Declaimer: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Hajime Isayama.

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Capítulo VI: "Un sentimiento desconocido"

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—Vaya, vaya…Así que Levi Ackeman volvió antes que el resto de la tropa para ver a nuestra pequeña Petra ¡¿!Quién lo hubiera imaginado?!

Una semana después del retorno de Levi, el resto de su escuadrón había regresado. Para fastidio del pelinegro, no pudo escapar del chequeo médico para tratar las lesiones de todos los soldados, ya que eso significaba tener que soportar la mirada burlona de Hanji aún durante su hora de almuerzo.

—¿Acaso te incumbe? —La respuesta de Levi fue tan tajante como de costumbre, pero eso no arruinaría el humor de la castaña.

—¡Por supuesto que me incumbe! Petra tiene un gran potencial como enfermera ya que es diligente y amable, incluso Nanaba ha elogiado su trabajo en más de una ocasión siendo que es una mujer de muy pocas palabras…

—¿Y tú punto es? —Interrumpió el soldado fulminándola con la mirada.

—Mi punto es que claramente me preocupare si parte de mi equipo médico esta triste por culpa de un enano malhumorado que no da señales de vida durante tres meses.

—No tengo nada que ver con el estado anímico de la enfermera Ral—Sentenció Levi tras darle un bocado a su almuerzo.

—¡Hombre! ¡Deberías agradecer que una chica tan linda se preocupe por ti! Hubieras visto su sonrisa después de que regresaste ¡Parecía toda una chica enamorada!

El militar casi se atraganta con su propia comida tras las palabras de la doctora. Sabía que estaba algo loca, pero nunca se hubiera imaginado que no supiera lo que ella misma decía.

Bebió un sorbo de agua para recuperar la compostura y mantener su cara de póker intacta.

—No sé de que estas hablando Hanji.

—¡Vamos! Estoy segura que durante su reencuentro hubieron unos cuantos besos involucrados ¿No?

—Te equivocas. Solo puedo asegurar que mi relación con Ral es una amistad formal—Levi sintió extraño escuchar de su propia boca la palabra "Amistad".

—¡¿Solo eso?! —Un grito de incredulidad de parte de la castaña invadió el comedor del campamento militar, haciendo que más de alguno se volteara a verla y tomarla por loca.

Con sus orbes inspeccionó al capitán como si estos se trataran de alguna clase de detector de mentiras, pero al ver que este se mantenía firme a su postura, dejó caer su cuerpo sobre la silla decepcionada.

—Sé que no eres muy atractivo debido a tu altura y actitud huraña, pero al menos creí que sabías actuar como un hombre—Se quejó Hanji, ganándose aún más la molestia de su compañero.

—No quiero oír eso de una mujer cuya apariencia es de un género indeterminado—Refunfuño el soldado con el ceño fruncido.

—Sé que no tienes mucho conocimiento de anatomía aparte de lo básico, pero al menos creo que sabes que ese amigo tuyo allá abajo sirve para algo más aparte de ir a orinar ¿No? — Insinuó la doctora mientras hacia un gesto obsceno con las manos.

Aquello fue la gota que derramó el vaso de la paciencia de Levi. Sin más que decir, el azabache se retiró del comedor, ignorando a Hanji quien ruidosamente se despedía de él.

¿Qué tanto interés podía tener una persona acerca de la vida sexual de otros?

Como celestina, la castaña simplemente se moriría de hambre. Tenía suerte de ser considerada una genio en su área de trabajo, sino era muy poco probable que alguien la contratara.

No era como si le disgustara Petra. Al contrario, admitía considerarla una mujer bella y con una gran personalidad. Sin embargo, una relación íntima con alguien es algo que jamás había considerado.

Él era un soldado en plena guerra, podría morir en cualquier momento y no regresar. Al menos así es como planteaba la situación Erwin, quien al igual que él se mantiene reacio a tener pareja. Por otra parte, Levi siempre había estado solo, pero no comprendía la razón por la que sentía necesidad de tener a Petra a su lado.

Sin embargo, el soldado mintió cuando dijo que nada había pasado en el reencuentro entre él y la enfermera.

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Cuando regresó a la ciudad, ignoró todas sus obligaciones como capitán, y se dirigió inmediatamente hacia donde estaba ella.

Quería verla.

No le importaba en lo más mínimo la situación actual de su país o como se iba desarrollando la guerra, él solo luchaba cuando se necesitaba. Su ingreso al ejército había sido un mero capricho para darle sentido a su existencia, sin embargo, ahora había algo más por lo que debía existir.

Quería verla.

A paso rápido pero calmado, Levi deambulo por las calles nocturnas de la ciudad sin cuidado alguno, ya que el uniforme verde repelía a cualquier delincuente que planeara meterse con su persona.

No se dio ni cuenta de sus movimientos hasta cuando ya se encontraba frente a la puerta del departamento de Petra. Al saber que la enfermera se encontraba al otro lado, su corazón comenzó a acelerar su pulso, causando un sentimiento desconocido para él mismo.

¿Acaso estaba ansioso?

Sin pensarlo demasiado, tocó el timbre. Escuchó los pasos provenientes de adentro hasta que el crujido de la puerta sonó.

Su anaranjada cabellera estaba mojada por la reciente ducha, mientras que sus ropas no eran más que un simple pijama con un suéter amarillo cubriendo sus hombros. Una imagen completamente distinta a la de la diligente practicante de enfermería que estaba acostumbrado a ver, pero por alguna razón no le disgusto.

A pesar de su expresión seria y compostura serena, el pelinegro no supo que decir una vez que la tuvo frente suyo. Lo primero que su mente atinó hacer fue criticar su descuido.

Ella lloró de felicidad por él. Se veía tan frágil y delicada, que el soldado no pudo evitar limpiar las lágrimas que recorrían las mejillas de la chica con sus dedos de forma inconsciente.

Ella quedó atónita por su gesto, y un rubor en su rostro hizo que Levi perdiera su buena razón abrazandola.

Nunca había sentido la calidez de alguien.

—¿Capitán? —Lo llamó sorprendida y sonrojada, Petra no comprendía lo que sucedía, pero aún así respondió el gesto—¿Ocurrió algo?

La respuesta a la interrogante no llegó de inmediato, provocando aún más el desconcierto de la muchacha.

—Quería verte, solo eso.

Petra no creyó lo que había escuchado, una amplia sonrisa se dibujó en sus labios y abrazó con más fuerza al hombre de cabellos negros.

—Yo también quería verlo.

Esas palabras fueron suficientes como para convencer a Levi en dejar todas las barreras que lo separaban a él y a Petra. Quería que ella fuera la única que comprendiera quien era realmente Levi Ackerman.

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—He escuchado de la doctora Zoe que estas en una relación sentimental con la enfermera Ral ¿Es verdad?

Erwin había regresado de las relaciones diplomáticas entre ambos países, lo que aumento el trabajo de Levi. Aparentemente las naciones establecieron una paz momentánea hasta que ambas partes llegaran a un consenso respecto a los acuerdos.

—No escuches nada de lo que esa demente habla, solo quiere prostituir a su personal—Respondió con amargura.

Ambos iban saliendo de una reunión entre los altos mandos. Algo fastidioso, pero debían asistir.

—Ya veo— El comandante no parecía interesado con el teman ni la respuesta de su compañero.

—¿Y a que vino eso? —El pelinegro arqueó una ceja con disgusto. No le afectaba su vida personal siempre y cuando cumpliera con su deber.

—Pienso que deberías tomarte un descanso por ahora y vivir tu vida, eso es todo.

—Siempre has considerado las relaciones afectivas como algo innecesario para un soldado—Cuestionó Levi.

—En efecto, sigo considerándolo de ese modo. Sin embargo, nuestras situaciones son completamente distintas.

El soldado Chasqueó la lengua al comprender lo que el comandante le quiso decir. Erwin había sido el único que lo sacó de los barrios pobres y lo forzó a inscribirse en el ejército después de haber perdido lo único que tuvo aparte de su madre. Simplemente le había ordenado ir a disfrutar la vida como nunca lo había hecho, ya que podría morir sin ni siquiera haber vivido.

—No te metas en mis asuntos.

—De acuerdo, solo considéralo un consejo de parte de tu superior.

Aparentemente todo el mundo se interesaba en entrometerse en su vida, o al menos así pensaba Levi, pero por alguna razón no le disgustaba del todo. Quizás los años le enseñaron a tolerar y aceptar a su superior y a la ruidosa doctora.

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"Quería verte"

Esas palabras resonaban una y otra vez dentro de la cabeza de Petra, a pesar de que ya había pasado una semana desde entonces.

Avergonzada, la enfermera sacudía la cabeza tratando de concentrarse en su labor, sin embargo, no lo consiguió. El recuerdo de la voz clara y firme del capitán de la tropa seguía causándole cosquillas en el estómago y haciéndola sonreír sin razón alguna.

No lo había visto desde ese día puesto que el ejército estuvo bastante agitado tras su regreso. Era una verdadera lastima, no obstante, eso le ayudaría a aclarar sus pensamientos.

¿Cómo debía interpretar las acciones del soldado en aquella noche?

A pesar de su actitud estoica y huraña, Petra sabía que en el fondo él era una persona amable y preocupada por otros. Sin embargo, la dulzura que le mostró fue algo completamente inesperado y sorprendente.

Debido a que siempre tuvo una personalidad independiente, nunca considero la opción de necesitar a un hombre a su lado mientras alcanzaba sus metas. No obstante, el cálido abrazo que le brindó el militar la hizo sentir tan segura y confortable como nunca.

Un sentimiento de protección completamente distinto al que le daba su padre. Algo único que le hacía palpitar su corazón.

Petra no era tonta y, a pesar que ni ella misma lo creía, sabía el significado detrás de todas las emociones que sentía junto a Levi

Estaba enamorada.

Como una niña ingenua se sintió atraída por ese hombre desde el momento en que la ayudó, para luego enamorarse sin ni siquiera darse cuenta a medida que pasaba tiempo con él.

Con pesar, la pelirroja suspiró al comprender que era una verdadera pérdida de tiempo haber comprendido sus sentimientos. Un hombre como ese jamás se fijaría en una simple cría como ella, tomando en cuenta las diferencias de edades y la inmadurez que ella misma creía poseer.

Desganada, cambió su pulcro uniforme por unos simples pantalones marrones y una blusa amarilla para irse a casa.

Mientras se despedía del personal, notó la presencia de una adolescente de cabello negro y rasgos asiáticos, quien curiosamente llevaba una bufanda roja a pesar de estar fuera de temporada. La chica miraba de un lado para otro como si buscara a algo dentro del hospital.

—¿Te puedo ayudar en algo? —Preguntó Petra de manera amable, a pesar de no llevar el uniforme de enfermera. Causando cierta duda en la desconocida.

La muchacha se le quedó mirando unos cuantos segundos, para luego asentir con la cabeza de manera inexpresiva. Por alguna razón, aquella chica le recordó al capitán a acusa de su falta de emociones.

—Busco a Eren Jeaguer—Respondió de manera monótona.

—¡Ah, Eren! ¿Eres pariente de él?

—Su hermana— contestó la pelinegra, frunciendo ligeramente el ceño ante la familiaridad con la que la enfermera se refirió a su hermano.

—Debido a una fractura de brazo y pierna durante la última batalla se encuentra en reposo, pero lamentablemente estas no son horas de visita. Tendrás que venir mañana si quieres verlo, pero si deseas puedes dejar un mensaje conmigo.

Sin objetar ni decir nada, la adolescente le entregó un sobre y un paquete para el joven soldado.

—¿Cuál es tu nombre?

—Mikasa Ackerman— Respondió la chica antes de retirarse sin mirar atrás.

La pelirroja contuvo una pequeña risa. Era algo irónico que aquella chica que le recordaba al capitán tuviera también su mismo apellido.

—¿Qué es tan gracioso? —Cuestionó una voz fría detrás suyo.

Su corazón dio un vuelco al escuchar esas palabras, y con un sobresalto se volteó hacia su interlocutor.

—¿Qué esperas? Tu trabajo ya terminó, te llevare a casa.

—Debo entregarle esto a Eren primero…!Quiero decir, al cabo Jeaguer!...— Explicó con una sonrisa nerviosa.

Levi arqueó una ceja con molestia al oír a la pelirroja llamar a su subordinado por el nombre, a pesar de nunca haberla escuchado llamarlo por el suyo.

¿Desde cuándo existía tanta familiaridad entre esos dos?

—De acuerdo, te esperare aquí. Date prisa.

La enfermera asintió aún confundida, y se apresuró en llegar a su destino.

Con una sonrisa casi invisible, el militar observaba con una mirada cálida la silueta de la muchacha alejarse por el pasillo. Nunca creyó que el simple hecho de verla lo haría tan feliz.

Definitivamente, ella era especial para él y se lo haría saber esa misma noche.

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¡Finalmente aquí estoy con un nuevo capítulo!

Realmente estuve sin inspiración por un tiempo, a pesar de que ya tenía una gran pate escrita cuando subí el anterior. Así que son libres de lanzarme a la hoguera si este capítulo está muy malo XD

Les agradezco mucho por sus comentarios a Kenya Uchiha O.o , Blond hair girl, fflora y sandraros6d34, No saben lo mucho que me animaron y me alegraron,. Con cuerdo con el hecho que el Rivetra debería ser canon (Amare esta pareja no importa como)

En fin, espero que les haya agradado aunque sea un poco (Ya pronto los momentos Rivetra vendrán de lleno :3 )

Lamento si hay errores ortográficos o de redacción.

¡Muchas gracias por leer este fic!