Nota del autor: Aquí está uno de los capítulos más largo de esta fiction, se desvelan los orígenes de Defcom y algunos otros personajes. Pero no creáis que la historia acaba aquí. Aún hay más sorpresas bajo la mesa.

Como siempre, leed, disfrutad y comentad.

Aviso: Jak y Daxter son personajes pertenecientes a Naughty Dog y Sony, yo no poseo ningún derecho sobre ellos.


Capítulo 4: Sorpresa…

Defcom POV

Como odiaba el frío clima de la ciudad, la polución, la gente, la guardia, los bots letales. Odiaba la ciudad, a pesar de me había criado en ella, solía escaparme al pequeño pulmón verde que había un poco más al este. Es una pena que hubiera tan poco, era de los pocos sitios en los que había poca polución y no estaba absolutamente "petado" de gente. En fin, tenía que llevar a aquellos dos a mi casa original, era el único lugar seguro donde podríamos sentarnos y hablar sin ser escuchados. A veces es mejor ser paranoico que darte cuenta de que todo lo que has dicho ha pasado a segundos oídos, de hecho no era recomendable siquiera que me vieran con ellos, eso haría aumentar el nivel de peligro en nuestras vidas. Pero no había otra manera. Empecé a caminar a paso ligero por las calles del puerto en dirección a mi casa que estaba en la antigua zona industrial que ahora era un hervidero de esos malditos bots letales. Ups, sigo teniendo el mismo color azul en la ropa, debo cambiarlo antes de que se fije alguien. Era un color muy raro en la ciudad, solo los de la guardia lo llevan, sobre todo si es un mismo color en toda la ropa: Me dirigí hacia una zona de sombra para que no se me viera y cambié el color del traje, era una gilipollez comparado con lo que se puede hacer con el camuflaje pero sin la máscara solo se vería una cara flotando en el aire y no quiero causarle infartos a nadie. Para cuando salí mi traje era de un color rojo vivo con rayas negras a los lados en la parte superior y en los pantalones era de un azul apagado pero sin líneas decorativas, supongo que a algún paranoico le hubiera recordado a la antigua guardia del barón. El único problema era cómo iba a entrar en la zona industrial con estos dos detrás de mí, no llevaban camuflaje y no creo que quisieran pasarse todo el camino dentro del pequeño círculo en el que el traje era capaz de proyectar el camuflaje, bueno en realidad en lo que es espacio solo debería de contar uno pero aún así…. Gracias a dios que en su tiempo abrimos un pasadizo por si las moscas, solo había que ir hacia la entrada a la zona industrial y ya. Aceleré un poquito más, la gente era más paranoica de lo que pensaba, todos estaba mirándome con caras raras, hubiera preferido quedarme con el color azul. En fin, ya es tarde para arrepentirse. Ya estábamos llegando a la entrada de la zona industrial, la entrada a mi casa estaba al otro lado de la zona industrial. Al final de lo que era la "avenida marítima" había en la pared una especie de triángulos, detrás del último era dónde estaba la entrada a mi casa. La forma de abrirla era tan simple como decir una pequeña contraseña, que si no me equivocaba yo era "Por el escuadrón". Llegué hasta dicho lugar, en el que cualquiera había dicho que aquello era una pared normal, si es que a alguien le apetecía pasar la zona industrial y ponerse tras aquella esquina. Me di la vuelta, comprobé que nadie miraba y que aquellos dos estuvieran conmigo, entonces dije en voz baja la contraseña y una parte de la pared se deslizó hacia arriba dejando un hueco por el que pasar y entré con rapidez pero antes agarrando del brazo a Jak para que entrara. Si la puerta se quedaba mucho tiempo abierta alguien la vería.

Nada más pasar nosotros la puerta se cerró igual de rápido que se había abierto, nos quedamos a oscuras hasta que las luces situadas en el techo se encendieron iluminando el largo pasillo en el cual se veía el final bastantes metros más allá.

- Bienvenidos a mi casa, bueno al menos al pasadizo que lleva a ella, aunque sigo recomendando que resolvamos vuestras preguntas estando ya en mi casa ¿Os parece?

- Ya que estamos aquí, creo que puedo esperar un poco más- dijo Jak

- Bien pues, allá vamos.

Empecé a caminar en dirección hacia la puerta que había al final del pasadizo y me puse organizar mis ideas, parecía que habían pasado unos pocos segundos cuando de repente ya estábamos delante de la puerta. Joder, sí que había estado empanado. La puerta se abrió automáticamente y con suavidad, aunque en realidad había dos puertas, esa y la blindada, pero la blindaba nunca la desplegábamos. La teníamos como sorpresa por si algún día había que usar mi casa como búnker y los inteligentes de los atacantes descubrían la entrada secreta, aparte de que había sistemas de defensa automáticos que yo mismo diseñé en su día. Ventajas de ser ingeniero de combate, supongo. Aunque que para montar y diseñar cada una de ellas me llevó varios meses. Sin contar que son material sustraído de cuando estaba en el servicio militar, tener que hacerlas yo mismo a mano me habría llevado años. Entré dentro sintiéndome un extraño en mi propia casa, ya ni siquiera sabía dónde estaba la luz, ah, sí en la pared de la izquierda. Tras acertar en el interruptor de la luz me dirigí hacia el salón, que era una de las estancias más grandes, aparte había cocina, cuatro dormitorios, un trastero, un pequeña enfermería, dos baños, y la sala de armas que esa sí que era la sala más grande toda la casa puesto que incluía la zona de "ingeniería" que era dónde yo perdía casi todo mi tiempo cuando estaba en la ciudad. A veces me pegaba días enteros sin siquiera salir de ese cuarto, comiendo y durmiendo allí, solo salía para ir al baño y volver. Tiempos felices. Eché un vistazo general a la habitación, la pintura blanca y roja de la habitación, los muebles tan modernos con diseños atrevidos todo de metal el sillón blanco y la silla de ruedas que tanto me gustaba… ¿Qué cojones? Hay alguien en mi silla, retrocedí inmediatamente, chocando a Jak en el proceso que se quedó parado sin dejarme retroceder más. Gracias, se agradece el detalle, en fin viva el compañerismo ¿no? La bombilla del sentido común se encendió en mi cabeza, muy poca gente podría saber lo de mi casa, dos personas en realidad. Y solo una de ellas estaba en la ciudad, que yo supiera claro, decidí probar suerte. Me moví hasta el límite del pasillo que iba desde la entrada al salón y le dije a la figura de la silla:

- Tauro ¿qué haces aquí? ¿Es que te has vuelto a perder?

Oí una estruendosa y familiar risa proveniente de la figura de la silla, se dio la vuelta para encararme y esto no hizo sino confirmarme lo que ya sabía, era mi buen amigo Tauro, quien ocupaba la silla. Quién al parecer no conoce algo llamado "privacidad" ni tampoco otra cosa llamada "respeto" que se supone que son el tipo de cosas que te impide entrar en la casa de alguien sin preguntar, por muy bien que te lleves con ella. Pero no puede evitar sonreír, llevaba demasiado tempo sin una cara conocida. Lo vi levantarse, entonces puede apreciar ciertos detalles. Había cambiado un poco en el año que llevaba sin verlo, ahora se había dejado crecer su pelo rubio por toda la cara teniendo una barba cerrada con patillas incluidas, seguía llevando el mismo peinado "guay" que no era más que el flequillo hacia el lado derecho y algo levantado, antes ya era una montaña de músculo de casi un par de metros, yo diría que está un poco más alto. Si seguía creciendo iba a tener que ponerme un relajante muscular el cuello de tanto mirar para arriba. Por supuesto, no había perdido esa sonrisa socarrona tan común en su persona, que le hacía exudar ese exceso de confianza en sí mismo que más de una vez nos había metido en problemas, también seguía llevando el mismo estilo de ropa de siempre, en este caso se traducía en una camiseta blanca ajustada sin mangas, encima un chaleco marrón también sin mangas y unos pantalones negros. Hay cosas que nunca cambian.

- No, aquello fue un accidente, además hace más de cinco años de eso

- Pero aún me acuerdo- intenté disimular la sonrisa que se me estaba formando en la boca

- Veo que no vienes solo…. - su tono adquirió un tono peligroso en ese punto. Hablando de cosas que nunca cambian… le encantaba aprovechar su altura y su figura musculosa para amedrentar a los demás.

- Ups, si. -dije maldiciendo mi mala concentración mientras me daba la vuelta

- Estos son Jak y Daxter - señalé a cada uno respectivamente con un gesto.

No respondieron, se quedaron mirándolo sin saber que decir, nos quedamos en silencio hasta que Tauro pronunció un "Ya veo…" y se volvió a sentar.

En ese momento me pareció oír algo de un "Sig 2.0" de boca de Daxter pero no podía asegurarlo al cien por cien. Tomé asiento en el sillón e invite a Jak y a compañía a hacer lo mismo. Una vez estuvimos todos sentados, me separé de ellos un poco, los encaré y me dispuse a resolver sus dudas.

- ¿Qué queréis saber?

- Oye, aún no me has preguntado por qué estoy aquí hoy -oí a Tauro reprocharme a un lado mío

- Eso no es relevante, lo podemos hablar más tarde.-le respondí en tono suave y con paciencia para que entendiera que no había ofensa incluida- A lo que iba, ¿qué queréis saber?

- Quién eres tú realmente

- U…. esto se pone interesante ¿Tienes palomitas (Roscas)? - comentó Tauro mientras se iba hacia la cocina

- Bueno…. - empecé yo- Eso es un poco largo, lo corto es que llamo Defcom y que soy tirador de apoyo e ingeniero de combate.

- Y un mal cocinero, aparte de un friki insuperable - Añadió Tauro desde la cocina mientras lo ponía todo patas arriba. Yo mientras llevaba todo con el mayor estoicismo posible, ¿qué más podía hacer? Tenía razón a pesar de todo

- No, queremos la historia completa - Jak me dijo con seriedad

- Gracias a dios que esos sillones son cómodos. Os advierto que hay partes que quizá no os gusten, pero os pido que esperéis hasta el final antes de juzgarnos-

En ese momento Tauro volvió de su incursión con asalto a mi cocina sin nada en las manos, di gracias a no haber comprado palomitas. Se dejó caer con todo su peso en la silla que rechinó en protesta y se dedicó a observar las escena en silencio.

- Bueno nací hace justo hoy dieciocho años en Villa Refugio, en la zona norte. Un día salí con mi madre a dar un pequeño paseo, cuando volvimos mi antigua casa estaba vacía y silenciosa. Mi padre estaba en el suelo con un tiro en la cabeza, mi madre lloró durante unos minutos hasta que de la nada salió el Barón Praxis e hizo lo mismo con ella. Yo tenía 4 años entonces, su sangre me manchó la cara, para mi ella estaba dormida, aunque sabía que era un sueño solo de ida. El resto es confuso, solo recuerdo que me cogió de la mano y me llevó con suavidad, como si fuera mi padre, hasta un Hellcat, entonces no recuerdo nada más. Lo siguiente es despertarme en un lugar que no es mi casa, preguntar por mis padres y no tener respuesta, empezar llorar. Llorar hasta que se me acabaron las lágrimas y volver a dormirme. Lo siguiente fue al día siguiente, me vino a buscar una mujer que llevó a un prototipo de escuela en el que sólo había doce alumnos y que luego me llevaba a casa para comer y me dejaba solo hasta el día siguiente. En aquel moderno antro se nos enseñaba la guerra, las armas y la historia de la ciudad visto desde el punto del Magnánimo Dirigente Legítimo Barón Praxis. Todo aquello se repitió hasta los doce, para entonces desarrollé una amistad muy fuerte con mis compañeros de clase, éramos todos un grupo. Un grupo de niños sin padres en un lugar desconocido y del que desconfiábamos, a los trece nos separaron en dos grupos y empezó el entrenamiento con armas. Para entonces ya sabíamos lo que había pasado, aquello era una escuela de niños para un nuevo programa de escuadrón de la guardia, era el escuadrón de Respuesta táctica Y Asalto de la guardia Carmesí. El R.A.C.

El grupo en el que yo estaba se componía de tres chicos y tres chicas, con ellos pasaba todo mi tiempo, e incluso se nos obligaba dormir en la misma habitación. El objetivo del Plan de Formación era conseguir un grupo de seis personas muy fuertemente relacionadas, de manera que confiaran ciegamente los unos en los otros y fueran muy efectivos en el combate, pues estaba demostrado que las disputas entre los integrantes de la Guardia disminuían su eficacia en las intervenciones. Nuestro grupo carecía de ese problema, a pesar de que al estar tan juntos nos apoyábamos los unos a los otros y nos dábamos esperanzas de que aquello algún día terminaría, aunque sabíamos que si queríamos salir de allí y tener una posibilidad de escapar debíamos aplicarnos al máximo en todo o si no corríamos el riesgo de ser "desechados"- enmarqué las comillas de aquella palabra con las manos y seguí hablando-

A los catorce cada uno de nosotros se había especializado en un arma: había fusiles de asalto, escopetas, subfusiles, explosivos, armas pesadas y fusiles de francotirador.

- ¿Quiénes eran los demás? - Me interrumpió Daxter en ese punto-

- Bueno, los nombres de equipo eran Astaroth, Swine, Ikot, Tauro y Defcom, están en orden respectivamente con las armas mencionadas antes.

- ¿Nombres de equipo? - me preguntó un confuso Jak

- Sí- le contestó Tauro- Cambiamos nuestros nombres por otros, eran una de las normas de seguridad básicas. Aparte de aquella "escuela" era casi como empezar un segunda vida….

- Como una máquina de matar - terminé yo- Nuestros nombres originales eran Rais, Eyle, Pakté, Krosser y Tasek. Aunque renunciamos a estos nombres hace tiempo, solemos llamarnos así cuando nadie nos puede oír, era lo poco que nos quedaba de nosotros y no lo queríamos perder completamente. Era la poca cordura que nos quedaba en aquel lugar del demonio.

- Entonces… ¿Tu nombre es Tasek?- Me preguntó Jak

- Encantado- le dije mientras le tendía una mano, como si fuera vez que lo conocía. Se quedó parado sin saber que hacer pero luego sonrió ampliamente y me la estrechó. Pasado el pequeño chiste llegaba la hora de decirles un par de cositas más.

- Aún hay más, después de la especialización en armas, vino la especialización técnica, Kross cogió el cuerpo a cuerpo y yo elegí la ingeniería orientada al combate. Que yo me acuerde, otros cogieron los explosivos, la ingeniería de sistemas, la medicina y la negociación y desmoralización. Con quince años éramos capaces de matar sin remordimientos, pensar en las personas como objetos u objetivos a derribar. Entonces tuvimos nuestra primera intervención: asaltar una base de la Resistencia, fue un éxito rotundo, ambos grupos de seis atacaron por separado y no hubo bajas en ninguno de ellos. De hecho ninguno fue herido siquiera. El primer día que mis manos se mancharon de sangre inocente, puesto que el éxito era la eliminación total de todos integrantes de la base, se incluía personal no combatiente. Vamos, acabar con todos, niños abuelos, enfermos, mujeres, estrategas, carpinteros…. Hubo un total de 51 bajas civiles y militares. Fue nuestro peor día en la "academia", nos aborrecimos de mostros mismos en aquel momento y nos seguimos aborreciendo- me interrumpí al ver que la cara de Jak se iba poniendo cada vez más blanca- ¿Pasa algo?

- No, no continúa - dijo mientras tragaba saliva

- Las siguientes intervenciones fueron de rescate y salvamento, puesto que las de asalto fueron un éxito rotundo no había que seguir probando porque que cada ataque llamaba mucho la atención y nosotros debíamos ser el arma secreta. Luego, vino el día en que se nos envió a realizar un simulacro de ataque a una base a la Estepa, que según los datos oficiales estaba controlada por una inteligencia artificial, lo que estaba fuera del informe es que aquello no era realmente prácticas, sino un ataque real y muy peligroso. Por ello muy pocos nos pusimos los uniformes de combate y no llevábamos protecciones. Cuando nos acercamos a la base las comunicaciones se apagaron, ya no podíamos contactar con el centro de control. Estábamos solos, supusimos que eran parte de las prácticas y no nos preocupamos, tampoco nos preocupamos cuando empezaron a salir máquinas de la base que venían a por nosotros, cuando nos preocupamos fue cuando una de las máquinas le disparó una cuchilla a uno de nuestros compañeros que lo mató al instante, se cayó en el suelo y ahí se quedó, con una sierra circular profundamente clavada en mitad de la cara. Entonces supimos que lo que había en juego era nuestra supervivencia y se hizo el caos, echamos a correr, pero aquellas jodidas máquinas eran muy buenas. Yo conseguí llegar hasta a Kross y Eyle y usé el camuflaje para pasar desapercibidos, el problema fue que el camuflaje consumía mucho y como no nos podíamos mover no se recargaba así que al cabo de unos diez minutos más o menos estábamos expuestos de nuevo, pero las máquinas estaban concentradas en nuestros compañeros o eso pensábamos. Aprovechamos eso para lanzarnos en un ataque desesperado en el que conseguimos salvar al resto del equipo, sin embargo apareció otra maquinita que disparaba a larga distancia, nos dimos cuenta cuando unos de nuestros compañeros dejó de correr y cayó al suelo con un agujero en la cabeza dejando un charco de sangre. Para entonces éramos cuatro en nuestro grupo. Nunca supimos nada del otro, si bien algunos de ellos eran mejores que mostros no habían formado una amistad sólida con todos los miembros del grupo ni había compañerismo entre ellos, los habíamos visto otras veces echarse la culpa unos a otros cuando las cosas no salían bien. Quedábamos la enfermera, Eyle, la de los explosivos, Rais, el de las armas pesadas, Krosser y el tirador, que era yo.

Tuvimos poco tiempo para celebrar nuestra pequeña victoria en la batalla de la supervivencia, pues no tardaron en aparecer más robots que empezaron a disparar contra nosotros, pero no os creáis que eran como los que hay ahora, eran peores. Los que hay ahora son baratos y fáciles de producir en masa, aquellos estaba muy bien diseñados, tenían cierto parecido con los rodantes de ahora solo que eran negros y tenía mucha variedad de armas, explosivas, de precisión, rápidas, cuchillas, eléctricas…

Empezamos a correr, pero entonces nos dimos cuenta de que nos faltaba uno en el grupo ¿Dónde estaba Rais? Buscamos frenéticamente en los alrededores, no pensábamos irnos sin ella. Entonces la vimos, envuelto en los explosivos que a ella tanto le gustaban, quieta, en mitad del camino, sin cobertura alguna.

Tardamos un poco en entender lo que iba a hacer, iba a sacrificarse a sí misma y llevarse a todos los robots que pudiera consigo para liberarnos el camino, siempre había sido una persona generosa… La explosión fue tan fuerte que hasta nosotros llegó el calor….- me di cuenta de que me temblaba la voz y miré al suelo para tratar de ocultar las lágrimas que se me estaban empezando a formar en los ojos. Tardaría en superarlo, lo sabía. Aunque hubieran pasado tres años, seguía lamentando la muerte de aquella chica, que desde el principio estuvo conmigo, había perdido la cuenta de las veces que nos habíamos apoyado el uno al otro, a pesar de que yo sintiera otra cosa mucho mayor por Eyle en aquellos momentos. Eso no me impedía sentir el terrible dolor de su pérdida, ojalá fuera así. Kross, al ver como había acabado yo contando la historia decidió continuar él, con patente seriedad en su voz que no dejaba margen a bromas como las que había hecho antes.

- Recuerdo sentir cómo me inundaba la rabia, aquella mujer que se acaba de sacrificar delante de nosotros, era… bueno la mujer por la que yo sentía algo muy especial. Habíamos tomado nuestra relación como novios justo el día anterior de aquella puta misión, tiré mis armas al suelo y me lancé contra lo que fuera que quedaba de las máquinas pero sentí cómo me agarraban por detrás para intentar detenerme, aunque eso no me impidiera seguir avanzando si hizo que volviera a la realidad, pensar en que si yo moría su sacrificio sería en vano por mucho que yo quisiera acompañarla. Me di la vuelta, recogí mis armas y empecé a correr, todos los hicimos, casi pensábamos que estábamos a salvo, ya veíamos los coches en lo que habíamos venido, cuando apareció tras ellos otra máquina más que nos estaba esperando. Cuando tenemos un ataque frontal por sorpresa como era aquel, en el reglamento ponía que debíamos buscar primero algún sitio dónde escondernos y luego disparar.

Yo que nunca fui un gran fan del reglamento fui el único en hacerlo. Eyle y Tasek le empezaron a disparar sin miramientos nada más verlo, nunca vi una máquina más acribillada, súmale a la rapidez del subfusil de Eyle la potencia del fusil de precisión de Tasek y tienes el resultado.

Seguimos corriendo hasta llegar hasta los coches pero Tasek se puso plasta con llevarse el cuerpo de la máquina para no sé qué análisis friki que le quería hacer. Cada uno tenía su Zoomer, nos montamos, aseguramos aquella porquería de máquina al Zoomer de Eyle y volvimos todos lo rápido que pudimos al transporte de vuelta la ciudad.- Y dejó ahí la historia, pero yo quería, no, debía por respeto a los caídos aquel día, terminarla por completo. Ya tenía mi voz controlada y me había guardado las lágrimas.

- Cuando volvimos nos llevaron otra vez al centro sin mediar palabra alguna con los agentes encargados de nuestra escolta. Una vez allí y en nuestro cuarto común, asqueados de la traición y notando la ausencia de nuestros compañeros en las camas vacías, ideamos un sencillo plan para volar la estación entera junto con todo el que estuviera dentro, solo había que usar los explosivos restantes de Rais y los últimos que había diseñado conmigo que se propagaban por el aire incendiando los pulmones desde dentro. ¿Algunas vez os habéis preguntado qué le pasó al barón para que le hubieran tenido que reconstruir la cara y parte del cuerpo? He aquí la respuesta

Esperé a que tuvieran tiempo de asimilarlo todo pero el silencio se vio interrumpido por Daxter al cabo de pocos segundos

¿Entonces hoy es tu cumpleaños?

Me quedé mirándolo sin saber qué hacer. ¿De verdad que después de todo lo que le había contado sólo se le ocurría preguntarme si hoy era mi cumpleaños?


Tomas falsas:

Tauro: *Se levanta de la silla y mira amenazante a Jak y Daxter*

Jak: Mierda... *Mojando pantalones en tres, dos, uno...*

/

Tauro: ¿Seguro que no quieres saber porqué estoy aquí?

Defcom: ¡NO!

Tauro: Jow... *Llora con desconsuelo*

/

Tauro: *En la cocina buscando las palomitas*

Mierda ¿Dónde están las palomitas?

¿Doooooooooooooooooooooooooooondeeeeeeeeeeeeeeee?

*Furia extrema*

*Romperlo todo*

/

Daxter: *Empanado pensando en cumpleaños y tías sexys bailando*

Defcom: *Acaba la historia*

Daxter: ¿Estooo hoy es tu cumpleaños?

El resto: *Cara de póquer*

*Facepalm extremo*