Menos interés y más concentración


Hermione se olvidó de respirar y solo cuando se escuchó la voz fría del rubio, su cerebro le indicó que inspirara.

- Fui yo, Weasley - siseó, apoyado en la pared del fondo. Harry aferró fuertemente su varita en su pantalón pero Hermione le indicó con un gesto que se tranquilizara. Ron tenía los puños firmemente cerrados, apretando las sábanas blancas - Y ¿sabes? No me arrepiento - continuó el rubio, avanzando hacia ellos. Ron se tensó y sus orejas fueron adquiriendo gradualmente un fuerte color rojizo - A ver si así aprendes que a las mujeres no se les pega, imbécil.

- Qué bonito, dándome lecciones de humanidad. ¿Desde cuándo te importa si Hermione es o no maltratada? ¿Qué? ¿Ahora tienes conciencia? , ¿no me digas que ahora crees que esto justificará todos tus insultos?

- Es una mujer. Que tú no te hayas dado cuenta de ello radica en la subnormalidad - habló con voz calmada, pero Hermione, sumamente asombrada por su declaración, pudo ver en sus ojos un matiz frío y distante. Malfoy, al darse cuenta que su comentario podría resultar muy beneficioso para la chica agregó - ¡Ah, ya caigo… eres un Weasley!

- ¡Cabrón! - se sobresaltó Ron, tratando se levantarse de la cama. Hermione reaccionó, y le sujetó al mueble con un giro de su varita.

Harry se acercó hasta Malfoy, sin entender muy bien del todo su actitud pero comprendiendo que si el rubio no se movía, Ron lo mataría.

- Bien Malfoy, gracias por venir… a regodearte. ¡Ahora lárgate! - le ordenó el moreno. Malfoy frunció los labios hacia arriba, orgulloso y no se movió.

- ¡Espera Harry! ¡Nos va a decir con que nos amenazará para no acusarle con Dumbledore! - exclamó Ron, fulminando con la mirada al chico.

Malfoy sonrió de lado, acentuando más todavía su vena Slytherin.

- Veo que el golpe no te dejó tan idiota… ¡Qué lástima! - soltó, comenzando a caminar unos cuantos pasos. Hermione, que hasta ahora no había hablado, se exasperó.

- Habla ya, Malfoy. ¡Lo estás exaltando! ¡Le va a hacer más daño! - habló. Draco volvió a adoptar su típica máscara de inexpresividad y dejó de mirar a Hermione para volver a mirar al Weasley, que había vuelto a abrir su bocota.

- ¿Por qué preguntas eso? ¡Es obvio que irá corriendo a contarle lo de…lo de la otra noche! - le cortó el pelirrojo. Hermione sintió un escalofrío al recordar el hecho, y se llevó instintivamente la mano al rostro. Ron bajó la mirada, apretando los puños alrededor de la sábana nuevamente. Culpable. Dolido.

- Para tu información, Weasley, ya medio castillo debe saberlo. Y eso es un eufemismo. No, no. Creo que sería peor que se enterara tu madre. Anónimamente, claro.

Y eso fue la gota que colmó el vaso. Ron comenzó a zarandearse de nuevo. Hermione intentó mover su varita otra vez, pero fue inútil. Ron la iba a lanzar al suelo en cualquier momento. Harry se acercó justo en el momento en el que su amiga soltaba su varita y usaba la poca fuerza que tenía.

Al fin, entre los dos, parecía que iban a poder controlar a Ron. La chica tuvo que subirse en la cama, con medio cuerpo prácticamente encima del Weasley. Harry tenía sujetas firmemente las piernas del chico. Pero aún así, Ronald era el doble de la chica y ahora, precisamente tenía una fuerza descomunal en las piernas.

- ¡Haz algo, Malfoy, por favor! - le pidió Hermione, como último recurso.

Malfoy sintió como todo su cuerpo se tensaba. Nadie le controlaría de esa forma. No tenía esa lealtad en su círculo de amistades. Seguramente, que avivarían la pelea y sujetarían al otro para que él les pudiera pegar con gusto.

Llevado por la ira, movió levemente su varita y Ron se dejó de mover. Hermione le soltó, casi cayéndose encima del muchacho y se bajó de la cama, apartándose el cabello del rostro. Harry le cogió de un brazo y le hizo sentarse en la cama contigua.

Él se volteó hacia Malfoy, completamente extrañado por su actitud, pero no le encontró. Volteó a mirar a Hermione, que seguía sentada, con la respiración agitada pero miraba fijamente a su otro amigo.

Harry se perdió en sus pensamientos. No entendía a Draco Malfoy. Primero, había golpeado a Ron y después, había venido a restregarle en la cara su culpa.

Y ahora, les había ayudado a controlarlo. No por miedo a que le fuera a pegar, no, de eso estaba seguro. No.

Tenía la leve impresión que Malfoy lo había hecho otra vez, por Hermione.

¿Pero por qué?

OoOoO*OoOoO*OoOoO*OoOoO

- ¡Hermione! - exclamó el guardabosques, haciéndose a un lado para dejarle pasar a la cabaña. El fuego estaba encendido; era obvio que alguien le esperaba adentro. Ella entendió el plan del semigigante, retrocediendo unos pasos. Por eso Hagrid le había mandado la invitación, para que ella hablara con Harry o con Ron, quien sea que estuviese adentro.

Luego de la intervención de Malfoy, el día anterior en la enfermería, Hermione se hizo una nota mental de hablar con el rubio.

Pero él la había evitado en todas las ocasiones.

Ni siquiera la vez en la que subieron casi al mismo tiempo a la torre. No. Malfoy se había escurrido y le había ignorado olímpicamente.

Ni siquiera se había regodeado de la situación:

Ella, Ron y Harry aún no firmaban el contrato de Paz. Luego de que Ron se enterara que no le habían dejado encargarse del rubio, armó un revuelo de una magnitud impresionante, tanto que Madame Pomfrey tuvo que utilizar la varita para dejarlo inconsciente nuevamente.

Y cuando se enteró que el que le había dejado inconsciente la primera vez había sido Malfoy…

No. Ron no quería volver a saber de ninguno de los dos. Por ahora.

Entonces Hermione había retomado su resolución anterior y Harry no se le había acercado más de lo necesario, respetando su decisión. Y había pasado todo el día con Ginny, como nunca antes.

Hermione sonrió, enternecida y se obligó a regresar al presente.

- Hola Hagrid - dijo, exhalando abruptamente, luciendo algo decepcionada. Hagrid se disculpó, agachando la cabeza - Así que ya escuchaste el chisme completo, ¿eh?

- Lo siento, Hermione. No sé qué decirte. Todos se han pasado por aquí para contarme su versión y la verdad es que… - Hagrid se pasó una mano por la barba, como planchándosela - ¿Por qué no se han acercado?

Hermione iba a preguntarle algo, pero un súbdito estornudo le hizo cortarse.

Hagrid comentó algo acerca del clima, de la lluvia pasada y se hizo un lado para que la chica pudiera pasar.

- ¿No tendrás a un dragón adentro, no? - preguntó ella, estornudando una vez más.

- No, soy solo yo - habló Harry, saliendo de la cabaña y sujetándole del brazo - Entra, que hace frío y estás resfriada. ¿Por qué no has traído la capa?

- Harry… - pidió ella, como implorándole. Harry hizo caso omiso a su ruego y le hizo entrar a trompicones a la chozilla.

Ya adentro, le hizo sentarse en el sillón y le tendió una taza de té que él mismo acababa de hacer, arrodillándose a sus pies. La tetera medio vacía en el suelo, a un lado del mueble evidenciaba la torpeza del semi-gigante y Hermione sonrió recordándolo.

- Se siente realmente muy bien verte sonreír otra vez.

- Harry, dije que…

- Que no hablarías con ninguno de los dos hasta que maduráramos, si, lo recuerdo. Y luego, cuando Malfoy nos "acercó" me ignoraste de nuevo como si tuviera la culpa - habló él, sosteniendo una de las manos de la chica entre las suyas. Hagrid murmuró algo y salió, dejándoles solos. Hermione trató de hablar pero el moreno le cortó - Pero, escucha, no tienes que hablar conmigo. Solo escúchame. No puedo contarle esto a Ginny, porque… bueno, tú lo sabes. No quiero ponerla en riesgo y…

- ¿Qué has hecho, Harry? - le preguntó ella, haciendo que el chico le mirara. Harry respiró hondo.

- Fui a ver a Dumbledore, y… le prometí que mataría a Vold…

- ¡Tenías que haberlo consultado antes!

- Dumbledore sabe lo que es mejor para mí, Hermione. La profecía dice que…

- ¡La profecía la predijo Trelawney! ¡Esa mujer está loca! - se levantó la chica, exaltada. Harry tomó aire antes de levantarse y obligarle a sentarse nuevamente.

- Por Voldemort, yo no tengo a mis padres conmigo. Por Voldemort, no tengo una vida normal. Por Voldemort, hay esa 'distinción' entre clases de sangres. Por él, no pudo tener la relación que quiero con Ginny, no puedo mezclarme con quien quiero; por él, tú no estás con tus padres y sufres, y yo me siento una mierda cada noche...

- No debí contarte... - musitó la chica, conteniendo las lágrimas pero Harry volvió a negar con la cabeza, haciéndole callar. Ella siguió hablando - No hagas esto por mí, Harry…

- Lo hago por todos, Hermione. Ginny no se merece vivir al lado de alguien que vivirá perseguido por la eternidad. O es Voldemort o soy yo.

- Las profecías se equivocan…

- ¡Al diablo con la profecía! Lo haré porque no soporto esta situación. Por mí mismo. - continuó el moreno, levantándose ahora y caminando hacia la mesa - Cambiando de tema, he mandado llamar a Ron con Luna. Ambos vienen para acá. Yo hablaré primero con él y luego podremos hablar los tres, juntos, como antes. Te lo prometo - le aseguró, sonriéndole.

- Maldita manía la de ustedes los hombres de hacer lo que se les pega la gana… - soltó la chica, empujando la taza a la mesa. Harry sonrió y en ese preciso momento, Hagrid entró con Ron y Luna, ambos mojados por la lluvia reciente.

El pelirrojo tenía el cabello pegado al ceñudo rostro, que cambió al instante cuando ingresó a terreno seco. Se fijó en la taza en la mesa y miró a Hermione, cediéndole apenas una leve sonrisa avergonzada. Ahora fue Luna la que estornudó, sacándolos a todos del incomodo silencio.

Hermione se dio cuenta que tendrían que salir de nuevo y mojarse. Lo sintió mucho por Luna, pues la chica solo traía encima la… la capa de Ronald. Sonrió imperceptiblemente y sacó su varita de su uniforme. El próximo paso sería convocar un hechizo burbuja.

OoOoO*OoOoO*OoOoO*OoOoO

- Al parecer tú y Ronald se llevan mejor - le habló la castaña a la rubia, volviendo a mover la varita alrededor de sus cabezas. Luna se encogió de hombros y asintió exageradamente mientras caminaba por las calabazas de Hagrid.

- El otro día te estuvo buscando. Bueno, primero a Harry. Cuando le dije que le había visto pasando por la gárgola de Dumbledore, se quedó a ayudarme a darle de comer a los Thestrals - habló ella tranquilamente, apartándose el cabello detrás de la oreja - Ellos se sienten a gusto con él.

- ¿Y tú? ¿Tú te sientes a gusto con Ronald? - le preguntó la castaña. Luna sonrió, inocente y fijó su mirada en el horizonte: el sol se empezaba a poner.

- Él cree que estoy loca, que soy una lunática - soltó al cabo de un rato. Hermione se entristeció ante el tonito de resignación de su amiga y le pasó la mano por el cabello - Siento mucho haberme alejado de ti en estos días, Hermione. Pensé que si yo me acercaba a ti justo ahora, te recogerías en mí y luego no buscarías retomar tu amistad con tus amigos… Lo siento mucho - Hermione sonrió y movió su varita otra vez para reafirmar el escudo - ¿Cómo vas tú con Malfoy?

Hermione se quedó callada. Solo cuando Luna se detuvo a mirarle fijamente, se animó a hablar.

- No lo sé. Está… muy extraño. Ha comenzado a tratarme con más… humanidad, por lo menos. O no sé cómo describirlo. Pero es… es sumamente raro. A veces le coge su vena Slytherin, como cuando le pegó a Ron… y luego descubrimos que lo había hecho porque me había pegado… Es decir, no quiero decir que… que lo haya hecho por mí.. no, no. Lo hizo porque soy una mujer.. o eso nos dio a entender.. y sí tiene sentido, ¿no?

- En realidad, por la forma en que lo dices, lo que te extraña es que demuestre un interés infundado hacia ti - habló con sabiduría la rubia. Hermione abrió la boca de sorpresa.

- Claro que no, Luna. ¿Estás de broma? - rió la chica, cogiéndole del brazo y sonriendo. Luna negó con la cabeza y saltó una roca del riachuelo del semi-gigante.

- Te dije que su convivencia no sería fácil, Herms. Solo ten cuidado con él, ¿vale? Sobre todo ahora que Mc Gonagall les puso en parejas…

- ¿Por qué me dices eso, Luna? ¡Solo haremos ese trabajo y terminará todo! Eso es lo que más me consuela… - dijo exasperada la castaña. Luna ladeó la cabeza - De repente… de repente se está comportando así conmigo solo por lo del trabajo, para tener una mejor nota… ¡Ey, Luna, eso es! ¡Eres genial!

- Es poco probable, la verdad - soltó su amiga, después de un rato. Hermione se desinfló, causando una leve sonrisa en la rubia - Es que ustedes dos chocan. Sus energías son discordantes, ustedes chocan y salen chispas. Y no son buenas chispas, o no lo son por ahora…

- No te preocupes, Luna. No voy a echar más leña al fuego con Malfoy. No tengo ganas. Por ahora, lo único que quiero con él es terminar ese tedioso trabajo - Luna abrió mucho los ojos, sorprendida que Hermione no quisiera realizar un trabajo - Lo sé, Luna, lo sé. Ese hurón albino me está cambiando los hábitos… ¡maldito Slytherin!

OoOoO*OoOoO*OoOoO*OoOoO

Dos días después, tenían que darle un avance del trabajo a Mc Gonagall. Las cosas entre el trío dorado iban… bien. No como antes. Pero iban bien.

En la mañana, cuando Hermione tomado un baño relajante a las cinco, había caído en cuenta que lo único que tenía que hacer era acusar a Malfoy y así acabarían sus problemas con Mc Gonagall.

Se vistió rápidamente y bajó a la común. Se encontró con sus amigos, abrazó a cada uno y salieron rumbo al salón. Se tendrían que juntarse con sus parejas en los bancos del salón así que no podrían sentarse los tres como siempre.

- He salido con George - les dijo la chica, a boca de jarro. Harry sonrió de lado, sabiendo de antemano las intenciones del gemelo y esperó la reacción de Ron.

- ¿Y? - soltó el pelirrojo. Hermione se destensó y sonrió suavemente.

- Pensé que ahora que estábamos de amigos de nuevo tenía que contárselos.

- Bueno George es un idiota, Hermione. Así que si me estas pidiendo permiso…

- No te estoy pidiendo permiso, so tonto - habló ella, con la nariz apuntando hacia el techo. Harry rodó los ojos. Aquí iban sus peleas otra vez. Todo volvía a ser como antes. Hermione dejó de fruncir el ceño y sonrió misteriosamente a su amigo pelirrojo.

- ¿Y Luna? ¿Qué tal con ella?

- ¿Qué hay de Luna? - le preguntó extrañado él. Harry enarcó una ceja, entendiendo algo y murmuró un leve "Oh"

- Solo preguntaba. Los vi llegar juntos a la cabaña. Ella tenía tu capa.

- Llovía y estaba helada - dijo el chico, con total soltura. Hermione se abstuvo de preguntar cómo es que se había dado cuenta que ella estaba helada - Ella es muy callada. Me agrada, a pesar que dice un montón de chorradas cuando tiene uno de esos de sus ataques. Afortunadamente, ese día solo mencionó a los benditos nargles…

- Ya - sonrió Hermione, guiñándole un ojo a Harry, que, a juzgar por su amplia sonrisa también se había dado cuenta de que Luna había mencionado en su conversación con Ronald un animal mítico que infestaba el muérdago.

- Me contó que está saliendo con un tal Rufus nosequé…

- Rolf, Ronald, Rolf - le corrigió su amiga. Harry no pasó por alto que Ron se mostraba… algo interesado.

- Sí, eso, él. ¿Le conoces? Yo solo le he visto dos veces en toda mi vida en Hogwarts…

- Es un chico muy hábil. Nieto, me parece, de Newton Scarmander, el autor de Animales Fantásticos y Donde Encontrarlos… y director de Hogwarts, claro.

- Y Lavander… - le cortó Ron, justo cuando estaban a la puerta del salón, haciendo la cola para entrar. Hermione se paró de puntillas, tratando de ubicar a una cabeza rubia platinada pero al ver que Harry le miraba sospechosamente dejó su labor. Ron seguía hablando - y por eso cree que me gusta Luna… ¡Puedes creerlo!

- Que gustos, Weasley - habló Pansy, acercándose al grupo. Malfoy no estaba ahí y Harry lo notó únicamente por la expresión en el rostro de Hermione. ¿Desesperación? ¿Decepción?

- Tú andas detrás de un rubio de bote, más narcisista que nadie, que probablemente solo se quiere así mismo… Que gustos, Parkinson - soltó Hermione, haciendo que Pansy la fulminara con odio. Harry y Ron se quedaron mudos de la impresión. Neville que estaba detrás de ellos sonrió y Dean Thomas le codeó a Seamus, originando un silencio casi fingido.

- ¿Qué hacen todos amontonados en la entrada? - se escuchó la voz de la profesora Mc Gonagall. A la velocidad del rayo todos ya estaban en sus puestos. La profesora barrió con la mirada a cada uno de los chicos y luego la posó en el asiento vacío al costado de Hermione - Los adelantos los recogeré al final de la clase. Y… ¿Srta. Granger? - habló, disminuyendo un poco la fuerza de su voz y ablandando la mirada hacia ella. Hermione empalideció - El Sr. Malfoy ya me entregó su trabajo, pierda cuidado.

OoOoO*OoOoO*OoOoO*OoOoO

- ¡Tienes que cerrar tu mente, Draco! - le exigió por tercera vez. El aludido respiró hondo, tratando de regular su respiración y asintió con los dientes apretados. Se levantó de la silla y volvió a enfrentarse a la varita de su profesor.

Pero esta vez, el hechizo de Snape pasó las barreras de lo normal.

Se filtró en lo más hondo. En su pensamiento más latente. En una de las escenas que no entendía y que aún así quería retener.

Ella estaba ahí otra vez. En la cama. Con los ojos cerrados. Temblaba. Alguien en la habitación gruñó y Draco se dio cuenta que había sido él mismo. Sus pies se movieron solos y se acostaron al costado del cuerpo de la muchacha. Con una mano ligeramente temblorosa le apartó un par de cadejos castaños del rostro. Lo siguiente que vio fueron unos ojos chocolates, grandes y cálidos y un par de labios muy, muy cerca a su rostro…

- ¡Malfoy! - le riñó Snape, haciendo que el muchacho se sobresaltara y que al retroceder, se tropezara con la silla. El profesor de pociones le miraba desde arriba, totalmente impresionado - ¿La has besado? ¡Contesta, Draco! ¿la has besado ya?

- ¡No! ¡No es lo que se está imaginando, Severus! - exclamó el chico, rojo de ira y sudando frío. Snape le miró, con el ceño fruncido, totalmente molesto - Es solo un sueño… No sé porque los tengo. ¡No quiero tenerlos!

- ¡Estás obsesionado con Granger! ¡Y no cierras tu mente! ¡Si te importa tanto como lo creo, debes cerrar tu mente! ¡Solo así el Sr. Tenebroso no le hará daño! ¿O eso quieres? ¿Quieres que le haga daño?

- ¡No! ¡No, no lo sé! ¡Ni siquiera sé si…!

- Debes domar tus emociones con las chicas, sobre todo con Granger. Es la única manera de protegerla. De protegerte, que es lo que me importa al fin y al cabo - Malfoy asintió, mirando el suelo. Tenía que controlar esa situación.

Había estado evitando a Hermione Granger para así dejar de tener esos sueños con ella. No ocurrían a diario antes, pero hace dos días cada vez que cerraba los ojos, se encontraba con los ojos de la chica.

- Vamos, Draco. Una vez más y te podrás ir - le habló su profesor, con la voz más calmada y consultando su reloj - Llegarás justo para el almuerzo - le animó el hombre. Draco asintió y se levantó una vez más.

Aunque de todos modos, seguía pensando en las últimas imágenes. En ella.

OoOoO*OoOoO*OoOoO*OoOoO

- No puedo creer que Malfoy haya entregado el trabajo, Ginny… ¡No lo puedo creer!

Se sentó en el taburete del Gran Comedor y miró hacia la mesa verde-esmeralda. Ni rastros del Rubio.

- ¿Estás segura que anotó tu nombre en el trabajo? - le preguntó su amiga pelirroja, completamente desubicada, al igual que ella. Hermione asintió enérgicamente y sonrió a Luna, que en esos momentos se acercaba a gryffindor.

- Me han escondido mi collar de corchos - susurró apenada la rubia. Ginny la atrajo en un abrazo consolador y Hermione negó con la cabeza.

- Almuerza con nosotras. Harry y Ronald vendrán en unos minutos. Tenían entrenamiento - le informó la castaña. Luna aceptó y se sentó en la mesa, pero aún su mirada vagaba por todo el Gran Comedor, buscando seguro su collar tan apreciado.

- ¿Qué hace la lunática aquí, con Gryffindor? - preguntó Lavander, llegando del brazo de Parvati. Tanto Ginny como Hermione le fulminaron con la mirada - ¿Qué? ¡Para eso hay mesas independientes!

- Lo siento, Brown - Ambas amigas voltearon a mirar a la rubia, asombradas. ¿Desde cuándo Luna le llamaba de apellido a Lavander? - No quería incomodarte - continuó e hizo el ademán de levantarse de la mesa. Sin embargo, una mano fuerte y varonil sostuvo su hombro y la hizo regresar a su asiento de un bote.

- No le incomodas - habló Ronald Weasley, pasando las piernas por el taburete y sentándose al costado de la Ravenclaw, mientras miraba fijamente a su novia - ¿Verdad, Lavander? - Luna cerró la boca y giró su mirada al plato que tenía al frente. Lavander zapateó en su sitio y salió del gran comedor hecha una furia.

Hermione no entendía nada. Cruzó una mirada con Harry y le descubrió sonriendo a escondidas del Weasley. Ginny a su costado también estaba impresionada, pero sonreía también.

- Creo que será mejor que regrese a mi mesa. Nos vemos luego, Hermione - se despidió la chica y se fue a paso rápido a la mesa azulina.

Ronald se encogió de hombros y comenzó a atacar los primeros platos. Hermione siguió con la mirada a su amiga rubia y la observó sentarse al costado de un chico alto. Él tenía el cabello castaño, y un rostro muy afable. Miraba con fascinación a la rubia mientras conversaban seguramente de lo recién ocurrido. Hermione pensó que era un chico muy simpático para ser nieto de quien era.

En ese momento observó como Pansy entraba del brazo ahora de Draco Malfoy.

El chico la dejó en la mesa con una mueca de fastidio en la cara. Se sentó y cogió una manzana y justo cuando la iba a morder se chocó con los ojos chocolate de cierta gryffindor. Hermione no apartó la mirada pero el rubio sí. Al instante. Musitó algo a su compañera Slytherin y salió, casi huyendo, del comedor. Hermione se levantó y le siguió.

Tenía que arreglar unos cuantos asuntos con el bendito hurón.

OoOoO*OoOoO*OoOoO*OoOoO

Mierda, ella le estaba siguiendo, ¿o qué?

- ¡Malfoy, deja de correr! - le gritó ella, al doblar un recodo. La frase hizo que automáticamente se detuviera. Maldita sea. - Deja de evadirme, por favor.

Y eso fue el colmo. Encima ella también se había dado cuenta de que la evadía. ¡Bravo! Ahora solo faltaba que viniera Potter a reírse en su cara.

Patético.

Ella llegó a unos pasos de él, algo agitada. Malfoy desvió la mirada para no fijarse en sus facciones.

¡Malditos impulsos! ¡Qué coño le pasaba! ¡Maldición!

- ¿Evadirte? ¿Es una broma, verdad? - le preguntó con una mueca de lado. Hermione rodó los ojos y suspiró.

- No soy tonta, Malfoy. Deja de mentir - habló tranquilamente. Malfoy enarcó una ceja, sintiendo como la siguiente mentira que le iba a soltar se quedaba atravesada en la garganta - Lo creas o no, los sangresucias también tenemos sentido común y me he dado cuenta.

- ¿Qué quieres?

- Hablar contigo. Desde hace días. Aunque no entiendo tu actitud, en verdad - comenzó a hablar rápidamente. Draco bufó y estuvo a punto de reírse.

- Ya caigo. Escucha, y bien, Granger - dijo, sonriendo de lado y acercándosele. Hermione levantó el mentón, orgullosa - Si quieres hablar conmigo acerca de lo de Weasley… Despreocúpate, yo no hice lo que hice por ti. No estoy buscando hacerme amigo tuyo ni nada por estilo, no te ilusiones.

- Eso ya lo sé, idiota. Yo tampoco estoy buscando una alianza contigo, ni nada por el estilo - le remedó, descruzándose de brazos. Malfoy contuvo un gruñido - y por eso es que no entiendo. No te entiendo. ¿Por qué demonios haces lo que haces si me odias? ¡Y olvida el cuento ése de que no hay que ser machistas!

- No es mi culpa que tus amigos no sepan poner en su lugar a quienes te hacen daño, Granger.

- Ellos siempre han intentado ponerte en tu lugar, Malfoy. Pero siempre los detengo porque se meterían en demasiados problemas por seguir con tu jueguito. Además, tienes muchos contactos aquí y nunca te castigarían.

- Qué observadora…

- Deja tus estúpidos comentarios para luego. Dime, ¿es cierto que le entregaste el avance a Mc Gonagall?

Malfoy endureció su sonrisa petulante. Expulsó aire por la nariz con fuerza y asintió mordiéndose una mejilla interna.

Maldita Mc Gonagall. Ojalá y no lo haya dicho en frente de todo el salón…

- Y sí, sí puse tu nombre en el pergamino. Y no fue avance. Ya lo he terminado, tiene el informe completo - siseó duramente y se giró rumbo a la torre.

Hermione se quedó de piedra.

Mierda. No contaba con ello.

Sus piernas reaccionaron y le siguieron rápidamente, hasta que llegaron juntos al retrato.

- ¿Me estás diciendo que… terminaste el informe tú solo?

- Si, maldita sea. Sí. Soy inteligente, sé mucho de eso, busqué algunos libros, leí y lo plasmé. El trabajo está hecho, tu nombre sí figura en él, ¿Cuál es el puto problema, ahora? - se volteó a mirarle, con demasiada fuerza tal vez, porque Hermione tuvo que retroceder y si no hubiera sido por el reflejo rápido del Malfoy, seguro se hubiese caído.

- No... no hay ninguno - balbuceó ella, mientras Malfoy la soltaba del codo y entraba en la sala. - Eh, ¡espera, Malfoy!

- ¿Ahora qué? - gruñó él, a mitad de la escalera. Hermione sintió como un escalofrío le recorría el cuerpo antes de volver a hablar.

- No, nada. Yo... Gracias. Por lo del trabajo y…

- Ya. Buenas noches - Sentenció él y entró en su habitación a la velocidad del rayo.

Hermione exhaló, completamente avergonzada.

Él no solamente había puesto su nombre. Sino que también había terminado el trabajo que debía ser entregado dentro de una semana.

Y ella reclamándole como una estúpida…

Se mordió el labio y giró en redondo, para irse a su habitación también, a ver si así se le despejaban un poco sus dudas.

Y el remuerdo de conciencia tremendo que tenía…

OoOoO*OoOoO*OoOoO*OoOoO

Awwww… este capítulo es tan… ¡me ha encantado!

¿Y a ustedes? ¿Les gustaría comentarme que les ha parecido? ¡gracias!

Un beso a todas y todos.

Atte. MBW