Una gran diferencia


- Si se debe echar el cuerno triturado… ¿Por qué se debe dar dos vueltas a la izquierda, si eso es propio del otro ingrediente? - le susurró el chico, en la biblioteca.

- Porque así no saldrá volando a tu cara, Ronald - contestó la chica, mirando fijamente su pergamino. Harry sonrió de lado. Hermione se dio cuenta y rió también - Lo siento, Ron… pero es la única forma de que entiendas - y sonrió de nuevo. Ron frunció el ceño y se frotó la frente con molestia. Al hacerlo, la tinta negra le manchó el rostro y Hermione, conteniendo una risilla, le quitó la mancha con el dorso de su mano.

- ¡Pero… ¿Qué haces?! - exclamó Ron, haciendo un alboroto. Hermione frunció el ceño, confundida y Harry fulminó a Ron con la mirada. El pelirrojo giró la cabeza en ambas direcciones y susurró en tono confidencial - ¡Lavander te podría ver!

- Eres un idiota, Ronald - escupió la chica y guardó su pergamino en la mochila. Se levantó dignamente y cogió el último libro para devolverlo a la estantería correcta.

- ¿Ahora se ofende? - le preguntó Ron al pelinegro, buscando su aprobación sin embargo, Harry negó con la cabeza - ¿qué? ¿Ahora estas de su parte?

- Tenías tinta en la cara, Ron… ella solo te estaba limpiando… No inventes cuentos en tu cabeza - explicó el moreno, siguiendo con su lectura. Ron soltó un taco y pateó una silla - Deja de hacer el idiota, ¿quieres?

- Ya vale, ¿pero a ti que te pasa? ¡me confundí, ok? Luego me disculpo…

- Si, si, como siempre - zanjó Harry y se hundió en el libro, ceñudo. Desde hace días Ron pensaba que el mundo giraba a su alrededor. En más de una vez, él había tenido que bajarle de las nubes en las que andaba… desde que era jugador en Gryffindor actuaba muy extraño…

Todo el papelón había sido observado por un par de ojos grises, que en ese momento habrían fulminado a cualquiera que se le cruzara por el camino.

Le dolía la cabeza y luego del entrenamiento todavía más. Snape le tenía en la mira por las grandes ojeras que se manejaba y Slughorn le hacía esforzarse en las pociones a pesar de que él no necesitara ninguna otra clase extra…

Y encima la Granger esa noche iba a llegar con un humor de perros. Todavía tenía dudas acerca de por qué lloraba la Sangresucia esa noche y no iba parar hasta conseguir una respuesta.

Cuando pasó por su lado, totalmente distraída, aprovechó para mover su varita y que la mochila cayera casualmente a sus pies.

Vio como el ceño de la chica se acentuaba y se regodeó internamente mientras ella se arrodillaba a recoger los libros desperdigados por el suelo. Se arrodilló también a recoger un libro que, precisamente, estaba cercano a la suela de sus zapatos.

- Levanta tu zapato de mi libro si es que sabes lo que te conviene - masculló la chica entre dientes y al levantar la mirada y ver que era Malfoy dejó de lado las formalidades y sacó su libro con una fuerza (sacada de ve-a-saber-tú-donde) que hizo que Malfoy retrocediera.

Hermione se incorporó y cerró su mochila con fastidio y retomó su camino. Malfoy le fulminó con la mirada y avanzó tras ella.

- Lárgate, no necesito a nadie más que me recuerde mi torpeza, gracias.

- Oh… Tal vez me equivoqué y la aventura no la tienes con Popote sino con la comadreja… mira tú, yo no te conocía así, Granger… ¡O no! ¡Espera, tal vez con los dos!

- Malfoy, tú no me conoces. Me juzgas por ser hija de muggles y en este preciso momento no sé qué demonios haces hablando conmigo… ¡en serio, me asustas! - exclamó, deteniéndose. Malfoy avanzó un tramo más y al ver que la chica no avanzaba, se detuvo también. Giró a mirarla y la vio tendida en el suelo, sí, tendida era la palabra, con la mochila a un lado y un libro en sus manos. No estaba abierto. Y eso fue lo que le desconcertó.

Que lo balanceaba entre sus manos. Como dudando en abrirlo o no.

Contuvo una grosería entre dientes y avanzó hacia ella.

- Me está cansando esta actitud tuya de… de víctima, Granger… ¿Me quieres decir qué coño que pasa?

- No, no quiero. Lárgate. Déjame en paz - espetó y fijó su mirada en la portada - Quizá esa es la solución - se susurró más para sí misma que para el rubio - un poco de soledad… aislarse de todo…

- Jugar con dos te está afectando el cerebro, ¿no? ¡Deja de hablar como una loca!

- Deja de hablar, entonces, con esta loca. Escuché que es contagioso - solo dijo ella y se decidió a abrir al fin el libro. Draco frunció los labios y se lo arranchó. La castaña no hizo ningún intento de evitarlo. Y a Malfoy eso le irritó.

- ¡Reacciona, maldición! ¿Por qué no me estás atacando como siempre, eh?

- ¡Y un cuerno! ¡Qué te pasa a ti! ¡Deja de prestarme tanta atención, empiezas a molestarme! - estalló la chica, incorporándose y empujándole. Malfoy le sujetó fuertemente de la muñeca mientras que la chica intentaba con la otra mano soltarse de su agarre.

- ¡Aléjate de ella, Malfoy! - gritó Harry, llegando por el recodo y en un abrir y cerrar de ojos, estaba encima de Malfoy, asestándole una severa paliza al estilo muggle. Hermione reaccionó y sacó su varita nerviosamente. Convocó un débil expelliarmus y ambos salieron volando. Se pusieron de pie, rápidamente, cada uno ya con sus respectivas varitas en ristre.

- ¡No! - exclamó la chica y se puso en medio de ellos, con las lágrimas ya corriendo entre sus ojos. Harry bajó la varita y avanzó hacia ella, lo que Malfoy aprovechó para atacarle.

- ¡Mierda! - saltó el chico. El hechizo había destruido una de las armaduras. Hermione estaba muy nerviosa y el moreno se preguntaba donde rayos estaría Filch en un momento como este.

- ¡Basta, Malfoy! ¡Déjale en paz! ¡Te pondré en detención! - amenazó la chica, apuntado con la varita el cuello del rubio. Draco parpadeó. Se había sentido… furioso… se descontroló… Tenía… ganas… las ganas de matarle… De hacerle tragarse su varita…

- ¿A mí, solamente? ¡Él también me iba a atacar!

- ¡Pero no lo hizo! ¿Por qué siempre tratas de hacernos la vida imposible? ¿No es suficiente ya con el daño que hace Voldemort y sus mortífagos a nuestras familias! - exclamó ella, fuera de sí. Su pecho subía y bajaba constantemente, como secuela de su arranque de nerviosismo. Harry se acercó por detrás y le quitó la varita suavemente y luego le abrazó, sin cortar el contacto visual con el rubio Malfoy. El Slytherin escupió con rabia y se dio media vuelta camino a las mazmorras.

- ¿Estás bien? - susurró el moreno a su oído y Hermione asintió, un poco más calmada - ¿Qué te hizo?

- Me sacó de mis casillas… como siempre, siempre… hace eso. Le divierte, creo - se soltó del agarre de Harry y ante la mirada confundida de este, negó - Necesito un tiempo a solas… Estoy bien, de veras.

- Herms…

- No. Déjame… tranquilizarme… sino la tomaré contra ti, Harry y… y no quiero eso… Yo… Deberías estar ya almorzando…

- Tú también. No me iré hasta que me digas que te hizo ese malnacido hijo de…

- ¡Estoy bien! - gritó ella - No me hizo nada… en realidad, me extrañó porque… - se deslizó hasta el suelo - me preguntó… porque no le atacaba… porque no le … - suspiró - insultaba como siempre… y tampoco entiendo porque no lo hago, Harry..

- Porque no eres igual a él, Herms… Eres diferente… más cuerda, inteligente y buena… Hermione, soy muy tonto para expresar lo que pienso, ya ves que con Ginny con las justas hab… - y se calló de golpe, sonrosado. Hermione semisonrió.

- No te preocupes, ya sabía que te gustaba… A Ron le encantará la idea… Alguien famoso, al fin - frunció el ceño.

- Ron es un… - Hermione asintió, aceptando la disculpa ajena - Hermione… él está muy arrepentido por lo de ahora…

- ¿Malfoy no te hizo nada? - le preguntó la chica, y Harry aceptó el cambio de conversación. Negó con la cabeza y le ayudó a levantarse.

- Vamos, ayúdame en una redacción… - le codeó el chico. Hermione sonrió.

- ¿Piensas en serio, animarme con eso? - Harry se carcajeó y le cogió de la mano para jalarle hacia el comedor. Hermione cedió. Y cuando hubo terminado de comer, buscó el libro que había tenido en sus manos momentos antes… jaló a Harry de la manga y le preguntó si él lo había recogido pero el chico estaba pendiente de la sonrisa de Ginny por una broma que él mismo había hecho. Hermione sonrió y dejó de lado sus problemas. Se sirvió un poco de jugo y suspiró resignada.

Genial, un problema más con madame Prince.

Las lechuzas entraron, terriblemente tarde, por la ventana más alta del comedor y algunas aterrizaron sobre los platos de los Gryffindors.

Hermione pensó con nostalgia que ningún presente por fin de semana le traían ahora. Sin embargo, una lechuza oscura y algo cansina se paró en frente de ella, y estiró la pata hacia su plato a medio terminar. Extrañada extrajo el pergamino enrollado y dio un poco de pan al animal. Ron se percató del suceso y codeó a Harry. El moreno se estiró en su asiento para alcanzar la carta pero Hermione le dio un certero manazo en la muñeca.

- ¿Vicky? - preguntó Ron, burlonamente. Hermione le ignoró olímpicamente, recogió su mochila, se la cargó al hombro y fue abriendo el rollo en el camino.

- Pudo por lo menos haberme contestado…

- Pudiste por lo menos no haberle molestado - se metió Ginny y calló mortalmente a Ron. El pelirrojo bufó y miró a Harry.

- ¿Le dijiste que me disculpara?

- Sí, pero tú no eres yo - le cortó el moreno, tomando el jugo. Ginny sonrió y se fue. Harry la siguió con la mirada hasta que se perdió entre la multitud.

- Tal vez, deberías invitarle a salir - le susurró alguien a su derecha, y le hizo saltar. Era George (¿o Fred?) que le sonreía.

- A nosotros no nos molestaría - secundó Fred, a su izquierda. Harry se sonrojó totalmente mientras que los gemelos saludaban al resto de la mesa Gryffindor que estalló en aplausos de bienvenida.

- ¿Y Hermione? - preguntó George y Ron le miró extrañado.

- ¿Qué quieres tú con Hermione? - le espetó su hermano. George sonrió misteriosamente y palmeó la espalda de su gemelo cuando salió rumbo al hall. Ron frunció el ceño y se levantó pero Harry lo jaló a su asiento de nuevo.

- Ron, ella no te quiere ver… Deja que George ablande su malhumor…

- No creo que George solo quiera ablandar su malhumor… - canturreó Fred y cogiendo una manzana del frutero, salió también del gran comedor.

OoOoO*OoOoO*OoOoO*OoOoO

- ¿Hermione?

La castaña se volteó sin mucha atención y cuando terminó de leer la carta, recién levantó los ojos. George le miraba fijamente, lo que ocasionó un leve rubor en su rostro.

- Hola, George… - saludó, desubicada y se acercó a abrazarle - Ron nos dijo que vendrían…

- Si… ¿Hermione, has estado llorando? - le preguntó, sujetando su rostro con ambas manos. Hermione negó y se zafó del agarre para avanzar entre estantes y revisar libros - Odio cuando niegas algo evidente…

En las vacaciones de verano había estrechado lazos de amistad con la castaña, lazos de los que nisiquiera su mismo hermano, Ron, sabía de su existencia. Fred también había estado cerca y cuando se unían no había forma que la castaña no sonriera.

- Estoy bien. He estado peor.

- No lo recuerdo. Pero da igual, ¿fue por Ron? - le siguió él. Hermione resopló.

- No.

- Ese imbécil… ¡espera que lo vea!

- George… no. No fue por él, nos peleamos en la mañana, como siempre y sobre todo ahora que anda con sus aires de grandeza… pero nada que… me hiciera llorar.. no es para tanto.

- Entonces fue… ¿Malfoy? - preguntó el gemelo y Hermione se chocó con la estantería.

- ¿Y tú como sabes eso? - respondió ante la sonrisa de oreja a oreja que tenía George.

- Tanteé. ¡Qué tal don tengo! ¡Y ese hurón se volverá….

- ¡Hey! Ya, tranquilo. No se puede ser más repudiable… Ya lo es… Ven, vamos afuera, ya no te… enfades por eso… - continuó ella, haciendo un gran esfuerzo por sacarle de la biblioteca.

- Hablando del rey de las serpientes… - habló el chico y al levantar la vista Hermione vio al citado rubio parado frente a ellos.

- George… - sobreavisó la chica, todavía sujeta de su brazo.

- Ahora además de agasajarte a la comadreja también vas tras su hermano… ¡Mira que si has cambiado..! - exclamó el rubio, muy asombrado.

- Imbécil hijo de … - Malfoy ya había desenvainado su varita.

- Púdrete - simplemente dijo la castaña y cogió la mano de George. Avanzó por los terrenos y no paró hasta llegar al lago - Bien, ahora. Primero, no soy una niña, George, dejen de protegerme como si me fuera a romper de un momento a otro… Segundo, ni te atrevas a hacerle algo a Malfoy. Somos compañeros de torre y se vengaría conmigo. Tercero, si vas a promocionar tus productos.. procura que yo no me les cruce por el camino, ¿si? Así no tendré que confiscarlos…

- Vale. Asimilado todo menos el punto dos.

- ¡George!

OoOoO*OoOoO*OoOoO*OoOoO

¿Qué demonios hacía ese pobretón aquí si ya había salido de Hogwarts?

¿Y porque carajos tenía cogida de la mano a la …Granger? ¿tendría una aventura con él?

Se le hacía poco creíble que Granger, siendo como era, tan cucufata y cubierta de pies a cabeza, pudiera tener aventuras como Pansy Parkinson…

O tal vez era eso, que quería parecerse a Pansy…

¡No!

Además, lo de Potter… ella siempre había sido cariñosa con ambos… desde tercero cuando le rompió la nariz…

¿Y de todos modos, lo más importante porque le… molestaba eso?

Cuando ella le había gritado lo último, se había quedado petrificado. Se había dado cuenta que también el pelirrojo se había quedado sorprendido. Esa actitud nueva de… esa placa fuerte con la que ahora enfrentaba a todos… Esa Hermione.. Granger le impresionaba y le hacía querer saber por qué razón era ahora así…

Ya se había enfrentado dos veces, dos veces en el día por ella…

¿Por ella? ¡Qué ridículo!

Debía alejarse de ella, definitivamente. Se estaba convirtiendo en una obsesión. Y no iba a permitir eso.

No.

Un Malfoy nunca se rebajaría a seguir a una sangresucia.

¡NUNCA!

OoOoO*OoOoO*OoOoO*OoOoO

Se había despedido de Fred y George en el comedor y ahora que estaba en su habitación, podía leer de nuevo la carta de Viktor.

Han sido unos meses difíciles… el cambio climático nos afecta…. Tal vez visitemos Inglaterra otra vez… necesito hablar contigo… te he extrañado mucho…

En esos momentos no tenía cabeza para su corazón. No sentía nada por nadie y solo podía pensar en recobrar su paz para ser feliz de nuevo con sus padres.

- ¡Granger! ¡Baja en este momento! - escuchó, y de inmediato se limpió las lágrimas con el dorso de su manga. No pretendía hacerle caso pero últimamente había entendido que si algo no llega a los Malfoys… Son los Malfoys los que llegan a ese algo.

Así que se sentó a esperar. Se tapó con una frazada delgada apenas, y miró hacia la puerta. Pero él no subió. Poco a poco sus ojos fueron cerrándose… no sentía el cuerpo… estaba tan cómoda… los gritos se escuchaban a lo lejos…

¡PUM!

Y saltó.

Era la puerta. Se había abierto de golpe y la figura de Malfoy le observaba con furia.

- ¡Te dije que bajaras!

- ¡Estoy ocupada! ¡No todos tenemos tiempo libre como tú! - espetó ella, incorporándose y tallándose los ojos.

- Claro está, porque yo sí tengo vida social… aunque últimamente he llegado a pensar que te quieres parecer a mí… Ah, no espera… ¿A Pansy, tal vez?

- Esto es el colmo, ¡vienes a mi habitación a insultarme! - exclamó, bajándose de la cama - ¡Que sepas que entre tú y yo hay una gran diferencia! - Malfoy calló de golpe y le miró fríamente - Tú sigues ordenes de alguien para salvar a tu familia… Hasta órdenes de tu padre… pero aún así y por esa misma razón, los tienes cerca… - su tono de voz fue bajando gradualmente, en donde el dolor se hacía más que evidente, además de las lágrimas que le acompañaban - Yo mandé lejos de esto a mi familia y es posible, incluso que no los vuelva a ver… - el rubio le observó sentarse en la cama, derrotada, débil … y entendió el motivo de su dolor - Yo los protejo tomando mis propias decisiones sin ser el títere de nadie…

- Si te hubieses mantenido al margen, Granger ¡No estuvieras sufriendo como ahora!

- No, claro que no. Estaría sufriendo como tú - ante esto Malfoy frunció los labios con desdén - Detrás de esa mascara… yo sé que sufres… se nota… - el chico convirtió su mueca en una fina línea - Pero Malfoy… tú aún puedes sublevarte…

- ¡No!, no lo entiendes, no puedo - musitó el chico, evitando sus ojos. Hermione se levantó un poco y se acercó.

- Si puedes… y tienes que ser fuerte por ellos, por los tuyos así como Harry y Ron, como yo…

- ¡Yo estoy maldito!

- ¡No, no lo estás! - exclamó ella, mirándole. Luego la expresión de sus ojos cambió a una con horror y desvió la mirada hacia el brazo izquierdo del rubio. Con la respiración agitada, se le acercó.

Cuando estuvo a unos cuantos centímetros de él estiró su mano para alcanzar su brazo pero él se lo retiró.

- ¿No tienes la marca aún, verdad? - le preguntó, mirándole a los ojos mientras que en los grises de él, se formaba una dura capa, como de hielo, duro y frío.

- Eso no te importa, sangresucia.

- Malfoy… que me digas sangresucia no va a cambiar ni mi futuro, ni el tuyo… Yo seguiré siéndolo y tú seguirás restregándomelo en la cara… pero a diferencia tuya… a mí ya no me duelen tus insultos… Mis amigos me han enseñado a…

- Tus amigos ni siquiera saben algo del Sr. Oscuro… ¡Él es fuerte! ¡Lo sabe todo!

- ¡No! ¡Esto no va a durar siempre! ¿Luego que pasará? ¿Serás su mano derecha? ¿En serio lo crees? - Malfoy endureció su rostro hasta hacerlo indescifrable y le desafió con la mirada - No. Te matará porque ya no le servirás. A ti y a los tuyos, a todos, uno a uno… porque eso es lo que hace… Los desecha - susurró ya sin poder contener sus lágrimas de nuevo. Malfoy las observó, casi convencido de lo que ella decía, de lo que su voz le contaba… - Los carcome - su voz se volvió más fuerte - Y los vacía por dentro - terminó, con una seguridad reflejada en sus ojos - Y tú no quieres que le pase eso a tu familia, ¿verdad, Malfoy? - continuó con una semisonrisa de triunfo reflejada en su cara.

Malfoy se quedó mirándole fijamente. Sus ojos grises estaban fijos en cada detalle de su cara, en sus ojos tristes a pesar de la sonrisa que estaba en sus labios… sus labios…

- ¿Porqué… - comenzó el chico y se acercó unos pasos. Los mismos que Hermione retrocedió. Lo primero que se le cruzó por la mente fue que el chico le atacaría.

- Por favor, sal de mi habitación, Malfoy… No me hagas… utilizar la magia - susurró la chica, empujándole hacia la puerta. Malfoy asintió con el ceño fruncido y ausente todavía.

Cuando Hermione cerró la puerta, se escurrió hasta el suelo. Se había reflejado en los ojos de Malfoy y su imagen estaba deplorable… toda despeinada, descuidada, con los ojos llorosos… No podía seguir en ese estado, sabía que todos sentían lastima y eso era lo menos que quería. Al día siguiente se levantaría y comenzaría a ayudarle a Harry con la búsqueda de Voldemort. Malfoy tenía razón, no sabían nada de él y él sabía todo de ellos.

Solo así se terminaría todo, solo así se volvería a la normalidad.


Holas, holitas.

Sé que probablemente la historia aún no tome un rumbo pero créanme cuando les digo que ahora empieza lo bueno.

Espero ansiosa sus reviews :)

MBW