La universidad me tiene la cabeza loca y estoy trabajando en un par de capítulos bastante largos, así que mientras tanto, un poco de smut para pasar el rato! No es demasiado explícito, pero estáis avisados ;)

Lo había pensado como una precuela del capítulo 3, en donde Effie se queda embarazada la noche antes de que Haymitch se marche del Distrito 13, aunque realmente no es necesario haber leído dicho capítulo para poder leer este!

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Prompt: "La última noche en el Distrito 13"

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Effie empezó a cuestionarse su salud mental al sentir los dientes de Haymitch recorriendo la piel de su cuello. ¿Por qué había ido al compartimento del mentor en mitad de la noche en primer lugar? Vale que iba a marcharse al Capitolio en unas horas para la última fase de la rebelión, pero podría haber esperado para despedirse de él a la mañana siguiente, como habría hecho una persona normal. Sin embargo, ella se había metido en su habitación burlando todas las reglas del Distrito y se había sentado en su cama a esperarle. Antes de que pudieran iniciar cualquier tipo de conversación coherente, Haymitch la había empujado contra una de las paredes y había empezado a devorar sus labios. No era su primer beso, ni mucho menos, pero sí que era la primera vez en la que se encontraban tan cerca de dar un paso más y cruzar la fina línea que podría convertirles en amantes.

Tal vez era la tensión acumulada después de tantos años, o quizás la falta de aire puro y luz solar. El caso es que, en lugar de echarse hacia atrás, Effie terminó abrazando la cintura de Haymitch con sus piernas, quedando atrapada entre la pared y el cuerpo del hombre. Con el paso de los minutos, el beso fue volviéndose más y más brutal, incluyendo tal cantidad de dientes que a ninguno de los dos les habría extrañado haber terminado notando el sabor metálico de la sangre en sus lenguas.

Sosteniendo el peso de ella con una mano colocada sobre su trasero, Haymitch dejó que su otra mano empezase a explorar el cuerpo de la mujer, amasando sus curvas por encima de la tela gris del uniforme. Al contrario que sus besos, las caricias eran más suaves y menos demandantes, centradas en conseguir que el calor empezara a acumularse en la parte baja de su abdomen. Y por la manera en la que los sonidos empezaban a salir de los labios de Effie, lo estaba consiguiendo. Segundos más tarde, la escolta abrió la camisa del mentor de un tirón seco, haciendo que el sonido de los botones cayendo al suelo repiqueteara en el silencio de la noche. Como respuesta, Haymitch le arrancó la tela que llevaba puesta en la cabeza, dejando que sus rizos rubios quedaran a la vista.

Habían pasado años para él y demasiados meses para ella desde la última vez en la que ambos habían tenido contacto íntimo con otro ser humano, por lo que por un momento, la idea de hacerlo ahí mismo contra la pared no les pareció tan mala. Sin embargo, algo en lo que aún quedaba de la conciencia de Effie le hizo pedirle entre gemidos que la llevase hasta la cama. El colchón del catre chirrió bajo su peso.

La escolta empujó la camisa del hombre hacia atrás, deslizándola por sus brazos hasta que quedó olvidada en el suelo de la habitación. Pronto, los pantalones de ambos y el resto de sus prendas siguieron el mismo camino. Effie emitió un sonoro gemido cuando los labios de Haymitch se cerraron sobre uno de sus pechos, atacando el pico rosado con la lengua. La mujer elevó las caderas sobre el colchón, moviéndolas hacia adelante y hacia atrás en un intento desesperado por encontrar algo que sirviera para liberar algo de la tensión que estaba empezando a acumularse. Al adivinar sus intenciones, uno de los muslos de él se coló entre las piernas de ella, presionando contra su intimidad y proporcionándole algo de la fricción que tan desesperadamente necesitaba. Effie gimió algo más alto, continuando con el vaivén sin descanso, sintiendo como una agradable presión comenzaba a acumularse en su entrepierna, haciendo que su cuerpo se estremeciese ligeramente.

– Estoy lista – murmuró, con la voz entrecortada. Tampoco es como si a Haymitch le quedase alguna duda al respecto, ya que al bajar la mirada, pudo ver el rastro resbaladizo y pegajoso que la escolta estaba dejando contra su muslo – Estoy lista – repitió, tras atacar sus labios con insistencia. Para enfatizar sus palabras, la mano de ella descendió por su pecho y se cerró alrededor del miembro de él, frotándolo suavemente y arrancando un par de gruñidos de lo más profundo de su garganta.

Haymitch se recolocó entre las piernas de Effie, posicionándose justo en su entrada. De un solo empujón se hundió en ella, enterrando el rostro entre sus rizos rubios para ahogar un gemido algo más ruidoso de lo normal. La escolta se tensó visiblemente ante la intrusión, jadeando sonoramente y clavando las uñas en la piel de sus bíceps. El mentor fue capaz de entender sus reacciones sin palabras una vez más, por lo que se mantuvo inmóvil durante unos largos segundos, dándole tiempo a su cuerpo para acostumbrarse a tenerle dentro justo antes de empezar a embestirla contra el colchón.

Desde que era una adolescente, Effie siempre había tenido algo de dificultad a la hora de alcanzar el clímax en pareja, por lo que le pareció tremendamente ridículo que Haymitch lo estuviese consiguiendo tan solo unos minutos después de haber empezado, siendo esta su primera vez juntos. No sabía la razón exacta, pero el notar encima el peso de su cuerpo aprisionándola contra la cama, obligándola a soportar sus embestidas bruscas y notando como sus dientes marcaban la piel de su cuello, conseguía lograr que la humedad no dejase de manar de su intimidad.

Haymitch empezó a sentir que el final estaba mucho más cerca de lo que a él le habría gustado, así que coló una de sus manos entre sus cuerpos y empezó a acariciarla con insistencia, dibujando pequeños círculos con el pulgar. Los músculos de Effie comenzaron a contraerse rítmicamente, llevándolos a ambos hasta el más intenso de los placeres. Ni siquiera pareció importarles que con el volumen de sus gemidos y el ruido que estaba haciendo la cama al rebotar contra la pared, todo el Distrito tenía que haberse enterado para ese momento de lo que estaba ocurriendo en el interior de la habitación. Tras un par de embestidas más, el mentor empezó a moverse de manera más perezosa y lenta, hasta que finalmente rodó boca arriba al lado de Effie, con el rostro rojo y casi sin respiración.

Ella se había hecho a la idea de que Haymitch no la querría durante mucho más tiempo en su cama una vez que ambos estuviesen satisfechos, por lo que su intención era la de levantarse y vestirse en cuanto las piernas volvieran a responderle de nuevo. Sin embargo, el hombre logró sorprenderla al rodearla con uno de sus brazos y prácticamente obligarla a tumbarse sobre su cuerpo, utilizando su hombro como almohada. Aunque intentó resistir la tentación de quedarse dormida, el cansancio fue más grande que su fuerza de voluntad y no tardó demasiado en caer.

A la mañana siguiente, Effie despertó desnuda en esa misma cama. Haymitch no estaba en la habitación, pero al menos había tenido el detalle de dejarla completamente tapada con un par de mantas antes de marcharse. Una sonrisa suave se dibujó en los labios de la mujer cuando sus ojos se clavaron sobre el brazalete dorado que ella misma le había regalado antes del inicio del Tercer Vasallaje, reposando sobre la almohada junto a un pedazo arrugado de papel.

"Sigue con vida, princesa. –H."

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¡Y eso es todo! Cualquier sugerencia para futuros capítulos, directa a los comentarios ^^