Frases al aire


- ¡Qué bonito día! - exclamó Ron, al cabo de un rato y todos voltearon a mirarle sonrientes - Primero, salimos temprano de clases, les ganamos los entrenamientos a los Slytherin… ¡y lo mejor de todo! ¡En la mañana Malfoy quedó en ridículo! ¡Que bello día! - repitió, desde las faldas de Lavander. Hermione, ubicada al lado de Harry, sonrió medianamente y pasó la hoja del libro observando los dibujitos. Ginny, sentada entre Ron y Harry, recordó la expresión de Malfoy en su rostro y rompió a reir, contagiando al resto.

Si. Así andaban: en parejas. Excepto Hermione, si. Y aunque ellos le dijeran que no la dejarían nunca, ella sentía que sobraba. Se levantó con el pretexto de ir a la biblioteca y en vez de eso desvió hacia su sala común.

Cuando llegó y dio la contraseña, el retrato se abrió renuentemente, sin ganas.

Y en el sillón inmediato a la entrada, subida encima de su compañero de torre, estaba Pansy Parkinson, sin blusa y…

La castaña hizo una mueca de asco y haciendo el mínimo sonido posible, subió a su alcoba. Claro, que tiró la puerta cuando hubo entrado.

Malfoy, oculto tras el cabello negro de Pansy, se dio cuenta de su reacción y se le quitaron las ganas de hacer feliz a Pansy.

Y de nuevo estaba esa manía de que le importara lo que la Granger… la sangre sucia pensaba.

Hermione se duchó, cambió de ropa y recostó a descansar un poco. Tenía un leve dolor de cabeza pero lo había asociado al stress adquirido tras los exámenes, así que cerró los ojos para pensar.

Y pasa lo que siempre pasa cuando no quieres recordar algo: lo recuerdas.

Aunque suene enredado, ella conocía muy bien esas ganas reprimidas de deshacerse de su vida, del dolor más que todo… de olvidar todo y seguir adelante… sin embargo, las lágrimas corrieron, le ganaron y le hicieron sollozar por un momento.

Momento que Malfoy advirtió cuando pasaba a su habitación.

¿Por qué lloraba la Granger?

¿Se habría peleado con los estúpidos esos?

Se acercó lentamente y se apoyó en la puerta. Ésta se abrió y si no tuviera un buen equilibrio se habría ido de bruces.

Hermione levantó la cabeza asustada, y Draco pudo ver sus lágrimas recorrer todo su rostro. Pudo ver también como se las secaba con rabia y se levantaba en dirección a él, dispuesta seguro a pegarle hasta que quedara inconsciente. Así que hizo lo que me mejor se le daba.

- ¿Qué pasó Granger? No me digas que no se cuidaron y que te dejo embarazada - Y metió la pata.

- Si, ¿quieres ser el padrino? - le espetó ella, conteniéndose de matarle. Malfoy observó como sus ojos chocolate le miraban con furia, con odio y eso le agujereó su autoestima. Se volvió todo rojo, y la cogió de las muñecas con violencia.

- Mierda, vas a dejar de contestarme así, ¿entendiste? ¡Deja de comportarte como alguien que no eres, maldición!

- ¡Tú no me conoces! ¡No sabes cómo soy! Así que no te atrevas a decirme que vuelva a ser como era, no sabes que sacrifiqué, ni cuanto duele, así que haz tu vida y deja al resto vivir la suya propia! - gritó ella y Draco tragó en seco. La soltó. La chica resbaló hasta el suelo y gimió sollozando otra vez - Tú no sabes… no sabes… que es… no tenerlos cerca… no existir…

- ¿No existir? ¡Existes, desgraciadamente!

- ¡Para ti! ¡Para Harry, para Ron…! - exclamó y se encogió de nuevo. Ya había soportado mucho las apariencias… No podía más - pero para ellos no… - susurró y Malfoy, al ver que lloraba más fuerte todavía, comenzó a desesperarse. No saber que tenía, no entender quienes eran ellos…

- ¿Quiénes, Granger? ¿Para quienes no existes? - musitó, con suavidad. Hermione no le miró.

- Vete, Malfoy - contestó. Escondió más su rostro entre sus rodillas y respiró profundamente varias veces. Él, aunque tenía unas graves ganas de sacarle las respuestas a golpes, accedió y saliendo rápidamente, cerró la puerta tras él.

Cuando llegó a su habitación, todavía escuchó por un tiempo más los sollozos contenidos de la habitación contigua. Pero no dijo nada. Se recostó en la cama, escuchando… preguntándose repetidas veces el motivo y luego muchas otras más resondrándose por su interés hacia la inexistencia de la otra.

Y cerró los ojos y pensó… recordó.

Lucius le había mandado a la casa de Theodore y cuando regresó, encontró a su madre tirada en la cama, llorando…

Entró en la habitación y exigió la verdad. Ella solo se secó las lágrimas del mismo modo que había hecho Hermione… con rabia, impotencia y dolor.

Se enteró que Lucius había marcado su futuro para siempre, el suyo y el de su familia… Lo había ofrecido como iniciado a la causa de Voldemort…

Su madre se le acercó y aún con los ojos llorosos, le acomodó el nudo de la corbata.

Ese verano fue pésimo.

Todas las noches su madre lloraba y con eso suponía que su futuro no sería bueno.

Y ahora estaba en la misma posición, con los ojos abiertos al techo, mirando al vacío, escuchando llorar a la chica y conteniendo sus recuerdos para no romperse, para no llegar a la fragilidad muggle y renegar de las decisiones de sus mayores… de los estúpidos mayores.

Escuchar llorar a la Granger no fue nada reconfortante como había pensado.

Se levantó la manga de la túnica, donde en su piel blanca y pálida reposaría dentro de poco tiempo la marca de Voldemort. La marca del jefe de su padre.

No el suyo.

Y soñó.

Y lo más extraño de todo es que en su sueño apareció Granger. Y que ella lloraba por él. Porque se iba a convertir en mortífago. Y le rogaba que no lo hiciera, le abrazó como su madre le había abrazado esa noche y lloró en su hombro, con pequeños espasmos sacudiendo su delgado cuerpo.

Soñó que ella se dormía en su pecho y que luego él la cargaba y llevaba a una de las habitaciones de la casa… de SU casa.

Se levantó abriendo los ojos muy fuertemente.

La última escena, viéndola dormida en la cama, con los labios rojos por el llanto y las mejillas arreboladas… le estremeció.

- ¿Hermione? - ella levantó la cabeza ante el llamado de Harry y caminó hacia él. Se sentó a su costado y él le rodeó la cintura en un suave abrazo. El gran comedor esta radiante y la única excepción, clara, era su amiga. Había notado sus ojos hinchados, tal vez por el llanto a causa de recuerdos que, ahora entendía perfectamente, sus padres no tenían. Ella recostó su cabeza en su hombro y respiró hondamente.

- Estoy bien. Lo he estado desde entonces - dijo y sonrió a su amigo. Harry también lo hizo y ella deshizo el abrazo para dejarle sitio a Ginny. La pelirroja le dio un fuerte abrazo. Harry no le había dicho nada pero la Weasley no era tonta. Ella sabía que Hermione sufría. De ninguna otra forma habría aceptado quedarse a dormir el día anterior en el dormitorio de los chicos.

- ¡Oh! ¡Es el día de los abrazos! - exclamó Ron, llegando y corriendo a apretujarle en un fuerte abrazo.

- Tranquilo, Ronald. Entendí la finalidad de tu abrazo… parece como si todos los Weasley's me hubiesen abrazado juntos - gimió la castaña adolorida y Ron sonrió feliz.

- Era la idea - solo alcanzó a decir, cuando Lavander ya estaba en sus piernas. Hermione rodó los ojos divertida. Iba a comentar algo de irse a la biblioteca pero Ron le interrumpió- Hoy, hermano - le decía a Harry - vendrán Fred y George - Hermione abrió mucho los ojos. Harry se carcajeó - No te preocupes, Herms… tienen permiso de Dumbly.

- Dumblendore, Ronald - le corrigió la castaña y este hizo un gesto deshaciéndose de la corrección - Y espero que no causen ningún disturbio como la ultima vez… ¡Siempre tengo que andar corriendo a los niños de la entrada a la común de Gryffindor!

- Lo bueno es eso, que no se alojaran ahí. Sino en una de esas taaaantas habitaciones que hay aquí. No me mires así, mujer, se los concedió Dumblendore.

- ¿Y vienen… a promocionar algún producto o a visitarnos? - preguntó Ginny, mirando asqueada como Lavander daba de comer en la boca a su novio. Ron aceptaba el gesto pero se veía claramente que estaba irritado. Harry solo sonreía y Hermione no sabía si fue buena o mala coincidencia que cuando éste le guiñó un ojo desde su asiento, un estruendo se desató en la mesa verde.

Todos voltearon a ver. La mesa estaba completa, salvo por dos asientos. Y un gran alboroto se centraba alrededor de ellos. La castaña recorrió la mirada por toda la mesa y no encontró a la parejita imperial de Slytherin: ni Malfoy ni Parkinson estaban. Frunció el ceño. Seguro estaban en la torre haciéndolo de nuevo. Disipó su cabeza en el momento justo en el que el joven rubio se levantaba del suelo, todo abochornado y con la túnica desarreglada. Pansy se levantaba ayudada por Zabini. Harry y Ron no se contuvieron. La risotada estalló en ellos y se contagió en el resto de mesas. Hermione estaba segura que hasta Dumblendore ocultaba una semisonrisa. Sonrió levemente. Miró de nuevo hacia la mesa y vio como Malfoy lanzaba una injuria contra Blaise. Éste le contestó y Malfoy siguió limpiando su túnica con la varita. Levantó la mirada consiente que todos se reían de su caída y se chocó con la de Hermione que le observaba neutral. Enarcó una ceja, mirándole, y ella rodó los ojos y volteó a mirar su desayuno.

El rubio resopló.

Había estado observando los movimientos del trío de oro, y había visto como reían sobre algo que decía Weasley. Sobre él estaba sentada la patética de Brown. Contuvo una mueca de asco. A su lado estaba Granger. Estaba demacrada… seguro producto de no haber dormido nada y de no parar de chillar.

Cuando se levantó, un poco tarde, se asomó a la habitación de la castaña pero ella ya no estaba ahí.

Ahora, Pansy estaba con la loca idea de darle de comer en la boca. Malfoy se negó, seguía concentrado en los gestos de los Gryffindors. Nadie parecía importarse en el comportamiento de la Granger. Solo Potter le dedica de vez en cuando una mirada y se sonreía con ella.

No sabía cómo pero luego de un momento, Potter le había lanzado un guiño y entonces él mismo gruñó y como Pansy estaba encima de él prácticamente, el peso venció la silla, y ambos fueron a parar al suelo.

- ¡Joder, Pansy! - rugió, y Blaise que ayudaba a Pansy en ese momento le gritó algo acerca de "el buen trato con las señoritas" y con el ánimo que estaba no pudo más que mandarlo a buscar la decimotercera letra y seguir limpiándose la túnica. Blaise salió raudamente del comedor. Malfoy se dio cuenta que todos se reían del "espectáculo" y barrió con su mirada a todo aquel que podía. Pero se encontró con la mirada de Granger que no se burlaba ni profesaba reprobación. Enarcó una ceja como preguntándoselo, pero ella puso los ojos en blanco y se giró a terminar su desayuno.

Odiaba esa nueva actitud que había tomado.

No le corregía, ni le mandaba, ni le reñía, ni insultaba… Bueno, sí, se burlaba de él pero todo eso con tal de que la dejara en paz.

Y él creía que no era un acuerdo justo. La Granger sabía lo que él pensaba de ella. De sus orígenes y de todo acerca de su entorno. De sus malas juntas y su manía empollona de contestar todo.

En cambio, él no sabía que pensaba de él.

Sus insultos eran los mismos: O le decía Hurón, o le decía idiota, imbécil o cualquier otro insulto que le podía asignar hasta a alguien tan común como Weasley.

Le jodía eso.

Sentía esa incertidumbre cada vez que ella llegaba a la torre y le miraba indiferentemente y cuando él le insultaba o le picaba para que pelearan (su último pasatiempo), la gryffindor le ignoraba olímpicamente y pasaba a su habitación.

Salió de su letargo y observó como la Granger se levantaba de su asiento y salía del comedor. Contuvo una mueca burlona y con fastidio fingido salió fulminando a Pansy. La morena hizo un puchero y tiró la jarra, ganándose una mirada de reproche de Mc Gonagall.

El rubio salió a grandes zancadas. Esta vez no se le escapaba. La otra vez no le preguntó más porque estaba… llorando. Pero ahora, ¡Ja! ¡Ahora sí que no se escaparía!

- Suéltalo Zabini… no te hace nada… es indefenso si no le atacas… ¡no le tuerzas la cola, animal!

- ¿Indefenso esto? ¡Pero si es una mota de pelambre al igual que tú! - la voz de Zabini sonaba amenazadora pero se notaba que Granger no le tenía ni el menor miedo. Suplicaba por alguien. ¿Quién?

- Deja en paz a mi gato, Zabini. Usaré la varita… - amenazó ahora ella. Malfoy se asomó un poco para verle… ya había sacado su varita. Zabinni soltó al felino y le dio una patada. Hermione se distrajo y corrió hacia el gato. Pero el chico negro le cogió del codo y la hizo girar hacia él

- ¡Suéltame o te enviaré a detención! - Gritó la premio anual. Malfoy se dio cuenta que no tenía la misma fuerza de todos los días, con la cual se le enfrentaba siempre en la torre ni con la que siempre reñía a los alumnos. Eres un cobarde, cobarde por esconderte y no terminar con esta injusticia.

- Granger… no esperaras que yo, me crea tu amenaza. No soy de primer año… Y soy amigo de Malfoy… nunca me podrías quitar puntos. Además, sé muy bien lo que las hijas de muggles como tú prefieren en vez de cumplir con responsabilidades…

- No me importa amigo de quien seas. Sigues siendo un imbécil que al igual que Malfoy se arrepentirá de estar en el bando contrario, demasiado tarde, espero - escupió la chica con todo el odio que pudo. Zabinni gruñó audiblemente y Malfoy supo que era tiempo de salir.

- Zabini, ¡que gustos los tuyos!

- Este no es tu asunto, Malfoy - le espetó el otro y el rubio enarcó una ceja con petulancia.

- Lo es. Porque nos bajaran puntos por tu culpa, idiota. No pierdas tu tiempo con la sangresucia y ve, búscate a alguien decente - Zabinni le miró furioso y soltó a la muchacha bruscamente. Hermione le fulminó con la mirada y se masajeó las muñecas con cuidado.

- ¿Estás bien, no? - le preguntó el Slytherin cuando su compañero se hubo ido.

- La próxima vez que uno de tus gorilas se me atraviese, Malfoy… ¡Te juro que aunque tache mi archivo le lanzaré una maldición!

- ¿Maldición? ¿tú? - se burló el chico - Adivino, ¿un cruciatus?

- Tal vez - contestó entredientes. Draco vio en sus ojos un brillo nuevo.

- ¿Le odias?

- No. Le aborrezco. Igual que a ti - Bien. ¿querías saber que pensaba de ti? ¡ahí tienes!

- Auch. Eso dolió.

- Pues goza, total, ya debes ir acostumbrándote al dolor - le dijo, y caminó con paso firme hacia el vestíbulo.

Malfoy respiró fuertemente. Otra vez, ahí estaba ella. Dejándole con miles de preguntas.

Maldita sangresucia.


Hola, hola!

Yo super feliz por mis reviews y por ello, subí un capítulo hoy :)

Un abrazo fuerte!

MBW