Disclaimer:: Quinn & Rachel no me pertenecen. Tampoco Glee ni nada relacionado con la serie.
¿Y ahora qué?
Odiaba Seattle. Mucho. No había estado antes en la ciudad, esta era su primera vez y por como había ido no le quedaban muchas ganas de volver ¡y eso que aún no se había ido! Lo que sí hizo fue abandonar la fiesta, no le apetecía estar allí y ver como Quinn seguía como si nada hubiera pasado ¿acababa de romper con ella? ¿Qué quería decir con ¨lo que quieras que signifique¨? Necesitaba pensar ¿Cómo habían acabado así? ¡Oh, si! Por ella, por su culpa. No tenía que haber provocado a Quinn, habría sido más fácil decirle que estaba cansada y haberse ido a su habitación pero lo más probable es que la rubia hubiese querido acompañarla y eso era lo que no quería, necesitaba estar a solas para aclararse y lo había conseguido ¿por qué no estaba contenta con ello? Muy sencillo, porque llevaba la última hora sola sentada en el bar del hotel con un vaso medio vacío y pensando en cómo serían las cosas sin su novia, y no le gustaba nada esa vida. Una vida sin Quinn contestando sus llamadas sin importar la hora, una vida sin la rubia cuidándola cuando estaba enferma, una vida sin hacer el amor con ella ¿Qué vida era esa? Desde luego no una que ella quisiera. Pero no todo era su culpa, su novia debería haberle contado lo de su ex, eso seguro ¡tenia derecho a saber esas cosas!
Quinn abandonó la fiesta una hora después que su novia, había intentado olvidarse de lo sucedido y seguir como si nada, pero inconscientemente se encontraba buscando a la morena entre los invitados cada vez que quería compartir algo con ella, lo que sucedía con demasiada frecuencia. Esperaba encontrarla en la habitación y aunque aún estaba dolida no podían volver a Nueva York así, pero Rachel no estaba y tampoco contestó ninguna de sus llamadas. ¿Dónde demonios se había metido? ¡No conocía la ciudad! A la preocupación porque su chica se encontrara perdida por la ciudad, se añadió la preocupación por lo que iba a suceder después. Dejó la decisión en manos de su novia y tenía miedo. Miedo a que Rachel se hubiera cansado de ella y sus inseguridades, miedo a que no le valiera la pena estar a su lado, miedo a que se marchara. Miedo. El mismo que la acompañó al meterse en la cama sin saber nada de ella.
Miró el reloj en su muñeca y se sorprendió por lo tarde que era ¿Estaría Quinn en la habitación? ¿Estaría preocupada por ella? Pensó en enviarle un mensaje y se dio cuenta que no llevaba su móvil con ella, lo había dejado en la habitación antes de ir a la ceremonia. ¡Genial! ¿Debía tomar aquello como una señal para volver? Puede que sí, y estaba dispuesta a hacerlo cuando alguien se sentó a su lado.
¨Hola¨ Saludó con la misma energía que había visto en ella el primer día y tanta gracia le había causado. Ahora lo veía diferente.
¨Hola, ¿Qué haces aquí? ¿Y la fiesta?¨ Trató de sonar amable a pesar de todo.
¨ Los hemos dejado allí… tenemos cosas mejores que hacer¨ Dijo guiñándole un ojo y sonriendo después de echar un vistazo al lugar donde su reciente mujer la esperaba. ¨ ¿Y tú? Quinn se fue hace bastante con la excusa de que tenéis que ¨volar pronto¨ Entrecomillo en el aire dando a entender otra cosa, por su sonrisa Rachel imaginó qué.
¨ Así es¨ Le confirmó sin segundas intenciones. ¨De hecho debería irme ya ¨ Intentó levantarse y escapar de ahí sintiéndose realmente incomoda con aquella conversación, pero Holly se lo impidió.
¨ ¿Estas bien?¨ Se preocupó haciendo que a Rachel se le escapara una mueca, algo parecido a una sonrisa. Quería odiarla, de verdad que si, pero allí estaba, en su noche de bodas y preocupándose por ella cuando casi ni la conocía.
¨Deberías volver con Skyla, no es bueno que pases la noche de bodas con otra¨ Bromeó con desgana.
¨ Tengo suerte, está dispuesta a esperar unos minutos o unas horas, de todas formas tenemos toda la vida ¨ Le recordó buscando con la mirada a su chica, encontrándose con una cómplice sonrisa al otro lado. ¨ Sé que no nos conocemos mucho pero hacía mucho tiempo que no veía a Quinn sonreír como lo hace cuando habla de ti, así que si necesitas algo…¨
¨ ¿Puedes hacer desaparecer a Christine?¨
¨ ¿Qué ha hecho ahora? Nunca me gusto por muy amiga que sea de Sky ¨
¨ En realidad tampoco es culpa suya¨ Suspiró mirando el vaso en sus manos. ¨ ¿Skyla sabe que Quinn y tú…?
¨Si¨
¨¿Y no le importa?¨
¨¿Por qué le iba a importar? Ambas éramos amigas de Quinn antes de conocernos, de hecho si no hubiera sido por ella no lo hubiéramos hecho… Quinn no te dijo nada ¿verdad?¨ Supuso acertadamente. Conociendo a su amiga no le extrañaba.
¨No, no lo hizo y hemos discutido¨
¨ Sé que debería haberlo hecho pero fue hace mucho tiempo Rachel¨ La tranquilizó. ¨ No deberías dejar que eso os afecte ahora. Lo que tenías es especial, cualquiera puede verlo, incluso Christine ¨ Le aseguró con gesto de disgusto al nombrarla. ¨ Sería una pena dejar que consiga lo que quería contándotelo¨
¨Gracias¨
¨ No tienes que agradecerme nada, Quinn siempre te ha admirado ¿sabes? Y no se lo dije nunca pero me molestaba mucho que hablara de ti como lo hacía cuando estaba conmigo¨ Rachel se sorprendió ¿Quinn había pensado en ella después de irse a Yale? ¨ No estábamos juntas pero cada vez que hablado de la chica de voz increíble y talento desbordante me molestaba. Debería haberme dado cuenta entonces que eso no era lo normal entre amigas¨ Se rió por su propio despiste en esos años. ¨Incluso aprovechó que estábamos de vacaciones en Nueva York para ir a verte en el teatro¨
¨¿Me vio? ¿Cuándo? ¨ Rachel no tenía ni idea de aquello. Había empezado a ver a Holly como la amiga de su novia de nuevo, no como su ex ¿Por qué no seguir averiguando cosas de Quinn?
¨No recuerdo el nombre del espectáculo, lo siento ¨ Se disculpó con sinceridad ¨ Pero sé que fue tu primera obra en Broadway¨
¨ No lo sabía ¿Por qué no me aviso después? Me habría gustado verla¨
¨ No lo sé¨ Se encogió de hombros. ¨Y tú tampoco sabes nada de esto ¿De acuerdo?¨ Rachel asintió sonriendo. ¨ Quinn es capaz de matarme si se entera¨
¨ Tranquila, no pienso decirle nada¨
¨Sera mejor que me vaya, por mucho que esté dispuesta a esperar no quiero que se duerma nada más llegar a la habitación¨ Se refirió a su chica guiñándole un ojo a la morena, que sonrió en respuesta. Aquella chica estaba loca, y podía entender porque Quinn había estado con ella y seguían siendo amigas.
Acompañó a la pareja en el ascensor hasta llegar a la planta en la que se encontraba su habitación y tras despedirse con afecto de ambas, se armó de valor para enfrentarse a su chica si estaba despierta.
Llevaba horas dando vueltas en la cama tratando de dormir, pero sin Rachel a su lado y sin saber dónde estaba no era sencillo. Le molestó que la morena no contestara sus llamadas ni siquiera con un simple mensaje, tenía que saber que estaría preocupada y no le importó. Escuchó la puerta de la habitación abrirse y cerrarse a pesar de los intentos de su chica por no hacer ruido y fingió estar durmiendo, no le apetecía hablar y con Rachel a salvo ya podía dormir.
Esperó a que Rachel se metiera por fin en la cama y contuvo la respiración cuando sintió el lado vacío del colchón hundirse ligeramente. Aguardó unos segundos más atenta a la reacción de la morena pero nada, ni un abrazo, ni un intentó por hablar con ella, nada. Dolía y mucho que Rachel estuviera dispuesta a dejar las cosas así, pero tampoco hizo nada por cambiarlo. Era tan sencillo como darse la vuelta y decir algo, cualquier cosa, pero no, en su lugar reprimió sus ganas de llorar y se obligó a dormir con la certeza de que algo iba realmente mal.
La alarma sonó pasadas unas horas, demasiado pronto para lo que había dormido. Rachel la apagó de un golpe sin ni siquiera abrir los ojos. No sabía cómo estarían las cosas y tenía miedo a descubrirlo. Después de meterse en la cama había escuchado a su novia sollozar un par de veces por más que intentó no hacer ruido, la escucho y fue incapaz de hacer algo, quería abrazarla, asegurarle que todo iba a ir bien pero no hizo nada y se sentía mal por ello.
Arrastró su mano muy lentamente por la cama esperando encontrarse con el cuerpo de su novia aun dormida a su lado, pero no fue así y abrió los ojos de golpe ¿Dónde estaba Quinn? ¿No podía haberse ido en mitad de la noche no? Pero y si… Miró por toda la habitación hasta dar con la maleta perfectamente cerrada de la rubia y respiró tranquila, no había ido a ninguna parte ¿pero dónde estaba entonces?
Se metió en la ducha con cientos de preguntas en su cabeza pero una sonaba más fuerte que las demás ¿Y ahora qué? Las cosas no estaban bien, no era cuestión de buscar culpables, simplemente no iba bien y, o hacían algo para solucionarlo o aquello no tendría un buen final. Conociéndose y conociendo a Quinn, era todo o nada, siempre había así con ellas. ¿Ser amigas? Imposible. La quería demasiado siquiera para intentarlo. Escucho la puerta de la habitación cerrarse. Con rapidez cerró el grifó y envolviendo una toalla en su cuerpo salió al encuentro de su novia. ¿De dónde venía a esas horas?
¨Hola¨ Saludó sintiéndose peor al verla, por ver en sus ojos que habían sido más de un par de sollozos durante la noche. ¨Quinn yo…¨
¨Kensi quería verme ¨ Cortó lo que fuera a decirle. Rachel bajo la cabeza apenada. ¨ Ella y Steve se van a quedar unos días más, tengo que darle las llaves de la cafetería a Paul para que él se encargue de todo mientras tanto¨ Explicó sin mirarla dos veces, algo impensable en otro momento estando cubierta solo por una toalla de baño, y esto no pasó desapercibido para la morena.
¨Quinn¨ Lo intentó de nuevo
¨ Deberías vestirte, tenemos que estar en el aeropuerto en una hora ¨ Dijo antes de volver a dejarla sola y cada vez más hundida.
El silencio fue el protagonista de las siguientes horas de su vida. Quinn no habló ni una sola palabra de camino al aeropuerto, ni en el avión, y mucho menos iba a hacerlo mientras conducía desde el aeropuerto hasta el teatro para dejar allí a la morena con el tiempo suficiente para poder prepararse, aquella no iba a ser una de sus mejores actuaciones, estaba segura de ello.
Buscó a Quinn entre el publicó nada más subir al escenario, si estaba ahí, de un modo u otro, todo se iba a solucionar sino… Y no estaba. Quinn no estaba por ningún sitio y algo se rompió en su interior ¿Y ahora? ¿Cómo podía estar pesándolas aquello? ¡A ellas! Era impensable hace solo unos días pero ahí estaban, más separadas que nunca. Las mismas preguntas que habían aparecido esa mañana en la ducha seguían presentes en su cabeza y su corazón cada vez que tenía un respiro entre escena y escena, llegando al final de la representación sin ser plenamente consciente de ello, solo sabía una cosa, el teatro podía estar lleno pero por primera vez en mucho tiempo se sentía más sola que nunca.
¨¿Rachel?¨ Alguien la llamó trayéndole de nuevo al mundo real.
¨Edgar¨ Suspiró cansada y devastada, aún tenía la esperanza de que su chica, si es que podía seguir llamándola así, apareciera por sorpresa. ¨¿Ya ha llegado el taxi?¨ Quiso saber con urgencia. Solo deseaba irse a casa y olvidar los últimos días, pero Quinn no iba a estar para abrazarla hasta dormirse.
¨ En realidad no lo he pedido¨ Confesó con cierto temor. ¨Quinn está ahí fuera¨
¨ ¿Ha venido?¨ Se le iluminó el rostro.
¨ La verdad es que no se ha movido de ahí en toda la noche… según el chico de la taquilla¨ Aclaró viendo como la morena le abandonaba en la puerta de su camerino sin importarle nada más.
Había estado toda la noche esperando por una señal, algo que le hiciera darse cuenta de que su relación con Quinn no estaba acabada, aún tenían mucho que hacer juntas, y era esa, Quinn la había esperado. Eso era bueno ¿no? Prácticamente corrió por los pasillos para alcanzar la salida cuanto antes sin poder evitar sonreír, pero todo se desvaneció al ver a su chica con la misma mirada que esa mañana, ausente y distante, sin haberse molestado en bajar de su coche. Dejó que subiera sin poner impedimentos y lo puso en marcha antes de que pudiera decir nada. Quizá su señal, era una mala señal. Tendría que esperar los más de veinte minutos de trayecto hasta su casa para averiguarlo.
Detuvo el motor frente al edificio de la morena y aguardo en silenció a que ésta abandonara el coche para poder irse. Quería descansar, quería dormir y olvidarse de todo por un momento.
¨ Te avisare cuando llegue a casa¨ Fue fría pero tenía que hacerla bajar de algún modo y ella no parecía estar dispuesta.
¨Quinn¨
¨Buenas noches Rachel¨ Se despidió sin atreverse a mirarla, si lo hubiera hecho habría visto como las lágrimas empezaban a escapar de los ojos de la chica.
¿A casa? ¿Qué casa? Era el hotel, el lugar donde vivía, nunca se refería a él como su casa, no lo era, se lo había dicho antes, y en cambia dolió escucharla decir ¨a casa¨, su casa estaba con ella, no en la frialdad de su hotel.
La rubia esperó hasta perderle de vista tras la puerta del edificio para ponerse en marcha. Se reprendió a si misma por sus palabras, el hotel no era su casa, solo había un lugar que se sentía así y acababa de abandonarlo. Necesitaba estar lejos por una noche, pensar y poner sus ideas en orden antes de hablar con su novia, había tenido mucho tiempo para pensar mientras la esperaba fuera del teatro, y tenía una cosa muy clara, aquel no iba a ser su final. Sabía que Rachel estaría preocupada sino la llamaba cuando llegó al hotel, pero no podía hablar con ella, no todavía. Optó por enviarle un mensaje.
¨ Estoy en el hotel. Buenas noches. Descansa¨ Leyó en su teléfono desde la cama quedándose más tranquila. Quinn estaba a salvo, era todo lo que necesitaba saber. Lo leyó varias veces centrándose en la primera parte del mensaje, volvía a ser el hotel, como siempre, quizá aún quedaba algo de esperanza para ellas. Lo que Rachel no esperaba era recibir el empujón definitivo para solucionar las cosas a la mañana siguiente.
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¨Ni siquiera sé por dónde empezar, un lo siento puede parecer poco pero necesito decirlo. Siento que las cosas estén como están ahora mismo, siento haberme comportado como lo he hecho esta mañana, siento no haberte contado lo de Holly antes. Si no lo he hecho no es porque trate de ocultarlo o porque aun signifique algo para mí, no del modo en que puedes estar pensando, somos amigas, solo amigas y creo que siempre fue más amiga que otra cosa. No voy a negar que fue importante para mí, fue la primera chica con la que estuve y pasamos por cosas difíciles. La conocí en la piscina del campus donde iba para continuar con la terapia después del accidente y enseguida congeniamos. Para entonces ya conocía a Kensi y Holly se nos unía en alguna que otra salida cada vez que podía, era normal vernos a las tres juntas por el campus, excepto en época de exámenes que Kensi nos abandonaba. Casi siempre estudiábamos en su habitación en la residencia aprovechando que su compañera prefería la biblioteca y un día simplemente pasó, llevábamos horas encerradas sin apartar los ojos de los libros y apuntes, así que nos tomamos un descanso, empezamos a hablar y no sé como pero nos besamos. Lo tomamos como un juego pero cuando se volvió a repetir no una ni dos veces, sino más nos dimos cuenta de que había algo más. Fue entonces cuando las cosas se complicaron, ella volvió a casa en las vacaciones de primavera mientras yo me quede en la universidad y la primera noche allí me llamo llorando, su madre estaba enferma y los médicos no le daban ninguna esperanza. Lloró hasta quedarse dormida al teléfono y eso me partió el corazón, así que tome el primer vuelo a Seattle y la acompañe durante el resto de las vacaciones, a ella y a su familia. Nunca cuestionaron que hacia allí o quien era en la vida de su hija, me acogieron como si me conocieran de toda la vida, como una hija más. Tres meses después su madre murió y aunque lo intentamos las cosas no eran igual entre nosotras, después de aquello no éramos las mismas y lo que habíamos empezado acabó. Pero aquella experiencia nos unió de un modo totalmente distinto, y ahora soy incapaz de verla como algo más que una amiga.
Esa es mi historia con Holly, debería habértelo contado antes, lo sé, pero ya sabes que no es fácil para mí y aunque no es excusa, te prometo que cada día lo intentó. Quiero hacer las cosas bien, solo necesito tiempo, porque tiempo es lo que quiero contigo, ahora y siempre.
Cuando leas esto estaré fuera de la ciudad por un trabajo de última hora pero Julie tiene mi coche y ella te va recoger a la salida del teatro, hablamos cuando vuelva. Te quiero Rachel y no voy a permitir que nadie me aleje de ti, a menos que sea lo que tú quieres. Quinn ¨
Rachel terminó de leer, por tercera vez desde que se había levantado, el mail de Quinn. Se sorprendió al ver un mensaje de su novia en su correo e inmediatamente lo abrió nerviosa por no saber a qué se debía. Por la hora en que lo había recibido, Quinn debía haberlo escrito nada más llegar al hotel la noche anterior, y la imagen de su chica sola frente al portátil dándole a conocer parte su pasado y dejando ver sus sentimientos de culpabilidad por su situación actual, consiguió que derramara las lágrimas que antes no había podido o no se había atrevido a dejar salir. Lloró porque mientras su novia se sentía culpable, ella también por dejarla creer que la culpa era suya, lo de Holly le había molestado pero lo que realmente le llevó a discutir fue el miedo. Miedo a vivir una vida sin Quinn, si no estaban de acuerdo en algo tan importante como tener o no hijos.
Buscó su móvil en el interior de su bolso y sin pensarlo un segundo lo desbloqueo y marco el número de su chica, esperaba con todas sus fuerzas que Quinn no estuviera ocupada en aquel momento y que quisiera contestar su llamada. Hicieron falta cuatro tonos para que al otro lado se escuchara algo. Un ¨ lo siento ¨ que se vio apagado por las mismas palabras en la voz de la morena. Las dos habían cometido errores pero esa simple disculpa valió para generar idénticas sonrisas en sus labios, porque había muchas cosas que hablar pero aquello, su historia, aun no tenía un final.
Un poquito mas de esta historia... Gracias por leer, comentar y seguir ahí.
Saludos.
