Declaimer: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Hajime Isayama.

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Capitulo III: "Alguien que aguarde tu llegada"

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—Tu jornada de hoy ha terminado Petra. Eres libre de retirarte.

Nanaba, la jefa de enfermeras, revisaba la lista de los pacientes atendidos durante ese día cuando se dirigió a la joven practicante, después de todo, era la encargada de supervisarla durante su estadía en el hospital. A pesar de ser una mujer seria y poco habladora, la pelirroja admiraba su diligencia al realizaba su labor.

—De acuerdo—Asintió la muchacha luego de terminar de organizar las ultimas fichas clínicas de los pacientes—¡Hasta mañana entonces!—Exclamó con una sonrisa para luego retirarse.

A paso rápido pero calmado, Petra se dirigió directamente a los vestuarios para cambiarse el uniforme blanco. De manera veloz se vistió con sus prendas usuales y se despidió de Rico, la enfermera que se quedaría de turno esa noche.

No había prisa, sin embargo, quería encontrarse lo más pronto posible con aquel que la esperaba a las afueras del viejo edificio del hospital militar.

Desde del incidente hacía tres semanas atrás, el encuentro entre la joven enfermera y el capitán Ackerman se volvió tan frecuente como si fuera algún acto del destino, que terminaron por acordar reunirse cada vez que terminaran sus jornadas.

En un principio solo se trataba de una consideración de parte de Levi, sentía una inexplicable preocupación al verla volver sola a su hogar durante las noches, pero con el trascurso del tiempo se volvió una costumbre para los dos.

Ella era amable, sociable y risueña. Todo lo contrario a él: un hombre frio, inexpresivo y huraño. No obstante, eso no evito que la pelirroja le ofreciera su amistad.

—¡Hey! ¡Hey, capitan! —Llamó Petra con sus mejillas algo sonrosadas y sus ojos vidriosos producto a la cerveza.

La vieja taberna que el militar acostumbraba a visitar, se había vuelto un lugar frecuente para reunirse. Sin embargo, nunca pensó que la tolerancia al alcohol de la chica fuera tan mala.

—¿Qué ocurre? — Preguntó Levi con indiferencia, apreciando en secreto cada gesto de la embriagada muchacha.

—Siempre he querido preguntarte algo—Comentó Petra risueña, tras darle otro sorbo a la jarra—¿Por qué están instalados en una ciudad como esta? No lo entiendo, siendo que hay muchos lugares más importantes que se deben defender.

—Esta ciudad actúa como un puente directo desde las fronteras hacia la capital. Si logran traspasar a las tropas de allí este lugar debe ser protegido a toda costa—Explicó de manera monótona.

—¡Ohhh! ¡ya veo! — Exclamó con un asombro casi infantil— ¿Y usted no debe ir al campo de batalla? La doctora Hanji me contó que es considerado el mejor soldado del país ¡Eso es genial!

El soldado volvió a maldecir entre dientes a la castaña por sus intervenciones innecesarias., ya iba siendo como la quinceava vez que se entrometía. Quiso cambiar el tema, pero al ver los ojos llenos de expectación y admiración de la enfermera, solo pudo suspirar resignado.

—Sin duda pronto deberé dejar este lugar e ir a luchar, aunque no precisamente a las fronteras.

Levi creyó que con esa respuesta Petra estaría satisfecha pero, para su desconcierto, la expresión alegre de la chica se transformó en una triste.

—Entonces se irá…—Susurró Petra haciendo un puchero con sus labios.

—¿Y que hay con eso?

—Por un momento creí que se quedaría aquí —Confesó avergonzada— Estaba algo feliz, al decir verdad.

Los ojos del soldado se abrieron de par en par tras escuchar esas palabras, mostrando por primera vez una expresión distinta a su característico ceño fruncido. Desde que tenía memoria nunca había sido importante para alguien, y por ello, un inexplicable sentimiento brotó de su pecho al creer que por primera vez alguien deseaba su compañía.

No había pasado ni siquiera un mes desde que había conocido a esa niña, por eso no comprendía como ella podía sentir una genuina preocupación por su persona.

Ella era demasiado amable y cálida, como los primeros rayos de sol de la mañana.

—Esto…lo que quiero decir…emmmm… ¡Usted es mi primer paciente!…Además de que siempre me ha ayudado y…esto…Pensé que era muy agradable reunirnos y conversar durante las noches…Quizás fui una egoísta al desear poder seguir así, je je—la enfermera comenzó a tartamudear nerviosa y tímida, como si quisiera que la tierra se la tragara allí mismo.

Inconscientemente, Levi ignoró todos sus balbuceos sin sentido y estiró su brazo hacia la joven sentada frente suyo y, sin ni siquiera pensarlo, cogió un mechón de la anaranjada cabellera de Petra. Un fuerte rubor se apoderó del rostro de la chica.

—¿Esperaras por mí? —Los orbes grises del soldado se centraron en los ambarinos de la enfermera, fundiendo sus miradas en una sola. Sin saber el porque , quería oír de ella las palabras que siempre había anhelado.

—Claro…—Murmuró con un sonrojo y una sonrisa tímida— Siempre esperare por su llegada.

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OoOoOoO

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Una semana después, la tropa comandada por Erwin Smith salía de la ciudad en dirección a la capital de la nación vecina.

Según los informes de sus camaradas, habían logrado abrir una buena parte del camino hacia la capital, no obstante, su invasión se dificultó al llegar al pueblo de Stadlee, en donde se vieron estancados durante las últimas dos semanas. En otras palabras, solicitaron refuerzos urgentes.

Las personas de la ciudad se reunieron para ver al ejercito partir. Algunos cantaban gritos patriotas con el fin de levantar el espíritu de los soldados, mientras que otros simplemente se empujan unos a otros para mirar las caras de los guerrilleros. Probablemente algunos no los volverían a ver nunca más.

Levi iba junto a Edwin y su equipo de elite en una vieja camioneta de color verde oscuro. Por la ventanilla observaba con indiferencia a la bulliciosa multitud, aborrecido por el escándalo. No obstante, una frágil presencia captó su atención.

Casi en la salida de la ciudad, Petra se abrió espacio entre la multitud y buscó con desesperación el vehículo del capitán.

Cuando logró visualizar la silueta de Levi a través del cristal, extendió sus brazos para despedirse.

El soldado no se inmutó, sin embargo, su expresión se suavizo ligeramente al ver a la chica. Eso no era un adiós, sino un hasta pronto de su parte.

—Es grato ver que tienes a alguien que aguarde tu llegada ¿No es así?_ Comentó Edwin sin despegar su vista al frente.

—No sé de que estas hablando—Refunfuño Levi, sin despegar sus ojos grises de la sonrisa de la pelirroja.

Por primera vez tenía una razón para regresar con vida.

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Aquí hay un nuevo capitulo

Lamento si hay faltas de ortografía y/o narración

Espero que les haya agradado aunque sea un poco

Muchas gracias por leer!