Capítulo 2: Trapitos al aire

Habían pasado dos semanas desde el encuentro entre Hermione y Malfoy.

El rubio estaba más irritado que nunca y cada vez que se encontraba con la chica, su rostro se volvía más blanco aun y se reprimía de lanzarle un insulto porque sino la castaña le recordaría la amenaza. Amenaza que aun no entendía porque era demasiado complicada para su entendimiento, como lo había dicho ella.

Y eso era lo peor, que tal vez la Gryffindor tenía razón.

Una noche Pansy le convenció de entrar en su torre. Malfoy sabiendo que eso molestaría indirectamente a la castaña, accedió, imaginándose desde antes la cara de la prefecta.

Efectivamente, cuando Hermione llegó y los encontró en pleno apasionamiento, pegó el grito al cielo. O mejor dicho, dejó caer la mochila al suelo, haciendo que los jóvenes se separaran.

Draco vislumbró esos ojos marrones ardiendo nuevamente pero bajo una nueva luz y supo entonces que era el tiempo y situación precisa para cobrarse el reto de Granger.

- ¿Espías lo que no puedes tener, Granger? - le preguntó en su tan acostumbrado tono, arrastrando las palabras. Pansy, que estaba sentada en su regazo, rio tontamente y miró a la castaña con la ojeriza recién flotante. Hermione, en cambio, les dirigió una sonrisa macabramente dulce y recogiendo su mochila subió hacia su habitación.

Draco no soporto esa humillación. Nadie, nadie le dejaba con la palabra en la boca y mucho menos una sangresucia como lo era Granger. Despidió a Pansy, argumentando que tenía dolor de cabeza, subió hasta el cuarto de la castaña y abrió la puerta bruscamente. La encontró acostada boca abajo, con el cabello suelto esparcido por la cama y un libro entre sus manos. La chica levantó la mirada, observándole inquisitivamente, tal vez esperando una explicación a su impulsiva entrada. Al ver que el chico no respondía, desvió su mirada al libro nuevamente, pasando olímpicamente de él.

- Si no vas a decir nada, te agradecería que cerraras la puerta, Malfoy. No quiero que Parkinson se meta en mi cama también - le dijo ella, luego de unos minutos, con voz suave. Malfoy enarcó una ceja. ¿Desde cuándo Granger tan segura de sí misma? ¿Desde cuándo Granger pasaba de sus insultos, agravios y mofas? ¿Desde cuándo esta nueva Granger resultaba tan… interesante?

- Pansy ya se fue - soltó, aun sin saber porque le daba explicaciones a la chica. Hermione asintió con la cabeza, y volteó la página del libro. Malfoy se quedó en la puerta, mirándole leer, y la idea de que le hubiese gustado saber que leía con tanta avidez cruzó por su mente. Sacudió su cabeza molesto consigo mismo, molesto con ella, por haberle provocado y molesto con su padre por haberle hecho aceptar esta ridícula convivencia.

- ¿Entonces? ¿Te vas a quedar allí mirándome? Ya es muy tarde, mejor ve a dormir, Malfoy - le sugirió la chica, levantándose de la cama y caminando hasta la puerta, descalza. El Malfoy no habló pero retrocedió al tiempo que la chica avanzaba hacia él. Ella le cerró la puerta en la cara, literalmente, pero no de una manera violenta sino calmada, como quien se despide después de haber tomado el té en la tarde. Malfoy se quedó parado ahí, en el dintel, pasmado.

Granger no le había insultado, ¿no?

¿Por qué?

Estúpida conducta Gryffindor, resonó en su mente.

Y las ganas de decirle la vida e insultarle se le fueron al desagüe.

Se metió en su habitación, cambió al pijama, y se sentó al borde de su cama, moviendo la varita entre sus largos dedos. ¿Por qué demonios no había actuado como debería?

Frunció el ceño y se metió entre las frazadas.

Definitivamente su "plan" para hacerle la vida imposible no estaba funcionando.

Al contrario, todo estaba saliéndole por la culata.

OoOoO*OoOoO*OoOoO*OoOoO

- ¿Te pasa algo, Herms? - le preguntó Luna y ella levantó la mirada de su libro y negó con la cabeza, sonriendo conciliadoramente. En este último año, su mejor compañía cuando Ron y Harry estaban entrenando como ahora, era Luna Lovegood.

Había descubierto que la rubia era muy divertida, y a pesar de que seguía siendo un poco excéntrica… era una muy buena amiga, a parte que se daba cuenta de todo y era muy perspicaz.

Ella le había ayudado a abrir sus sentimientos. A descubrir que era especial a su manera, también. La había apoyado en cada una de las veces en que se había sentido menos por los insultos de los Slytherin y ahora, su autoestima estaba curada.

- ¿Herms? - volvió a preguntar la chica, ahora sentándose cerca a ella. Le pasó un brazo por los hombros y la sacó de su trance - ¿Los Flipfius te están molestando de nuevo? Si es así debes ponerte un rábano en cada oreja… así se irán y te dejaran en paz por una hora por lo menos…

- ¿Es por eso que llevas tus pendientes de rábano? - le preguntó la castaña, sonriendo por la ternura de su amiga. La rubia asintió efusivamente haciendo mover también su collar de corchos en su cuello. Hermione sonrió más ampliamente y la atrajo hacia sí, abrazándola.

- Pero miren que ternurita… - se escuchó y ambas voltearon a mirar.

Malfoy y cía.

Estaban en el pasillo que daba a la entrada de la biblioteca y las miraban, pues ellas estaban sentadas en el muro paralelo al piso, de espaldas a la pared.

- Solo ignóralos - le susurró la leona y la Ravenclaw asintió.

- ¡Ow! ¡Granger protegiendo a la lunática! ¡Pero qué escena tan… sentimental!

- Interesante palabra… "sentimental" - dijo pensativamente la castaña, sin poder contenerse y cerró su libro, apartándolo en el muro - ¿conoces el significado de su derivación, Malfoy? - le inquirió parándose y enfrentándole con fiereza.

- Sí. Pero eso, Granger, es para débiles de carácter, como tú y los traidores de sangre - repuso él mirando con una mueca de asco a Luna, que todavía estaba sentada entre los dos, mirando de Malfoy a su amiga, pues el Slytherin ahora estaba a 2 metros de la castaña. Luna miró a Draco con un dejo de tristeza, casi con…lástima - ¿Por qué me miras así, lunática? ¿Se te fundieron los sesos o qué? - le espetó, ceñudo.

- No, no es eso. Pero debe ser difícil llevar una máscara toda la vida, Malfoy. ¿Lo es? - preguntó inocentemente, y Malfoy parpadeó confundido por el brusco cambio de tema. Luna observó el fruncimiento de los labios del Slytherin y el del ceño de Hermione y ella misma arrugó su entrecejo, con preocupación. Los estudiantes que iban o salían de la biblioteca se concentraron en el duelo de miradas, tal vez buscando algo que les diera un descanso. Hermione dejó de fulminar a Parkinson, y miró a su amiga, confusa.

- ¿Pasa algo, Luna? - preguntó la castaña, arrodillándose frente a ella. La rubia volteó su mirada hacia ella y pegó un brinco, que hizo que Hermione se asustara y pensara que Malfoy la había hechizado.

- No, Herms. Es solo que… cuando termine todo esto ambos saldrán heridos - habló con voz suave, sosteniendo las manos de su amiga entre las suyas - Y tú, por ser como eres, te llevaras la mayor parte - le susurró, haciendo que Hermione se estremeciera interiormente. El susurro de Luna fue escuchado por Malfoy y este sonrió petulantemente.

- ¿Ves, Granger? Hasta la lunática se da cuenta que eres diferente a los demás "por ser como eres"… ¿Qué se siente, Granger? - le preguntó el blondo mirándole fijamente. Hermione seguía mirando sus manos, entre las blancas de Luna, por lo que no se había percatado de la mirada del rubio ni del bullicio alrededor suyo - ¿Qué se siente ser diferente? - escupió con una sonrisa de suficiencia.

La castaña apretó los dientes con impotencia. Sintió una ola de frustración, no por lo que había insinuado Malfoy sino porque definitivamente ella sabía muy bien que era muy diferente a los demás.

No era cuestión de egos. No. Era cuestión de humanidad. Sus emociones ahora tardaban en llegar y no eran impulsivas como la mayoría de veces en su pasado. Ahora estaban mucho más enterradas, más arraigadas, más profundas, menos expuestas a la superficie.

- Se siente realmente bien, Malfoy. Me siento totalmente afortunada de ser una hija de muggles y concentrar más magia que tú. ¿Contento? ¿O te sigo explicando que se siente? - contestó la muchacha, levantándose del suelo y mirándole, impasible. Algunos alumnos silbaron apreciativamente y esto pareció enfurecer al rubito.

- Idiota sabelotodo…

- Ya te he dicho, Malfoy. Cambia de saludo. Éste - interrumpió, señalando con la barbilla hacia el suelo y recogiendo su mochila - me lo sé de paporreta.

Malfoy enarcó una ceja al puro estilo Slytherin y jaló a Pansy del brazo y salió del pasillo. Claro que mientras pasaba empujó a la castaña y si no fuera por la mochila (que era considerablemente un equilibrio), la chica se hubiese caído al suelo. Hermione cerró los ojos pesadamente. Le dolía ya la frente y se sentía a punto de explotar.

- Fue un buen ataque - murmuró Luna a su costado, levantando el libro que ella había estado leyendo primero y tendiéndoselo - Todos están de acuerdo que eres la única que hubiera podido cuadrar a Malfoy. Creo que los Flipfius tienen propiedades temerarias - continuó, y acto seguido, se sacó los pendientes de rábano.

Hermione abrió los ojos impresionada. ¿Luna sacándose sus preciados pendientes?

Primera señal del apocalipsis.

- ¿Ahora qué pendientes te pondrás?

- No necesito ningún tipo de pendiente ahora. Los Flipfius me ayudaran a ser como tú.

- ¿tú… tú quieres ser como y..yo?

- ¡Claro! Herms, cuando yo te decía que sufrirás por ser como eres, no me refería a tu ascendencia muggle, de la cual sin duda alguna estás orgullosa - sonrió la rubia, mirándole encantada - Me refería a que las emociones que te encierran ahora te harán daño. Tú eras más… recatada y ahora has cambiado, al punto de ser…

- Impulsiva, quizá, ¿es la palabra que está buscando, Srta. Lovegood? - sugirió el profesor de larga nariz ganchuda y cabello negro, que se había acercado ante el bullicio.

- Tal vez use los normales - le comunicó Luna a su amiga, refiriéndose a los aretes, ignorando el llamado de Snape y girando hacia el aula de transformaciones, que era la clase que le tocaba ahora.

Segunda señal del apocalipsis. Luna pasando de un profesor.

Snape miró a Hermione, la cual ahora tenía una sonrisa conforme en sus labios, y carraspeó para sacarla de trance.

Genial, ahora Snape le bajaría puntos.

- Creo que debería ir a su clase, Granger. Ya se tocó la campana - pronunció lentamente. Hermione se quedó tan alelada que no se movió - ¡Granger, que espera, vallase! - exclamó y la chica pegó un brinco y echó a correr hacia Aritmética.

Snape no le cobró ningún punto.

Tercera señal y Fin del mundo.

Sonrió internamente y entró en el salón justo cuando la profesora Vector, volteaba a tomar lista.

Su día estaba mejorando… notablemente.

OoOoO*OoOoO*OoOoO*OoOoO

- ¡Ro-Ro! - se escuchó en el gran comedor y Ron suspiró resignado. Lavender nunca dejaría de llamarlo así. Levantó el rostro y se encontró cara a cara con el rostro de Malfoy, que le miraba burlonamente. Maldición, ese malnacido de nuevo.

- ¿Ron? ¡Ronald! - exclamó Hermione a su costado y el pelirrojo le volteó a mirar ceñudo - Haz callar a Lav-Lav antes de que Mc Gonagall venga y nos arme un revuelo. No quiero estar castigada hoy, tengo mucho que hacer…

- ¡Ok! Ya, ya escuché… y no creo que la profesora te castigue a ti, Hermione. Antes Malfoy pide perdón por ser tan estúpido.

- ¿Malfoy? ¿Qué tiene que ver… ¡Ow! - exclamó la chica al ver que el rubio, desde la mesa Esmeralda, les miraba regodeándose con sus demás trogloditas - Haz algo, lo que sea, pero pronto - gimió Hermione, al sentirse a punto de explotar.

- ¡Lavaander! ¡Aquí estoy! - gritó el pelirrojo acongojado y Harry, que recién llegaba, se sentó con una gran sonrisa al lado de la castaña.

- ¿Otra vez? - preguntó socarronamente. Ron le fulminó con la mirada y se preparó para el abrazo y beso de su novia.

- Por tercera vez en el día - se levantó la castaña, cogiendo una manzana de paso y jalando a Harry hacia HM, dejando atrás a un Ron más rojo que su cabello - Lo que no entiendo es si le causa tanta… incomodidad no se lo dice..

- No puede terminar así porque sí, Herms - le susurró Harry y se las arregló para seguir al paso de la enérgica chica - Parece que ella en verdad le quiere…

- Yo no hable de que termine la relación - bufó la chica, apartándose el cabello del rostro - Simplemente debería conversar con ella, expresarle su malestar, Harry. Y dime, ¿Ginny aprobó Algebra?

- Ehhh…¿Por qué habría de saber yo esa información?

- No seas bobo. Creo que hasta Ron se ha dado cuenta - Harry tragó en seco y se dedicó a arreglar la correa de su bolsa - Se ven bien juntos…

- Oh, gracias - respondió algo incómodo el moreno.

- Awww… te has puesto rojo, que lindo detalle - le molestó ella, enganchando su brazo al de su amigo y empujándole suavemente. Harry sonrió. Ahora con Ginny todo estaba bien. Que linda vida. ¿Qué más se podría pedir?

Ah sí. La derrota de un mago loco. El orden mágico. Y unos nuevos calcetines, porque los de Dobby le quedaban ya muy cortos.

Ahora entendía porque Dumblendore también pedía unos calcetines para Navidad.

Era algo tan simple y trivial en este mundo difícil…

- ¡Potter! - exclamó una voz detrás y ambos se detuvieron y voltearon a mirar. Filch rodó los ojos y avanzó cojeando hacia ellos - El profesor Slughorn te espera en su oficina hoy por la tarde. A usted también, Granger. No lleguen tarde. No quiero cuidar el lugar por mucho tiempo - y con esto último, avanzó en sentido contrario, mientras que su gata, la Sra. Norris se les quedó mirando un rato más.

- ¡Vete, gata! - exclamó la chica, chocando la suela de su zapato contra el suelo. La gata maulló despectivamente y caminó lentamente hacia donde su amo le esperaba.

- Espero que Slughorn no haga un baile de nuevo.

- Yo espero que Slughorn no invite a Mc Laggen de nuevo.

- Dalo por hecho… - se burló Harry, ocultando una sonrisa de oreja a oreja.

- AGGGG…

Sonrieron y caminaron hacia el aula de HM todavía con la idea de la reunión de Slughorn en mente.

- ¿Por qué nos dejaron solos? - preguntó Ron, cuando estuvieron ya dentro del salón y acomodados en sus sitios. (Hermione-Harry-Ron)

- No queríamos interrumpirlos…

- Como si no te dieran ganas…

- Te escuché, Ronald.

- Pues que bueno.

- ¿Me avisas cuando maduras?

- Oh, no comiencen por favor… - gimió el pelinegro de gafas pero cierto personaje recién llegado carraspeó.

- Tranquilo, Potter. Si se matan entre ellos, resultarás beneficiado - pronunció Draco Malfoy, detrás de ellos, y el corillo de Slytherin se rió junto con él. Ron dejó de pelear con su amiga y fulminó al rubio que simplemente enarcó una ceja con presunción.

- Al igual que Hogwarts cuando tú aceptes tu naturaleza de hurón arastrado - soltó Harry y para asombro de todos, Hermione fue la que soltó la carcajada, azotando la mesa con la palma de su mano. Seamus, Dean y los recién integrados Neville y Terry estallaron en carcajadas, causando que el resto de la clase les mirara suspicaces.

- Eso… ha estad-do geni-al - sollozó Hermione de risa y Ron rió también con ella. Draco apretó fuertemente los labios hasta que estos se pusieron blancos y avanzó con paso firme hasta plantarse frente al sitio de la castaña.

- ¡Granger, deja de reírte! ¿No ves que tu dientes llegan hasta el suelo!

- JAJAJAJA… - seguía la chica.

- ¡Malfoy!

- Déjale Harry… ay, Malfoy, te aviso que desde segundo gracias a tu intervención, mis dientes son comunes y corrientes… es más aprovecho la oportunidad para agradecerte … no sabes cuánto me ayudó…

- Oh, me imagino que te sirvió para engatusar a Krum, ¿no? - habló Pansy, colgada del brazo de Draco. Hermione sonrió de lado y asintió fervientemente.

- Repito: no sabes cuanto me ayudó y mejor ni te cuento… - sonrió la chica levantando las cejas elocuentemente.

- Supongo que lo que más le llamo la atención a Krum fue tu gran capacidad de almacenar datos en tu cerebro-te - agregó el joven Malfoy pues así sonaba a cumplido -… como él tiene el cerebro del tamaño de un guisante…

- Oh, ¿Celoso? No te preocupes, no te quitare la atención de Crabbe y Goyle. Es claro que llamo la atención de los que tienen cerebro de guisante… ¿Es por eso que estas parado frente a mi mesa hoy, Malfoy? - el salón se quedó en silencio total. Hasta Harry y Ron se quedaron perplejos. Este era un ataque demasiado ajeno a Hermione. Aunque nadie negaba que este cambio a todos les gustaba.

- Respira, Malfoy - aconsejó Harry - Te estás poniendo blue.

- Idiotas

- Anota ese insulto a tu diccionario, Ron. ¡Ah no, espera! Ese ya está hace milenios… - celebró la castaña entre risas.

- Muérete, Granger. ¿Por qué mejor no le pides a alguno de tus amiguitos que te haga el favor? O mejor, ¿Por qué no me lo pides a mí?

SILENCIO SEPULCRAL DOBLE.

Malfoy no se dio cuenta de lo que había dicho hasta que Hermione enarcó una ceja y se levantó del pupitre para estar a su altura.

- Gracias, pero creo que prefiero a Crabbe o Goyle. ¿Les traduces el dato, porfa? - y acto seguido le guiñó un ojo a ambos chicos que salieron corriendo del salón, asustados. Hermione en vez de sentirse ofendida, sonrió.

- Creo que se fueron a cambiar para mí. Que efectivos - y acto seguido se sentó. Malfoy rechinó los dientes y le fulminó con la mirada. Harry se levantó y le dio un empujón apartándole de la chica pues este parecía querer lanzársele encima. Ron no salía de su asombro, pero también se había levantado por si acaso.

- Desaparece antes de que tus amigos se den cuenta de lo que acabas de insinuar, Malfoy - recomendó Harry, mirándole ferozmente y poniéndose delante de la chica.

Malfoy escupió en el suelo y se dio la vuelta rápidamente, salió del salón y todo el aula volteó a mirar al trío.

- Eso fue mejor que la cachetada que le diste en tercero, Herms.

- Definitivamente has nacido para ponerle en su lugar cuantas veces quieras.

- Que gusto que somos amigos… no me gustaría pelearme verbalmente contigo

- Te ganaría hasta en duelos, Ronald - bromeó la chica y les hizo tomar asiento ante la llegada del profesor Bins.

Ese día Bins, contra todo pronóstico, les puso en parejas a debatir acerca de las razones de la construcción del Ministerio de Magia. Ron se fue con Lav-Lav y Harry con Herms.

- ¿Me he manchado la nariz con tinta? - Harry negó, sonriendo - Me estás observando hace minutos… Ginny se pondrá celosa.

- No tiene porque. Ella sabe que eres muy especial para mí.

- Ya comenzamos… ya te he dicho, me confundes cada vez que me comunicas lo que sientes inevitablemente hacia mí - bromeó otra vez la chica y Harry rodó los ojos - Ya, dime, ¿Qué pasa?

- Me preguntaba qué ha pasado contigo… No nos has querido decir porque pasaras las vacaciones aquí, con nosotros; ni tampoco porque fuiste a la Madriguera para las vacaciones de verano… ¿Qué pasa con tus padres? ¿pelearon?

- No quiero hablar del tema, Harry. Por favor, ¿podemos concentrarnos? - pidió la chica, abriendo otro libro. Harry cerró de un manotazo el volumen y levantó el mentón de su amiga, quien desvió la mirada inmediatamente - Ey, déjame, se puede prestar a malas interpretaciones…

- Me importa un carajo lo que piensen los demás - y dicho esto Hermione abrió mucho los ojos - Y Ginny sabe que eres una hermana para mí y que me importas demasiado. Así que ahora me vas a decir que pasa contigo o…

- ¿O?

- Te dejare fuera de la búsqueda de los Horcruxes - sentenció, ahora abriendo el libro él mismo, al parecer indiferentemente. Hermione parpadeó lentamente considerando la propuesta mientras que los murmullos de las demás parejas le recordaban que su ensayo estaba sin comenzar.

- De acuerdo, pero no aquí. Hoy, cuando vayamos a la reunión con Slughorn. Ahora ponte a leer… no tenemos ni la primera línea, por Merlín…

OoOoO*OoOoO*OoOoO*OoOoO

¡HOLA!

He visto que tengo followers! Me embargó la emoción y pum! "MBW debes actualizar" - me dije.

Así que bienvenidos :3

Espero se animen a comentar que tal les pareció.

Saludos.