Payasos

Las sombras negras, abundan en cada esquina de este cuarto vacío…

Sin color, sin calor…

El corazón, varios recuerdos se quedan.

El alma se rompe.

El miedo regresa.

¡SMACH!

El sonido de la regla chocar contra sus dedos provocaran que soltara el lápiz y cayera al suelo seguido de un coro de risas de parte de sus compañeros, la señorita Bitters le volvió a golpear la mano derecha antes de siquiera inclinarse y recoger el lápiz del suelo, apretó los labios y reprimió un quejido.

-¡La clase es para aprender! –le arrebató la hoja de su escritorio y la quemo frente a sus ojos esparciendo sus cenizas encima de su escritorio y gran parte de su rostro, asustado y dolido, algo de lo que ya debería estar acostumbrado- ¡no para soñar!

-S-Si señorita Bitters… –susurro Todd limpiándose el rostro con el dorso de la mano lastimada e intentando reprimir las lágrimas de frustración, pues esa pequeña escritura fue una de sus mejores obras-…no v-volverá a pasar.

-Eso espero –le amenazo la escalofriante mujer con una voz siniestra, para luego volver a sus compañeros y callar sus burlas con una penetrante y tétrica mirada- ¡a callar!

El timbre sonó y todos salieron como estampida, la señorita Bitters lo atravesó con la mirada y se desvaneció por entre las sombras, el lunes por la mañana estaba muerto… de eso estaba seguro.

Así lo seguía tratando después de dos años de escuela, ¿hoy?, era su cumpleaños y por supuesto.

No esperaba una excepción.

Se espolvoreo las cenizas de su cara y suspiro.

-Esa había sido mi mejor poema hasta ahora… –se lamentó Todd limpiándose una lagrima que se había osado escapar de sus parpados, aun con 13 años, era un llorón- …ugh.

Se levantó de su casa y salió de Skool, no tenía muchas ganas de seguir en esa prisión, que era su aterradora escuela.

Camino por el camino largo del parque de esa ciudad, que poco a poco iba hundiéndose más en la mediocridad de todo lo grandioso que se les presentara, o como él le gustaba llamarlo como se tiraban por el retrete.

El camino era más largo asía su casa y había mucha gente… como todos los viernes.

Pero así lo prefería.

No era como si en su casa le estuvieran esperando con un pastel y un regalo… aunque lo deseara.

Llego a su casa, abrió la puerta despacio, la poca luz entro por el recibidor.

Entro y cerró la puerta lentamente y camino por el pasillo, ni un ruido, aparentemente sus padres no estaban.

Subió las escaleras con pesadumbre, sabiendo que otra vez pasaría su cumpleaños solo.

Se recostó en su cama mirando el blanco y vacío techo, miro a su lado y vio a Shmee apoyado en la almohada de la cama, sonriéndole como siempre.

-Hola Shmee –suspiro sonriendo levemente.

Tardaste, Todd, has tardado…

-Lo lamento, había tomado el camino largo a casa esta vez –volvió su mirada al techo, ya sin sonrisa, a veces su oso era algo sobreprotector- quería despejar mi mente de lo de hoy –termino de decir sobándose cuidadosamente los dedos de su mano derecha.

Ya veo… ¿Cuántas veces te lo he dicho ya?

Solo debes hacer caso a mis consejos y serás feliz.

-Quemar la escuela dejo de ser gracioso Shmee –hablo Todd mirando seriamente a su compañero, no así más de un año que empezó a darse cuenta de que sus bromas, tenían un toque algo siniestro.

Era solo una sugerencia. (rió el extraño oso)

Miro el techo otra vez con el ceño fruncido, levanto la mano derecha y contemplo sus dedos, los cuales estaban rojos y algo hinchados.

A veces tenía que hacer oídos sordos a Shmee para no hacer nada de lo que se arrepintiera después.

Ser puro no era algo… fácil.

Todd algo se quema.

-¿Eh? –desvió su mirada de sus dedos y vio un pequeño humo que salía de su alfombra- ¿pero qué…?

El pequeño humo de pronto se convirtió en flamas de fuego que se extendieron por todo el suelo.

-¡SQUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEK! –grito como nunca el chico agarrando a Shmee y saltando de la cama al marco de la puerta donde vio como el incendio tomaba forma.

No podía ser.

-¡Feliz cumpleaños! –la voz sonora y escalofriante del que llevaría a la inexistencia a este mundo se alzó por toda la casa- mi buen amigo –sonrió Pepito haciendo gala de sus ya no tan pequeños colmillos.

-¿G-Gracias? –balbuceo el pobre Todd recuperando el aliento y estrechando a Shmee, no era la primera vez que su "amigo" el anti/Cristo le asustaba así, y estaba seguro de que tampoco sería la última.

El chico de cuernos vestía muy diferente a lo que usaba hace unos dos años.

Ahora era más alto (temiblemente alto), usaba un abrigo de cuero negro con una cola que rozaba el suelo, pantalones grises, y calzaba unas botas altas de negro como la noche con suela de metal.

En cambio Todd usaba un buzo gris y una polera blanca con unas zapatillas blancas, la humildad y la falta de interés en algunas tendencias habían hecho de las suyas, algunas cosas nunca cambiaban.

-Quemaste el suelo… –murmuro Todd dejando a Shmee en la cama y comprobando que la alfombra había quedado tostada y se había vuelto de un color negro carbón- totalmente.

-Entonces pido disculpas por las molestias –hablo con su voz tétrica dando una breve reverencia.

Todd suspiro era la quinta vez esta semana que pasaba algo así en su habitación.

-Permíteme redimir el desastre invitándote a cenar en mi casa –Todd abrió los ojos de par en par y vio la mano que Pepito le ofrecía- después de todo, como es tu cumpleaños, tengo preparada una sorpresa –termino de decir el anti/Cristo con una sonrisa divertida que a los ojos de Todd le pareció macabra.

Miro la mano frente a él y titubeo, había tratado por todos los medios evitar volver a entrar a la casa del hijo del príncipe de las tinieblas, no había querido regresar a ese lugar desde… la última vez.

Pero sabía, con temor, que el día en que no pudiera tener excusa para no visitar ese lugar llegaría.

Y finalmente había llegado.

-Está bien… -respondió el pobre chico tomando su mano y de repente sintiendo como todo su cuerpo ardía en llamas como su amigo- ¡espera sin teletrans… !

El grito quedo en el aire cuando las dos figuras se desvanecieron del cuarto.

Sin dejar rastro aparente de que algo hubiera estado ahí.


Sintió su carne regresar a sus huesos y sus órganos comprimirse de una manera dolorosa en su interior, sintió náuseas y una horrible sensación de frío acompañado por una pequeña jaqueca en su cerebro, pero tenía que verle el lado bueno… aún seguía con vida.

Apenas sintió sus pies tocar suelo, soltó la mano del portador de plagas y se metió al baño que estaba frente a ellos para descargar todo.

Al menos Pepito había tenido la descendencia de teletransportarlos al frente de la habitación donde ocurrió el vómito.

Todd se limpió las lágrimas y los residuos de ese asqueroso brebaje que se había visto obligado a expulsar de su estómago, algo normal que le pasaba cuando Pepito decidía utilizar ese medio de "transporte", por lo que generalmente siempre pedía ir caminando y casi siempre su sugerencia (o mejor dicho suplica) era ignorada.

-Yo podía ir caminando ¿sabías? –se quejó Todd jalando la palanca, estaba pálido como un fantasma y aun sentía su cabeza darle vueltas, algo también normal en estos casos.

-Claro que lo se mi buen amigo –le respondió el oscuro chico poniendo sus manos sobre los hombros de Todd, quien casi podía jurar que se sonreía- pero la teletransportación es mucho más factible –se rió sacándolo del cuarto de baño y dirigiéndolo así a las escaleras- y ahora te pediré cerrar tus ojos para poder llevarte asía la sorpresa- hablo con un tonito de quien va hacer una travesura.

-¿No tengo opción? –pregunto Todd con temor y viendo que el final de las escaleras todo estaba oscuro.

-No –respondió Pepito sonriéndole con sus afilados colmillos y su inquietante mirada rojiza.

Dejo escapar un casi inaudible "squeek" y cerró los ojos dejándose guiar asía el oscuro primer piso, lamentándose de su mala suerte.

-Ahora, amigo, abre tus ojos –fue lo que escucho después de angustiantes minutos antes de llegar al piso, la voz del hijo de las tinieblas se oía lejana, le dio escalofríos pensar en la sola idea de que se había quedado solo.

Abrió los ojos con lentitud pero aun así no pudo evitar lo que sus ojos vieron y desearían no haber visto.

Happy Birthday to You

Melenas rojas y verdes, de colores fuertes, vestidos desbaratados y con ropa más grande que ellos.

Grandes y blancos, con botones azules, shorts rojos y tirantes que apenas podían resistir el pesado pantalón.

Happy Birthday to You

Sus exagerados zapatos, la mayoría de color rojo y largos por la punta de los pies.

Sus caras pintadas en base de blancos y ojos delineados con verdes, labios untados con naranja o morado como sangre se tratasen… y esa roja nariz.

Happy Birthday Dear Todd~

Esos eran… esos eran…

Sus ojos miraban a esos tres sujetos, recordando ese cumpleaños… eso eran…

Payasos.

¡Happy Birthday to You!

-¡SQUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEK! –fue el grito de terror que salió de esa casa aparentemente normal en ese aparentemente tranquilo vecindario.

Definitivamente seria otro cumpleaños que jamás olvidaría.

Solo quedaba decir:

"Feliz cumpleaños Todd"


no es el cumpleaños de ensueño y tampoco se le deseo a nadie pasar por lo mismo en su día

je =)

la inspiración es algo lenta... es que el humor negro no es lo miro pero hago mi mejor esfuerzo

espero que les haya gustado

espero no demorarme mucho con el que sigue 7.7

y feliz cumpleaños!... a quien quiera que los este cumpliendo XD

canción para este capitulo aquí: watch?v=4KZg0RbRHEs#t=19

P.D: el poema lo invente yo, a veces Todd somos algo parecidos =T