Compañeros
Son increíbles las cosas que puedes vivir
en un solo año
Dwincky
La biblioteca era uno de sus lugares favoritos de toda la vida, tanto en la escuela como en la Universidad, Todd podía estar en ese lugar todo el día por su silencio, tranquilidad y paz. Por eso cuando fue solicitado a ayudar en el lugar no se negó.
Agarro un libro de la caja que cargaba y la coloco en su lugar correspondiente, el estante, se oía el ruido de las sillas de algunos de los muebles del lugar.
Dwincky se empeñaba en limpia cada rincón y le pasaba los libros olvidados que a cada rato encontraba, solo ellos estaban limpiando en el lugar.
Las ventanas estaban abiertas para liberar el polvo que iba saliendo permitiendo también que la luz del sol iluminara los más oscuros del lugar.
El sol del verano.
-Gracias nuevamente Todd, por ayudarme –Todd sonrió desde su posición, después de saber los motivos por los que Dwincky se quedó atrapado en esta gran tarea un sábado, y como su amigo se mostró resuelto a ayudarlo- cuando podrías estar haciendo al más…
-Tranquilo Dwincky, está bien –e interrumpió yendo donde el por más que su compañero tenía en sus manos- aunque me pareció extraño que tu tuvieras que encargarte de la Biblioteca- Dwincky lleno su caja con una ligera sonrisa- normalmente es trabajo de…
-Robin –completo Dwincky volviendo a su labor, Todd lo siguió mientras recibía cada libro que su compañero encontraba- ella me pidió ayuda ¿increíble, no? –bromeo pasándole dos libros que encontró en un sillón.
Todd asintió.
Todos hasta el, sabían que entre la recepcionista de la biblioteca y Dwincky había mucha amistad, al menos por parte de Dwincky siempre decía que en lo más hondo de su corazon él le agradaba.
Su relación era bastante extraña.
Dwincky era todo optimismo, bromista y muy imperactivo a diferencia de Robin que era retraída, de pocas palabras y extremadamente estricta cuando se trataba de su trabajo.
Todd pensaba que era así por su pensamiento más maduro, a veces pensaba en que si ella pudiera tener emociones porque si así era no lo demostraba mucho.
Pero sin importar como fuera ella, Dwincky jamás dejaba de intentar acercársele, de hablarle, de ayudarla con la más grande esperanza de que ella viera que podía confiar en él.
Y por lo visto sus esfuerzos estaban dándole resultados.
Se pasaron la mañana en la biblioteca, limpiando cada rincón del lugar, espolvoreando los estantes quitándole el polvo a los libros y poniendo en su lugar todas las mesas y sillones.
-Dwincky –llamo Todd a su amigo de ojos azules que acomodaba algunos archivos en la recepción del lugar, mientras que él acomodaba los últimos libros en los estantes- ¿ya pensaste en qué carrera tomaras?
-No, todavía no soy tan buen corredor –Todd parpadeo confundido hasta que Dwincky soltó una carcajada-… era broma –rio.
Terminaron de hacer cada uno lo suyo, recogieron sus mochilas y salieron de la Biblioteca poniéndole llave, era las dos de la tarde y sus estómagos ya proclamaban algo de comer.
-Psicología –hablo Dwincky de repente mientras caminaban por los solitarios pasillos de la Universidad.
Todd lo miro dubitativo, Dwincky aun reía aferrándose a su mochila, entonces la capto.
-¿Psicología? –pregunto aun inseguro de que esa haya sido la respuesta a su pregunta
-Sí, quiero ser psicólogo –respondio Dwincky encontrando la salida del lugar- siempre he querido ayudar, entender a los demás sobre los temas que tanto los aquejan –tomo la manija de la puerta y le sonrió- elegí esa carrera porque me gusta hacer felices a las personas y de esta manera –abrió la puerta- sé que puedo ayudarlos.
Todd vio como Dwincky atravesaba la puerta, dejándola abierta para que el también pudiera salir, puso un pie adelante mientras pensaba.
-Ayudar –susurro al tiempo que salía y cerraba esa puerta detrás de él.
Si bien lo pensaba, desde que conoció a Dwincky él siempre se mostró servicial y siempre buscando la felicidad de los demás, era un buen amigo por eso y todos lo querían bastante.
Podía entender ahora por qué eligió esa carrera para su vida, porque su deseo era ayudar, sonrió mientras ambos salían por el patio que dirigía asía la entrada.
Al menos sabía que uno de sus amigos tenía una meta, suspiro, desearía también saber cuál sería la suya.
Había una variedad de opciones, pero aun no sabía cuál tomar, esperaba que el tiempo se lo mostrara en su debido momento.
-¡Robin! –la voz entusiasmada de Dwincky lo saco de sus pensamientos miro a su compañero que se le iluminaba la mirada y aceleraba el paso asía la salida- ¡ROBIN! –volvió a gritar.
La mujer de pelo verde y frágil figura los esperaba en la entrada recargada en un auto gris, el mismo que Todd tantas veces había visto en el estacionamiento de los apartamentos, ella parecía finalizar una llamada y cuando llegaron a ella guardo el celular.
-No tienes que gritar –le reprendió la chica a Dwincky que apenas contenía las ganas de abrazarla- que niño eres –bufo para luego percatarse de su presencia- veo que conseguiste ayuda.
-Sí, Todd muy amablemente acepto –afirmo Dwincky apretándolo sonriente provocando que se apenara un poco.
–N-No fue nada –respondio Todd tímidamente.
-Bueno de todas maneras, muchas gracias por la ayuda –agradeció Robin- supongo… que lo menos que puedo hacer para pagarles por su ayuda es llevarlos a comer algo –comento al oír el rugido del estómago de Dwincky.
-Eso estaría bien –acepto Dwincky por los dos, con la cara colorada y abrazando su estómago que había empezado a sonar.
Subieron al auto de Robin donde se movilizaron por algunas calles de la pequeña Ciudad Verde lugares que poco a poco Todd se ha ido familiarizando según la ocasión, se detuvieron en un establecimiento pequeño con mesas al aire libre y algo desolado por la fecha.
Papas fritas saltaron de la freidora que sobresalía en la ventana del local, las acompañaron una alitas broaster que fueron divididas en dos porciones en dos platos de cartón servidas por dos manos robustas de la cocina del lugar.
Comieron afuera de la "La Alita Feliz", disfrutando de una comida rápida no muy alejada de donde estudiaban.
El almuerzo fue casi silenciosa, con el hambre que habían acumulado era entendible, de no ser por los constantes esfuerzos de Dwincky de hacer conversación con su proveedora Robin.
Hablaron poco, ella había estado atendiendo una llamada casi todo el almuerzo, retirándose un momento y regresar cuando no quedo comida en sus platos.
Una vez pagada la cuenta los ofreció a llevarlos a casa, al llegar ella se tuvo que retirar bajo la excusa de que tenía un pendiente olvidado, Dwincky y Todd la despidieron y caminaron las pocas cuadras que los llevarían a los apartamentos.
-Ella siempre está ocupada –comento Dwincky una vez que se despidieron de ella.
-Es cierto –concordó Todd.
-Hace bastantes cosas y creo que tiene dos trabajos –Todd lo miro- bueno… cuando necesita que haga algo por ella me dice la razón y me pide que no le diga a su hermana.
-¿Nessie?
-Sí, ella hace todo por ella y no quiere que se preocupe –sonríe- es muy responsable en todo lo que hace y Nessie es su mayor prioridad, por eso… –hace una pequeña pausa-… necesita ayuda en algunas –suspira- aunque siempre dice que si dependiera de ella lo haría sola.
-¿Por qué?, digo –Todd titubeo- tienen a Nessie para que la ayude, no tiene que hacer todo sola.
-Es verdad no tienen pero quiere hacerlo –se detienen- dice que su vida no siempre dependerá de alguien más y Nessie recién está armando su vida… eso me dijo ella –miro el suelo- por eso la ayudo en todo lo que pueda.
-Debe confiar mucho en ti –le animo Todd, Dwincky rio.
-Sí… aunque eso no es suficiente.
Todd se le quedo mirando intentando entender que quiso decir con eso, pero su mente de niño no le permitía descifrar aquellas palabras, después de todo puede que no tenga un significado y sea cosa suya.
Siguieron avanzando hasta llegar a la entrada del edificio, el portero no estaba para Todd fue un alivio pues aun temía estar en presencia de ese hombre.
-Todd… –la voz de su compañero lo saco de sus pensamientos- ¿puedo decirte un secreto?
Guardo silencio y sonrió asintiendo afirmativamente, que emoción, sentía que había ganado mucha de su confianza asía a él.
Hasta ahora no había tenido el honor de tener este tipo de promesa con un amigo.
-Claro.
-Confió en ti, Todd –le advirtió con una seriedad inusual en él- se trata de… bueno… asía mucho no conversaba de esto con nadie más que Eliot pero, eres mi amigo y creo que es hora de hacértelo saber… yo… –apretó la correa de su mochila mientras su cara se pintaba de un lindo color rojo ante la atenta mirada de Todd-… quiero a Robin.
El silencio se hizo entre los dos y el viento que pasaba por sus cabellos, Todd parpadeo.
-Ya sabía.
-¡¿EN SERIO?! –exclamo Dwincky tomado por sorpresa-… pensé…
-Tranquilo está bien –empezó a tranquilizarlo- todos la queremos, es normal que ella sea preciada para ti.
El nerviosismo de Dwincky se esfumo en cuanto escucho sus palabras, se llevó una mano a la boca y otra en el estómago que se dobló al estallar en ahogadas carcajadas.
Todd lo miro sin entender que tanto le hacía gracia.
-¿Fue algo que dije? –pregunto desconcertado por la actitud de su amigo frente a él.
-No, perdón, pero… es que… –rio bajo-…no es nada, no es nada… solo que –lo miro sonriendo-…yo no me refería a eso.
A Todd le tomo unos segundos procesarlo, algo en entenderlo y abrió los ojos cuando lo tuvo claro.
-Entonces, ¿tú y Robin? –balbuceo impactado.
-Cerca pero no –negó Dwincky sonriendo-… aún estoy esperando una respuesta –susurro- es secreto ¿de acuerdo? –le guiño mientras daba media vuelta despidiéndose con la mano- ¡confió en ti!
Eliot
El partido de la Universidad fue el primero de toda su vida.
Nunca llegaba a ver uno pues siempre sucedía "algún inconveniente" en la que jamás le permitía ir al campo abierto y ver los movimientos agiles y rápidos de los deportistas.
No era fan del futbol americano, el sol en tu cabeza mientras corres en el pasto lleno de barro que tenía el "pequeño" cancha de la Universidad, recibir los gritos del entrenador, apartar la vista de las porristas y jugar lo mejor posible para que el público que gritaba tu nombre no empezara aventarte cosas.
Sí, no era fan.
Pero como buena hincha de su equipo al menos iba estar ahí presente dando algo de su apoyo entre un montón de gente que daba el suyo a gritos, algo intimidante, pero lo bueno es que no venía solo.
A su lado derecho de su asiento al lado de las escaleras de las altas gradas estaban Dwincky, Mindy y para qué negarlo Nessie, parados gritando a todo pulmón, con la camiseta del equipo puesta, la cara pintada y usando llamativos gorros que en este momento usaba.
Cual turba enfurecida, pero firme ante la idea de que su equipo ganara, gritaron ansiosos cuando su equipo "Las Águilas" anotaron un esperanzador punto contra su rival "Las Comadrejas".
Alzando sus banderas, haciendo sonar sus trompones y silbatos y realizar la ola cuando el juego reanudo su marcha, mientras él estaba sentado, tranquilo.
Feliz de solo ser partícipe de este momento tan histórico acompañado de todos sus amigos.
Bueno… casi todos.
-¡¿Y Eliot?! –le pregunto Nessie en un grito, el lugar era un alboroto y casi no se podían escuchar entre sí.
-¡Lo llame pero dijo que estaba ocupado! –levanto de hombros- ¡tareas!
-¡Es que así es el! –la voz de Dwincky los llamo- ¡casi siempre se pierde los partidos!
-¡Es un aguafiestas! ¡ARRIBA LAS ÁGUILAS! –grito Mindy cuando el equipo volvió anotar.
Todd rio, contagiándose de la emoción de sus amigos y el entusiasmo por el juego.
Y en todo el partido, Eliot no apareció.
Ya en la tarde, las gradas se vaciaban, el equipo ya se había retirado después de finalizar con "10-01" con su equipo rival. Casi todos se habían ido con ellos a celebrar la victoria.
Todd y el pequeño grupo que lo acompañaba salieron casi al final, Dwincky propuso unirse a la fiesta, pero los demás ya tenían planes.
-Deje un montón de papeleo en casa –suspiro quejumbrosa Mindy limpiándose los rastros de pintura con un pañuelo-… debo terminarlos para mañana.
-¡Pero es Domingo! –chillo Dwincky siguiéndolos de cerca.
-Lo sé –respondio ella con voz cansada.
-¿Y tú Todd? ¿Nessie? –los miro a ambos que iban detrás con un brillo de ansiosa esperanza.
-Lo lamento… –se disculpó Todd apenado-… no me llevo bien con las fiestas.
-¿Recuerdas el año pasado? –le pregunto Nessie cruzándose de brazos- ¿en la fiesta anterior? –Dwincky tembló.
-Ni hablar –negó el recordando los eventos de ese día- bueno supongo que me retirare a mi casa –suspiro.
Los 4 se despidieron, alejándose del establecimiento tomando caminos diferentes, aunque Todd aun tuvo que irse junto a Nessie por vivir ambo en el mismo edificio.
-¿Y porque no te gustan las fiestas? –pregunto Nessie mientras paraban en una Parada de Autobús.
-No es que, jamás me divertía… –confeso Todd-… aparte de que nunca me invitaban y solo asía ciencia para… ¡ciencia! –exclamó alertando a Nessie.
-¿Qué pasa con ciencia? –le pregunto turbada.
-El libro de Ciencias que me presto el profesor Membrana, se quedó en el salón –se llevó ambas manos a la cabeza con expresión preocupada, se había olvidado de una de las posesiones más preciadas de su tutor, ese libro que supuestamente debía estar avanzando- lo olvide el viernes y creí poder recogerlo… ¡ay, tengo que regresar! –hablo con apuro.
-Te espero aquí –le aseguro Nessie mientras el salía disparado asía las instalaciones de las Universidad sin tomar mucho en cuenta lo que dijo-… no tardes –suspiro.
Sus piernas corrían por los pasillos, provocando el sonido del eco de sus pisadas contra el encerado suelo, subió las escaleras al segundo piso como un torbellino corriendo hasta el último salón.
El último lugar donde recordaba haber dejado el libro. Su aula.
Bajo la velocidad a medio pasillo, tomando aire y deteniéndose a descansar un poco.
Su descanso le permitió oír lo que la suela de su zapato se había encargado de interrumpir, alzo la cabeza aun cansado mirando a unos metros de la puerta abierta donde la luz del atardecer se reflejaban en el marco.
Parpadeó desconcertado, sus oídos habían cantando una voz.
Una voz conocida.
Se acercó con sigilo asía al borde de la puerta y miro adentro done la figura de Eliot era alumbrada por el sol de la tarde mientras este ajeno a su presencia, parecía cantar versos de una libreta que sostenía en su mano izquierda.
-"Y alejado de tú ser yo no puedo estar, pues con tus ojos me obligas… a tu lado querer estar" –recitaba con sentimiento y vigor, Todd se quedó en silencio mientras escuchaba lo que de la bosa de su amiga salía, admirado- "… y tras el grueso cristal no te puedes ocultar, porque los latidos de tu corazon, te prometo que yo siempre te podre hallar".
El pequeño monologo de su compañero fue interrumpido por sus plausos, que gracias a ese bello poema, no pudo evitar.
-Es grandioso –lo felicito ya entrando al aula.
-¿Todd?
-Lo siento –se disculpó al ver la cara de su amigo- pero te oí y quise escuchar.
-No, no, no… está bien, solo –la voz de Eliot se volvió nerviosa al tiempo que abrazaba la libreta contra su pecho- ¿estás solo? Digo, ¿solo escuchaste tú?
-Eh, sí… no hay nadie más.
-Ah, que alivio –la voz de Eliot se relajó mientras liberaba su libreta de su pecho- que alivio.
-¿Y lo escribiste tú? Ese… –preguntó Todd con curiosidad.
-¿El poema? –Todd asintió- sí, ¿te gusto?
-Bastante –confeso- no sabía que escribías poesía.
-Ni tú, ni el resto del mundo –bromeo Eliot mientras miraba la libreta y luego a él- es mi pequeño secreto.
-¿Puedo? –Eliot le pasó la libreta, la miro y abrió mostrándole páginas amarillas con bellos versos y varias notas-… vaya –suspiro impresionado.
-Lo sé –sonrió Eliot con orgullo, mientras se recargaba en una de las carpetas- tengo una buena musa que me inspira a escribirlo.
-¿Musa?
-Es mi inspiración, mi anhelo, mi deseo –explico Eliot en un tono poético- es la hermosa dama que siempre se me aparece en sueños… ella es el motor de que mis palabras y corazon escriban esas notas en su honor –suspiro como solo un joven enamorado puede hacerlo- es mi cielo, mi estrella, mi maravilloso ángel…
-¿Y cómo se llama? –pregunto Todd devolviéndole la libreta, su compañero tosió incómodo.
-Eh, no lo sé –respondió recibiendo su pertenencia- ella bueno… –lo miro algo dudoso- ¿me creerías si te dijera de que ella solo es un sueño?
-Un sueño –repitió Todd- ¿entonces ella no es…?
-Real –completo Eliot con un deje de vergüenza- estoy "enamorado" de un sueño, perdido entre los bellos ojos cuya existencia fue creada por mi propia imaginación, un amor tan extraño e imposible que nadie podría entenderlo- abrazo la libreta- pero aun pienso, confió y creo que su cara no es una ficción, que ella si existe y que solo tengo que buscar, que solo… –lo miro- ¿crees que he perdido la cabeza?
Las palabras de su amigo expresaban temor, Todd tan familiarizado con esa sensación pudo percibirla, sin embargo su amigo no era el único que había vivido una situación cercana a la locura.
Él ya estuvo ahí y a pesar de todo, él aún seguía aquí.
-No –le respondio calmando la tensión que su amigo empezaba a sentir-… no estás perdiendo la cabeza Eliot, eres de la personas más sensatas que conozco y no creo que estés loco –le sonrió.
La expresión tensa de Eliot se relajó grandemente al oír su última palabra, que excluyendo las demás, era la que más esperaba oír.
-Uff, creí que te burlarías de que alguien realista se haya enamorad de una mujer que nació de sus sueños… gracias Todd –le sonrió aliviado- eres un buen amigo.
Hablaron de esto, ya más animados, la tarde avanzo y cuando se dieron cuenta, el cielo ya había oscurecido.
-Diría que lo más sensato sería no contarles a los demás sobre lo que viste hoy –comento Eliot acompañándolo a la salida- por si acaso.
-¿Dwincky no lo sabe? –pregunto Todd perplejo, siempre pensó que entre esos dos no sabían nada que no supiera el otro.
-Tengo una filosofía –empezó Eliot viendo la mejor manera de explicarle- uno alocado con uno recto da un balance perfecto en la amistad, si ambos fuéramos igual seriamos un ¡boom! –salieron de los pasillos y prosiguieron con su plática en la calle- seriamos una bala.
-Pero el igual seria tu amigo –respondio Todd sin entender a donde quería llegar.
-Si pero, el me conoció así –suspiro con nostalgia- siempre pensé que le chocaría saber que soy igual o más optimista y enérgico que él, jamás le mostré ese lado mío.
-Pues yo vi ese lado y eso no ha cambiado mi manera de verte –Todd miro el cielo nocturno- creo que me hizo feliz de poder conocerte más, yo en la escuela no tenía amigos con quien hablar de estas cosas, pero ustedes se conocen ya tiempo y estoy seguro de que él te aceptara seas como seas.
Eliot se quedó sin habla pero después de unas cuantas cuadras de meditarlo, una sonrisa se posó en su rostro.
-¿Desde cuando eres tan sabio? –bromeo Eliot.
-Madurez –sonrió Todd.
Y ambos llegaron a la Parada del Autobús donde una impaciente Nessie seguía esperando a Todd, comenzó un pequeño reclamo, muchas disculpas pero al final siempre lo perdona.
No como la memoria no perdono al pobre Todd que a la mañana del lunes se dio cuenta de que nunca se llevó el libro.
Algunas cosas nunca cambiarían.
Mindy
El timbre de la Universidad provoco un pequeño sobresalto en él, Todd después del examen tuvo que esperar 10 minutos para retirarse y había empezado a cabecear, bostezo con cansancio tomando la mochila consciente de que de que aún faltaba un examen.
Por suerte era el último, sonrió aun agotado saliendo como los demás asía los pasillos.
Esta había sido una semana agotadora… y eso que todavía no había terminado.
Bueno al menos no completamente.
Paseo por los pasillos y subió las escaleras, mientras que la mayoría de la gente bajaba, llego al segundo piso y se encamino directo al salón que ya conocía.
Esta semana fue pesada, con tantos exámenes y proyectos que les enviaban, habían terminado por consumir el último tiempo libre que tenía.
Ya no pasaba tanto tiempo con el resto hasta Nessie se vio atrapada en un mar de estudio del que todavía no podía salir, era comprensible pensó, ninguno tenía tiempo al menos por ahora.
Después de todos sus amigos eran un año mayor que él.
Suspiro.
Tanto tiempo con ellos lo había casi hecho olvidar, que los primeros de lo que tendría que separarse era de ellos, el año que venía seria su último año juntos y después… estaría solo.
No hablaban mucho de ese tema, en realidad casi nada, era muy triste pensar en eso a la mitad del año.
Como Dwincky siempre decía que aún tenían mucho año para divertirse juntos.
Camino más animado al último salón, en verdad necesitaba de alejarse ese triste pensamiento e intentar sonreír.
Casi estaba cerca del salón, que como siempre, era origen de gritos y ruidos bastantes sonoros.
Rio en sus adentros mientras con cautela miraba la cómica escena que se desarrollaba en el salón.
Estaba el profesor Membrana parado detrás de su escritorio jalando con todas sus fuerzas el portafolio que siempre traía y al frente de él estaba Nessie intentando arrebatarle el objeto de las manos mientras ambos discutían a gritos.
-¡Por Júpiter! ¡¿Por qué?! –reclamaba furiosa.
-¡Porque no eres un estudiante de primer año! ¡suelta ya! –grito Membrana forcejando la maleta.
-¡Esa no es razón para dejarme fuera!
-¡Sí, lo es!
-¡No!
-¡Sí!
-¡No!
-¡por la ciencia real! ¡Ya te lo dije! –exclamo el joven profesor mirándola al límite de su paciencia- ¡No voy a darte clases particulares, esas son para los de primer año! ¡Tú ya no las necesitas!
-La cara de Nessie enrojecía, mientras que su agarre disminuía, sin embargo por orgullo jamás dejaría que alguien como él le dijera como debía hacer las cosas.
Volvió a jalar la maleta.
-¡NO ES ASUNTO TUYO! –grito arrebatándole la maleta de sus manos y echándose a correr por el salón seguida de un ya cansado Membrana que había soportado desde que comenzó la semana este trato.
-¡Nessie! ¡Dámela! ¡No tengo tiempo para esto! –le grito persiguiéndola como gato y ratón.
El mismo show.
Todd se puso la mano en la boca aguantando la risa que involuntariamente salía de su boca.
Si se sentía un poco mal por tomar estas escenas cual espectáculo pero en estos días era su única diversión, además que Nessie lo amenazo de esperarla después de sus exámenes así más de una vez le tocaba ver esas escenas.
No sabía la razón pero pensaba que tenía que ver con sus estudios, Nessie se había mostrado resuelta ayudarlo con aquellos temas que no entendía y que ella ya había pasado, lo que nunca conto fue que Membrana hubiera hecho unos cuantos cambios este año.
Y por eso estaban as intentando llegar a un "acuerdo" como solo ellos podrían hacerlo.
Aunque hasta ahora ella ignoraba que le estaba yendo bien, no tenía el corazon para decirle que no necesitaba de su ayuda, no después de armar casi toda la semana su pelea de sí y no con profesor menos preferido.
Decidió guardárselo como un secreto hasta que acabara la semana.
-¡Ya dámela niña estúpida! –maldijo Membrana ya harto de esto.
-¡¿Niña?! –exclamo Nessie escapando ágilmente del joven profesor- ¡Tenemos la misma edad, ignorante!
Volvió ahogar otra risa, oh Dios, quizá ya debería de intervenir.
E iba a hacerlo cuando una vez a su costado izquierdo lo sobresalto.
Giro su cabeza asía su costado ignorando la escena que se desarrollaba en el salón y se percataba de una persona que hacía rato estaba suspirando entre las sombras.
Apoyada en la puerta abierta del salón ida y aparentemente ajena a su presencia, estaba Mindy con el cabello suelto detrás de las orejas y ropa no tan sofisticada como normalmente solía usar, incluso usaba zapatillas en lugar de sus inseparables tacones.
Miraba el suelo con expresión que Todd califico como vacía y suspirando con un fuerte deje de melancolía.
Mientras adentro del salón era un alboroto ella parecía más centrada en sus pensamientos, su actitud agresiva y segura se había esfumado y en su lugar estaba la esencia de la más honda tristeza, cuando jamás se había mostrado así.
Eso lo desconcertó.
¿Qué podía ser tan malo como para poner a la "Condesa Verminstrasser" de esa manera?
-¿Mindy? –la llamo inconscientemente provocando que ella levantara la vista y se percatara por primera vez se su presencia- ¿Estas bien? –preguntó preocupado.
No supo descifrar la expresión que le dirigió la Condesa al verlo menos cuando pregunto su ánimo, lo único que paso fue que en sus mejillas aparecieron un rojo intenso cuando otra voz se dirigió asía ellos.
-¡Todd! –le grito Membrana en el marco de la puerta con el portafolio en los brazos, los pelos parados y la ropa desarreglada- ¡dile a Nessie que si vuelve hacer eso! ¡LA MANDARE A DETENCIÓN! –grito más para ella que había terminado sentada en el suelo del salón- ¡no le tolerare un día con esa fastidiosa y asfixiante… ah, hola Mindy –su voz se modulo a su natural tono amable cuando reparo en la chica de los pelos platinos- bastante tiempo sin verte –le sonrió.
En cambio la más segura y fuerte de la toda la Universidad, de la cual cuidaba sus pasos para no ser golpeados por su puño, la más respetada y temida por todos… bajo su mirada y se echó a correr por los pasillos con la cara más roja que un tomate.
Había huido.
Todd parpadeo y volvió a parpadear confundido, como Membrana e incluso Nessie que había asomado la cabeza fuera del salón para ver la huida de su amiga.
-Otra vez –suspiro Nessie negando con la cabeza.
-¿O-Otra vez? –pregunto Todd aun impactado.
-Nunca le caí bien… –se escuchó la voz resignada de Membrana, Todd lo miro- siempre me evita cada vez que la veo, llegue a la conclusión de que, no le agrado.
-Por tremenda cabezota –susurro Nessie.
-¡Puedo oírte, ¿sabías?! –le grito Membrana ofendido.
Todd volvió a mirar donde la Condesa había huido, meditando ese comportamiento tan extraño, era bastante desconcertante si provenía de una persona como ella.
No tenía mucho sentido.
Nessie propuso buscarla, que cuando pasaban estas cosas se escondía muy salía hasta pasado unos días, Membrana tuvo que retirarse después de todo si el la buscaba y la encontraba volvería a huir.
Se pasaron unas horas buscándola, Nessie fue a los salones y Todd busco afuera del campus, pero no pudieron hallarla.
-Creo que se fue a casa, con algo de suerte –suspiro Nessie por el celular- tal vez solo hay que dejarla sola.
-Está bien –acepto Todd terminando la llamada- nos vemos en la entrada, sí, allí estaré –guardo el celular y se propuso a dar la vuelta del lugar del patio de comidas.
Era un no tan pequeño jardín en donde los estudiantes venían almorzar o a saltarse las clases, era un pequeño rincón en donde podías relajarte y no hacer nada.
Todd paso por las máquinas de gaseosas en su camino y cuando lo hizo, logro escuchar un sollozo apenas audible entre la máquina y los muros de los pasillos, camino con sigilo a uno de los muros y cuando lo rodeo se encontró con Mindy en posición fetal llorando a mares.
-Mindy –la llamo provocando que ella se sobresaltara y lo mirara con ojos desconcertados- tranquila soy yo, ¿qué paso? –volvió a preguntar con preocupación.
Ella lo miro y seco con brusquedad las lágrimas, se cruzó de brazos aun sentada en el suelo y bufo:
-Nada.
-Yo no creo que no sea nada –negó Todd- ¿puedo sentarme?
Mindy se hizo a un lado y él se sentó, se produjo un breve silencio hasta que Todd se atrevió a preguntar nuevamente.
-¿Estas bien? –Mindy suspiro.
-No, no estoy bien… estoy triste –se abrazó así misma temblando de pronto- y odio estar así.
-¿Por… qué? –titubeo Todd intentando ser lo más delicado posible con el tambaleante estado emocional de su amiga.
-Eres muy valiente en preguntarme eso –Todd tembló asustado al oír eso al tiempo que tragaba saliva-… pero-ella suspiro resignada- llevo tanto tiempo sin decirle a nadie sobre mi problema… creo que sería bueno decírselo a alguien ¿no?
Todd no dijo nada, no sabía que responder por temor a recibir una paliza, de modo que solo asintió con la cabeza.
-Tengo un problema –comenzó ella-… y no sé qué hacer.
Se estaba desahogando, Todd se dio cuenta porque el también había pasado por esos problemas internos, solo que a diferencia de ella él nunca tuvo a nadie que de verdad quisiera escucharlo.
-Me provoca un dolor en el pecho y duele, duele mucho… me pone decaída y luego… feliz pero –sus ojos se cristalizaron- pero también triste y no sé cómo hacerle frente.
Escondió la cara en sus manos y empezó a sollozar, Todd quería animarla pero no entendía muy bien que debía decirle, le acaricio con cuidado la cabeza y le dijo esas palabras que siempre se repetía de niño.
-Si… si no lo enfrentas seguirás huyendo de eso toda tu vida –ella lo miro aun llorosa- sin importar que tan feas se pongan las cosas debes saber que sin importar qué… tú debes ser valiente.
Aparto la mano de su cabeza, su garganta se entumeció y sintió ganas de llorar, si esas eran las palabras que siempre se decía cuando tenía una pesadilla o tenía mucho miedo.
Aún tenía ese peso que lo hacía calmarse y seguir en la horrible realidad que era su vida, cuando no tenía a nadie y estaba solo, esas palabras aunque dichas por el mismo significaban mucho para él.
Miro a Mindy que se secaba las lágrimas, pensativa.
-Tienes razón… –le sonrió-… gracias Todd.
Le devolvió la sonrisa, al menos había podido ayudarla.
-Ahora si me disculpas –dijo ella parándose espolvoreándose la ropa- tengo algo pendiente que hacer.
Y con esas palabras volvió a correr, a donde Todd no lo sabía, solo sabía que esta vez… ya no estaba huyendo.
Afuera Nessie esperaba a Todd en la entrada, pensando en que otra vez su amiga se había comportado extraño, aunque ella no era quien para comentar.
Saco el celular para volver a llamar a Todd pero una ráfaga de viento la desconcertó y más cuando sintió dos manos agarrándola con brusquedad obligándola a mirar a dos orbes verde azul que tan bien conocía.
-¡No hay tiempo de explicaciones! –grito Mindy agitada y con algunos mechones en la cara- ¡¿Sabes a donde fue el Profesor Membrana?!
Nessie estaba turbada y completamente confundida pero casi automáticamente respondiendo a su petición señalo el camino en conde vio irse a su joven tutor.
Mindy no dijo más ni tampoco le dejo hablar pues en cuanto le apunto la dirección se fue tan rápido como el parpadeo de un ojo.
A no muchas cuadras caminaba Rodger Membrana, intentando repeinarse los cabellos y poner orden a su desarreglado aspecto, el grito de alguien llamándolo hizo que volteara y viera a nada menos que su huidiza estudiante.
-Mindy… –hablo inconscientemente pues el impacto de su imagen lo mortifico un poco.
Estaba sudorosa, cansada y completamente roja mientras lo miraba intentando recobrar el aliento que había perdido en su carrera.
-Yo… –hablo con dificultad-… ¡quiero disculparme! ¡Profesor Membrana!
Membrana no dijo nada, la irrelevancia en sus palabras no le daba una opción sobre que responder, Mindy enrojeció… eso no era pero debía continuar.
-Disculpe todas las veces que hui de usted, todas las veces en los que evite ¡lo siento! –dijo dando una reverencia que no venía al caso.
El joven profesor se quedó quieto e impactado pero sonrió suavemente.
-Entiendo –respondio despacio- no es necesario que te disculpes Mindy se cuándo no le agrado a alguien, está bien, entiendo…
-¡No es eso! –interrumpió Mindy mirándolo sería- usted no me desagrada, no es eso.
El profesor Membrana se quedó en silencio más confundido que nunca en su vida, sino era eso entonces… ¿por qué?
-Yo…
Estaba tan roja que sentía que en cualquier momento sus piernas la traicionarían y volvería a huir.
-Yo… tsk –tenía que.
-Mindy –la llamo Membrana preocupado por el anormal tono rojizo de su cara- Mindy estas…
-¡Yo estoy enamorada de usted!
Paro el paso, ella se incorporó roja y temblando a más no poder, allí estaba.
Finalmente lo había dicho. Aun cuando sabía que no tenía oportunidad, lo había dicho.
-Yo siempre… siempre… siempre he estado enamorada de usted.
La cara de Membrana enrojeció lo que provoco que llevara una mano a la boca alejándose un poco de ella, estaba impactado pero sobre todo apenado de oír algo así, después de todo… aún era un chico.
El cielo se tornó anaranjado y amarillo con un suave viento, enmarcando para siempre o que sería un recuerdo para ambos…
… el recuerdo de su primera confesión de amor.
Maravillas
Tiempos extraños corrían en Ciudad Verde, entre el aparente cielo de verano que dominaba estos últimos cuatro meses, se sentía en los desolados pasillos que algo grande se venía en la oscuridad de la noche.
Uno, no dos pares de pasos rápidos se escuchaban en el solitario campus de la Universidad, se oyó un estruendo, ellos huían.
-¡¿Cómo me convenciste de acompañarte a esto?! –grito Todd lleno de pavor corriendo como si la vida dependiera de ello.
-¡Era por tu propio bien! –replico Nessie corriendo a su lado con las mangas rotas y aspecto de haber luchado con un monstruo- ¡no sabía que estaría aquí!
Cayeron al suelo al mismo tiempo tropezando con algo no pudieron ver, la silueta de esa criatura se puso enfrente a ellos impidiéndoles el paso asía la salida.
Salir por la ventana no era buena opción, tercer piso, saldrían bastante heridos.
-Mierda –maldijo Nessie frunciendo el ceño preparándose para una nueva pelea.
Todd estaba detrás de ella, pálido, tembloroso y completamente aterrado.
Un "¡squeek!" lleno todo el lugar.
La siniestra figura salto asia ellos, Nessie actuando por reflejo saco del bolsillo de su pantalón un ajo que lanzo acertándole a la boca de la criatura que sin querer se la trago.
-¡Corre! –apremio Nessie tomando a Todd del brazo y echando a correr mientras la criatura se retrocia de agonía.
La forma siniestra y oscura se iba descomponiendo hasta quedar en una forma más humana.
Los cabellos rojos le brillaron a pesar de ser de noche, los ojos azules de aquella criatura tuvieron un brillo más maligno.
-Están… muertos –mascullo Maravillas lanzando sus lentes lejos y escupiendo al fin el ajo-… ¡me las pagaran!
Todd corría intentando estar a la velocidad de Nessie, pero aquella tenía una rapidez casi tan sobrehumana como su perseguidora, prácticamente se vio arrastrado por ella en una carrera por los pasillos buscando salir de ellos con vida.
Recordaba bien esa mañana, "una prueba" eso había dicho ella, para volverlo más valiente.
Se lamentaba tanto que en esa noche hacía unos días atrás le haya contado en esos días donde afloraba la sinceridad entre ellos su miedo… por todo.
No era su culpa, eso le venía de niño y hasta ahora a sabia como arreglárselas, pero Nessie siempre tan solidaria a la causa de darle más traumas dijo que la única manera de superarlo era utilizando la filosofía de "usando fuego contra fuego".
Planteando un día donde nadie estuviera en la Universidad, meterlo ahí y dejarlo al día siguiente como una horrible prueba y peor fue al recordar que días atrás Nessie había tenido que lidiar con fantasmas en esos solitarios y oscuros pasillos, la situación empeoro cuando comprobó para su horror que aun había algo allí.
Nessie al darse cuenta de eso entro por la ventana, él sabía que ni ella era tan capaz de dejarlo solo es un establecimiento así, pero su compañía e intervención no fueron de mucha ayuda.
Una y otra vez mientras corrían ella solo decía "lo siento, lo siento, lo siento tanto" aunque ahora sus oídos zumbaban por el aire su fuerte agarre en la muñeca lo turbaba y el paso rápido le entorpecía bastante, no pudo más que sentir un gran sentimiento de seguridad, a pesar de las circunstancias y de que esto era probablemente su culpa no le importo.
Se sentí protegido a su lado.
Maravillas la hija del Decano, Presidenta de la Universidad, y la recientemente acusada de ser una criatura de la noche les iba pisándoles los talones.
Accidentalmente Todd se vio envuelto en esta situación cuando por accidente la vio en uno de los corredores de los espejos, cantando una melancólica canción algo antigua, al principio le pareció extraño y escalofriante esa escena pero el lugar encerado y completo de espejo que a pesar de la oscuridad uno podía verse, hubo algo que no se pudo ver…
Si, era el reflejo de esa pelirroja.
No era lógica, ni natural, ni siquiera esto pasaba en el día pero ahora, su mente se nublo mientras un horrible escalofrió le recorrió la espalda al recordar cómo sin poder evitarlo lanzo un grito de espanto alertando a la otra que por instinto al verse descubierta no tuvo de otra que eliminarlo, de no ser por Nessie quien sabe que hubiera pasado en ese instante en que se la topo a todas luces, brillante a la acusación de la pelinegra. Como dándole la razón.
¿Podía ser peor? Oh si, podía.
Ella los degollaría y mataría con tal de no dejarlos irse con vida.
Ahora más o menos podía entender el horror que Nessie tenía que enfrentar cada día en toparse con ella, podía comprender el miedo o la constante paranoia de sentirse ser atacado en cualquier momento y saber que a pesar de pedir ayuda no la obtendría, se sintió identificado por primera vez con la chica que en este momento sujetaba con tanta fuerza su brazo intentando buscar un lugar seguro para ambos.
Las pisadas de ambos se vieron detenidos abruptamente cuando al doblar una esquina se vieron encerrados en un callejón sin salida.
-Ustedes me sorprenden –giraron al mismo tiempo para ver la delgada y ahora escalofriante figura de la chica de cabellos rojos- que mal que no lo suficiente.
Nessie apretó su brazo con más fuerza, si es que eso ya era prácticamente posible, se quejó pero al voltear a su cara quedo inmóvil ante la cara de terror de Nessie.
Lo sabía igual que ella, sin armas o un plan de escape estaban acabados, miro a Maravillas aquella criatura que en esos instantes se había ganado su completo miedo.
Tenía miedo, tenía miedo y sin embargo… lo que salió de su boca fue una de las cosas más contradictoria, arriesgada, estúpida y loca que haya podido decir en su miserable y cobarde vida.
-¡Mátame a mí! –grito lleno de pavor por sus propias palabras y más al sentir que con cada gota de su ser como la mirada de la criatura se centró en el como la de pánico de su acompañante.
Oh, por Dios ¡¿Qué estaba haciendo?!
-¿Disculpa? –la voz asombrada pero sin dejar de ser amenazante de Maravillas lleno el silencio que produjo su exclamación- lo siento es que… –lo miro como si fuera la primera vez-… no escuche…
-¡Dije que me mataras a mí! –bramo nuevamente con un coraje que no supo de donde saco, Nessie a su detrás apretaba su brazo en un vano intento de hacerlo callar, se zafo de su agarre casi con fuerza, la chica de ojos azules lo miro expectante- yo te vi, ella ya sabe pero nadie le cree en cambio yo, fue un accidente y sé que esto no arreglara nada entre ustedes pero por lo menos… –callo cuando sin previo aviso la pelirroja a una velocidad terriblemente veloz se puso demasiado cerca a su cara dándole un susto de muerte-…¡SQUEEK! –no pudo evitar gritar.
-Un intercambio –hablo la chica sonriendo maliciosamente que lo perturbo- tu vida a cambio de la… suya –dijo con asquedad para referirse a Nessie que veía la escena con horror y enojo mezclados- es tentador.
-¡Todd estás loco! ¡Si piensas que te dejare solo con esa sanguijuela! –grito Nessie aterrada de la idea de tener que dejarlo en las manos de esa escurridiza y asquerosa criatura.
-Lo harás –le dijo Todd volteándola a ver, Nessie palecio, él la miro por primera vez serio- no es por asarme el valiente tengo miedo pero, solo vete –dijo mientras volvió a Maravillas que lo había empezado a rodear como si un producto de mercado se tratara- ¿la dejaras en paz?
La pelirroja los miran ambos, lo miro con una mirada que no supo interpretar, ella sonrió asintiendo y poniéndose rápidamente detrás de él.
-Claro –ronroneó ella abrazándolo sorpresivamente por la espalda.
Nessie apretó puños, Todd sintió una esencia horriblemente desconcertante y al mismo tiempo atemorizante, ella se plantó al frente suyo y lo miro con una ira pero al mismo tiempo de determinación.
-No.
Todd abrió los ojos pues en ese preciso instante como si fuera una película y pusieran alguien en modo retroceso se vio arrastrado asía atrás alejado de la pelinegra que desconcertada lanzo un grito con su nombre mientras que su cuerpo era enviado escalera arriba hasta llegar al cielo, donde la única entrada se cerró con fuerza como si alguien detrás lo hubiera hecho.
Después del abrumador paseo fue lanzado al pavimento que estaba hecho el techo, para luego ser aprisionado por el cuerpo de la vampiresa que le cayó como un chunque y que lo miraba como los depredadores miran a sus presas, tembló y cerró los ojos.
Tenía tanto miedo.
-Eso fue muy valiente –el tono suave y aparentemente dulce que escucho lo hizo abrí uno de sus ojos para mirar con sorpresa la chica de cabellos rojos lo miraba ya con la intensidad apaciguada.
La miro algo desconcertado mientras veía como ella asía círculos con su dedo en su pecho, con expresión tímida e inofensiva, no entendía y temía preguntar qué sería de el en manos de esa criatura incomprensible.
-¿N-No me mataras? –ella rio bajito.
-No.
-¿Entonces? –pregunto aún más desconcertado y aparentemente mas aterrado de que ella pretendiera convertirlo en esclavo o vampiro, no sabía cuál era peor.
-Solo quería asustarlos y que se fueran –suspiro mirándolo con sus orbes azules como si esa posición no le incomodara para comenzar con una conversación aparentemente normal- aunque no contaba que los tendría acorralados, esa niña es tan tonta a veces.
-¿Por qué? Digo, porque actuaste, porque siempre… –no sabía cómo explicarse con claridad, quería creer que estaba jugando con el antes de su horrible final pero era tan difícil con ese tono de disimulada ¿sinceridad?, quería llorar no entendía nada.
-Es que me pareció lindo –confeso la chica encima de el con una sonrisa brillante, el parpadeo.
-¿Lindo?
-Ella, tú, como se cuidan y tú a ella –Todd no supo interpretar eso y su consternación no le paso desapercibida a Maravillas que ya no eran tan "joven" como no darse cuenta de esas cosas- claro… –sonrió para sí.
-¿Uh? –pregunto más perturbado que antes.
-Puedo tenerte para mí –susurro recostándose contra él, alarmándolo bastante porque ninguna chica antes se habría molestado en acosarla tan físicamente como para apenarlo con su cercanía, no era mentira de que este era el primer contacto físico que tenía con una chica, no supo reaccionar-… he estado sola –lo miro con una autentica tristeza que por supuesto supo en seguida que no era mentira-…encontrar a personas como tú no es fácil ¿sabes?
Tembló y sin razón aparente se empezó a sentir bastante incómodo.
Ella pareció levantarse un poco para mirarlo a la cara y aparentemente estudiar su rostro, igual hizo el, encontrándose con cosas interesantes.
Las pequeñas y dimitas cicatrices en su rostro, las pecas cuidadosamente pintadas (casi podía jurar que también su cabello), la nariz redonda y por supuesto la sonrisa que le permitía admirar o más bien intimidar con sus visibles y más que evidentes colmillos.
Tal vez con las orejas un poco más puntiagudas, pero no podría jurarlo desde su posición, tenía a cara de todo menos un mounstro.
Las pesadillas y terrores de niño no se acercaban ni de lejos a los que ahora era una "horripilante" criatura real.
Ahora que la veía bien le desconcertó comprobar el porque la gente no le creía nada a Nessie, ellos conocían la versión exagerada, la más temible y sanguinaria, la horrible criatura chupasangre que venía en forma de murciélago entrando por tu ventana a media noche y convertirte o matarte utilizando sus largos y filosos colmillos.
Ni siquiera sabía si aquella chica podía transformarse en murciélago.
-¿Qué tanto miras? –la voz nerviosa y ahora recién notaba, roja cara de Maravillas lo saco de sus meditaciones- a-acaso estas… ¿estudiándome? –carraspeo visiblemente nerviosa.
No le dijo nada pero ya no pudo mantenerle la mirada, la desvió y pensó, ¿este era el horrible mounstro que Nessie quería descubrir a toda costa?, ni siquiera podía soportar que le observaran la cara y amenazaba por miedo… por miedo.
-¿Me tenías miedo? –pregunto tomándola por sorpresa.
Ella lo miro con sus ojos más abiertos que cuando se ofreció como sacrificio humano.
-Y-Yo…
Era la única que respuesta que necesitaba, eso tenía más sentido que todo lo demás, era tan claro, pero ella lo había escondido bien.
Pero solo alguien quien ha conocido al reverso y al revés el miedo podría darse cuenta.
Ella temía, esa era la verdadera razón por la cual los había atacado.
Y aparentemente… ella no causar verdadero miedo.
No, y eso era realmente su temor.
El momento de revelación se vio interrumpido cuando sin motivo aparente un brazo extra emergió detrás de Maravillas y la estrangula provocando que saltara asía atrás, dejando libre al fin a Todd que desconcertado vio para su sorpresa como Nessie que había llegado quien sabe cuándo, le hacía una llave a la vampiresa que intentaba sacársela de encima.
-¡MALDITA ULTRAJADORA! ¡ESTUPIDA ESCORIA DE LA NOCHE! –grito Nessie claramente enfurecida.
Todd abrazo Nessie por la espalda en un intento de separarlas, lo que había descubierto lo había echo entender las razón de los actos de la otra y que ahora tendría que explicar a Nessie, aparentemente su intento de separarlas se logró cuando esta lo miro sorprendida.
-Nessie escucha, entiendo ahora porque…
Más no pudo hablar pues el grito agónico con la venida de los rayos de luz que sin darse cuenta ninguno de los tres, ya habían empezado a salir en el cielo que cada vez era menos oscuro y más anaranjado, el sol empezaba a salir.
Y aquí la única que con eso traía horror… era a Maravillas.
El agarre que le hizo a Nessie se le devolvió cuando con fuerza ella lo jalo asía la salida con claras intenciones de bajar y cerrar la entrada.
-¡Vámonos! –ordeno jalándolo del brazo sin embargo quedo desconcertada cuando el brazo de Todd se deslizo de su agarre y volvió a subir asía el techo- Todd.
El dolor era insoportable, la acera la sentía helada mientras el resto de su cuerpo sentía que enrojecía y que poco a poco la haría polvo, ¿cómo pudo ser tan descuidada? ¿acaso así la encontraría su padre o peor tal vez jamás?, lloro en medio del dolor al verse expuesta y finalmente vulnerable ante la más poderosa debilidad.
No fue hasta que sintió el alivio de una sombra sobre sus hombros.
-¿Q-Qué? –balbuceo mientras que instintivamente se aferraba a aquella casaca que cubría su cara y gran parte de sus brazos, levanto la vista y miro a Todd que la miraba con preocupación, sus ojos se tambalearon mientras se le paraba el corazon- ¿Por qué? –no tenía palabras.
-No eres la única que tiene miedo –le dijo antes de darse media vuelta e irse junto a una desconcertada Nessie a escaleras abajo.
Sujeto ese abrigo mientras su cuerpo volvió a su estado normal gracias a la seguridad de la sombre, sonrió mientras cerraba los ojos y por primera vez en mucho tiempo sintió que podía confiar en alguien.
-Gracias –mascullo suavemente a su salvador a pesar de que ya no estaba ahí.
Pues ciertamente… la había salvado.
Robin
La lluvia a casi a comienzos del verano no era muy común, no al menos para esta ciudad según lo que le dijeron, pero como todo lo demás ya no lo consideraba tan extraño
Sin embargo eso no evitaba que se mojara en las calles, para variar sin paraguas, con una chaqueta negra encima de su cabeza intentando evitar mojarse más de lo deseado.
Aunque si lo pensaba bien, su cuerpo bajo esta ya estaba mojado intentar no mojarla mas no tenía mucho sentido, pero si no lo intentaba podría atrapar un resfriado.
Sus pisadas así como la gente a su alrededor eran rápidos y salpicaban contra el mojado pavimento, la mayoría tenían sombrillas, solo había salido a comprar algunas cosas para su casa y de repente.
Bueno, eso ya no importaba.
Rojo.
El semáforo evito su andar asía la otra cuadra donde se ubicaba su departamento, los carros pasaban, eran aproximadamente las 6 de la tarde.
Suspiro al tiempo en que otra persona se puso a su costado y las gotas de lluvia dejaron de caer en su cabeza.
Separo un poco su chaqueta para mirar una tela roja, impermeable al parecer, se dio vuelta a su costado y se encontró con unos ojos miel que por supuesto ya conocía, sonrió de medio lado.
-¿Olvidaste el paraguas otra vez? –pregunto Nessie quien era dueña de aquel de color rojo.
-Lamentablemente si –admitió avergonzado.
-No tienes remedio –rio ella negando con la cabeza.
Verde.
Las pisadas de la gente sonaban igual que la de ellos con "plit plot" por el suelo mojado, la pista se oyó un chipoteo como si todos estuvieran jugando a quien pisaba el charco mas grande, una cosa que lo hizo reír sin querer como su acompañante.
¿Por qué a veces pensaban lo mismo? Era todo un misterio.
De lado a lado intentando cada uno refugiarse en el paraguas carmín que la pelinegra traía en sus manos, en silencio pero sonriendo, solo sonriendo.
Ya no le daba miedo estar en su presencia, bueno si pero ya no tanto como antes, y ella había entendido que sus constantes intentos de mantenerse apegada a él lo incomodaban.
Fue vergonzoso, incomodo y bastante humillante decírselo, más para ella que para él, pero se dio con la sorpresa de que ella era muy razonable.
Ahora su relación era mucho más "normal" de lo que era antes.
Podía considerarlo como un gran progreso con su extraña relación de vecinos y compañeros de la Universidad.
-¿Para qué saliste? –pregunto ella cuando llegaron al otro lado de la pista
-Estaba haciendo unas compras –alzo un poco la mojada bolsa de plástico llena de sopa instantánea y algo de fideos- ¿y tú?
-Yo… este –titubeo ella mientras llegaban al edificio-… daba un paseo.
Por las escaleras terminaron de hablar de los últimos acontecimientos de esta semana, era domingo y aparentemente no se habían comunicado desde que ella empezó a guardar distancia, la conversación fluía sin contratiempos.
No había mucho que decir en realidad y ya estaban por despedirse, Todd al meter la mano en el bolsillo del pantalón para sacar la llave y entrar a su departamento, su sonrisa desapareció mientras una terrible ansiedad lo rodeaba.
En el bolsillo no había nada.
Preocupado reviso en el otro, en la chaqueta, en las compras… nada.
-¿Pasa algo? –pregunto Nessie alarmada de la cara que en este momento Todd tenía.
-No… no tengo como entrar –ella agrando los ojos, mientras él se llevaba las manos a la cabeza, ahora que haría- creo que se me quedaron adentro o…
Ni siquiera quería pensar en la posibilidad de que se le hayan caído, ¿ahora qué? , ¿Dónde dormiría?, ¿se quedaría ahí a dormir?, ¿en el pasillo? ¿y después? ¿cómo lograría entrar?, ¿por la ventana?
Estas y otras preocupación empezaban a bombardearle en la cabeza, es que jamás le había pasado, estaba empezando a entrar en crisis cuando una mano amiga se poso en su hombro.
-¿Quieres pasar? –Todd parpadeo ante el gentil gesto de Nessie cuya puerta numero 19 estaba abierta a sus espaldas.
Jamás y repetía, jamás de los jamases había entrado en la casa de una chica y Nessie por muy rara que fuera era considerada como una, se sentó en el sillón que ella le ofreció y desapareció por uno de los cuartos del departamento.
Eran tres aparentemente, uno podía asegurarse que era el baño pues los dos restantes eran bastantes separados y con puertas con un logo que aunque no fueran niñas decían el nombre de cada cuarto, al frente de ellos se alzaba una comoda sala que era donde estaba; con consistían en dos sillones (color blanco y cojines verdes) grandes acomodados para ocupar la esquina de donde estaría el cuarto de Nessie, formando una ele, encima de una alfombra verde aceituna, el televisor estaba fijado en la pared como el suyo solo que este estaba al lado de la gran ventana que daba una linda vista al parque, junto a la sala y al frente del cuarto de la hermana mayor de Nessie estaba un pequeño comedor; con una mesa redonda de cuatro sillas de color avellana, al lado de la puerta estaba una cocina como la suya con un baño extra al lado del refrigerador, miro el suelo y se percato de que este estaba tapizado con un felpudo color crema.
Ahora podía entender porque ella pidió que entrara descalzo, debajo sus pies el suelo era bien suave casi como para dormirse en el, aunque repasando todo esto y el lujo de que ellas hayan podido alquilar un departamento así.
¿En que trabajarían sus padres? ¿O en que trabajaría Robin para pagar un lugar así?
Vivir solo tres años no era suficiente excusa para darse ese tipo de lujo, sin embargo el sabía que no era de su incumbencia y de que era cosas de ellas, sin embargo la curiosidad empezaba a crecer en el hasta que una toalla cayó sobre él.
-Es para secarte –rio Nessie con una cartera en mano, tímidamente para empezar el asintió tímidamente- iré a comprar comida, la que trajiste no creo que nos alcance para tres.
-Lo siento.
-No es tu culpa, tranquilo yo me encargo –sonrió ella abriendo la puerta- cuando regrese y repare la cena veremos qué podemos hacer con eso de la llave de tu apartamento.
Le sonrió agradecido y ella le devolvió la sonrisa y salió.
Las gotas de lluvia resbalaban por la ventana del apartamento, aunque no estaba del todo cómodo ahí, se sentía protegido nuevamente, se quito la toalla blanca de la cabeza.
La miro de reverse y al revés, no era en especial pero le hizo darse cuenta de algo importante, lo gentil que era Nessie.
Lo apretó un poco y se paro.
Lo menos que podía hacer era guardarlo en el baño, después de todo le apenaba bastante que fueran atenderle y el no hacer nada, era demasiado nervioso aun con esas muestras de amabilidad.
Y centrado en sus pensamientos abrió la puerta del baño ignorando el sonido de la ducha, no cuándo levanto la mirada y se dio cuenta de que era demasiado tarde.
No había palabras para expresar la horrible falta de modales al entrar en el baño sin ni siquiera tocar, su cara se cubrió de un terrible color rojo mientras que no sabía si la que tenía que gritar era él o la que estaba a punto de saliendo de la ducha, Robin lo miraba sorprendida aun con la mano extendida para alcanzar la toalla y dejando al descubierto su cuerpo recién lavado.
Por supuesto Todd sabía que esta era una falta grave, una horrible y repugnante acción, que aunque haya sido accidental provoco que violara una de sus reglas mas sagradas.
No ver jamás el cuerpo desnudo de una mujer.
Ya iba a cerrar la puerta, abrir la del lugar y salir de ahí a esperar en la entrada a Nessie en posición fetal intentando meditar sobre lo que acababa de hacer cuando sin querer se fijo en algo desconcertante y que provoco que casi lanzara un grito de espanto.
No pudo evitarlo, pero era demasiado resaltante para ignorarlo y bastante aterrador para mirarlo.
Ahí en el pecho, en donde se supone debería de ir un busto… no había nada.
De rojo paso a pálido en seguida y cerró la puerta para hacer lo antes pensado, sin embargo cuando ya se proponía a salir de aquel apartamento para dormir en el pasillo un mano le jalo del cuello de la camisa y lo jalo casi tirándolo asía atrás.
-¡Puedo explicarlo! –empezó a gritar- ¡fue un accidente! ¡lo siento! ¡LO SIENTO!
-Siéntate –le corto la voz seca de Robin que cubría su cuerpo con una toalla blanca- ahora.
Todd acato la orden sentándose inmediatamente en el sillón, sudando frio, sentía que estaba muerto.
-Ahora espera –le dijo antes de darse media vuelta y meterse en su habitación para salir después de dos segundos.
Un polo grande blanco y un short negro, con los pies descalzos y mirada severa, Todd trago saliva cuando esta se sentó a su costado.
-¿Qué llegaste a ver?
Todd parpadeo.
-¿Qué llegaste a ver, Todd? –lo miro ella dándole a entender de que la pregunta era para él.
El bajo la mirada sin saber por dónde empezar, había sido una horrible y muy aterradora visión, pero sin duda más la teoría más espeluznante que había para el tema de su busto plano.
Fue ver una superficie vacía.
-No había nada…
-Dime la verdad –lo corto- ¿la viste cierto?
El se puso a temblar.
En aquel pecho si había algo, pero podía estar seguro de que eran las secuelas de lo que provoco algo tan anormal, si había algo más.
Aparecía una tres líneas de diferente tamaño pero que otro tiempo había habido profundidad y con algo de temor tal vez sangre, era un horrible cicatriz, como si una bestia le hubiera arrancado una parte de su cuerpo.
-No me digas –se levanto ella yendo a la cocina, el no se movió- es horrible describirlo.
-De verdad lamento que…
-No es algo que lamente –Todd la miro- después de todo yo lo busque.
Le paso un vaso de agua que acepto al instante, la tomo intentando calmarse, ella espero a que estuviera menos nervioso para hablar.
-Paso cuando recién cumplía 14 –empezó a contar despacio- Nessie tenía 12 años cuando decidimos acampar en el bosque a escondidas de nuestro padre.
Todd la miro escuchando atentamente lo que relataba.
-Queríamos pasar la noche ahí, ella estaba muy emocionada, quería atrapar una criatura jamás vista –sonrió para sí- y cuando anocheció, hice una fogata, ella armo la tienda y empezamos a cantar, luego le leí su historia de terror favorita y nos acurrucamos en una de las bolsas de dormir… –su expresión se tenso- a media noche hizo frio, me moví un poco para taparnos mejor pero me di cuenta de que ella no estaba, salí de la tienda justo al tiempo que Nessie se lanzaba a mis brazos llorando, cuando levante la vista vi un oso que venia asía nosotras…
Guardo silencio, Todd empezó lo delicado del tema y decidió no presionar, entonces Robin continuo.
-No fue una buena idea pero lo primero que hice fue correr con ella alejándonos del campamento que fue rápidamente destruido cuando el oso paso por ahí, no sabía las razones que Nessie le dio al oso para enojarse así lo único que quería era protegernos, ella se cayó… se resbalo de mi mano y cayó al pasto y a unos centímetros el oso venia, no sabes cómo su grito de espanto me penetro os oídos, me puse al frente, impedí que mi ella recibiera el zarpazo que me despasó el pecho… no se qué paso después, mi mente cayó en la inconsciencia y desperté en el hospital –lo miro- el corte en mi pecho fue demasiado brutal y profundo, tuvieron que extirpar y aunque la operación fue un éxito me dejo una marca imposible de borrar –lo miro- pero no me importo.
Ella sentó a su lado.
-Nessie estaba a salvo cuando desperté y a pesar de que en su momento la noticia me produjo espanto nunca me arrepentiría de haber hecho.
-Te sacrificaste –hablo Todd admirado de la persona que tenía a su lado- por tu hermana, eso es…
-En ningún momento dije que ella fuera mi hermana –le corto Robin, Todd enmudeció- ella y yo no tenemos ningún enlace de sangre, ni siquiera tengo los ojos de su madre o el cabello de su padre.
Todd la miro sin entender, sin embargo, se mostro exaltado impresionado y sobre esto.
¿Cómo alguien con quien no tienes ningún tipo de atadura se puede sacrificar así? Por un momento creyó que bromeaba pero, su actitud, las facciones de ambas, eran tan diferentes y demasiado ajenas una de la otra… entonces ¿por qué?
-Pero…
-Todd, fui adoptada –explico ella sin la menor vacilación- cuando tenía 5 y vagaba por las calles recién abandonada por sus padres su madre me encontró y me acogió, Nessie tendía 3 y desde entonces ella me vio como una especie de hermana menor, a pesar de no ser nada de ella, de no estar vinculada con ellos, me dieron un espacio, me permitieron ser parte de su familia y yo siempre estaré agradecida con ellos –Todd no supo que decir- se transformaron en mi familia, Todd, daría la vida por ellos y ellos por mí, son mi corazón, mi casa, mi vida.
La sala se quedo en silencio, Todd intentaba decir algo pero no daba con las palabras lo dicho por esta mujer, le choco bastante.
No pudo evitar sentirse identificado cuando menciono que fue abandonada por sus padres, algo no muy lejano de lo que hubieran ello los suyos de haber tenido oportunidad, solo que la diferencia es que ella si pudo tener una oportunidad de ser feliz.
-¿Sabes porque te digo eso? –el negó, no tenía idea porque le decía algo tan intimo a un completo extraño, ajeno a ella- porque siempre muestras miedo a probar nuevas cosas, no creas que nadie no se ha dado cuenta Todd –él la miro- en esta etapa de tu vida siempre va haber cambios, ya no eres un niño para seguirte aferrando al pasado, debes saber superarlo porque si sigues mirando el pasado no podrás mirar u presente –se puso una mano en el pecho- no es fácil adaptarte al cambio, pierdes muchas cosas y vienen otra pero nunca debes de olvidar que esta es tu vida que tienes en tu mano la posibilidad de elegir entre seguir en el pasado o perseguir tu futuro –Todd bajo la mirada- uno siempre va tener miedo Todd, todos somos humanos, sin embargo eso jamás debe ser un impedimento para seguir adelante.
Todd la miro, ella le sonrió y casi podía jurar que esa misma sonrisa era igual al de Nessie.
"Mi corazón, mi casa, mi vida" recordó.
-Lo intentare –prometió.
-Ya verás que será la mejor decisión que habrás tomado en tu vida –le animo ella.
El sonrió estando completamente de acuerdo con ella.
En unas horas más tarde regreso Nessie con algunos víveres y algo mojada, después de muchas horas se había terminado refriando así que Robin termino cocinando, sin embargo no importo.
La cena resulto deliciosa y resultaba que extrañamente Nessie tenía una copia de su llave, no quiso averiguar cómo era que la tenía solo la acepto agradecido.
La lluvia había dejado de caer.
Membrana
El "pop pop" en el microondas, las manos rápidas y ansiosas de ese par de viejos amigos hizo un cambio rápido cuando las palomitas reventaron la bolsa, casi como equipo intercambiaban los tazones y metían otra bolsa adentro.
Ya había tres tazones listos y planeaban hacer más.
Tal vez porque el sonido les era gracioso no pararían hasta que pusieran la película.
En la sala la Condesa Verminstrasser se pelea con los claves de DVD que Nessie había traído para la ocasión, la pelinegra la calmaba ya con la película en la mano y volviendo a repasarle las instrucciones, en su cama habían sido tiradas los abrigos y las maletas, hoy su departamento era llenado de color y risas.
Sonrió mientras acomodaba los sillones, pues iban a tener que ajustarse o alguien sentarse en el suelo, la idea de reunirse así fue idea suya, un sábado donde la gente salía no se preocupada de que fueran a tocar a su puerta puesto que la mayoría había salido.
Para estos eran los sábados, para pasarlos en grupo, rio un poco al ver en la mesa de la cocina un montón de tazones con palomitas que no iban a comer, más que preparar los bocaditos esos dos estaban jugando, se acerco a ellos y apago el microondas.
-Creo que ya tenemos suficientes –ambos chicos a su delante hicieron un puchero.
-¡Uno no puede tener suficientes! –exclamo Dwincky levantando los brazos.
-Palomitas –recito Eliot en una pose dramática provocando que Todd riera.
Ambos chicos se fueron a la sala como niños castigados en cuyo lugar la paciencia de la Condesa empezaba agotarse.
-¡ES IMPOSIBLE! –grito frustrada tirando los cables a los recién llegados- ¡YO NO ME QUEBRARE LAS MANOS LUCHANDO CON ESAS COSAS! ¡HÁGANLAS USTEDES!
Todos rieron mientras intentaban poner orden a los cables esparramados por la chic y volver a convencerla de ponerlos, pues aunque no parecía por su impaciencia, era la única del grupo que sabia como manejar esas cosas.
Bueno, ella y Robin, pero esta última estaba trabajando haciendo un turno extra en la biblioteca de la Universidad.
Aunque prometió venir más tarde.
Pero bueno la noche aun era joven había tiempo suficiente para desvelarse el tiempo que quisieran.
-Deberíamos reunirnos más seguido –comento Dwincky- cada sábado, después de una dura semana de estudiar y hacer trabajos.
-Habla por ti –bufo Mindy intentando conectar el cable maestro- ¡lo logre! –exclamo victoriosa.
-¿Qué vamos hacer con tantas palomitas? –se escucho la voz estupefacta de Nessie desde la cocina.
-Bueno pedí pizza, deberíamos hacer una fiesta –rio Eliot hasta que vio que nadie reía con él-… e-era broma.
-Chicos alguien toca la puerta –anuncio Dwincky al lado de Eliot, la puerta sonaba.
Todos miraron a Eliot.
-¡Era broma! ¡no hice nada!
-Yo abro –respondió Todd antes de que todos se fueron contra el pobre poeta.
-Si es la pizza Eliot paga –le grito Mindy provocando que los demás rieran.
Todd sonrió de medio lado sin poderlo evitar, era realmente graciosos, aunque sabría que toda la película podría haber alguna que otra disputa no se arrepentía de haberlos invitado.
Eran lo mejor que podría haberle pasado en este apartamento.
-Hola Todd –sus ojos se expandieron y se quedo sin habla y la ultima sonrisa de su rostro se fue.
-¿Profesor Membrana? –pregunto pasmado.
Si el mismo joven de 18 años de edad, cabello negro abundante de lentes redondos y resaltantes ojos ámbar, estaba parado un sábado enfrente de la puerta de su departamento, con la aun bata de laboratorio sobre sus hombros.
-Tranquilo, no vine a quedarme por mucho tiempo –lo calmo Membrana pasándole un gran libro que en cuanto quedo en sus manos casi se tambalea por el peso de sus páginas- solo quería darte el libro de Física que olvidaste para que esta vez sí puedas realizar el trabajo.
-G-Gracias profesor –dijo a duras penas cargando el libro, el joven sonrió.
-De nada de esta manera no pasara como el anterior trabajo –recalco haciendo que Todd asintiera apenado- al parecer te tome por sorpresa en… –vio como detrás volaban palomitas y risas-¿algo importante?
-Estábamos a punto de ver una película –respondió acomodando el libro entre sus brazos- si quiere puede unírsenos –no se había planteado del todo la pregunta pero pensó que sería lo más educado de su parte, después de todo, a él lo consideraba un amigo.
-Eres bastante amable pero…
-¡Todd! –el libro se le cayó de las manos al tiempo en que Nessie se lanzaba sobre su espalda con palomitas en el cabello y riendo a montón- ya vamos a ver la película y…
Las palabras de la pelinegra se le escaparon cuando sus ojos se cruzaron con los ámbar del joven profesor que también se l e había quedado en silencio, impactado del apego que ella tenía con él, Todd los miro a los dos sin entender el porqué de su conmoción.
Y es que el… realmente no sabía que estaba pasando.
Sin embargo ambos jóvenes fruncieron el gesto después de un meticuloso estudio visual comprobando que si estaban ahí.
-¡¿Qué está haciendo aquí?! –le gritaron ambos al mismo tiempo.
Todd se achico mientras empezaba a sentir el ambiente más tenso.
-El-Ella… es mi vecina –balbuceo Todd sintió una pesada mirada de ambas personas.
Sentía que empezaba ahogarse.
-¡Todd ¿Quién era?! –se vino Dwincky a la puerta para su salvación sorprendiéndose de ver a su joven tutor parado en la puerta- ¿Profesor Membrana, que le trae por aquí?
-No, nada importante solo un entrega de un libro a mi alumno favorito –mascullo la palabras con el ceño fruncido y mirando a Todd con un rencor que lo asusto- ahora que lo pienso Todd, creo que si me gustaría quedarme con ustedes –afirmo cambiando su semblante a uno alegre.
-¡¿Qué lo invitaste?! –exclamo Nessie separándose de Todd.
El los miro a los dos y miro a Dwincky a su lado pidiendo ayuda, no sabía qué hacer y sentía que invitar al profesor aumentaría la mala sensación que en este momento sentía, su amigo de ojos azules le sonrió dándole a entender que ya sabía qué hacer.
Todd se sintió aliviado.
-¡Pase, pase! –exclamo Dwincky jalando a Membrana de la puerta hasta la sala del departamento- ¡Mientras más mejor!
Mientras más mejor…
Después de que Membrana los demás se alborotaron un poquito pero nadie pudo contradecir los deseos del profesor para quedarse, sobre todo Nessie, que buscaba mil razones para que este se fuera.
-¿Palomitas este… –dijo Todd pasando un tazón de las muchas palomitas que había en la cocina y que cada uno tenía n la mano.
-Puedes decirme Rodger –sonrió el otro en el tomando asiento en el sillón grande al lado derecho- no estamos en la Universidad así que no hace falta que me digas "profesor" todo el tiempo, después de todo tenemos casi la misma edad.
-Sí, todos lo sabemos ¡siéntate Todd! –ordeno Nessie tomando a Todd del brazo y sentándolo en el medio del sillón grande junto a ella apegándolo como si el extremo en que Membrana estaba sensato estuviera infestado de una peste- solo quiero que comience a película para que se vaya… –le susurro molesta.
Sin embargo el no fue el único en escucharlo.
-Lo mismo digo –Todd se sobresalto cuando el Profesor Membrana se pego a su lado con los brazos cruzados y mirando a Nessie que estaba a su lado con aparente enfado- no puedo esperar a que te vayas.
-¡No me mandas! –replico Nessie como una niña pequeña y aferrándose a Todd.
-¡Pues hay que hacerlo! –le contesto Rodger al tiempo que ponían el disco, todos callas, incluso Todd que estaba entre los dos sin saber que hacer- ¡si no haces lo que quieres como apretar a Todd como si fuera un peluche!
-¡No veo que a él le molesto!
No pararon hasta que la película comenzó, sin embargo el silencio de ellos solo hizo que los demás se les erizara la piel al igual que Todd, quien al estar al centro de su disputa era el que más se ahogaba en esa atmosfera tan pesada.
Nessie no soltaba su brazo por nada del mundo y Membrana a su lado los miraba de reojo con el ceño fruncido.
Es noche no fue como se planeo.
Solo cuando la puerta volvió sonar las cosas lograron calmarse un poco.
-Robin –saludo Todd después de lograr zafarse del agarre que sin querer su vecina y su maestro le daban y que por supuesto aun mantenían el espacio libre, Dwincky volteo en cuanto dijo tu nombre- pasa… por favor.
Estaba agobiado y bastante incomodo con la situación que la venida del Profesor Membrana había provocado, Robin se había convertido en una de las personas más confiables que había conocido y necesitaba urgentemente que alguien interviniera, Robin se quedo algo sorprendido de ver a los dos jóvenes que estaban sin quererlo, arruinando la noche de películas.
Ella se giro a verlo y Todd suspiro con pesadez, ella no dijo nada, ya se había dado cuenta.
-Vaya pero mira a quien tenemos aquí –dijo Robin poniéndose al frente de los dos enemigos que la miraron sorprendidos- hace mucho que dejaron de ser niños –les reprocho.
Nessie y Membrana intercambiaron una mirada enojada para luego lanzar cada uno su defensa.
-¡Ella/ Él empezó!
Robin negó con la cabeza y abriéndose paso entre los dos se sentó en medio, donde Todd había tenido que sentarte, ambos la miraron perplejos.
-Todd ¿no te molesta sentarte en el suelo con Dwincky, cierto? –Todd se apresuro a decirse que no ahora más aliviado- bien, continuemos con la película –ordeno.
Fue como si el silencio se hubiera apoderado de ambos cuando se sentó, pero al menos los demás pudieron disfrutar la película, Todd no pudo evitar preguntarse porque ambos se trataban así.
Aparentemente todos sabían algo, se sentía, era demasiado obvio para ignorarlo.
Sin embargo el todavía era demasiado inocente como para darse cuenta.
Cuando la película se acabo, lo que restaba de palomitas cada uno se llevo una bolsita a su casa, la DVD se quedo después de Mindy se rehusara a volver a pelearse con los cables, fueron exactamente la una cuando cada quien se fue a casa.
-Lamento mucho su comportamiento –se disculpo Robin en cuanto todos salieron, ella y Nessie se quedaron ayudarlo a limpiar algunas cosas- es que es la primera vez que se encuentran de esta manera, ha pasado mucho…
Todd la miro sin entender, Robin suspiro, si ella se había dado cuenta de que el único que la captaba era él.
-Ellos se conocían, mucho antes de entrar a la Universidad.
-¿En serio?... entonces ¿qué paso?
-No lo se con certeza solo dejaron de hablarse, asi nada mas –ella suspiro- eran tan unidos que a veces se trataban como parte de la familia de cada uno, cuando nos mudamos las cosas entre los dos ya se habían tensado… ella jamás volvió hablar de el hasta que se volvieron a encontrar el año pasado…
-¿Se volvieran a encontrar?
-Ellos se habían dejado de llamar hace 3 años –Todd miro a Nessie que limpiaba los tazones con la mirada baja- créeme no se qué paso entre ellos, pero la cosa fue que ella perdió un buen amigo ese día.
Y no dijeron más.
Todd se quedo pensando en que ¿qué pudo ser tan malo como para que Nessie y Membrana ya no quisieran ser amigos?, ¿habran llorado?, ¿se lastimaron?, ¿ya jamás podrían retomar su amistad?
Muchas preguntas y sin ninguna respuesta.
Y se dio cuenta que para saberlo… había que preguntarlo.
Nessie
¿Creíste poder huir de mí?
¿Creíste jamás volver a encontrarme?
¿A jamás volver a sentirme?
No puedo escapar de tu misma naturaleza,
No hay donde huir.
No hay escapatoria.
No tienes descanso.
No hay nadie que te proteja.
¿Creíste no tener miedo?
Cuan equivocado estabas…
-¡SQUEEEEEEEEEKKK! –grito con todas sus fuerzas despertando de la cama distendida, los libros en el suelo y por supuesto en la noche donde cae la lluvia torrencial con un sinfín de relámpagos-…f-fue una pesadilla –balbuceo mientras se frotaba los ojos- solo… fue una pesadilla.
Suspiro aun con el temblor en su cuerpo, miro su apartamento que aunque oscura logro tranquilizarlo, saber que ya había despertado, que eso solo era un sueño…
Que aun seguía ahí.
-Sigo aquí –se dijo sentándose y mirando la lluvia en su ventana y suspirando con cansado- todo sigue aquí.
Sus manos pasan por sus cabellos alborotados y desecho y se da cuenta de que durmió con la ropa del día anterior, suspira cansado, los papeles del suelo le recuerdan el trabajo terminado y con el cual había estado durmiendo.
Faltaban unos 3 meses para acabar, el año ya terminaba, y una extraña emoción embargaba a todos… pero a él no.
El volver a quedarse solo… no lo hacía feliz.
Toc, toc, toc
Levanto la cabeza desconcertado por el ruido, se levanto y se acerco a la ventana, la cual estaba tan cerrada como cuando llego.
Sufrió un pequeño sobresalto al encontrase con una figura en el marco, tocando el vidrio de la puerta bajo la lluvia torrencial.
Pero su miedo duro lo que sus ojos se dieron cuenta antes de que soltara un grito de que ya conocía esa mirada.
A pesar de la polera negra y la capucha, esa figura era demasiado pequeña como para hacer de un hombro, solo conocía a una persona que tocaría a su ventana, por eso cuando la abrió pudo ver la mojada y tiritante sonrisa de su vecina.
-B-Buenas noches…
-¿Nessie? –la llamo dando espacio para que entrara, mojando un poco el suelo del apartamento y dejando entrar el viento abrazador, cerro la ventana- ¿Qué te paso?, es decir, ¿Por qué tocaste mi ventana?
-No, ¡achu!, traje las llaves y el señor ya no estaba –estornudo la aun tiritante pelinegra- no tuve de otra, además de haber entrado en otra ventana hubieran llamado a la policía, otra vez… –susurro.
Volvió a estornudar.
-Te traeré una toalla –le dijo mientras dejaba que se sentara en el sillón, tomo una seca del baño y se la paso- creo que la polera no permitirá que te seques bien.
Ella asintió tomando la toalla y tapándose con ella, Todd rio un poco y fue a la cocina a preparar algo caliente, era de madrugada y aun necesitaba dormir.
Pero definitivamente ya no podía dormir.
El "tin" del microondas le aviso que él te ya estaba listo, en la sala Nessie se secaba con la tolla la cara mientras que en sus pies se había quedado tirada la polera negra quedándose con un polo gris cuello v un poco más grande que ella, le paso el té.
-Gracias –agradeció ella tomando un sorbo quemándose la lengua, sin embargo no dijo nada, Todd se sentó a su lado- lamento haberte despertado.
-No, está bien –dijo Todd recostándose en el sillón, no iba a negarlo tenia sueño pero después de esa pesadilla ya no tenía ganas de cerrar los ojos, le sonrió- estaba teniendo una pesadilla –confeso.
Nessie volvió a su te con la mirada pensativa y las mejillas rojas, sin que tuviera algo que ver el té, mas i la presencia a su lado.
-Quiero mostrarte algo –le dijo parándose, Todd la miro curiosos- ¿podemos mover los sillones?
Una propuesta algo trabajosa y extraña pero accedió, una vez que la sala quedo despejada las luces se apagaron y se sentaron uno al frente del otro, ella termino lo último de su taza de té y saco algo de su bolsillo.
-Siempre lo llevo conmigo –dice mientras le muestra en la punta de sus dedos un objeto parecido a una moneda, de metal y con un centro de cristal que a pesar de la oscuridad se puede notar un fuerte y brillante color azul y morado, ella lo coloca entre los dos y sonrió- es la razón por la cual nunca me rindo.
Un solo toque de su dedo prende esa pequeña cosa, es un botón, parpadea sale unas cuantas luces y cuando Todd abrió l boca para preguntar una gran gama de estrellas cubrió la habitación, por cada rincón se pinto de azul y morado brillantes estrellas cubrieron el techo, muchos planetas millones de asmos bastantes lugares, toda la galaxia ahora los rodea.
Todd extiende la mano y atraviesa esa pequeña escala del universo a su alrededor, sonríe al tener las estrellas en sus dedos, Nessie rio al ver su actitud admirada y estupefacta.
Las maravillas del cielo, el universo estaba en un solo lugar, con movimientos como si en verdad estuvieran allí, entre los mil misterios, la oscuridad, la luz, el sueño de quien no para de soñar en grandes cosas.
Grandes cosas…
-Es un holograma en vivo del universo, la NASA tiene cámaras en todos partes –suspiro- algunas se perdieron en los rincones más inalcanzables pero eso no significa de que ya no funcionen.
Todd estaba admirado, todas estas cosas en su cuarto, era como estar en un Observatorio, era como si realmente pudiera estar ahí.
Como describirlo, estar en el Universo, en el espacio exterior era algo que jamás había pensado o siquiera soñado, miro a Nessie que alzaba la mano dejando pasar las estrellas fugaces por sus dedos.
-Sabes… –la voz de Nessie se escucho en la habitación, su mirada estaba perdida entre las estrellas y su mano asía el vago intento de alcanzarlas, aunque ambos sabían que eso no era realmente posible- siempre me he preguntado que hay mas allá, mas allá de lo que vemos, mas allá de lo que creemos…
Todd la miro como sus dedos intentaban mezclarse entre las estelas pasando los planetas alrededor le daban a su cabello como un ligero brillo mágico, preguntándose qué quería decir, ella lo miro.
-¿No lo has pensado? –rio ella al ver su cara apenada- entiendo, yo si lo he pensado.
-No es que no lo haya hecho –ella le sonrió- ah, es que haya es oscuro, aun con todas sus estrellas, es solitario y no sabes que hay allá, da miedo, porque es…
-¿Diferente? –Todd la miro- eso es lo desconocido Todd, un lugar del que no sabemos nada y sin embargo eso lo hace fantástico y único –puso su mirada a las estrellas- hay cosas que no entendemos, que este mundo no entiende, tanto que no sabe, porque temen a lo desconocido…
Todd miro las estrellas sintiéndose de pronto mal por lo dicho anteriormente.
-No te sientas mal, no creas que es el único que tiene miedo –la miro ella le sonreía- sueño con que un día alguien puede cambiar a esta gente, que les puede enseñar, que alguien eleve su voz –se paro extiendo sus brazos mirando asía arriba- y les diga que no haya nada que temer, que sin importar cuantas cosas hay allá afuera, no hay razón para huir, que alguien los guie.
Todd miro ella cerraba los ojos aun con la mano levantada dando un toque más profundo a sus palabras, sus palabras estaban cargadas de esperanza, de una absoluta fe y confianza.
Desear lo imposible, creer que si es posible y luchar por eso.
Su corazón se estremeció cuando se dio cuenta de lo que ella pedía.
-Quiero seguir soñando –dijo mirando las estrellas- tengo un sueños imposibles y son difíciles de cumplir –lo miro- quiero ir allá.
Todd miro a su alrededor y luego a ella.
¿Desear ir allá?, ¿desear ir al espacio?, ¿tocar las estrellas?, ¿descubrir nuevos mundos?
De pronto la persona en la habitación se había vuelto alguien de plena fe, de completa seguridad en sus decisiones y se sintió muy pequeño a su lado y se pregunto por primera vez…
¿Por qué ella quería estar a su lado?
¿Por qué?
Desde la primera vez que la conoció no se separo de él, a pesar de darse cuenta de que él era todo lo contrario a ella, jamás pudo entenderlo.
El corazón le tembló.
-¿Por qué te juntas con alguien como yo? –pregunto de pronto, ella se mostro desconcertada- desde que nos conocimos te has apegado a mí como si me conocieras de siempre y yo…
-Sé que me tuviste miedo –suspiro ella sentándose a su lado- que eres diferente a mi… –lo miro- pero tengo porque Todd.
Se miraron a los ojos y por primera vez Todd pudo apreciar el dulce color miel de la chica a su lado, ella lo tomo de la mano.
-Eres la persona más valiente que conozco –Todd parpadeo, ella apretó su mano- puedes que no me creas, pero cuando éramos niños a pesar de que solo fue una vez pude saberlo, estaba en tus ojos… –ella miro sus manos-sentía que tenias miedo pero también querías protegerme, si hubieras querido me hubieras dejado… he tenido el deseo de volver a verte después de eso, he querido estar más a tu lado, saber más de ti… –apoyo su cabeza en su pecho Todd se estremeció por el tacto- …estar más cerca de ti.
De pronto todo el lugar, los sonidos de los relámpagos de afuera, las gotas en las ventanas, incluso las estrellas del espacio dejaron de moverse para Todd.
No sabía que pasaba o porque pasaba, solo que no se sentía incomodo, no tenía miedo, solo el temblor de la chica cerca el era lo único que podía sentir.
El aire empezó hacer falta, un sonido leve y pequeño sonido no muy lejos llego a sus oídos, le empezaba a retumbar, sus ojos estaban centrados en los cabellos negros que brillaban con la luz de azul y morado de la habitación.
Sufrió un espasmo cuando ella levanto la mirada y lo miro a los ojos, aun con las manos entrelazadas.
Allí no pasaba nada, no paso nada y sin embargo… sentía que algo estaba pasando.
-Seamos amigos –susurro ella con una sonrisa- así podre conocerte mejor.
Se corazón se contrajo y sintió mil vueltas, sentía que se ahogaba y al mismo tiempo no, la mano libre temblaba mientras que la ella tomaba ganaba una temperatura alta al igual que su rostro.
Todd asintió.
Algo pasaba aquí, no sabía que, era extraño, no sabia porque y sin embargo…
Ella sonrió y cuando lo hizo el también lo hizo.
No, no sentía miedo.
A su lado no sentía miedo.
Estuve de vacaciones esta semana que paso XP, otra vez no dije nada juju, el lunes ya clase TuT
Bueno pasando al capitulo:
Quería poner más de los personajes de la historia, pues siendo corta, no tendré mucho tiempo y para empezar esta historia se hizo para centrarse en Todd pero logre darle un capitulo a los personajes que estarán a su lado:
-Dwincky: El hecho de ayudar las personas y que se convirtiera en el psicólogo que conocemos es por la mas especial de la razones, saber cómo ayudar es la manera de saber comprender a la mujer que ama y eso vale mucho. Y seguirá esperando.
-Eliot: Es nuestro alegre profesor, siempre optimista aunque en el principio no lo describí así, Todd le hizo ver que no hay que temer a ser uno mismo, con el tiempo aprenderá a soltarse cada vez más. Es soñador, enamoradizo y un poeta persiguiendo la felicidad… esperemos que logre encontrar a la dama de sus sueños. Siempre con una sonrisa.
-Mindy: Ella es cerrada y siempre tiene que mostrar una actitud ruda y seria, sin embargo aun es una chica aprendiendo de la vida y cayó en el más fuerte de las trampas. El amor no es fácil y ella siempre huyo de él con la pena de que no tuviera posibilidad. Reunir el valor para declararlo fue una proeza. Veremos si sus sentimientos lograron alcanzar a la persona que ama.
-Maravillas: Mentirosa, peligrosa, manipuladora y aparentemente perfecta… Todd pudo ver que detrás de toda esa fachada ella vive y siempre ha vivido bajo el miedo. Cuando no eres como los demás tienes miedo de no encajar y más cuando no eres exactamente un humano y ni siquiera con todos los años que vives puede quitarte esa mascara. Si no tú mismo.
Esa mascara que tal vez, solo tal vez… poco a poco vaya cayendo hasta mostrarnos como es en realidad.
O quien fue en su anterior vida.
-Robin: Niña abandonada y de mucho dolor, supo poner eso de lado y darse la oportunidad de ser feliz. Ella le dio un gran consejo a Todd, uno siempre va tener miedo al cambio pero uno siempre debe estar preparado para enfrentarlo.
-Membrana: Hubo algo entre él y Nessie. Una buena amistad. ¿Qué pudo haber pasado para terminar en enemigos? ¿Podrán superarlo y volver hacer lo que eran antes? ¿O acaso algo lo impide? Esperemos que sus misterios se vayan aclarando conforme la historia avance.
-Nessie: Fe, seguridad y valentía. Hay cosas que Todd no veía y ahora ve. ¿Sera esto un pequeño avance? ¿Ellos podrán estar más cerca?
Solo el tiempo lo dirá.
Hagámoslo de la mejor manera ¿quieren? ;)
¡nos vemos en el próximo capi!
