Otra idea que me estaba rondando la cabeza desde hace unos días, para amenizar a mitad de la semana jajaja


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Prompt: "Drunk kiss… or kiss the drunk"

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Haymitch estaba completamente borracho.

Lo cierto era que, si bien el estado de embriaguez tampoco era ninguna novedad, sí que lo era el nivel al que había llegado. En los años que llevaban trabajando juntos, Effie nunca le había visto así. Chaff había tenido que arrastrarle, literalmente, hasta su habitación en el ático, cargando el cuerpo casi inerte del vencedor sobre su hombro, como si de un saco de patatas se tratase. Una vez tumbado boca arriba sobre la colcha, toda la responsabilidad por el hombre inconsciente había pasado a manos de Effie. La escolta le observó detenidamente durante unos instantes, mientras que trataba de decidir qué hacer con él.

Haymitch era desagradable, soez, maleducado, insensible y mil atributos negativos más, pero ahora mismo, Effie solo podía ver a un hombre tan sumamente roto que su última alternativa para intentar mantener los pedazos que quedaban de él sin desmoronarse era recurrir al alcohol. Soltando un pequeño suspiro, la mujer eliminó la distancia que los separaba, sentándose a su lado sobre la cama.

– Voy a quitarte esos zapatos, ¿vale? – le informó, aunque nadie estuviese allí para escuchar y muchos menos responder. Simplemente, le pareció apropiado hacerlo – Y creo que esa camisa mugrosa también tiene que desaparecer – añadió después de unos segundos, al observar las manchas que impregnaban la tela en varios puntos. No podía permitir que se metiese bajo las sábanas limpias estando hecho un desastre.

Sin embargo, Haymitch demostró tener unos reflejos dignos de un Vencedor de los Juegos del Hambre, ya que en cuanto los dedos de la mujer rozaron la superficie de los botones de su camisa, una mano voló en su dirección y se cerró alrededor de su muñeca. El agarre era tan fuerte que la escolta pronto empezó a notar un hormigueo en las puntas de los dedos, indicativo de que estaba empezando a faltarles sangre.

– Haymitch… Haymitch soy yo, Effie – reprimiendo las ganas de soltar un grito, trató de modular el tono de su voz para no mostrarse alterada – Me estás haciendo daño, ¿puedes soltarme? – durante unos breves instantes, el hombre abrió los ojos, tratando de enfocar la mirada en la persona que tenía delante. Aunque no consiguió ver más allá de la silueta de una peluca azul, fue más que suficiente para que bajase la guardia – Eso es. Voy a quitarte la camisa y luego podrás seguir durmiendo, ¿vale?

Tras emitir un gruñido ininteligible, Haymitch se dejó hacer. La habitación no hacía más que darle vueltas, aún teniendo los ojos cerrados, así que tampoco es que tuviera muchas más alternativas además de dejar que Effie se hiciese cargo de su ropa. Tampoco fue una tarea fácil para la mujer, ya que aunque él no pusiera resistencia, movilizar un cuerpo prácticamente inerte requirió de un gran esfuerzo físico por su parte. Pequeñas gotitas se sudor empezaron a aparecer en su frente, ya que la peluca no ayudaba a evacuar el calor.

– Levanta las caderas – pidió ella, tras intentar, en vano, quitarle el cinturón y los pantalones. El mentor estaba empezando a quedarse dormido, así que Effie tuvo que golpearle un par de veces con el dorso de la mano en el pecho para conseguir que obedeciera la orden. Tras un par de tirones, la prenda se deslizó finalmente por las piernas del hombre, dejándole en ropa interior – Vale, vamos a taparte un poco…

Una vez que Haymitch estuvo bajo las sábanas y posicionado correctamente sobre el colchón, Effie soltó un pequeño suspiro. Su mirada recorrió la silueta del mentor de abajo hacia arriba, hasta detenerse sobre su rostro. Al menos, su expresión era tranquila, relajada, como si ninguna preocupación ocupase sus pensamientos en ese preciso instante. Sabiendo que no tendría una oportunidad así con él despierto, la escolta alzó la mano y empezó a recorrer las facciones del hombre con la punta de los dedos. Nariz, pómulos, labios. Hasta llegar a la frente y perderse entre las hebras de su cabello enredado. Haymitch no se inmutó lo más mínimo, ni siquiera cuando los dedos de ella se encontraron con algún nudo particularmente difícil de deshacer antes de seguir acariciando su cabello.

– No deberías beber así – habló de nuevo ella, sin dejar de tocarle – Se que piensas que nadie puede entenderte pero… sigo pensando que hay otras maneras de enfrentar todo ese dolor sin necesidad de poner tu vida en peligro cada día – un nuevo suspiro salió de sus labios. Sin ningún testigo que pudiera juzgarla, no había necesidad de mantener esa máscara de falsa alegría e ignorancia que llevaba siempre puesta – Yo podría ayudarte. Si alguna vez dejases de verme como tu peor enemiga, podría ayudarte. Ojalá que algún día te des cuenta – Effie siguió acariciando los mechones sin descanso, hasta que el cansancio y la tensión acumulada empezaron a hacer mella en su cuerpo y los párpados empezaron a pesarle.

Tras dejar una última caricia sobre su mejilla, la escolta se puso en pie. Sin embargo, antes de alejarse de la cama, volvió a agacharse y acercó su rostro al del mentor, depositando un beso casto sobre sus labios. Apenas fue un pequeño roce, tan sutil y tan cuidadoso que bien podría haber sido una pluma en vez de su boca. Algo que jamás se habría permitido hacer de haber estado el hombre consciente. Tras acariciar su cabello por última vez, Effie se puso en pie y salió de la habitación.

– Buenas noches, Haymitch – murmuró, justo antes de cerrar la puerta.

El pecho del hombre continuó subiendo y bajando a un ritmo lento pero regular, tomando y soltando aire profundamente. Sin embargo, en cuanto la cerradura hizo click, los ojos grises del mentor se abrieron bruscamente. Al parecer, ni siquiera la cantidad inhumana de alcohol que había consumido había sido suficiente como mantener el sueño por demasiado tiempo.

La cuestión era, ¿cuánto tiempo llevaba despierto?

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¡Feliz miércoles! :D