Solicitud 012163

Tenten

Registro: 012573

Desenrolló el pergamino despacio, dio una mirada y lo volvió a enrollar lentamente, con cuidado, hasta llegar al punto donde estaba el sello de confidencialidad, ahí estaba su nombre escrito con trazo grueso de color negro y adjunto, el sello de arcilla de la Hokage. Se lo acercó a la cara para confirmar que no fuese un error de lectura suyo, pero en toda la aldea no había alguien con quien pudiera confundirse su nombre, así que, en definitivo, era para ella el aviso de que la Quinta Maestra Hokage la había solicitado para presentar la prueba de admisión en la Fuerza Militar Especial Táctica de Eliminación, ANBU.

El Hokage elige, pero uno mismo debe demostrar que es digno y tiene el derecho a quedarse.

Se frotó las manos para calentarlas un poco, el cuerpo entero se le había congelado en cuanto había llegado aquél misterioso rollo que había estado esperando desde que, en una indiscreción de Lee, se enteró que sus compañeros ya lo habían recibido. Si no estaba equivocada, lo de Neji tenía unos dos meses, y Lee, hacía unas dos semanas.

No pudo evitar morderse los labios al recordar a Lee, jamás lo había visto tan pálido ¿Qué habría pasado? Tal vez sí lo habían aceptado y quedaría retirado del equipo permanentemente, solo lo había visto una sola vez el sábado anterior, y ya no más, ni siquiera en los entrenamientos dominicales que eran sus favoritos. Él era un chico fuerte, determinado, con un espíritu inquebrantable ¿Quién rechazaría eso? Su personalidad era lo de menos si en alguien tenía que confiarse para patear traseros.

De Neji, realmente no había podido interpretar nada, estaba exactamente igual que siempre, pero era absurdo pensar que no había sido llamado, mucho más estúpido creer que no fue aceptado.

Así que solo quedaba ella, la última en probar, se jugaba la confianza de su maestro y el respeto de sus compañeros, su amor propio junto con toda la determinación que había reunido a lo largo de los años cuando se fijaba las metas a alcanzar y gradualmente iba obteniendo los triunfos después de Lee que generalmente iba detrás de Neji… siempre la última...

Suspiró. La determinación le había ganado un reconocimiento ante los ojos de la kunoichi más fuerte de toda aldea. Y con esa misma determinación se preparó, pues aparentemente después de su chequeo médico obligatorio saldría con su equipo asignado sin más ceremonias.

Empacó todo lo necesario, lo previsto y bastantes extras, a ella ninguna situación la tomaba desprevenida y aunque ya se había ganado el título de "bodega", más le importaba que nunca nada faltara, que a cargar con cosa que no ocupara al final.

Como sabía que usaría uniforme, prescindió del cambio de ropa y con el pergamino a la espalda, salió directo al hospital.

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El agua caía sobre su cabello suelto pegándose a su espalda, bajando por ella, resbalando por las piernas y perdiéndose en el desagüe. Tenía cerca de una hora para estar lista, habían acabado las pruebas antes de lo pensado así que podía tomarse su tiempo para pensar cómo arreglarse el cabello, el meollo de la identidad era algo que le causaba serias dudas, pero al final optó por dejarlo suelto solo sujetando la punta, como lo usaba Neji años atrás.

Se mordió los labios pensando si en algún momento volverían a ser equipo aún dentro de ANBU ¿Aún así no sabrían quiénes eran sus compañeros? Sería extraño, pero nada le garantizaba que mantuvieran su integración dentro del escuadrón.

Se ajustó la armadura con cuidado, era ropa a la que no estaba acostumbrada del todo, le causaba cierto recelo el entalle que revelaba su figura de músculos tonificados, espalda ligeramente ancha a fuerza de ejercicios extremos a los que le sometía su maestro desde que la asignaron a su equipo. Era de las pocas kunoichi en las que había sido tan evidente el marcado de los músculos, agradecida estaba que al menos no parecía chico, se hubiera horrorizado si no se hubieran pronunciado sus curvas naturales, pero con todo y esa complexión ruda, consecuencia de su inutilidad para ejercer la medicina como el resto de las kunoichi, al final descubrió que no se veía hombruna, y al mirarse en el reflejo del pulido casillero que le había sido asignado, sintió un enorme orgullo emerger de ella, aunque al mismo tiempo el nerviosismo se hizo presente.

Se controló lo mejor que pudo, y esperó en el techo del edificio como había sido la indicación, solo unos minutos más tarde finalmente apareció su equipo, un hombre ancho y ridículamente musculoso, y otra mujer.

—Dame eso— ordenó el hombre refiriéndose al pergamino —. Es demasiado llamativo y no lo necesitarás.

Tenten, obediente, aunque desconfiada, accedió a desprenderse de él.

—Vamos— ordenó enseguida y las dos emprendieron el camino detrás suyo.

Apenas dejaron la muralla debió apresurar el paso para quedar a una distancia en la que pudiera escuchar el murmullo con el que aquél individuo había empezado a explicar lo que tendrían que hacer.

—Ya tengo resuelto lo de la infiltración, se tratará de un reemplazo, tú irás por la princesa y tú por la sirvienta.

El primer "tú" había sido sin duda para la otra mujer, y el segundo para ella.

Al cabo de unas horas se reunieron con otro escuadrón que les condujo hasta un camino por donde transitaba una carreta bien custodiada por varios espadachines uniformados.

—Confirmado, ni un solo ninja.

—Hagámoslo entonces.

Tenten se llevó la mano a la boca para no decir nada, tan solo mirando que en unos pocos segundos dos ANBU habían bajado hasta el carruaje, sustrajeron a dos mujeres inconscientes y regresaban a ocultarse entre el follaje de los árboles.

Su compañera, con quien debía completar la misión le hizo una señal y enseguida ellas mismas consiguieron entrar al coche por una ventila superior que permanecía abierta. Una vez adentro, la otra mujer procedió a cambiarse de ropa.

—La princesa debe asistir a una fiesta para conocer a su futuro esposo, que es nuestro objetivo. Pero es demasiado paranoico, seguramente no nos abordará personalmente, y enviará a alguien más — le dijo en voz baja guardando su uniforme dentro de uno de los cojines.

—Entiendo…

—Recuerda que eres una sirvienta, seguramente te compraron cuando niña, no tienes voluntad, no tienes carácter, vives para arreglarme las uñas y el cabello, no eres ni mi amiga.

—Sí.

—No tienes poder ni derecho a retar a nadie, eso es lo más importante, eres una sirvienta, en esa casa todos tienen poder sobre ti, si te piden agua, se las das, si te piden que abaniques, lo haces, reaccionas solo un poco como algo que no es una sirvienta y arruinarás una operación de diez meses.

Y eso último se lo repitió varias veces más.

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La fiesta ya había empezado cuando llegaron, e incluso el olor a alcohol perfumaba toda la estancia, podían escuchar las risas bobas de hombres y mujeres. La música lejana, a la que nadie ponía atención siquiera, era de la usada en altas cortes, Tenten la había escuchado antes cuando fue de misión a algunos otros palacios, pero en aquellas ocasiones había solemnidad en toda la sala.

La joven se sobresaltó cuando su compañera le arrojó sin miramientos la capa de viaje y debió apresurarse a alcanzarla cuando entró por la puerta principal haciendo gala de nula discreción. Por un instante, todos la miraron entrar, pero regresaron a sus ocupaciones casi enseguida, salvo por un grupo pequeño de sirvientes que se arremolinaron para desvivirse en atenciones que ella no negaba sin bajar la expresión desdeñosa de sus bonitos ojos.

"¿Así sería la princesa de verdad?" se preguntaba Tenten casi maravillada por la soltura en la forma de hablar y mandar, supuso que no sería la primera vez que suplantaba a una mujer de esas y a la larga, el papel se le había impregnado hasta mejorarlo.

—Niña, por todos los cielos ¿Qué haces ahí parada? ¡La cena de tu señora! ¡Pequeña inútil! — le chilló un viejo sirviente al lado suyo. Inconscientemente hizo un mohín pero caminó detrás de él hasta la cocina y se preparó para una noche larga de atender caprichos innecesarios.

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Llevaba una jarra de vino de uva, importado de islas lejanas, no tan fuerte como el sake pero con cierta tendencia a ser consumido en mayores cantidades, por tanto, el efecto embriagante era prácticamente el mismo. Aparentemente la otra mujer ya había establecido contacto con el enviado del hombre que buscaban, y llevaba más de una hora escuchándolo hablar de su servicio en la guerra como general.

¡Que valor para plantarse ahí a escuchar sus sandeces!

¡¿Y de qué ridícula guerra hablaban?! ¿Del absurdo levantamiento de armas en el norte? ¡Eso no fue una guerra! ¡Fue una carnicería que Iwa contuvo en una semana!

Se empezó a sentir nerviosa e incómoda, la estaban vigilando ¿Alguien habría ya sospechado de quienes eran realmente? Solo era uno, y podía sentir sus ojos clavados en su espalda examinando cada movimiento, como si esperara descubrirla en cualquier instante, entonces pensó que lo mejor que podía hacer era controlarse.

—Niña, ve por agua al pozo, tu señora quiere refrescarse la cara — volvió a ordenarle el viejo malhumorado.

Tenten asintió tomando el recipiente de porcelana y saliendo al patio en busca del dichoso pozo.

Afuera todo ya estaba oscuro y no se escuchaba más que el bullicio de adentro ¿Realmente no se cansaban de esa absurda fiesta? ¿Cuánto más podrían beber?

Se inclinó al frente para alcanzar la cuerda por la que tenía que subir el agua, sabía que su vigilante estaba cerca, pero también tenía bien presente que se estaban jugando cada detalle cuando se hablaba de infiltración. Suspiró de nuevo, estaba tan cansada, no por el esfuerzo, todo apenas y había sido nada a comparación de los entrenamientos de su maestro, sino de que todo en esa misión resultara no ser otra cosa sino un total y rotundo asco, aburrida y estúpida. Ilusamente había pensado que tendrían que entablar batalla con la guardia completa del objetivo, tal vez luchar con otro equipo ninja contratado como protección, pero no, ella estaba ahí tranquilamente sacando agua de un pozo y la otra bebiendo y comiendo las cosas más caras que en su vida había visto.

Una vez lleno su cántaro se dio vuelta para regresar y con los ojos muy abiertos lo primero que vio fue a un hombre obeso como ninguno, corto de piernas y cuello, con olor a sudor y alcohol, calvo de toda la coronilla y dientes amarillos con prominentes los incisivos que mostraba en una asquerosa sonrisa, pero su boca paso a dejar de tener importancia cuando enseguida notó algo que debió ver primero, sus rollizas manos sacudían un pene con prepucio de forma obscena.

Su primer impulso fue darle una patada como Gai-sensei le había enseñado, ensartándolo entre las dos siguientes paredes de la casa y luego arrojarle lo que encontrara a la mano en vista de que no llevaba el pergamino con ella. Pero antes de que pudiera saltar, palpitó en su cabeza con fuerza sobrecogedora las palabras de la mujer que hacía de señora y compañera, y en lugar de hacer lo que cualquier mujer con sus habilidades hubiera hecho, se remitió a un grito sin soltar el cántaro y correr de regreso.

¡Casi lo arruina todo por un degenerado!

¡Pero apenas hubiera terminado la misión le daría su merecido al muy cerdo!

Pasó de largo los gritos del viejo sirviente y alcanzó a su señora excusándose por la tardanza.

La falsa princesa se lavaba las manos y humedecía con absurdo cuidado su rostro, enseguida se revisaba con su espejo de mano si el maquillaje no estaba muy afectado, volvió a meter las manos en el agua limpiándose una suciedad imaginaria.

Tenten se coloró toda en cuanto el degenerado que viera en el patio se integro al grupo con ellos, aún con su sonrisa obscena y relamiéndose los labios, debió conformarse con desviar la mirada y dejar de prestar atención.

—Querida mía ¿Esa florecita es tuya o de tu madre?

—Mía — respondió la princesa con simpleza pasándose la barra de labios para volver a teñirlos de carmín.

— ¿Me aceptarías un collar de jade por ella?

La mujer miró de soslayo con la expresión dura, ofendida a todas luces y Tenten respiró aliviada.

— ¿Acaso te parezco una proxeneta vulgar? — preguntó con saña —A mí no me metas en esos asuntos.

El hombre la miró confuso por unos instantes.

—Es solo una sirvienta, querida mía.

—Y es la mejor manicurista que he encontrado.

—Pero si no te la voy a quitar de por vida, solo expandiré sus talentos.

—Me da igual lo que hagas. Mañana temprano debe lavarme el pelo — dijo finalmente poniéndose de pie —. Estoy muy cansada, espero mañana dejar este lugar — agregó como despedida.

Los dos hombres que estaban ahí sonrieron sin nada de autenticidad mientras se alejaba, Tenten quiso alcanzarla pero el obeso de antes la sujetó por la falda.

— ¿Eres sorda? A ti te necesita hasta mañana.

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No tienes poder ni derecho a retar a nadie, eso es lo más importante, eres una sirvienta, en esa casa todos tienen poder sobre ti, si te piden agua se las das, si te piden que abaniques, lo haces, reaccionas solo un poco como algo que no es una sirvienta y arruinarás una operación de diez meses.

¿Qué podían hacer en diez meses? ¿Para qué tanta preparación?

¿Cómo se preparaba un misión de infiltración?

Ino había hecho una alguna vez, pero aunque había escuchado que eran lentas y demoraban varios días, nunca había escuchado una de diez meses. Tal vez solo querían asustarla….

si te piden agua se las das, si te piden que abaniques, lo haces…

¿Qué papel jugaba realmente ella en todo eso? ¿Protocolo? ¿Todos lo novatos eran marginados a los puestos más absurdos en la misiones? ¿Cuándo entraría ella en acción?

reaccionas solo un poco como algo que no es una sirvienta y arruinarás una operación de diez meses…

¿Por qué habían llevado a una kunoichi de asalto a ese lugar? ¿Por qué a ella?

¿Cuál era el objetivo?

Miraba sin ver, quería ocupar su mente en algo que la alejara del asco que sentía al ver los cuerpos desnudos de sus dos… amos…

¿Y así quedaba? ¿Después qué?

Cerró los ojos aguantando la furia consigo misma ¡Porque ella podía hacer algo! ¡Ella podía poner a esos dos tan magnífica lección que no volverían nunca a ver a una mujer!

Sin embargo, tenía que quedarse quieta, regalada como estaba, resignada y sumisa…

No recordaba ningún otro momento en que quisiera haber querido hacer daño realmente a alguien. Nunca en toda su vida había sentido que empuñaba sus armas para infringirle dolor o la muerte a alguien, ella levantaba el acero siempre con el fin de proteger a alguien, se forjó la idea de ser una kunoichi en base a la leyenda de Tsunade, la mujer que salvó cientos de vidas con su poder y talento. Pero en ese momento, con el rostro encendido y el dolor de la intromisión recorriendo su vientre, apoderándose de su cintura y cada parte de su cuerpo, quiso más que nunca, no ser ella, no estar ahí…

.

—Anoche estableciste contacto con el objetivo, lo tengo confirmado.

Tenten apenas podía poner atención, pasaba el peine por los largos cabellos de su señora deshaciendo nudos inexistentes.

—Soy algo mayor para sus gustos, así que es probable que te requiera en su aposentos nuevamente y… ¿Me estás escuchando? ¡Oye!

Giró violentamente tomando a la chica por los hombros y sacudiéndola un par de veces.

— ¡Reacciona, niña!— la llamó nuevamente, pero los ojos castaños de la joven se llenaron de lágrimas que amenazaban con desbordarse. La puerta de la habitación se abrió y el viejo sirviente entró mirando la escena con desdén.

—Al menos no lo apuñaló — dijo.

.

Paso a paso.

Escalón a escalón.

El camino de todos los días le pareció extraño y lo recorría como si leyera un mapa, llegó a su departamento y se introdujo ahí con gran lentitud, rehusándose a aceptar todo aquello como suyo, parecía como si ya nada ahí le perteneciera, pero al mismo tiempo la necesidad de tener un lugar donde esconderse de su propia cobardía le hizo reconocer que no había otro sitio.

Cayó de rodillas frente a su cama, con ganas de llorar, de gritar, de reclamarse a sí misma por ser tan ingenua de pensar que ser ANBU era ser bueno para patear traseros, por creer que… que las kunoichi podían hacer mucho más que misiones de cama.

¿Esa era la verdad?

Pues sería una verdad que mandaría al diablo.

Con todo lo demás.

Solicitud 012163 DENEGADA


Comentarios y aclaraciones:

Me costó trabajo decidir si Tenten se quedaba o se iba, o en primer lugar qué diablos iba a hacer con ella. Al final, a consejo de El Gran Kaiosama, salió así… quejas, dudas o sugerencias, con él .

¡Gracias por leer!