Solicitud sin folio

Uchiha Sasuke

Registro: 012606

Parpadeó varias veces tratando de habituarse a la luz blanca que estaba sobre su cabeza.

—Me alegra ver que has despertado.

Giró la cabeza hasta donde provenía la voz de aquella mujer. Parpadeo intentando definir mejor su figura, era una anciana vestida con elegancia y porte rígido, no la conocía, no la había visto antes pero supo de inmediato que debía de tratarse de alguien importante puesto que dos ninjas de ANBU que estaban a su espalda, cuidando de ella.

—Esperaba que pudieras decime ¿Qué fue lo que sucedió? — preguntó la mujer.

Un escalofrío le recorrió el cuerpo entero mientras su mente súbitamente era víctima del último recuerdo que tenía antes de que todo se volviera oscuridad. Abrió la boca para decir algo pero no fue capaz de decir ni una sola palabra, solo un balbuceo inentendible.

Quiso bajarse de la camilla pero el estremecimiento de su cuerpo no le permitió ni siquiera lograr eso, cayó de bruces sobre el suelo.

—Por todos los cielos, que alguien lo levante — dijo la mujer.

Uno de los ninjas enmascarados se acercó hasta él levantándolo con cuidado y volviéndolo a poner sobre la cama.

—Yo… yo… yo-no-no.

La anciana solo suspiró y le indicó al otro guardaespaldas que trajera al médico.

—No nos sirve de nada en este estado — dijo al hombre de blanco —; tiene que hacerse cargo de él, en poco tiempo si es posible, este asunto debe esclarecerse cuanto antes.

—Este niño ha tenido una impresión muy fuerte, no es como un hueso roto lo que hay que sanar, honorable consejera.

—Este niño pertenece a una muy poderosa tradición de ninjas, se repondrá pronto, ese es tu único trabajo a partir de ahora.

—Será como usted ordene.

El médico hizo una reverencia y se encaminó hasta su pequeño paciente que no dejaba de temblar y sollozar. Pasó su mano por su cabeza dejando fluir una pequeña cantidad de chakra que lo tranquilizó hasta dejarle dormido.

—Le llamaré en cuanto esté en condiciones de hablar.

—Así lo espero.

La anciana y sus escoltas salieron de la habitación.

—Tranquilo, Sasuke-kun. Veré qué hacer para ayudarte.

.

—Tarde o temprano tengo que encenderla; no puedes vivir en la oscuridad por siempre.

—N-no.

—No uses monosílabos, Sasuke-kun.

—No-no-q-qui-e quie-ro…

—Está bien ¿Qué quieres hacer hoy?

—Na-na

Suspiró con frustración, su mente tenía las palabras pero su boca simplemente no era capaz de pronunciarlas adecuadamente. La sensación de ira crecía en su interior, tanto como el desprecio por sí mismo ante su debilidad.

"¡No quiero hacer nada! ¡Déjame solo!", eso era lo que quería decir, pero nuevamente terminaba por quedarse callado.

—Sasuke-kun, tengo algo muy importante que decirte… no es fácil, y no importa cuántas veces trate de explicarles a esas personas que no es justo, ellos quieren…

Fue turno del médico para suspirar.

—Quieren que les digas qué pasó esa noche en el barrio Uchiha.

De nuevo el estremecimiento y horror tan profundo que lo podía sentir como un abrazo helado. Cerró los ojos y sacudió la cabeza.

— ¡No!

El hombre lo detuvo por los hombros puesto que pensaba correr de regreso a la camilla.

— ¡Por favor, escúchame!

Pero no quiso hacerlo, consiguió escapar del hombre para llegar a la seguridad bajo las sábanas.

.

— ¿Puedes darme los nombres de los honorables maestros Hokage, Sasuke-kun?

—Shodai Hokage Hashirama Senju. Nidaime Hokage Tobirama Senju, Sandaime Hokage Hiruzen Sarutobi, Yondaime Hokage Minato Namikaze.

—Excelente ¿Probamos unos ejercicios de matemáticas?

Asintió quedamente y tomó el cuaderno que estaba a su lado en la mesa que ocupaban ambos, frente a frente, cada tarde desde hacía casi un año. El médico le miró con cierto aire de satisfacción, realmente había pensado que nunca podría recuperarse de lo que había visto esa noche, sin embargo, en poco tiempo había conseguido recuperar el dominio pleno de su cuerpo y emociones.

—Ya no podemos seguir evitando el tema. Nadie cree que de verdad no recuerdes nada — dijo en voz baja mirándolo resolver los problemas. Vio que el lápiz se detuvo, pero no levantó la mirada.

—Lo sé.

— ¿Entonces?

— ¿Lo quieren por escrito?

—Sería bueno, sí.

Resopló dejando el cuadernillo de lado y tomó una de las hojas del escritorio empezando a escribir.

— ¿Volveré a la academia? — preguntó continuando su labor.

—No lo sé.

—Toda mi familia ha sido de ninjas.

—Entonces, tal vez si ¿Tú quieres regresar?

Se encogió de hombros.

—Tendré listo esto por la noche.

—Te dejaré entonces.

.

Consideraremos su utilidad en ANBU, a futuro, cuando sus habilidades sean pulidas en la academia.

Miró al muchacho terminar de guardar sus escasas pertenencias, finalmente le habían dado el alta y era libre de dejar el hospital. Apretó los puños con la furia que le había quedado tras su reunión con el consejo y el Hokage, nunca antes en toda su vida había sentido tanta frialdad al momento de decidir sobre la vida de alguien que ya había sufrido tanto.

—Sasuke-kun.

Él miró sobre su hombro invitándole a continuar.

—No podemos volver a vernos — dijo sin dejar de tensar sus puños —; a partir de ahora te quedarás solo en un departamento cerca del centro. Todas las finanzas de tu familia están en orden, y eres el único beneficiario, así que tienes a tu disposición una cuenta suficiente como para que no tengas problemas económicos hasta que empieces a trabajar.

Le extendió una chequera de cuero nueva, la que le habían entregado sus superiores en aquella última reunión exigiéndole que cortara todo lazo con el niño.

Sintió el impulso de negarse en rotundo y llevarse a Sasuke a su casa, pero no había manera real de oponerse, tan simple como que si decidía hacer eso, ni siquiera habría terminado de girar la cerradura de la puerta principal cuando un escuadrón se llevaría al niño y le entregarían un pergamino con su finiquito, si es que no tenían a bien enviarle a una misión de varios meses en el fin del mundo.

—De cualquier forma, si tienes algún problema siempre puedes acudir al Hokage.

Le vio agachar la cabeza aferrándose a su mochila.

—Entiendo.

— ¿De verdad quieres regresar a la academia?

—Sí… es algo que tengo que hacer.

— ¿Y luego qué harás?

—Quiero buscar a Itachi…

—No sé si sea buena idea, Sasuke-kun, te arrebatará los ojos.

—No lo hará. He leído sobre eso, efectivamente hay daño, pero es paulatino, pasarán muchos años, quizás… quizás el tiempo suficiente para que lo encuentre y…

Giró despacio debiendo levantar el rostro para mirarle a la cara. Aún tenía el tamaño de un niño, pequeño y delgado, tímido en cierta manera. Sin embargo, al ver sus ojos era posible encontrarse con algo más grande, más duro, aquello que no lo había matado de dolor la noche en que perdió a sus padres, lo había vuelto fuerte. No obstante, seguía sin saber si esa fortaleza era buena o no.

— ¿Qué ganas indagando en el pasado, Sasuke-kun? — preguntó con aire cansado.

—Hay algo que no puede ser verdad… ¿No es tan raro? Cada que lo pienso, estoy más seguro de que la persona que vi esa noche, no era mi hermano. No era él.

El médico suspiró ¿Cómo explicar lo inexplicable? Tal vez, mientras él empezara a recorrer el camino ninja vería con sus propios ojos ese horror que había bajo las bandas, siempre heroicas, siempre en nombre de la justicia pero que se llevaban tantas vidas por delante. Entonces sabría que el Itachi que él creía recordar, era la ilusión, y el monstruo que le abandonó la noche de la masacre, era el verdadero, lo que había quedado después de obligarle a unirse a la batalla siendo tan joven…

—Suerte, Sasuke-kun.

—Estaré bien.

.

El departamento era amplio y estaba completamente amueblado con todo lo que cualquier persona podía necesitar. Estaba limpio, nuevo, pero con el aire de abandono de cualquier lugar en el que nadie vivía.

Cerró la puerta a su espalda examinando el lugar. Era pequeño comparado con la casa de sus padres, pero más amplio que la habitación que ocupaba en el hospital.

Había tenido la idea de prescindir de ese lugar y regresar al barrio donde los Uchiha habían vivido por generaciones, pero tan solo mirando desde la entrada, donde solía estar la tienda de su tía Uruchi, fue consiente de que no eran más que un par de casuchas abandonadas, enmohecidas y a punto de derrumbarse.

—Algún día regresaré, y todo esto será como antes. Lo prometo.

Se inclinó ante el barrio, ante sus parientes y ancestros y fue a la dirección que le habían dado como su nuevo domicilio.

Se subió a la cama, era extraño sentir un colchón de nuevo con sábanas de algodón después de haber pasado tanto tiempo en una camilla de hospital con sábanas quirúrgicas. Se dejó caer haciéndose un ovillo. Esta acostumbrado a estar solo, nunca tuvo visitas en el hospital, nadie más que el médico que lo visitaba para hacer las pruebas y ejercicios y ahora simplemente le había botado con su chequera nueva y las llaves de un departamento.

Sintió que se estaba quedando dormido, lo que era extraño considerando que era temprano y no podía quejarse de haber hecho trabajo de mudanza. Antes de darse cuenta, estaba completamente sumido en un sueño profundo.

Dos ninjas enmascarados se acercaron luego de haber permanecido ocultos en la habitación aguardando por la llegada del nuevo ocupante del lugar. No era sorpresa que no los hubiese detectado, aún era demasiado joven, sin entrenamiento formal por mucho que hubiese aprendido de su familia desde pequeño.

— ¿Es realmente necesario? — preguntó uno.

— Koharu Utatane-sama dijo que era peligroso que desconfiara de la versión oficial.

—Cualquiera que haya conocido a Itachi, dudaría de la versión oficial.

—No en voz alta porque son prudentes. Prudencia y niños son dos palabras incompatibles.

El ANBU solo movió la cabeza de un lado a otro y empezó a realizar sellos, después puso los dedos sobre la frente del niño, por un instante pareció despertar abriendo los ojos, pero el aire ausente, la expresión relajada y la inmovilidad contrariaban la idea.

—Sus recuerdos con Itachi son muy fuertes. Es un vínculo poderoso.

.

Sasuke abrió los ojos sintiéndose más cansado que cuando se acostó. Tenía un ligereo mareo, una sensación de nauseas y de que todo a su alrededor daba vueltas.

Se encaminó a la cocina para beber un vaso con agua, y atribuyó el malestar a que no había comido nada desde muy temprano, y el sol de la tarde se ocultaba en el horizonte. Abrió el refrigerador, quien fuera que se había tomado las molestias de acondicionar el lugar, también había hecho la compra, así que no solo encontró agua fría, sino varias cosas más.

Encontró algunos botes ya preparados, tomó uno, quitó la tapa y lo olió pero no pudo saber lo que era, así que metió un dedo y se lo llevó a la boca. Lo paladeó unos instantes, era una natilla de vainilla, el sabor dulzón llenó su boca dejándole una sensación extraña ¡Hacía tanto tiempo que no comía nada dulce!

Cerró la puerta y tomó una cuchara.

Cuando terminó, la sensación extraña en su boca no se había calmado, por el contrario, se había agitado con violencia haciéndolo salivar casi exageradamente, para cuando supo lo que eso significaba, ya era demasiado tarde, había vomitado sobre el piso de la cocina.

Alcanzó un paño y se limpió la boca sin entender muy bien lo que sucedía.

"Tal vez está pasado" pensó.

Volvió a abrir la puerta de la nevera y sacó toda la comida metiéndolo en una bolsa de basura.

Bajó hasta el contenedor que había visto al costado del edificio, tuvo que arrojar la bolsa con fuerza porque no alcanzaba el tope y cuando escuchó que legaba al fondo, miró a ambos lados, pensando en si debía buscar un lugar para comer o hacer las compras, de cualquier forma tenía hacer eso último porque a la mañana siguiente tendría el mismo problema sobre la comida.

Encontró un local no muy lejos de ahí, lo recordaba porque alguna vez su madre, volviendo de alguna de las rarísimas misiones que le eran asignadas y no tenía tiempo para preparar la cena, compraba todo para llevar ahí.

Cenó arroz con verduras y pollo con ensalada, al terminar sacó la chequera y miró con detenimiento los campos que debía rellenar. Lo hizo con cuidado, con la letra más legible que un niño de su edad podía hacer, entregó el papel al dueño del local y decidió que nunca volvería a entrar ahí. No soportaba la manera en la que el hombre lo miraba, casi con lástima, pero al mismo tiempo como si fuera un desconocido pese a todas las veces que antes estuvo ahí.

Presurosamente fue al supermercado, tomo lo creyó indispensable, se acomodó las bolsas y fue de regreso al edificio con la facilidad de quien ha visitado el lugar muchas veces.

"Mira, es el niño Uchiha"

Sus dientes rechinaron con tal fuerza que fue posible escucharlo el todo el piso. Antes de darse cuenta, estaba llorando. Había creído que no le quedaban más lágrimas, pero ahí estaba como un pequeño niño desamparado, se limpió la nariz y levantó el rostro hacia el techo.

— ¿Por qué? — sollozó.

Por que Itachi quería poder.

—Él no… siempre dijo que el poder no lo era todo…

Solo un pretexto para no hacerte sentir mal por ser débil…

—No…

Se llevó las manos a los costados de su cabeza, como si tratara de acallar esa voz, pese a que sabía que estaba en su mente. Sintió que estaba temblando y abrazó sus piernas para recargar la cabeza en sus rodillas.

No tenía por qué ser así.

—No, no tenía que serlo…

Ahora estás solo.

—Mamá… papá…

Todo por culpa de Itachi.

Itachi arruinó todo.

Mientras Itachi viva, la memoria del clan Uchiha quedará manchada…

Itachi debe de morir, debe de pagar por toda la sangre que derramó…

—No puedo…

¿Quién más si no?

.

—Voy a reconstruir mi clan, y me desharé de cierta persona.

— ¿Esas fueron sus palabras exactas?

—Sí, Koharu-sama.

—Informaré al resto del consejo, ha sido muy satisfactorio su trabajo — dijo la anciana.

—Koharu -sama, hay algo más.

—Adelante.

—Kakashi Hatake nos descubrió mientras escuchábamos la reunión con su equipo de Genin. Dijo que, ya que Sasuke Uchiha era formalmente su aprendiz, no quería que estuviésemos cerca, de lo contrario…

— ¿Los amenazó?

El enmascarado se encogió de hombros.

—Dijo que nos obligaría a pagar las cenas.

La anciana resopló haciendo un gesto arisco.

—Lo hablaré con el honorable maestro Hokage.

.

—Creí haberte dicho que no influyeras al muchacho.

El humo de la pipa se elevaba hasta el techo formando una nube que se dispersaba con el viento que entraba por la ventana.

—El muchacho aún amaba a su hermano ¿No era eso peligroso? ¿Y se hubiera aliado a él? ¿Y si Itachi le contaba la verdad?

El anciano Hokage movió la cabeza de un lado a otro.

—Itachi hizo un juramento, y lo va a cumplir hasta las últimas consecuencias.

—Y nosotros deberíamos hacerlo también ¿No es que nos íbamos a asegurar de que Sasuke le matara para que regresara a la aldea con todos los honores? Sasuke no iba a matarlo, iba a buscar respuestas.

—Has llegado demasiado lejos, pero ahora es responsabilidad de Kakashi.

—He cuidado de ese niño para que se vuelva un ninja ejemplar — replicó la mujer —; definitivamente no puedes decir eso del niño que te correspondía cuidar a ti.

Hiruzen la miró sombríamente desde su lugar, ocultando parcialmente su rostro por el sombrero propio de su cargo.

—Naruto es un buen muchacho.

— ¡Es un vándalo! Entrenar a alguien tan poderoso fue irresponsable.

—No hacerlo habría sido peor.

—Por favor — interrumpió un hombre mayor que había permanecido en silencio —Naruto no es el tema de hoy, es Sasuke, ya ha tomado la decisión de matar a su hermano y lo importante es que mantenga esa determinación.

—Es verdad. Debería ser tiempo de plantear su candidatura para ANBU.

—Esa es una decisión que concierne exclusivamente a mi, el Hokage, y no voy a presentar su candidatura.

— ¿Y piensas que aquél niño problemático y esa kunoichi sin talento van a conseguir rastrear y matar al ninja más poderoso que Konoha ha visto en generaciones?

El Hokage volvió a mirar con recelo a la anciana.

—Necesita un equipo de élite, debe volverse un respetado capitán, tener todos los honores, alguien en quien la gente pueda confiar de modo que no se vuelva a repetir el mismo error que se cometió con sus ancestros para que, por fin, el clan Uchiha realmente sea parte de Konoha ¿No estás de acuerdo? ¿No es esa la promesa que se le hizo a Uchiha Itachi a cambio de su sacrificio?

—… Sí… lo es.

—Entonces deberá unirse a ANBU, tiene las competencias adecuadas, aprende demasiado rápido, en poco tiempo habrá superado a sus compañeros y necesitará más.

—Kakashi se encargará de entrenarlo, él decidirá cuando esté listo.

—Estás cometiendo un error, Hiruzen.

.

Los dos ancianos estaban uno al lado del otro esperando la llegada de la quinta maestra Hokage.

—De todo lo que podía suceder con ese chico, esto es definitivamente lo peor.

—Ya se envió un grupo de rescate.

— ¿Rescate? — preguntó con desdén la anciana consejera —Si alguien se va por voluntad no hay manera de que se considere un rescate como término apropiado. Ese muchacho no va a volver. ¿Quién va a enseñarle mejor que Orochimaru? Nadie aquí podría. Se ha convertido inevitablemente en todo lo que no queríamos que fuera. Hemos faltado a nuestra promesa…

—No quiero señalar lo evidente, pero fuiste tú quien le metió la idea en la cabeza de matar a Itachi.

Se hizo el silencio entre ambos por algunos minutos.

—No entiendo, era el plan perfecto. Un shinobi no debería dejarse llevar por sus emociones. Ha puesto en peligro todo aquello por lo que muchos han caído, incluso su hermano.

La puerta se abrió y la joven Shizune anunció la llegada de la quinta maestra Hokage.

— ¿De quién es realmente el fracaso, Koharu? ¿De ese muchacho, o de nosotros? — preguntó el hombre en un susurro.

Solicitud PENDIENTE


Comentarios y aclaraciones:

Uno de los argumentos bajo los cuales Sasuke nunca ha sido mi personaje favorito, es que no le dio el beneficio de la duda a ese hermano afectuoso y tranquilo que era… Konoha fue capaz de masacrar un clan completo, niños y viejos incluidos, de entregar a Hizashi Hyūga que era completamente inocente, para ser sacrificado por culpa de su ineficiente sistema de seguridad, ¿Y la humillación de Sakumo Hatake que lo llevó a su suicidio? Por no hablar de otras masacres de relleno… definitivamente creo que serían capaces de todo para cumplir el objetivo.

¡Gracias por leer!