Solicitud 012200
Uzumaki Naruto
Registro: 012607
Tsunade miraba a Kakashi intentar rascarse cabeza sin quitarse el sombrero. Era tan extraño estar en la silla de vistas y no en el asiento principal, pero comprendía el motivo por el que la habían llamado, por el que estaba ahí en esa oficina rodeada por una docena de ANBU, mirándose unos a los otros y resistiéndose a prestar atención al pergamino sobre el escritorio.
—Naruto será Hokage — dijo Kakashi como si fuese el argumento principal para que los presentes aceptaran la realidad.
La rubia kunoichi levantó la mirada tratando de descifrar algo en la expresión natural del ninja bajo la máscara. No creía que estuviera sonriendo, disfrutando del estado confuso y casi horrorizado de cada una de las personas a las que había llamado, ni siquiera él sería hilarante en ese momento en que se decidía seguir adelante con un hecho que había estado postergándose más de lo necesario.
Naruto era el último de los llamados "Once de Konoha" que recibiría su pergamino para presentar una misión de prueba de ingreso para ANBU.
No hubo respuesta, no la esperaba, así que Kakashi procedió a hacer sellos y súbitamente el pergamino desapareció dejando solo una nube de humo sobre la madera.
Tsunade sintió que dejaron de respirar, incluso ella. Todos sabían lo que se avecinaba, todos estaban preparados y varios equipos estaban en sus posiciones a la espera de realizar una estrategia de contención.
La presencia de Gaara y Killer B usando trajes negros y máscaras le parecía innecesaria, sobre todo considerando lo mucho que Naruto había crecido en los últimos años. Él había madurado a pasos agigantados, tal como sucedía con los que vivían una guerra, sin importar el resultado final.
Sabía que Shikamaru, Ino, Chōji, Kiba y Shino estaban ahí.
Incluso Sasuke aguardaba indicaciones para intervenir, si bien no formaba parte de la unidad y ni siquiera se consideraba a sí mismo un activo de Konoha, porque desde que tenía trece años no había vuelto a usar la banda ninja.
"Es una exageración" había dicho cuando su antiguo maestro le explicó el motivo por el que le necesitaba, "Naruto no es tan imbécil, sabe que debajo de todo hay un mar de mierda".
Pero ella estaba segura de que, porque lo sabía, estaba completamente decidido a enfrentarlo y cambiarlo, desaparecer todo el viejo sistema en su totalidad. Durante todos los años que ella sostuvo el cargo de Hokage, también lo intentó, pero falló ¿Acaso Naruto tendría mejores oportunidades?
Eso se podría determinar en ese momento.
La puerta de la habitación se abrió y Naruto entró sin anunciarse. El chico miró a los presentes con el ceño fruncido, quizás no reconocía a nadie más allá del Hokage y a ella. Estando en modo sabio nadie podía esconderse de él, pero en esos momentos parecía un poco intrigado por la concurrencia que mantenía sus presencias celosamente ocultas, incluso Chōji usaba su forma delgada para confundirse con el resto.
—Partiremos ahora mismo — dijo Kakashi. Naruto asintió sin pronunciar palabra.
No había objetivo real en seguir el protocolo de exámenes médicos y grupos pequeños en misiones controladas, ni siquiera le ofrecieron un uniforme. El único sentimiento que todos compartían, era el de terminar con eso lo más pronto posible.
Movida por una fuerza más allá de su voluntad, fue la primera en caminar hacia la puerta seguida por todos los demás, incluso Kakashi.
No era la primera vez que un Hokage acompañaba a un aspirante a una misión. El segundo Hokage había acompañado al tercero, el tercero al cuarto y el cuarto al sexto. Era como una forma de comprobar la fortaleza de su sucesor, una fortaleza que no se podía adquirir con ningún entrenamiento.
Solo ella había sido un caso especial, porque fue ANBU mucho tiempo antes de que siquiera su nombre se figurara como una posibilidad para el cargo, y cuando se le propuso suceder al tercero, ni siquiera fue una primera opción. La mayoría daba por hecho que el cuarto no moriría joven y que él pasaría el cargo a Kakashi, y este a su vez, a un alumno suyo.
El aire de la calle era frío y húmedo, la lluvia había terminado hacía poco dejando solo el rastro de su presencia, estaba oscuro, aunque pocas veces partían misiones ANBU en el día. Respiró profundamente, serenándose para lo que venía.
El no tan pequeño grupo fue detrás de ella en camino al hospital, en aquél lugar le esperaban ordenadamente varios médicos de rostros imperturbables.
Tsunade carraspeó, se giró para quedar de frente a la compañía con la que había partido desde la torre del Hokage e intentó poner la misma expresión dura con la que recibía a cada grupo de aprendices de médico que llegaba al hospital por primera vez.
—Durante los últimos años se han realizado avances significativos en el tratamiento de pacientes con enfermedades contagiosas. Konoha siempre se ha caracterizado por tener los avances médicos más importantes, sin embargo, estos avances se enfocaron principalmente en cirugía, traumatismo y toxicología, en claro reflejo de las necesidades bélicas. No obstante, después de la cuarta guerra ninja, se han encaminado los esfuerzos para atender un mayor número de necesidades, especialmente en prevención y tratamiento de enfermedades que antes no se consideraban como prioritarias pero, han disminuido la calidad de vida no solo de los habitantes de Konoha, sino de todo el país.
Tsunade miró a Naruto, vio un atisbo de sonrisa, era el mismo gesto que hacían los señores feudales cuando les explicaba lo mismo con el objetivo de obligarlos a que invirtieran más recursos en el área de investigación y salud. Consiguió la fuerza suficiente para mantenerse firme y sostener la mirada azul del muchacho.
—Cada año recibimos un grupo, aproximadamente, de cincuenta médicos de otras aldeas para que reciban entrenamiento en nuevos procedimientos y tecnologías, además, cada semestre se envían brigadas de salud a zonas poco favorecidas.
Se giró nuevamente e hizo un gesto a los médicos que se movieron para indicar el camino por un ala nueva del hospital, inaugurada hacía no mucho. Uno de ellos se adelanto y señaló una de las ventanas que dejaban ver una sala en la que había varias personas recostadas, enlazó las manos a la espalda y miró al grupo con toda serenidad.
—Nos complace informar, Honorable Maestro Hokage, honorable Tsunade-sama, y distinguidos invitados, que los pacientes que se encuentran en esta habitación, son las últimas personas detectadas con la versión Variola major de viruela, en todo el País del Fuego. De acuerdo con el programa de erradicación de la viruela, se considera que con las campañas planificadas, la versión Variola minor será erradicada en otros cinco años.
Naruto miró a su antiguo maestro, este solo asintió pero no había indicio alguno de que se encontrara especialmente entusiasta por las noticias.
A medida que avanzaban, cada uno de los médicos se apostaba frente a alguna habitación. Se dieron explicaciones sobre malaria, tifus, tuberculosis, fiebre tifoidea, fiebre amarilla y hepatitis infecciosa, incluso algunas cosas que antes no se consideraban enfermedades. Y en todos los casos, Kakashi solo asentía, y Naruto se mostraba cada vez más reservado.
Un par de horas después dejaron el hospital, y la marcha se volvió forzada a través del bosque por un camino que el joven rubio no reconoció. No se correspondía con ninguna de las rutas hacia algún pueblo y el follaje cada vez más denso pronto los obligó a dejar las copas para ir sobre tierra, evadiendo arbustos y rocas. Tsunade miró por encima de su hombro, el ceño fruncido de Naruto era la más evidente señal de que sospechaba a dónde se dirigían.
Una estructura camuflada pronto apareció, pero solo fue visible porque las luces exteriores estaban encendidas, si no fuera por eso, difícilmente la habrían encontrado.
Naruto se detuvo abruptamente mientras que el resto llegaba a la puerta de acceso.
— ¿Qué sucede, Naruto-kun?
La respiración del muchacho se volvió pesada, casi como un resoplido furioso al escuchar aquella voz aterciopelada, como un siseo de la serpiente que era.
— ¿Qué hace él aquí? — preguntó apretando los dientes.
Kakashi se acomodó la capa y el sombrero porque se había movido durante el viaje.
—Orochimaru es el responsable de la unidad de investigación.
El hombre sonrió, pero nadie se atrevió a devolverle el gesto, algo a lo que ya estaba acostumbrado pero no le importaba en absoluto.
— ¿Iniciamos ya, o debemos esperar alguna sutileza?
Tsunade lo miró entornando los ojos, amenazándolo sin palabras. Orochimaru no se amedrentó, solo mantuvo la mirada en aquella persona que visitaba su laboratorio por primera vez.
—Vamos — dijo Kakashi.
Naruto resopló, pero caminó detrás de su maestro.
—Veamos ¿Empezamos con tifus, que son los mejores resultados, o desean algo menos impactante? Porque el tifus no es especialmente…
De nuevo, Tsunade lo miró con rabia, él conocía el programa de esa noche desde hacia semanas, desde que Kakashi había tomado la decisión de asignarle esa misión específicamente a quien sería el próximo Hokage, pero él se encontraba especialmente divertido tentando el límite de su paciencia.
—Bien, empezaremos con tifus entonces.
Aquél lugar no difería demasiado de todas las guaridas que había visitado, solo había una diferencia sustancial entre todas esas que ya había visto, y esta: no estaba vacía.
Por el pasillo se escuchaban gemidos lastimeros y muy a lo lejos, gritos, o tal vez aullidos.
Sintió que todo su cuerpo se estremecía, apretó los puños con tal fuerza que creyó que una de sus manos sangraba y la otra crujía mas fuerte que todo el ruido de lo que claramente eran prisioneros.
—Amachi-kun ha hecho un excelente trabajo con los antibióticos ¿No les parece? ¿Ya se mandaron a Suna?
Naruto miró a Kakashi, este asintió.
—Esta mañana partió a brigada— dijo en voz queda, como si no quisiera realmente responder, pero no había motivos reales para ignorarlo, solo quizás esa falta de tacto con el ruido de fondo. Naruto, por su parte, se llevó una mano al mentón, había algo en lo que acababa de decir el hombre que obligó a su mente a ir más rápido, tanto como su respiración.
Podía ver a algunos atados a la camillas, inmóviles o delirando, aún manteniendo sus formas humanas o con protuberancias anormales creciendo de formas imposibles.
—Hay algunas pruebas que son fáciles, bastan una docena de sujetos, como las de hipotermia. Pero hay otras que son un verdadero dolor de cabeza.
Naruto carraspeó.
—Me parece que tu dolor de cabeza es una estupidez comparada con…
No terminó la idea, Orochimaru había girado el rostro pero ya no había sonrisa ni ninguna otra expresión, solo estaba esa cara blanca de finas y perfectas facciones con sus ojos dorados que poseían el mismo poder que el de los animales con los que tenía contrato.
Naruto nunca se había considerado especialmente listo. Si bien se molestaba, como cualquier otra persona, cuando lo llamaban "idiota", si se comparaba con Sakura o Shikamaru, incluso ese hombre frente a él, realmente era consiente de que sus pensamientos iban más lento, tanto que se avergonzaba, que se llenaba de frustración y le quedaba más claro que nunca el motivo por el que Kakashi no dejaba el puesto aunque cada que podía se quejaba de lo mucho que no quería estar bajo el sombrero. Abrió la boca y escuchó su propia voz, ronca, casi como un gruñido.
— ¿Ese Amachi, es el ninja médico de las Islas del País de los Océanos? ¿El que experimentó con Isarabi-chan?
Esperaba que Orochimaru respondiera de forma jactanciosa, pero fue Kakashi quien, dando un paso hacia él, le tomó por el hombro.
—Amachi es uno de los mejores investigadores…
Naruto se apartó del agarre con furia.
— ¡Lo traje aquí como un criminal! ¡Fue juzgado y condenado como uno!
Su voz hizo eco en todo el pasillo al mismo tiempo el cuerpo de toda la comitiva ANBU se tensó.
—Lo sé.
— ¡¿Entonces por qué mierda está libre y trabajando?!
—Naruto…
— ¡Hay muchos médicos que seguramente son igual de buenos y no están locos! ¿Qué hay de Sakura-chan? ¡Ella es la mejor médico del mundo y no tendría que hacer estas cosas!
Giró violentamente para ver a Tsunade, acusándola con la mirada.
—Sakura no hace investigación— fue todo lo que dijo, pero no agachó la mirada. Naruto bufó.
— ¿Fuiste tú quién lo soltó? — preguntó a Kakashi acusándolo con el dedo.
—No, yo lo hice — se apresuró a responder Tsunade recuperando la atención del muchacho —Creí que ya lo había explicado — continuó diciendo —. Antes de la Gran Alianza Shinobi, solo desarrollamos técnicas y procedimientos que facilitaran la supervivencia militar, que permitieran la recuperación de las heridas de nuestros ninjas por más severas que fueran, sabemos contrarrestar venenos, restaurar chakra pero… no hicimos nada más para aliviar el dolor y la enfermedad del resto.
— ¡Nada justifica esto! — gritó Naruto — ¡Lo que le hacen a estas personas es inaceptable!
Golpeó el muro que estaba a su lado con tal fuerza que trozos de piedra cayeron.
—La paz no es firmar un tratado con cinco personas — dijo Kakashi levantando la voz por primera vez — ¿Tienes idea de por qué empieza una guerra en primer lugar?
— ¡Por qué la gente con algo de poder quiere imponerse! ¡Por qué cree que su modo es el mejor para hacer las cosas!
—Que curioso — interrumpió Orochimaru —. Había escuchado que Naruto-kun era un mal estudiante, pero no creí que fallara en lo básico.
Tsunade gruñó, pero el hombre la ignoró.
—Naruto-kun, no vayamos tan lejos ¿Sabes porqué motivo Itachi-kun decidió que su familia debía de morir?
Naruto lo miró con fiereza.
— ¡Todo fue una manipulación!
—Los Uchiha fueron marginados, despojados de sus propiedades y obligados a vivir en un barrio apartado. Les fue negado el derecho a emplearse libremente, ni siquiera les fue permitido el honor de mantenerse en la fuerza militar, fueron reducidos a un grupo de policías que se hacían cargo de someter maridos violentos y borrachos. Un día se cansaron de eso.
La respiración del rubio se volvió más agitada.
—Naruto-kun ¿Por qué motivo Suna atacó Konoha durante tu primer examen de asenso a Chūnin?
— ¿De verdad me crees tan estúpido? — La voz de Naruto iba en aumento — ¡Tú asesinaste al cuarto Kazekage y eras el puto kage de Otogakure!
El hombre asintió.
—Es verdad. Yo fui el líder de la aldea oculta del sonido que formé con algunos clanes expulsados de otras aldeas, campesinos cansados de ver que solo por no tener la fuerza o el dinero, eran pisoteados por otros. Pero cuando asesiné al cuarto Kazekage, él ya había organizado a sus ninjas para la invasión, solo me aseguré de que, después de hacer caer a Konoha, no intentara deshacerse de sus aliados del sonido, pero ¿Por qué aceptar atacar a otra aldea? ¿Por qué el Kazekage quería poder?
—Ese hombre solo pensaba en el poder… lo que hizo con Gaara y su madre es prueba de ello…
—Para cuando yo llegué a Suna, más de la mitad de su población estaba enferma de algo. La comida y el agua se destinaba solo a los miembros más fuertes de la aldea para que pudiesen seguir trabajando. Se dejaba morir a los viejos y enfermos, los niños después de clases iban a trabajar a una mina de oro cada vez más estéril, las mujeres se iban a otras ciudades a trabajar en prostíbulos porque no encontraban otro trabajo.
Naruto bajó la mirada pero no aflojó la fuerza de su puño.
— ¿Cuál es el deber de un Hokage, Naruto-kun?
—… Su aldea… — susurró el muchacho — ¡Pero ahora las cosas son diferentes!
Tsunade se sobresaltó, Naruto había gritado de nuevo pero su voz no tenía rastro del enfado original, ni siquiera sonaba firme, por primera vez en la noche temió que haber decidido llevarlo a ese lugar era un error.
—Ahora mismo, si Suna pasara por una situación similar, no dudarías en enviar toda ayuda ¿No?
— ¡Todas las aldeas hicimos esa promesa!
— ¿Cinco aldeas son tu noción de lo que se necesita para la paz? ¿Sabías que ocho aldeas se encuentran totalmente exterminadas por un brote de tifus? Los vecinos estaban eufóricos, acudieron en masa a la capital para exigir al señor feudal que detuviera la enfermedad, quemaron algunos edificios, golpearon a varios guardias que intentaron controlarlos…
El chico lo miró con el semblante endurecido, pero sus ojos azules estaban cada vez más cristalinos. Un alarido largo rompió el silencio.
Aún sin usar alguna de sus habilidades de percepción, el dolor y el miedo lo habían sobrecogido como una poderosa ráfaga. En su mente podía imaginar los ojos desorbitados de todos los que estuvieron ahí, en la oscuridad, esperando una pequeña oportunidad para escapar o solo deseando la muerte al volverse cualquier cosa menos humanos.
—No pretendas venderme la idea de que el fin justifica los medios.
Orochimaru camino hacia él, dejando detrás de si a Kakashi y Tsunade que habían aceptado dejarle seguir, Naruto les dedicó solo una rápida mirada pensando que tal vez eso solo era una parte del espectáculo montado.
—Bien, estamos en una nueva era, tú lo has dicho, así que no hay necesidad de ponernos violentos, podemos dialogarlo — llevó su mano hasta e rostro del chico e intentó pasarla por su mejilla pero él se alejó sin dejar de mirarlo — ¿Qué sugieres, Naruto-kun?
—Debe haber otra manera, no deberían usarse personas…
— ¿No deberíamos usar personas?
—No.
—Bien… tengo que explicarte algo sobre el proceso de investigación, y es el proceso de pruebas ¿Qué pasa si enviamos un lote de vacunas no probado? ¿Cómo sabemos que funcionará correctamente en todas las personas?
—Debe haber otra manera de hacer pruebas…
— ¿Quieres que lo hablemos con Enma Enkōō? La última vez que usé un mono para pruebas, casi me mata, no es una criatura razonable, no entiende del progreso, pero quizás Gamabunta nos deje jugar con algún sapo mal portado ¿No crees?
Naruto sintió que sobre su hombro caía algo, miró y eran fragmentos de roca, en ese momento fue consiente de que estaba contra la pared, que había llegado hasta ahí en su intento de alejarse de Orochimaru y este ahora se encontraba más cerca que nunca. Sintió su fría y delgada mano en su mentón y guiado por ella regresó la vista al frente, directo a los ojos dorados de la serpiente.
—No te mortifiques. No tienes que decidir ahora, Naruto-kun.
Diciendo eso se alejó silenciosamente, regresando al lado de Tsunade, detrás de Kakashi.
— ¿Qué mierda hago aquí? — peguntó finalmente.
—Ocuparás el cargo de Séptimo Maestro Hokage, pero antes de ello, quiero asignarte algunas misiones como parte de ANBU. Todos los Hokage han servido en el cuerpo.
Naruto lo miró con una expresión confusa, como si se resistiera a creer lo que estaba escuchando. Su antiguo maestro levanto una mano y uno de los ninjas enmascarados se acercó hasta el rubio, llevaba en brazos el uniforme negro, con su armadura y la máscara. Los miró como si fueran objetos desconocidos que pudiesen cobrar vida para atacarlo.
Parpadeó con lentitud y volvió a mirar a su maestro.
La velocidad de sus pensamientos era ya vertiginosa, pensaba en Isarabi y el dolor de saber que era un monstruo, en la forma en la que Anko se perdía en sus pensamientos por todo el dolor que Orochimaru había causado, después iba a la visita al hospital y esos médicos con sus bonitas palabras que hinchaban de orgullo su pecho al decirlas. De pronto, entre todo el torbellino de imágenes, una sola idea apareció con tal claridad e intensidad que fue como un golpe en la cara.
Acababa de comprender lo que hacía en ese lugar.
—Naruto — dijo Kakashi —. Quiero que te hagas cargo de la selección de sujetos de prueba para esta unidad de investigación.
Todo se detuvo: sus pensamientos, el pitido de las máquinas a su alrededor, los gritos lejanos, su respiración.
Todos sabían que si se lo proponía, Naruto haría volar todo el lugar sin que alguien pudiese detenerlo. El rubio miraba al ninja que le ofrecía el uniforme, entonces el ninja levantó su máscara y estrechó su mano.
—Si algo puede cambiarse, yo sé que lo harás cambiar.
El rubio lo miró, conocía esa voz, y su rostro, pero no pudo decir su nombre en voz alta.
—Puedes negarte, eso no cambiará el hecho de que serás el próximo Hokage— dijo Kakashi.
Naruto miró a todos, como si de pronto se hubieran quitado las máscaras y los reconoció, aunque seguían ocultos en sus imágenes animales, vestidos de negro y cobijados en las sombras del lugar.
¿Para qué era la máscara? ¿Para esconderse de la vergüenza que suponían las misiones? ¿Para protegerse de sus enemigos?
Se solía decir con cierta frecuencia que los ANBU eran personas completamente diferentes a los ninjas que estaban bajo el uniforme. Tal vez eso era verdad, tal vez se trataba de una excusa idónea para decir "no lo hice yo, lo hizo otro", y hacía que pudiesen vivir con sus remordimientos.
Tomó el uniforme que le ofrecían y lo miró preguntándose si eso que le decía era verdad, que podía cambiar las cosas.
Orochimaru tenía razón, era un mal estudiante y fallaba en lo básico ¿Cómo pretendía decirle a ese hombre, considerado un genio, que había otra manera más fácil de hacer las cosas pero él no la había visto?
Tenía mucho que aprender, el Hokage como el ninja más fuerte y las mejores intenciones, ya no bastaban para lograr cambiar el mundo. La guerra no era el único obstáculo para lograr la paz.
Tomó la máscara y la estrelló contra la pared haciéndola pedazos que al caer hicieron un eco casi ensordecedor.
— ¿Naruto? — peguntó Tsunade mientras el resto veía los pedazos de la máscara como si se tratase de un cadáver.
—No le puedo pedir a otro, que haga algo que yo mismo no sería capaz de hacer.
Algún día podría decirle a Orochimaru que estaba equivocado, algún día habría gente que fuera igual de brillante pero sintiera más respeto por la vida, algún día se sentiría orgulloso de decir que tenían progreso y no a costa del sufrimiento de otros.
Dejó la habitación con su nuevo uniforme bajo el brazo. Tenía mucho trabajo que hacer.
Solicitud 012500 ACEPTADA
Comentarios y aclaraciones:
Todo lo que Kishimoto escriba o dibuje, puede y será usado en su contra. Me explico, claramente se ve que Naruto como Hokage sabe que Orochimaru sigue andando en los mismos pasos de siempre pero no hizo mucho esfuerzo por detenerlo, si hasta se saludaron y de alguna manera quedó claro que Naruto le permite realizar sus experimentos, aunque con ciertos términos que TODOS saben que Orochimaru no respeta. En segunda instancia, está el fuerte desarrollo que se mostró para la época de Boruto, e históricamente todo gran avance no siempre viene como resultado de buenos deseos e ideas ingeniosas que funcionan a la primera.
En cualquiera de los casos, el Naruto adulto sigue siendo el optimista que usa el poder del amor, pero ya es más consiente de algunas cosas… algunas…
Solo me resta decir
FIN
Muchas gracias a los que le dieron una oportunidad a esta historia que no es precisamente feliz, que se sale un poco -demasiado- de la línea tradicional sobre lo que es ser un ninja, especialmente con estos personajes, que suelen ser los héroes que luchan por el amor y la justicia.
No creo que se hayan convertido en monstruos, de hecho, si miran tanto anime como manga, es claro que TODOS han matado al menos a una persona, solo que como suele verse como resultado de un enfrentamiento, o es "el malo", no se ahonda mucho en el asunto.
Espero que les haya gustado leerlo, tanto como a mí escribirlo.
Aún tengo otros fics en línea, y por supuesto algunos otros proyectos con temática ANBU de por medio.
Lo digo sinceramente, aunque parezca un copy/paste en todos los capítulos
¡Gracias por leer!
