequeña—.

El pequeño príncipe no entendió nada de lo que su amiga dijo, se perdió en el momento en que las palabras esperanza y amor fueron pronunciadas.

—Seguramente te molesto que te pidiese ser solo amigos—. Recriminó la chica. —Pero lo que tú no sabes, es que el amor más puro y sincero siempre surge de una amistad. ¿Por qué no le sugieres que se quedé hasta mañana? El clima esta horrible y un accidente a estas horas no sería nada bueno—.

Al joven heredero de Seirin las ilusiones le colorearon los ojos, llenarse con esos sentimientos era algo banal después de todo lo que había ocurrido entre ellos. Pero… la sola idea de imaginarse yendo a Kaijo a visitar a Kise Ryouta, no como su prometido por obligación, simplemente como un amigo, era algo que lo llenaba de felicidad. Podrían ir a pasear a caballo, y dibujar entre las nubes por las noches, esas imágenes tan inverosímiles y tan perfectas, en verdad deseaba que se cumpliesen.

Porque tal y como le mencionó Momoi, al final de todo el amor podría ocultarse bajo la máscara de una simple amistad.

Afuera la lluvia apenas dejaba que se observase algo, al parecer el príncipe Kise había pedido uno de los carruajes del reino. Estaba con todos los mechones rubios empapados y las mejillas sonrosadas por el frio, hablaba de algo con el capitán Yukio mientras fruncía el ceño de una forma casi adorable.

Del otro lado, escondido entre el grueso follaje de los árboles y ayudado por la espesa niebla, aquel ser enigmático de la máscara blanca planeaba un movimiento que le aseguraría que Kise Ryouta no se volvería a acercar a su príncipe jamás.

Aquellos atrayentes ojos azules y un golpe de parte de Kasamatsu, le hicieron notar al rubio que tenían compañía.

—Debería permanecer dentro del castillo, el clima es estrepitoso y usted no posee una salud muy buena—.

Fueron esas las últimas palabras pronunciadas que escuchó, acompañadas de un tenue sonido provenir de los arbustos

Rojo empapando el lugar mezclándose con el imparable caer de las gotas.

Tetsuya fue rápido, poseía una excelente visión y un agudo oído. Algo no iba bien, su corazón se lo repetía desde que vio a Kise salir con aquel rostro de agonía de su habitación. Una flecha finamente tallada fue disparada directo al cuerpo del rubio, Kasamatsu ni siquiera lo notó, y él no podía permitir que algo le pasase a Ryouta, tenía que protegerle a toda costa.

El rubio era mucho más alto que Kuroko, pero ese detalle no impidió que lo empujara con todas sus fuerzas recibiendo él al fin el impacto.

Todo paso tan fugazmente, que los ojos dorados de Kise pensaban que le estaban jugando una broma al mostrar el cuerpo pequeño de Tetsuya cubierto de sangre, todo era tan irreal que pareciese que en cualquier momento iba a despertar de esa terrible pesadilla.

Los suaves quejidos del joven príncipe, le hicieron darse cuenta que todo era tan real como la tormenta misma. Con todo el cuidado del mundo levantó en sus brazos aquel frágil cuerpo, aquellos brillantes ojos azules ahora se encontraban ensombreciéndose, amenazando con dejar de brillar para siempre.

El rubio se sentía impotente, su mundo daba vueltas y las lágrimas rápidamente se acumularon en sus pupilas. Kuroko Tetsuya era un insensato, el corazón le quemaba al hacerse la sola idea de perderle.

— ¿Por qué lo hiciste? —.

Era una pregunta estúpida, lo sabía, pero Ryouta no podía evitar cuestionarle. Sus piernas comenzaban a temblar, y ahora, sus gruesas lágrimas bañaban el fantasmal rostro de su príncipe.

—Solo quería oír de tus labios aquellas palabras que he ansiado que pronuncies desde tu llegada—.

Su voz pausada, sin vida, se escuchaba lejana del mundo, Kise no quería oírle expresarse así, solo le provocaba que perdiese el poco autocontrol que le quedaba.

—Perdóname, por favor, no me dejes ahora, no de esta manera—.

No hubo respuesta alguna, el cuerpo del joven príncipe dejó de moverse, una ola de angustia sacudió al rubio mientras las imparables gotas de lluvia caían pesadamente en el suelo.

...


Notas Finales:

¡Oh, Dioses! Este fue el cliché del que les hable, espero que no haya quedado muy precipitado o muy feo, en el próximo capítulo enterraremos a Tetsu bebé (¿) ok no ;~~;

Tampoco sabía la manera de finalizar este capítulo, y bueno, quedo así ;_;

Espero que les haya gustado, cualquier duda, queja, sugerencia o insulto (¿?) son bienvenidos XDDDD

Disfrute mucho escribiendo esta parte, y otra vez yo con mis excusas de no saber cuándo actualizaré, pero lo haré –algún día- ;_;

¿Se acuerdan de Ogiwara-kun? Pues aparecerá en el otro capí :0000 Me pregunto qué querrá (¿?) XDDD

¡Muchas gracias por leer!

Hasta la próxima actu, besos~~ :*

PD. Recomiéndenme un buen manga yaoi lleno de feels y de angst ;_; Mi calificación de manejo de residuos amerita depresión (¿?) XDDDD

PD.2. Lamento el uso de OoC :_DDDD


Respuesta a los Reviews

Kawaii Marshmallow, Merci beaucoup, OMG! My firts review in in another language :DDD Sorry for my bad english, i cant answer you in French D:

Ainss! I 'm glad you like my fic, I am something dramatic in my writings XDDD Yes, the Akakuro couple is beautiful, thanks for reading and commenting ! Im so happy :'DDD

:***

Flor de Cerezo Kawai, HAHAHAHAHAHAAHA! Ya verás que Kise también será precioso con Kurokocchi en un futuro(?) Y Akashi, bueno él hará lo que considere necesario para obtener el amor de Tetsu :DDD

Solo se paciente XDDDD Porque si se vendrán celos, drama, angst y todo :DDD

Mmm no, no meteré a la demás Kiseki ni a Kagami, aparecerán en uno de los últimos capis del fic, pero como invitados de Tetsu, nada más~~ Yo también amo toda la Kiseki x Tetsu :333

Sip, Momoi es hermosa y me encanta meterla en mis escritos ;_;

No te comas las uñas si no tu mamá se enojará(?) espero que te guste el próximo capítulo, gracias por comentar y leer :DDD

Gracias por comentar y por leer :DD

Ariante, ¡hola! :DDD

Shi~~~ Akashi es hermoso, de eso no hay duda, y a mí también me encanta que este tan al pendiente de Tetsu, porque el bebito lo necesita :DDD

HAHAHAHAHAHAHAHA! Tus peticiones son ordenes para mí, te aseguro que Akashi se las hará ver duras a Kise, y el rubio sufrirá y no solo por celos D:

Tu eres de las mías, de las personas que ama el angst y el drama con todo su kokoro(?) Sí, todos sufrirán muajajaja (?) XDDDD

Aiinsss, ¡muchas gracias! Eres una dulzura, igualmente espero que te este yendo bien en tus estudios y en lo demás, animo para ti también!

Muchas gracias por comentar y por leer!

Besos~

Guest,

Sip, era muy predecible que Akashi iba a ser el Fantasma, plz el papel le queda perfecto (?) el amor incondicional hacía Tetsu, es lo suyo XDDDDD

Todas medio odian, medio aman a Kise, verán que al final será una dulzura, pero Kurokocchi es el que tiene que decidir(?) XDD

Me alegra que te guste mi historia, muchas gracias por comentar y por leer!

Besos~~

Aisato Momoka Yurie,

¡Holi! kadjsadbabsañsdj :DDD

HAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHA! No te preocupes por tardar en dejar review, al final la intención es lo que cuenta (?) XDDDDDD

XDDDDDDDDDDDDDDDDD Te digo que tus comentarios son una joya XDDDD Sí, digo, cualquiera que se encontrara a Akashi en ese plan quedaría flechado, pero Tetsu no sabe las consecuencias de aceptar un para siempre al señor tomate absoluto, y en cuanto al rubito, pues mis poderes videntes dicen que se le avecinarán cosas muy feas por no ponerse las pilas cuando era debido ¬¬'

Sip, a partir de este capí será un tira y afloja entre Akashi y Kise, ambos se pelearan a morir(?) por Tetsu, aunque Kise estará en etapa de negación, porque mi bebé es algo lentillo XDDDD Y eso claro, será algo que Sei aprovechará!

HAHAHAHAHAHAHAHAHA! Tu si sabes, quedarse con Sei-chan un para siempre es algo que se debe analizar con estudios previos(?)

XDDD Sip, bueno yo quisiera que se quedara con los dos, al final sé que recibiré un montón de insultos sea cual sea la otepe que quedé, pero bueno, ya estoy acostumbrada (?) y soy demasiado masoca :v Y sí, gritarás por ambos, yo lo sé ¬u¬

Actualizaré cuando Himuro entre a la zona, ese día terminaré mi fic y todos tendrán el final que desean :'''''D

Ainsss muchas gracias, yo adoro tus comentarios cuquis y bonicos :3

Gracias por comentar y por leer!

Besos~