Nota del autor: Sorpresaaaaaaaaaaaaaaa ¿Qué? ¿pensában que estaba muerto? Pues no, aquí vuelvo y con ganas de más. Gracias a vosotros, lectores llevo ya más de un año con este proyecto y espero seguir otro tanto. Queda mucho por hacer, contar y disfrutar. Y yo al menos también espero durar vivo otro año, por que coño uno nunca sabe. Pero creédme que no pienso abandonar este proyecto por nada del mundo podré retrasarlo pero jamás abandonarlo. Solo os pido paciencia. En fin, aquí está ahora toca seguir leyendo porque habrá par de sorpresas, unas más agradables que otras pero al fin y al cabo sorpresas.
Capítulo 15
- ¿Cómo? ¿Hijo tuyo?- preguntó Jak, visiblemente confundido.
-Si, yo soy tu madre.
-O lo que queda de ella ¿no es así, SICA?- apostilló Defcom, mientras daba un paso adelante para situarse a la misma altura que Jak.
-¿Por qué siempre tienes que fastidiarlo todo? -preguntó ella dirigiéndole una mirada fría.
-Bueno, hago lo que puedo- respondió el aludido frotándose la nariz en un gesto obviamente burlesco.
-¡Silencio! No sabes de lo que hablas.
-Pues cuéntanoslo- contraatacó Jak.
La mujer pareció exasperarse durante unos momento hasta que en un espasmo se puso rígida, desapareciendo toda expresión de su cara.
-Eso ahora no procede, porque vais a morir y darle información a un cadáver es una pérdida de tiempo.
-Eso si eres capaz de matarnos, claro.-respondió Krosser, desde un punto más alto y con una sonrisa autosuficiente.
-Simplemente morid- dijo ella antes de darse la vuelta y empezar a caminar hacia una de las paredes. Jak fue a seguirla pero unos fortísimos golpes en la puerta por la que acaban de entrar, que era también la única, hicieron que se detuviera. Cuando se dió la vuelta para mirar vio que la puerta estaba deformada hacia dentro, como si algo con estuviera intentado derribarla a golpes.
Algo lo suficientemente poderoso como para poder hacerlo eso a una puerta de semejante tamaño y grosor.
-Defcom, dime que sabes lo que es.- gritó Krosser
-Lo siento, pero no puedo ayudarte- le respondió su compañero que no le quitaba el ojo a aquella mujer, siquiera cuando atravesó la pared como si no estuviera sin dejar ningún rastro de haber estado allí.
La puerta porfín cedió , saliendo disparada hasta el otro lado donde chocó contra la pared en un gran estruendo. Fue entonces cuando entró por la puerta el causante de todo aquello, uno de los robots más grandes que Jak había visto en su vida, con dos brazos que terminaban en cilindros que se unían a un cuerpo humanoide salvo porque en vez de haber piernas había cadenas tipo oruga. Tenía toda la pinta de ser un robot de demolición antes que uno de combate y así era.
Aquello solo era el entrante, el plato fuerte debería estar su turno en silencio en alguna parte. Aquel gigantesco robot arremetió contra ellos inmediatamente intentando golpearles extendiendo sus cilindros de demolición aunque fue incapaz de acertar ningún golpe puesto que el grupo se dispersó con rapidez en dos grupos más pequeños, Jak, Daxter y Keria por un lado mientras que Krosser y Defcom fueron por otro. El robot de demolición empezó a perseguir a Krosser y Defcom sin embargo nada más hacerlo una alarma se disparó por todos sus sistemas, unidades aliadas acababan de fijarle como objetivo. Se paró en seco empezó a escanear el área en busca de aquellas unidades hasta que las encontró justo detrás suya. Aquellas unidades no eran otras que las que Defcom había pirateado antes, que abrieron fuego sobre el robot de demolición destrozando su sistema de procesamiento central en cuestión de segundos para después separarse también en dos yendo el Cazador con el grupo de Krosser y los Centinelas, pusieron rumbo al grupo de Jak. Cosa que este agradeció al tener a dos personas que proteger. El silencio tuvo un fugaz reino que acabó sucumbiendo a la tiranía de un ruido procedente de la puerta derribada, un ruido similar a los sistemas de desplazamiento antigravitatorio. Ese ronroneo persistente hizo que todo se pusieran en guardia manteniendo sus armas apuntando hacia la puerta, tras unos segundos de expectación empezaron a aparecer unos robots similares a los Centinelas pero en versión antigravitatoria y con unos cañones duales a los lados de mayor tamaño que los que llevaban las versiones originales. Defcom no tuvo mayor problema en reconocerlos, aquellos eran las unidades de destrucción todoterreno por excelencia, los Fantasmas.
Podrían haber sido más silenciosos, desde luego pero como Fantasmas que eran debían de sembrar terror con su llegada, y si no lo hacían aquellos infelices que sufrieran su ataque no tardarían en asociar el ronroneo de su movimiento con la destrucción absoluta de sus cañones de rotura. Entraron cuatro unidades que una vez atravesada la puerta se quedaron quietas y en silencio, escaneando el área en búsqueda de objetivos. Objetivos que no tardaron en encontrar. Todos los cañones de se giraron hacia la posicón de Jak y mientras empezaban a iluminarse. Jak no quiso quedarse para averiguar que iba a pasar, agarró a Keira del brazo y salió de allí con Daxter en el hombro. Sin embargo los Fantasmas corrigieron la trayectoria de sus cañones a la nueva posición donde se había movido Jak no dejándoles otra cosa que correr. Fue entonces cuando una bola de energía impacto contra uno de los Fantasmas haciendo que su cañón cargado estallara provocando una explosión enorme que durante unos segundos los ocultó tras una cortina de humo. Momento que los Fantasmas aprovecharon para disparar a ciegas hacia la posición de la que creían más probable que hubiera provenido el impacto. A pesar de haber disparado por probabilidad los dos disparos fueron justo al sitio donde estaban Krosser y Defcom. Krosser reacción primero y agarró a su compañero del brazo al tiempo que saltaba hacia un lado, saliendo de su cobertura. Cobertura que se vió irradiada por los láser de color negro que hicieron un agujero en la cobertura y en el suelo que había tras ella, llegando a perforar varios metros de roca del suelo antes de acabarse. El grupo de Jak se reunió con el resto y juntos se escondieron en una pared cercana, el último sitio que les quedaba pues la sala no ofrecía muchas sitios donde esconderse.
- ¿Que ha sido eso?- preguntó Jak
- Un disparo de rotura, son precisos y con una alta capacidad de penetración. Da igual donde nos escondamos, solo tienen que disparar a través y nos matarán. -Respondió Defcom
- Ataquemos ahora que tardan en cargar. -dijo Keira
- No será necesario, hay sorpresa. -respondió Krosser con una sonrisa.
Fue entonces cuando los robots pirateados que hasta entonces se habían mantenido en sigilo para no ser detectados abrieron fuego contra las unidades fantasma. Estas al tener sus armas en enfriamiento no reaccionaron dejándoles vía libre para abrir fuego, fuego que no sobrepasó sus escudos. Los Fantasmas se dispersaron al tiempo que cargaban sus cañones con los que no tuvieron problema en borrar del mapa a los bots pirateados fue entonces cuando Krosser salió de la cobertura con su cañón en carga máxima y la boquilla modificada para el disparo en zona, un solo gesto suyo provocó que un una fina onda de energía azul cruzara toda la zona delante suya. Los Fantasmas forzaron sus escudos al máximo pero solo consiguieron durar medio segundo más, el disparo de Krosser no tardó en sobrepasarlo, cortándolos por la mitad. Por desgracia aquello no había sido todo. Segundos más tarde una bola de energía proveniente de la entrada a la sala impactó contra Krosser siendo disuelta al instante por sus escudos pero todavía con la fuerza suficiente com para empujarlo hacia atrás
- Esto no me gusta. -dijo Daxter
- Bienvenido al club. -replicó Defcom.
Se mantuvo durante unos preciosos segundos un silencio absoluto que fue roto por el sonido de algo chocando contra el suelo cerca de ellos, Jak fue el primero en verlo. Una especie de cilindro gris con una lucecita roja en su base que iba parpadenado cada vez más rápido, apenas tuvo tiempo de gritar "al suelo" antes de alguien tirara bruscamente de él hacia atrás poniéndose entre el y la granada justo cuando esta estallaba enviando una onda de fuego en todas direcciones, onda que se topó con un escudo que la aguantó estoicamente. Una vez pasada la explosión Jak se dió cuenta que la persona que lo había apartado de la granada no había sido otra que Krosser, que además acababa de salvarlos a todos de una muerte casi segura.
-Tenéis que salir de aquí, nosotros nos encargamos de esto. -grito Defcom en medio de la confusión producida por la granada.
-Yo os haré una puerta -dijo Krosser que se llevaba su cañón al hombro y empezó a cargarlo pero antes de disparar Defcom le giró el cañón para que apuntara justo a la zona por la que había visto a la madre de Jak desaparecer, y con un flash rojo derrepente había un hueco de tamaño considerable en la pared que daba al pasillo, sin embargo para llegar a el tenían que salir de donde estaba y atravesar un sala sin apenas sitio dónde esconderse, su única ventaja era que que no había mucha distancia entre ellos y el agujero.
-Nosotros os cubriremos -dijo Defcom- ahora corred ¡corred!
Y con esto Jak, Keira y Daxter corrieron como nunca en su vida mientras al mismo tiempo Krosser y Defcom atraían la atención de lo que sea que había tras el marco de la puerta derribada, ambos enviando a sus respectivos bots personales tras Jak y Keira en forma de apoyo en caso que hubiera más resistencia hacia donde que iban. Jak y compañía llegaron sin un rasguño a su destino pero nunca dejaron de correr, hasta llegar a una puerta inmaculadamente blanca que se abrió para ellos mostrándoles una sala igualmente inmaculada en la que había muchísimos ordenadores todos conectados unos a otros, pero había uno que destacaba. En el centro de la sala había una especie de torre llena de cables que la conectaban con todos los ordenadores que la rodeaban y justo al pie de aquella torre estaba ella. Su madre.
-Hola de nuevo, hijo. ¿qué les ha pasado a tus amigos? -preguntó ella utilizando un tono suave y seductor-
-Se han quedado atrás para encargarse de tus robots. -le respondió el aludido-
-Oh, en eso estás equivocado esta vez no son robots. Mis niños se merecen algo mejor.
-¿Tus niños?
-Claro, Defcom y Krosser también son hijos míos. De la misma manera que lo eres tú.
-Entonces... ¿somos hermanos?
-Oh, creo que no me estás entendiendo. Vosotros sois mis hijos porque yo os he transformado en lo que sois ahora, pero biológicamente nos sois hermanos aunque sí os une un vínculo especial.
-No tienes derecho a considerarte mi madre.
-Te equivocas de nuevo, sí lo tengo puesto que he participado en tu desarrollo. En hacerte algo mejor.
-¿Algo mejor? ¿Acaso crees que me has hecho un favor? -empezó a gritar pero después bajó la voz y miró al suelo- Dos años, me tuviste encarcelado durante dos años mientras me torturabas y me sometías a pruebas.
-Pues tuviste suerte, ya que piensas que fue algo malo. Defcom, Krosser y el resto estuvieron mucho más tiempo que tu. Yo quería crear un generación de superguerreros para proteger esta ciudad, mi intenciones eran buenas. Intentaba salvar a todo el mundo. No soy la mala aquí, únete a mi Jak y juntos salvaremos esta ciudad.
Una sonrisa se formó lentamente en la boca de Jak.
-Ni muerto -fue lo único que dijo antes de una oleada de poder oscuro lo consumiera cambiando de forma al instante dándole rienda suelta al esa parte de si mismo siempre dispuesta a destruirlo todo, usando a la creación contra su creador.
Aquella mujer también sonrió pero de forma mucho más fría, mecánica. Esperó a que Jak se abalanzara hacia ella para apartarse a un lado con una gracilidad y velocidad que escapaban de la explicación física. Repitió este baile cada vez que lo intentaba de nuevo, hasta que en uno de sus salto golpeó el suelo creando una onda expansiva que cogió a la mujer por sorpresa lanzándola violentamente contra uno de aquellos gigantescos ordenadores. Y se quedó allí, sin moverse más, como el juguete roto de un niño en un ataque de rabia. Jak se acercó a ella, tenía una parte de su cabeza escachada contra el ordenador de la que saltaban chispas y... sangre. Sí, aquel líquido rojo que tantas veces había visto brotar de los cuerpos de la gente, ahora brotaba del cuerpo que tenía delante probando que había natural en el, que no era el cuerpo mecánico que pensaba.
Una lágrima empezó a deslizarse por su mejilla, una sola lágrima que se movía perezosamente sin querer separarse de su progenitor. Jak se agachó al lado de aquel cuerpo y lo abrazó.
-Yo siempre te quise Jak, has hecho lo correcto -le dijo aquella mujer con sus últimas fuerzas- yo aguanté durante mucho tiempo pero ella es paciente y al final todos cedemos. Yo cedí con tal de que todo parase y dejé de ser yo, pero ahora sé que estás vivo y con eso ya soy feliz. Estoy orgullosa de ti.
Jak se mantuvo mudo mientras agarraba cada vez más fuerte el cuerpo de la madre que nunca conoció intentando retener los pocos minutos de vida que le quedaban. Pero al final la muerte se los arrancó dejando su cuerpo vacío, frío y rígido.
-Yo también te quiero- fue lo único que dijo Jak antes de que Keira le abraza por detrás intentando suavizar su pena de alguna forma, pero Daxter simplemente se mantuvo en silencio. El sabía perfectamente que hay algunas cosas que se deben afrontar en soledad.
Y esta, por desgracia, era una de ellas.
Mientras tanto Defcom y Krosser estaban aún en la otra sala, no había pasado nada en un rato simplemente todo estaba en silencio, siquiera había esa estática en el aire que se genera con el uso de armamento eléctrico. Defcom estaba revisando uno de sus programas en su ordenador de bolsillo cuando sintió una presencia cerca de él antes de que pudiera reaccionar algo lo agarraba del brazo, lo ponía de cara a Krosser y le apoyaba un arma en el lateral del casco amenazando con matarlo.
-Se acabó el recreo- dijo la persona que acababa de aparecer, la cual llevaba un traje idéntico al de Defcom y al parecer con las misma características de invisibilidad.
-¿Quién eres? -Preguntó Krosser aunque algo le decía que ya lo sabía.
-Soy la segunda generación- respondió aquél- pero mi nombre es Keivan.
-Encantado, Keivan- dijo Defcom al tiempo que Keivan caía al suelo inconsciente.
-¿Cómo has hecho eso?
-Fácil, tiene al igual que yo un chip integrado y acabo de destruir la persona que era hackeando su chip usando el mío. Me menospreció Ahora es momento de un poquito de guerra psicológica. -agarró el cuerpo y lo tiró como si fuera basura fuera de la cobertura donde se ocultaban, dejó el cuerpo visible tirado en el suelo y después le pegó un tiro en la cabeza dejando que la sangre se esparciera lentamente.
-Ahora, agárrate -fue lo último que dijo antes que el sitio en dónde ellos se ocultaran estallara con un cegador brillo rojo, obligándoles a retirarse. Krosser utilizó su escudo para cubrir a su compañero y después se separó activando mentalmente el modo de combate de su traje el cual se desplegó cubriendo y reforzando cada superficie de su cuerpo convirtiéndolo en una fortaleza móvil. Mientras Defcom activó la invisibilidad y utilizó distintas miras hasta que una le reveló dos objetivos al otro lado de la puerta, Krosser lo agarró aún siendo invisible puesto que él y solo él podía ver su firma electrónica y lo lanzó hacia la puerta pudiendo encajar un par de disparos antes de que Defcom entrara volando por la puerta, es una sincronización perfecta y sin necesidad de palabras. Krosser esperó pero solo se oyó un disparo seguido del pitido de alarma de su traje que le indicaba que Defcom necesitaba ayuda. Corrió hasta el agujero que en su momento había sido una puerta, vio una voluminosa figura estrangulando a otra más pequeña contra la pared unos metros mas allá, cargó contra ellos apartando a aquella figura desconocida de Defcom y golpeándolo contra el suelo. Intentó ver si Defcom estaba bien pero una mano lo agarró del pie y tiró de él hacia atrás con sorprendente fuerza haciéndole perder el equilibrio, rodó sobre si mismo y le propinó una patada a la cabeza de su agresor rompiéndole la mandíbula pero no lo soltaba. Aquella figura se levantó del suelo como si nada hubiera pasado y desplegó de su brazo un hacha cuyo borde brillaba con un azul pálido en la oscuridad. Krosser por fin pudo ver algo más que contornos y se dio cuenta de que su atacante llevaba su mismo traje, de la misma manera que el que los atacó antes llevaba el mismo traje que Defcom. Aquella era la segunda generación...
Había pasado de nuevo.
Ja, pues la primera es mejor. Krosser no se dejó intimidar, a pesar de la dimensión y peso de su cuerpo era capaz de moverse con una agilidad sorprendente al mismo tiempo que descargaba golpes contundentes sobre su oponente. Se impulsó hacia adelante saltando sobre el otro mercenario, esquivando su hacha cuando este la descargó hacia delante buscando su cuerpo para solo encontrar aire, rodaron ambos por el suelo y Krosser lo agarró por la cabeza para golpearla contra el suelo repetidas veces. Sabía que estaba muerto, pero no importaba, seguía aplastando su cabeza contra el suelo, si es que aquello que tenía entre los dedos se le podía decir cabeza. Un gemido lo interrumpió en su furia asesina, volvió a la realidad, soltando por fin la cabeza del mercenario y mirando a su alrededor en busca del origen del sonido. Fue entonces cuando se dio cuenta de que la alarma que le indicaba que Defcom necesitaba ayuda seguía sonando. Se levantó con pesadez y se arrastró hasta el cuerpo que yacía apoyado en la pared, inactivo, frío ¿muerto? No lo podía creer, ¿había llegado demasiado tarde? Se dejó caer junto a él, le tocó el ordenador de muñeca que llevaba y le aparecieron sus constantes vitales en el visor de su casco, débiles e irregulares pero había. Lo cogió como si fuera de papel y empezó a correr intentando mantener a su compañero la más quieto posible mientras iba al encuentro de Jak. Nunca pensó que se lo iba encontrar llorando en el suelo agarrado al cuerpo de aquella misteriosa mujer que había aparecido antes. Keira fue la primera en reaccionar al ver el triste cargamento que llevaba Krosser.
-¿Está bien? -preguntó con algo de ansiedad y quizás terror en su voz
-No, pero está vivo. Sobrevivirá. -Krosser dudó si realmente se lo estaba diciendo a ella o se lo estaba diciendo a sí mismo.
-Más me vale -dijo Defcom, intentando ocultar el dolor en sus palabras.
Krosser lo dejó en el suelo con suavidad y le quitó el casco, pudiendo ver la sangre que le salía de un herida que quedaba oculta por el pelo, sin embargo Defcom intentó sonreír aunque solo consiguió una sonrisa triste.
-Estoy bien -dijo mientras se incorporaba- Pero no sé si puedo lo mismo de tí, Jak.
Jak se dio la vuelta, inexpresivo.
-Estoy perfectamente.
Defcom enarcó una ceja, pero no dijo nada mientras mentalmente ordenaba a sus bots que establecieran un perímetro de seguridad.
-Vaya, veo que casi hubo una baja en el equipo -se oyó una voz femenina por toda la sala- pero te agarraste a la vida como la sanguijuela inmunda que eres ¿verdad Defcom? Al menos la madre Jak está muerta, me alegro. Era aburrida.
-No te preocupes que yo te voy a dar diversión, querida- dijo Defcom antes de derrumbarse hacia atrás.
-¿Acaso crees que me puedes ganar en mi terreno? ¡Iluso! Acabas de firmar tu sentencia de muer... Espera, ¿qué haces? No, no ¡NO! -su voz se cortó durante unos segundos - ¡PÁRALOPÁRALOPÁRALOPÁRALPÁRALO! -fue lo último que gritó antes de que su voz se callara definitivamente.
-¿Se ha acabado?- pregunto Daxter tras unos segundos de incertidumbre.
-Eso parece- dijo Krosser- quien no perdía de vista el cuerpo de Defcom en busca de algún movimiento que significara que había vuelto de donde fuera que se había ido. Solo había una manera de derrotar a SICA totalmente y era transferirse al mundo digital y eliminarla allí. Pero existía el alto riesgo de que su consciencia se quedara atrapada en ese mundo, puesto que para destruir a SICA había que destruirlo todo y a veces eso incluye la forma de volver.
Pasaron largos minutos y su cuerpo no se movía.
-¡CHIIIIICOOOOOS! ¿Llego tarde? ¿Qué me he perdido?- se oyó una aguda voz femenina detrás de ellos, se dieron la vuelta para ver que era y se quedaron bastante sorprendidos. Una chica con el pelo color rosa chicle recogido en dos enormes moños a los lados de su cabeza, y con un flequillo que le tapaba mitad de la cara con su cuerpo embutido en un traje negro que dejaba patente las suaves líneas de su propietaria que venía corriendo hacia ellos. Krosser se acordaba de quien era, era el bot personal de Eyle. Debería de haberse despertado por la señal de auxilio de Defcom. A pesar de su aspecto de chica guapa, alegra e inofensiva era el bot asesino perfecto con una capacidad de combate superior a casi cualquier otro bot. Erie se llamaba, si no recodaba mal. Erie llegó hasta ellos con su alegría aplastante característica hasta se dio cuenta del cuerpo inerte en el suelo. Entonces fue cuando se borró todo rastro de sonrisa en su cara.
-¿Qué ha pasado? -le preguntó a Krosser con un tono metálico.
-Se ha.. sacrificado por nosotros.
-Por… ¿ella?
-Sí.
-¿Quién se ha muerto?- sonó la voz de SICA en la sala.
Tomas falsas:
Daxter: *En el encuentro con la madre de Jak* *Pensando* OMG OMG OMG Que buena está *Cara de póker*
Jak: Daxter sé lo que estás pensando
Daxter: *nervioso* ¿Ah, sí?
Jak: Estás pensado lo guapo que soy ¿verdad? *Se oye de fondo la risa sofocada de Defcom*
Daxter: Em... Claaaaro *Pensando* TETASTETASTETASTETASTETASTETASTETASTETASTETASTETASTETASTETAS
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Madre de Jak: *Atravisa la pared*
Defcom: ¡TIENE CHEATS!
Krosser: Defcom, esto no es un videojuego.
Defcom: Mierda
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Keivan: Somos la segunda generación
Defcom: ¿Otra? ¿PERO ES QUE ESA MUJER NO TIENE NADA MEJOR QUE HACER?
SICA: *Haciendo ganchillo* La verdad es que no, ser una IA es aburrido.
Defcom: POS TE JODES
SICA: Pero... pero... jow...
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Madre de Jak: *Muere*
Jak: *Llora*
SICA: ¡EN TU CARA! *Insertar canción sosa de victoria aquí*
Jak: *Pensando* Ya no cobraré herencia
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Defcom: *Se mete en el mundo digital*
SICA: *Grita y se apaga*
Daxter: Bieeeen ganaaaamos
Defcom: *No vuelve*
Krosser: FUUUUUUUUUUUUUUUUUUU
SICA: OWNED BITCHES!
