.A Retazos.
- Muy bien… puedes comenzar a hablar mientras vamos donde el viejo Slug… - sugirió Harry, cogiendo los libros de su amiga y metiéndolos en su propia mochila.
- Personalmente creo que estoy siendo invitada por cortesía - manifestó Hermione, mirándolo agradecida. Harry aflojó la correa de su mochila y pasó un brazo por los hombros de su amiga, haciéndole continuar - Desde que Mc Laggen propagó el rumor de que me le había negado, Slughorn me ha bajado de su pedestal…
- ¿Entonces solo tengo que negármele a Mc Laggen también? - preguntó Harry conteniendo la risotada y haciendo reir a la castaña.
- Tonto. De acuerdo… te contaré - Harry asintió, conforme - Pero no le digas nada a Ron aún, ¿vale? Dame mi tiempo… - pidió la castaña. Harry asintió y caminó con los brazos cruzados. Pasaron solo unos minutos para que ella se sintiera lista - Ok. ¿Primera pregunta?
- ¿Qué pasa con tus padres?
- Ok… ¡NEXT!
- ¡Herms! ¡Lo prometiste!
- Aish, eres peor que Lavander cuando… acosa a Ron…
- No te salgas por las ramas, Granger. Vamos, ¿acaso no confías en mí? - le preguntó él y le puso su cara de gato con botas. Hermione rodó los ojos. Harry sabía muy bien que con esa cara hasta Mc Gonagall le dejaba ir a la lechucería a las 12.
- Mis padres… están bien. Es solo que… no recuerdan que… - Harry se puso serio de inmediato cuando a ella se le quebró la voz. La hizo detenerse y al ver que de sus ojos marrones salían lágrimas le abrazó aun sin entender muy bien - Está bien, ya he pasado mucho tiempo… sin ellos. Y bueno, para ellos no existo así que…
- Oh, no, Herms, linda… ¿les borraste la memoria? - preguntó él acariciándole el cabello. La castaña asintió y sin poder más se soltó a llorar en su hombro. No era un llanto desgarrador pero tampoco calmado. Era un llanto triste. Silencioso y doloroso al mismo tiempo. Harry no había sentido a sus padres con él pero ella sí, y tal vez dolía mucho que de un momento a otro un mago loco de poder te haga desparecer, literalmente, de sus vidas. O mejor dicho, que tú te desaparezcas de sus vidas.
- Te juro que cada día más odio a Voldemort - consiguió decir el chico después de un rato. Hermione asintió y se aferró más a su cuello, escondiendo su rostro y manchando con el líquido salino la camisa de su amigo. Es que en realidad era tan doloroso ver sus rostros vacios de ella, sus rasgos perdidos en el espejo cada vez que se veía, sus regalos y consejos rondando su mente como si fueran abejas yendo a la miel… su amor escondido en algún lugar de su ahora apretujado corazón… pero más doloroso era pensar en que ellos podrían sufrir una muerte prematura a causa de ella. Porque el culpable no era Harry, ni lo era ella por haber elegido ese bando, era Voldemort por querer limpiar la faz de la tierra de muggles, de gente ingenua, incrédula muchas veces, de gente hermosa y llena de alegrías por no pertenecer a ese mundo, por lo menos no aún, de sangre y furia reprimida.
Estuvieron ahí quien sabe cuánto tiempo hasta que Hermione suspiró lastimosamente.
- Sabes que tú no tienes la culpa. Fui yo la que apunte la varita. Fui yo la que… pronunció el …
- No lo tienes que decir. Mensaje captado - y le ayudó a levantarse. Hermione se secó las lágrimas del rostro y la evidencia del rímel corrido y Harry le tendió un lugar en su capa. La chica se acurrucó junto a él y el chico dio media vuelta y desanduvo todo el camino recorrido.
- ¡Harry! - le hizo detenerse la chica y el Potter, que hasta ahora estaba desquitándose con su capa, estrujándola, la miró con ternura.
- ¿Pasa algo?
- Em… bueno… yo… ¡La reunión con Slughorn! - gimió la muchacha, y Harry torció la boca.
- Le diremos que Filch no nos dio el mensaje - respondió con resolución y la hizo avanzar.
- Pero… se la tomará contra Filch y…
- Y Filch, nos debe muchas fregadas de pisos y limpiezas con cubos de agua helada del salón de trofeos… así que deja tu manía de defender a aquellos que no pueden solos y haz una excepción con ese psicópata, Herms.
- De acuerdo - y llegaron a la común - Em…. Hasta mañana, entonces y… gracias por preguntármelo, necesitaba realmente desahogarme…
- De nada - contestó el chico y le apartó un cabello del rostro - Me siento tan… Miserable, al haber hecho que Ron y tú caigan conmigo en esta guerra…
- Por Merlín, Harry… Ya lo hemos hablado. Estamos contigo porque somos tus amigos. Te amamos - agregó la chica, sosteniéndole una mano fuertemente - Y no nos vamos a ir de tu lado solo por tu complejo de héroe… Además, ¿qué serías sin nosotros? Sin Ron, no tendrías a nadie con quien pelearte por la última patata y cuando Ronald te ganara, ¿Quién te donaría su patata para que dejaras tu cara de furia hambrienta?
- Estamos melancólicos hoy, ¿eh? - susurró él, jalándola dentro de la común. Supuestamente, ella debería irse a la torre de premios anuales…
- Yep, y eso me alivia totalmente porque por lo menos tenemos corazón - sonrió la chica, aunque Harry sabía muy bien que su sonrisa no llegaba a sus ojos. La atrajo hacia sí en un gran abrazo. Tenía tantas ganas de borrarle la memoria también a ella y a Ron para que no le siguieran a una posible muerte segura… tal vez Ginny corriera por el mismo camino… y entonces, entendió el objetivo de su amiga al hacer lo propio con sus padres. Era un sacrificio que sería remunerado a la larga y si ganaban la guerra.
Sila ganaban.
- Y también tenemos nariz - añadió el joven, haciendo referencia al defecto de Voldemort, y Hermione rió con ganas. Esta vez sintió que esa risa nacía de su corazón.
- Ya tengo que irme - se soltó la chica y Harry gruñó - ¿Qué?
- No te voy a dejar ir a la torre ahora. Mucho menos si el hurón está ahí esperándote para hacerte el "favor" - Hermione volvió a sonreír pero esta vez sus mejillas se tiñeron de un rosa pálido - ¿Crees que lo decía en serio?
- Bueno pues si lo decía en serio se jodió porque lo que es yo… - Harry enarcó una ceja, esperando que ella continuara - Iba a decir que Crabbe y Goyle estaban mejor, pero luego quizá me terminan gustando y …
- ¡Oh, no! ¿Una sangre-sucia enamorada de un sangre limpia como Crabbe! ¿Qué abominación! - exclamó el chico, y Hermione adoptó ese gesto de "Te quitare puntos si no me dejas ir a mi torre". Es que Harry ya la había jalado hasta el borde de las escaleras de los chicos y esperaba que ella accediera por su propia cuenta.
- Pues ésta Premio Anual debe irse en serio, Potter. Además, ¡No puedo subir a tu habitación! ¿Qué pensará tu sequito de admiradoras? ¿Y Ginny!
- Y dale que con Ginny… le digo que te me antojaste y ya… ¡Auch! - se quejó cuando ella le lanzó un manazo - ¡Serás una hija de muggles pero pegas como si fueras un troll!
- Tomaré eso como un cumplido - le susurró al chica, subiendo las escaleras. Harry sonrió al verla derrotada y se apresuró a cerrar la puerta tras ellos.
Al día siguiente, muy temprano, la mata espesa de la castaña se asomó por el retrato de su torre.
Sigilosamente subió rápidamente a su habitación, con la capa de Harry en sus hombros.
Malfoy le observó desde un sillón donde no caía la luz, por ende, ella no se percató de su presencia.
Pero él si de su ausencia.
De toda la noche.
No había dormido mucho. La cabeza le dolía y ni siquiera los servicios de masajista de Pansy le habían calmado del disgusto de la mañana.
Cuando llegó a la torre se metió a su cuarto inmediatamente pero cuando la noche llegó y no escuchó ningún sonido proveniente de la puerta de su compañera, se inquietó mucho.
¿Dónde Demonios estaría la sangre sucia?
Quería que supiera que la broma de la mañana era solamente eso y que no se hiciera ilusiones con él.
Porque nunca él se juntaría con una sangresucia como ella.
Media hora después, en el presente, la chica bajó a la carrera y se dirigió de frente al retrato sin ni siquiera mirar a Malfoy.
Él frunció los labios y levantándose, la siguió.
La vio extrañamente radiante. Contenta.
La vio acomodar algo en su bolso y luego, se detuvo. Él también y al hacerlo sus zapatos sonaron con el piso del Gran comedor.
Ella se volteó distraídamente y le lanzo una mirada superficial, siguió buscando y un minuto después se detuvo otra vez. Levantó su mirada de nuevo hacia él. ¿Qué rayos hacia Malfoy siguiéndole?
- ¿Qué se te perdió Granger? ¿La blusa de ayer? - le preguntó sonriendo con malicia. Hermione enarcó una ceja comprendiendo el mensaje con fastidio y volvió a buscar en su cartera.
- Creo que se me perdió… mi… - comenzó, pero al final ante la mirada atónita de Malfoy sacó una corbata masculina de su bolso - Ah no, no es mi corbata - sonrió con sorna y siguió su camino sin despegar la vista de su bolso. Malfoy se quedó ahí estupefacto y la siguió por el pasillo. ¿Qué hacía la sangresucia con una corbata masculina?
- ¿Por qué no llegaste anoche como siempre a hundirte en los libros?
- ¿Por qué me estas pidiendo explicaciones? En serio, me asustas - siguió ella, sin mirarlo.
- Es que ayer olía a limpio en la torre. Me emocione muchísimo al no verte por ahí. Hasta me ilusioné pensando que te habías caído al lago. Pero luego te vi llegar y…
- Bueno pues si te interesa tanto estuve morreándome con alguien tal y como tú me lo sugeriste. ¿contento?
- ¿Tú? ¡Por favor, Granger! Pero si tú eres tan santurrona que hasta te apuesto que te da vergüenza ir al baño en ropa interior - el repentino rubor en el rostro de Hermione le hizo dar cuenta que había dado en el punto clave - A ti no te gusta tu físico, al igual que al resto… eres una simple chica, encima hija de muggles… no eres nada…
- ¿Y todo esto viene a que me escapé de la torre y no dormí allí? - preguntó ella, enfadada. Lo que había estado buscando se le olvidó completamente y Malfoy iba a hablar justo cuando Harry apareció mirando furiosamente a Malfoy.
- ¿Qué haces hablando aquí con este imbécil? - le espetó ceñudo. Hermione abrió los ojos y miró a Malfoy de nuevo. Luego a Harry y…
- Ayer… bueno, como no llegué a la común y estaba muy preocupado donde había pasado la noche, yo le decía…
- ¿Qué pasaste la noche conmigo, supongo? - y cuando Harry terminó de decir esto, los ojos de Malfoy se abrieron completamente.
- ¡Que... ¿¡Le pones los cuernos a la hermana de la comadreja con Granger?! - exclamó, incrédulo. Hermione soltó una risita y Harry la jaló a su costado. Malfoy fijó sus ojos en ese agarre tan íntimo y frunció el ceño - ¡Desperdicias a la Weasley por esta? - gritó. Harry se le hubiese lanzado encima si no hubiese aparecido Ron y medio comedor fuera.
- ¿Qué pasa? - preguntó Lavander y Hermione se mordió el labio, sin saber que decir. Harry no apartó la mirada de Malfoy y éste a su vez fulminaba a todos los que podía asiduamente. Pero entonces una sonrisa de lado apareció en su rostro e hizo que Hermione volteara a mirar a sus espaldas. Ginny, y la mitad del comedor a su alrededor, observaba con interés la escena. Un interés que le dio terror a Hermione. Sin embargo, Harry cuando la vio, permaneció tranquilo y volteó a mirar a Malfoy como retándole.
- ¿Por qué todos me quedan mirando? ¿Vinieron a verme de las Holyday Arpies?
- Siento desilusionarte, Weasley… pero ¿Qué crees? Que Potter y Granger te tienen algo que contar, ¿no es cierto, Potter?
- Ya te adelantaste, ¿no? ¿Por qué mejor no se lo terminas de contar tú? - presionó Harry y Malfoy enarcó una ceja con satisfacción.
- Verás, Wealey. Que a tu Potter le gusta jugar con dobles…
- No hablo Slytherin, Malfoy - escupió la pelirroja y Ron miró a Harry sin entender tampoco.
- Que Potter durmió ayer con Granger. En la misma habitación - El silencio que se hizo en la estancia congeló el sauce boxeador. Harry se volteó, dándole la espalda para ver a su "novia" y Ron miró de Hermione a Harry y luego a Ginny. Luego a Malfoy. Y…
Rompió a reir en su cara.
- Eres un idiota, Malfoy. Harry NUNCA engañaría a mi hermana con Hermione… si son como hermanos, por Merlín…
- Pues cometieron incesto, imbécil.
- ¡Estás diciendo que…!
- ¿Y porque no me llamaron? - peguntó la pelirroja y Ron calló al instante - Podría adaptarme al trío - y segundos después, Hermione, Harry, Ron y la misma Ginny, soltaron la carcajada global, que desató que el resto del gran comedor, claro, se riera de la picardía de la Weasley.
Malfoy se dio media vuelta y todo enojado y con la mierda encima, se perdió en el recodo del pasillo.
- Pob-bre…. Mal-Malfoy… ¡Su cara! - se retorcía Ron… ¡Su cara!
- Es claro que no tendrá un buen día huronístico - susurró Luna, recién incorporada, y todos volvieron a reir con ganas.
Hola, Hola!
Aquí va otro. Espero os guste.
MBW
