Disclaimer: Quinn&Rachel no me pertenecen. Esto es solo ficción.


El secreto de Quinn

Cruzaba las calles de Nueva York prácticamente corriendo, iba a llegar tarde su primer día ¡menuda carta de presentación! Pero no se arrepentía de haber parado en aquel Starbucks, necesitaba su dosis de cafeína diaria si quería tener energías para toda la mañana. No tenía ni idea de a que se iba a enfrentar en aquellas nuevas clases pero había investigado para estar mínimamente preparada, y por lo visto, la profesora era una de las mejores en el país. Un amigo de un amigo se la había recomendado después de que ella comentara que le gustaría mejorar sus habilidades de baile, ¨nunca se está lo sufrientemente preparada¨ le había dicho a Quinn, cuando ésta le dijo que no las necesitaba. Aceleró el paso al ver que solo estaba a un par de calles y con algo de suerte llegaría puntual.

Empujó la puerta con ímpetu, demasiado quizás, interrumpiendo la clase. Miró su reloj, no había llegado tarde, aún faltaba un minuto, aun así todo el mundo parecía estar pendiente de ella y su ¨gran¨ entrada. En cualquier otro momento eso no le hubiese importado, allí y en ese instante, sus mejillas se tornaron de color rojo carmesí.

¨ Rachel ¿no? ¨

¨Si¨

¨ ¡Pasa! Te estábamos esperando¨ Le alentó la profesora con un gesto de su mano animándola a unirse al grupo

¨¿La clase era a las nueve, verdad? ¨ Quiso saber con algo de duda

¨Si, no llegas tarde, no te preocupes¨ La tranquilizó permaneciendo apartadas del grupo. ¨ Estaba explicándole a todos… bueno, mi nombre es Rose, soy la profesora¨ Se presentó sorprendiendo a Rachel. Era más joven de lo que esperaba y definitivamente más atractiva de lo que había visto, las fotos en internet no le hacían justicia. ¨Cómo te iba diciendo, le estaba explicando al grupo como serán las clases, principalmente trabajaremos en parejas y lamento informarte que por llegar la última, vas a tener que ser la mía¨ Bromeó haciendo reír a la diva.

¨No hay problema, me gustan los retos¨ Rose sonrió al igual que Rachel, quien rápidamente borró el gesto de su cara, no quería que nadie pensara que aquello era algo que no era, no estaba coqueteando con su joven profesora.

Negando con la cabeza, Rachel siguió a la joven y la observó mientras se dirigía al resto de alumnos, todos rondaban más o menos la misma edad que ella, más de veinte pero menos de treinta. Sus ojos se fijaron de nuevo en su nueva pareja de baile, hablaba con el resto como compañeros, no alumnos, y eso le gustó. Entrecerró ligeramente los ojos para mirar solo a la chica, era un poco más alta que ella, no mucho, sus ojos eran verdes o eso le había parecido, y su pelo corto era negro con algún que otro reflejo en azul. Su sola presencia parecía imponer al resto de presentes allí, lo que hizo sonreír a la diva, era la misma sensación que Quinn provocaba en la gente y a la vez tan diferente.

Tras dos horas de clase, Rachel pensó en sorprender a su chica, no había podido dejar de pensar en ella durante toda la clase, le habría encantado tenerla ahí como su pareja de baile, pero la rubia se había negado a apuntarse al curso con ella. A medio camino recordó las reuniones de la rubia, probablemente ni siquiera estaba en el estudio, deshecho su plan y retomó su idea principal, iría al gimnasio durante la siguiente hora, luego a comer y de ahí al teatro, para el ensayo general antes de la presentación de esa noche. Eso significaba que no vería a Quinn hasta la noche, cuando ella fuese a recogerla como cada día. ¡Uff! Demasiado tiempo sin verla. Salir con Quinn tenía muchas ventajas, entre ellas, no tener que esperar taxis, ni utilizar cualquier otro medio de transporte público, solo tenía que llamarla y ahí estaba ella para recogerla y llevarla a casa, sana y salva.

Sonrió al pensar en las ventajas de salir con Quinn Fabray, y en las de salir con alguien en general. Se acabaron los viernes por la noche sola y aburrida en casa mientras el resto de sus amigas estaban con sus parejas. Se acabó ser la única sin pareja y por ello ir siempre de mal tercio con alguna de ellas. Estaba la agradable sensación de saber que alguien más, además de sus padres, se preocupaba desinteresadamente por ella. Luego estaba el sexo, increíblemente bueno con Quinn, pero nada podía compararse con lo que sentía al estar con ella, en su compañía, cada vez que la abrazaba o cuando despertaba a su lado. Era como estar en casa, Quinn era ¨su casa¨, su lugar seguro. Y lo que convertía todo eso en algo mucho más importante, era que para su chica, también era así. Quinn no lo decía pero estaba segura de ello, podía sentirlo en cada beso, cada caricia o cada beso.

Los aplausos cesaron y el público se perdió al otro lado del telón. Ella corrió a su camerino, era una de esas noches en las que lo único que quería era ver a su novia, seguramente porque en los últimos días no se habían visto mucho, o simplemente porque la quería y quería pasar con ella todo el tiempo posible.

Su corazón se aceleró al escuchar el pitido en su móvil nada más encenderlo. No necesitaba mirar la pantalla para saber quién era. Sonrió al leer el mensaje. ¨ Estoy fuera. Stop. Me muero de frío Stop. Date prisa. Stop. PD: Este mensaje se autodestruirá en 3…2…1… ¨. Quinn estaba loca pero su obsesión por el Inspector Gadget era adorable, no se lo pareció cuando la obligó a ver esos malditos dibujos meses atrás pero aun así, seguía pareciéndole tierno su amor por esa serie. Lo mejor de todo fue el día que lo descubrió, la cara de Quinn no tuvo precio en aquel momento, estaba segura que si le hubieran dado a elegir entre ser descubierta y cualquier otra cosa, habría elegido lo segundo, fuese lo que fuese.

El día que Rachel descubrió el secreto de Quinn

Comprobó varias veces que Rachel no estaba y no volvería, no podía dejarla saber su secreto, ese en concreto, no. No había matado a nadie, ni robado, ni cometido ningún delito grave pero no quería que lo supiera. No, porque sabía que lo utilizaría para burlarse de ella en cada ocasión que tuviera o peor aún, chantajearla con contarlo sino no hacia cualquier cosa que ella quisiera ¡como si no lo hiciera ya sin chantajes!

Si alguien le preguntara ¿Por qué? No sabría explicarlo, simplemente le hacía gracia. Ese pobre hombre intentaba por todos los medios detener el mal en el mundo, pero hasta su perro era más listo que él, y menos mal que lo tenía, a él y a su sobrina. Nunca entendió porque la chica vivía con él y no con sus padres, pero si ella hubiera tenido un tío así, también habría querido vivir con él. Para que mentir, a veces había deseado vivir con cualquiera antes que con sus padres.

Miró hacia la puerta por última vez y espero unos segundos. Ni un ruido. Sonrió y pulsó un par de teclas en su portátil para comenzar a reproducir las aventuras de ¨El Inspector Gadget¨. Quinn no dudó en canturrear la melodía de la intro sin dejar de sonreír un momento, podía decir que ese era su placer culpable, ver aquellos dibujos animados y tomar helado en mitad de la noche. Y si podía hacer las dos cosas juntas, mucho mejor. Lo peor, que el tiempo pasaba realmente rápido cuando lo hacía.

Maldijo en silencio en el rellano. Ella no solía olvidar las cosas pero Quinn había estado a su alrededor, revoloteando y diciéndole lo guapa que estaba y todo lo que le haría si no tuviera que ir a esa cena, y realmente la había desconcentrado tanto como para olvidar el papel con la dirección del restaurante que había dejado sobre la cómoda de su habitación para no olvidarlo. Le resultó extraño no ver a su novia en el salón, tal y como le había prometido. Quinn iba a esperarla ahí y entonces podrían hacer todas esas cosas que ella quería, y por supuesto Rachel también. Pensó que habría salido a por la cena o a pasear, solía hacerlo mucho, especialmente cuando estaba anocheciendo, y ella solía acompañarla, cuando no tenía que ir al teatro, solo por poder disfrutar de la faceta más relajada de su novia.

De pronto, una risa llegó a sus oídos, alto y claro y se sorprendió, no es que no escuchara reír a su novia a menudo cuando estaban juntas, Quinn era tan diferente cuando estaban solas a cuando había alguien mas con ellas, pero nunca la había escuchado reír así, como si fuera una niña pequeña viendo sus dibujos favoritos a escondidas de sus padres. Lo que no sabía Rachel, es que era eso exactamente lo que estaba sucediendo en su habitación.

No podía dejar de reír, era siempre lo mismo pero siempre le hacía gracia. Gadget leía su mensaje y después de arrugar el papel lo lanzaba justo donde el comisario se encontraba y el pobre siempre terminaba con una explosión, mientras el inspector se iba ajeno a todo. La risa se detuvo en cuanto descubrió a su novia, parada en la entrada de la habitación, con cara perpleja y una burlona sonrisa en sus labios.

Cerró de golpe el portátil y se levantó de la cama, sus mejillas habían enrojecido de forma alarmante y era incapaz de mirar a Rachel a la cara. Todo fue peor cuando la morena estalló en una sonora carcajada y fue directa a abrazarla, a pesar de los intentos de Quinn por evitarlo.

¨¿Qué haces aquí? ¨

¨He olvidado la dirección¨

¨Aquí la tienes ¨ Espetó entregándole el papel a la vez que la empujaba fuera de la habitación ¨Ya puedes irte¨

¨¿Estas de broma? Tengo que ver eso¨

¨¡No! ¨

¨Pero Quinn¨

¨Vete, por favor¨ Le pidió realmente avergonzada. Se suponía que iba a volver mas tarde, mucho más tarde, no diez minutos después de haberse ido.

¨No seas tonta¨ Trató de abrazarla de nuevo pero no pudo ¨No es tan raro que alguien de tu edad…¨

¨¿Mi edad? ¨ Cuestionó levantando una de sus cejas. ¨Me estas llamando vieja¨

¨No es tan raro que veas dibujos animados, mucha gente lo hace¨ Corrigió con una sonrisa traviesa. Quinn supo inmediatamente que eso no quedaría ahí ¨ Suelen tener seis o siete años pero ¡que mas da! Se burló molestando a la rubia

¨¡Largó! ¨ Señalo la puerta con ímpetu

¨¿Qué? Es mi casa¨

¨Me da igual, si no quieres dormir en el sofá esta noche, más vale que te vayas¨ Le advirtió. ¨ ¡Ahora! ¨

¨Esta bien¨ Levantó las manos en señal de rendición ¨Pero antes…¨

¨Cuidado con lo que dices, Berry¨

¨¿Yo? Nada, solo… disfruta del Inspector Gadget¨ Dijo antes de que Quinn la empujara fuera del apartamento y cerrara la puerta. ¨¡Quinn! Mis llaves están dentro¨

¨Fuera, no pienso abrir¨

¨Pero…¨

¨¡Adiós! ¨

¨¡Te quiero! ¨ Gritó antes de marcharse, no podía verla pero sabia que Quinn estaría sonriendo al otro lado de la puerta, siempre lo hacia cuando se lo decía.

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Su sonrisa se transformó en una carcajada al ver a su novia, completamente congelada de frió, esperándola en la calle. El recuerdo de aquel día aún no estaba lo suficientemente lejos para no provocarle risa y ternura al mismo tiempo.

¨¿Qué tiene tanta gracia? ¨

¨Tú… y el Inspector Gadget¨ Añadió riendo con más fuerza.

¨ Me prometiste no volver a reírte, ni mencionarlo¨ Se quejó molesta frunciendo el ceño.

¨Lo siento pero tu mensaje… era inevitable no acordarme, Quinn¨ Aseguró rodeando su cuello y besando su mejilla

¨Ya, ya. Vámonos, tengo frío Tomó a Rachel del brazo para empezar a caminar y llegar cuanto antes al coche, pero ésta no se movió, y no dejaba de mirarla. ¨¿Qué?¨

¨Te quiero¨ Susurró besándola suavemente, acariciando con una de sus manos su mejilla. Al separarse tenía lo que quería, la preciosa sonrisa de su novia.


Otro pedacito más de la vida de estas dos ;) Son varios los comentarios preguntando por Kensi, paciencia, aparecerá por ahí de vez en cuando, al igual que otros personajes de la primera parte, y alguno nuevo, pero siempre el protagonismo sera para la parejita.

Gracias por comentar/leer/seguir la historia. Hasta la próxima actualización.
Saludos y buen fin de semana.