Nota del autor: Dios lo que me ha costado escribir esto. En fin. Cada vez se resulta más difícil escribir, me distraigo, los estudios, mi familia, hasta el gato se me sienta en el teclado. Aunque de eso último no es que me queje, adoro a mi gato. Aún tengo ilusión por este proyecto, pero también hay otros que me llaman la atención. Uno de ellos es un concurso de jóvenes escritores que no me pienso perder. Quizás me saque otra historia de la manga, quizá no. Si algún día llego a la decisión de descontinuar esta serie lo avisaré, aunque espero no tener nunca que hacerlo. También añadir que aquellas personas que deseen hacer algo con alguno de mis personajes que se sienta completamente libre para hacerlo.


Capítulo 17: Vuelta a empezar

Krosser parpadeó un par de veces y se después se rió de lo que acababa de interpretar como un intento de chiste.

-Si, claro que somos hermanos. Hemos pasado nuestra infancia juntos.

Defcom enarcó una ceja ante la malinterpretación de su interlocutor.

-No me refería a eso, me refiero a que biológicamente somos hermanos. Hijos de la misma madre.

-Pero...-desvió la mirada al suelo mientras intentaba asimilar aquella información. Durante la mayor parte de su vida siempre había creído estar solo y eso le partía el corazón, si bien tenía a Defcom y Eire. Pero ellos no dejaban de ser un sustituto, una "familia" forzada a vivir junta por designios de terceros. Sin embargo, después de tanto tiempo al lado de Defcom ahora resulta que era su hermano, ya no estaba solo. Nunca estuvo solo.- yo...

-Lo sé, resulta chocante pero... -tuvo que parar de hablar porque Krosser acababa de abrazarlo sacándole todo el aire que tenía acumulado, tanto para hablar como para sobrevivir. Se escurrió con práctica acumulada gracias a la repetición de los abrazos de oso que daba y consiguió aire, pero no habló. Se daba cuenta de lo que aquello significaba para él y pensó que lo mejor era no decir nada pues no quería interrumpir su línea de pensamiento con alguno de sus comentarios excesivamente lógicos. Una vez Krosser lo dejó ir lo primero que dijo fue:

-Eso significa que ahora puedo abusar más de ti ¿no?

-Como si hubiera alguna diferencia.

-Verdad.

Defcom se dejó caer en el sillón, puso su cuerpo en modo de espera mientras su consciencia accedía a la Inteligencia Artificial que cuidaba silenciosamente de la casa a través de la placa madre que tenía instalada en el cerebro y le transmitía toda la información que había recogido de la memoria de SICA, para que esta la integrara y organizara añadiendo la nueva información a los archivos ya existentes, o su defecto, crear otros nuevos. Una tarea pesada que definitivamente no pensaba hacer él. Cuando volvió a controlar su cuerpo se encontró solo, Krosser, acostumbrado a estas escenas lo dejaba trabajar tranquilo. Se levantó del sillón y fue al cuarto de armas donde dejó todo su equipamiento, sin embargo cuando iba a salir de la habitación un dolor inconcebible atravesó su espina dorsal haciéndole caer al suelo donde se retorció sin control. El sistema de protección de su traje envió un mensaje alerta automático que hizo aparecer a Krosser armado hasta a las cejas en cuestión de segundos, tras darse cuenta de que la escena era más bien distinta suspiró, dejó su arma en el suelo e intentó como podía que la cabeza de Defcom no se golpeara contra los marcos de la puerta. Aquellos ataques similares a la epilepsia no eran comunes pero sí normales, Defcom era uno de los que más modificaciones había sufrido y ninguna de ellas era perfecta. Su interfaz cibernética era la que daba más problemas le daba, causando que su cerebro se sobrecargara lo que tenía síntomas muy variados, algunas veces había tardado horas en siquiera acordarse de quien era. Esos casos eran los peores, no por el hecho de que perdiera su memoria sino porque una vez recordaba quién era intentaba suicidarse hasta que su memoria recuperara la causa que fuera que le impedía acabar con su vida. Una vez el ataque acabó, esperó con paciencia a que Defcom abriera los ojos.

-¿Otra vez?- fue lo primero que preguntó.

-Otra vez -le confirmó Krosser- ¿puedes levantarte?

-En cuanto sienta las piernas.

-Vale, entonces me voy.

Defcom eligió no responder. No sabía que responder. Había algo que le dificultaba pensar, parecía que su implante cerebral esta guardando datos del suceso en un archivo para su posterior análisis. Una vez pudo controlar las piernas se levantó con lentitud y llegó a su cuarto como pudo, dejándose caer sobre la cama nada más estuvo a tiro. No tenía sueño, pero estaba cansado. Si se iba a pasar la noche en vela al menos que fuera productiva. Cogió el cable de interfaz directa y se lo conectó en el puerto que tenía en la parte trasera de la cabeza que tapaba con el pelo, este puerto conectaba directamente con el implante y le permitiría trabajar a mayor velocidad. Mientras tanto Jak y Keira estaban dando un paseo por la Estepa aprovechando la intimidad que les proporcionaba la noche, había sido un día largo. Después de asegurarse de que que Torn y Ashelin estaban bien y contarles toda la historia habían decidido tener ellos también un rato para hablar de lo ocurrido.

-Así que no fuiste el único éxito de los locos planes del Barón por ganar aquella guerra perdida. Me alegro de que estén de nuestro lado, dan miedo.

Jak se rió ante el comentario, preguntándose si Keira pensaba lo mismo de su forma oscura.

-Sí la verdad es que dan un poco de miedo. Aunque sigo pensando en mi pasado, ya no sé que es verdad.

-¿Acaso piensas que todos aquellos buenos momentos que tuvimos juntos son recuerdos inventados?

-Mi atractivo es 100% real, eso te lo aseguro -intervino la estridente voz de Daxter, haciendo que ambos se percataran de su presencia pues llevaba tanto rato en silencio que se habían olvidado que estaba ahí.

-Nadie lo duda Dax -contestó Jak- es sólo que yo pensaba que conocía mi vida, pero resulta que no.

-¿Tú crees que ellos saben algo más que no te hayan dicho?- soltó de improvisto Keira,

-No sé... Defcom me contó lo del video de mi madre inmediatamente, no tiene porqué ocultarme nada.

Keira fue a contestar pero Jak se detuvo de repente y la puso detrás suya, delante de ellos había una mujer que ocultaba su figura en la oscuridad. La figura se movió hasta salir del a oscuridad revelando su cuerpo pequeño y fibroso, evidenciando una preparación de combate, que se ocultaba bajo un traje verde oscuro y que cubría la mayor parte de su cara con su pelo corto violeta, dejando solo una franja para que se viera su ojo derecho de un iris a medio camino entre el verde y el marrón.

-¿Qué quieres?- le espetó Jak,

-Saber de qué conoces a Defcom- hablaba con un tono suave, pero marcado por la amenaza que además remarcaba con una mirada desafiante.

-El me salvó mi vida y la mi compañero Daxter -dijo señalando al ottsel quien no perdió la oportunidad de hacer una de sus poses ante semejante belleza femenina.

-Ya veo... -de repente su tono de voz cambió a uno alegre, giró la cabeza para apartarse el pelo de la cara un poco y sonrió genuinamente- Entonces estás en el grupo, encantada de conocerte -avanzó hasta colocarse al alcance de Jak con la mano extendida- yo soy Eire. ¿Y tú?

"Vaya, así que tu eres la novia de Defcom" pensó Jak "Tal para cual".

"Mierda está pillada" pensó Daxter.

Jak cogió la mano que ella le tendió y presentó a los demás aparte de sí mismo.

-Jak... ¿eh? El salvador del mundo, he oído.

-Yo también ayudé- dijo Daxter, ofendido.

-Por supuesto, por supuesto- dijo Eire .

-También conocemos vuestra historia, lo de SICA y todo eso. Que, por cierto la derrotamos hoy mismo entre todos.

La cara de Eire pasó a la estupefacción más absoluta ante la noticia pero no tardó en recuperar su expresión alegre.

-Vaya, si que no has perdido el tiempo, querido... -dijo en voz baja y mirando al suelo, después levantó la cabeza con brusquedad -¡A un lado!- gritó mientras se mientras se abalanzaba sobre ellos y una explosión los mandaba por los aires. Eire fue la primera en recobrar el sentido, le dolía la cabeza horrores y le sangraba pero se levantó con celeridad buscando el origen de la explosión. Cerca del sitio donde ellos habían estado ahora había una especie de cápsula espacial de color negro y con diseño oscurador. Esta cápsula estaba cerrada pero tenía por los lados una especie de zonas del color del eco oscuro activo por las que salió una soldado oscurador. Eire reaccionó de inmediato, cogió su escopeta y activó el sistema de aceleramiento de sus botas y en menos de un segundo estaba justo delante del oscurador el cual trituró con un disparo de su escopeta, sin dejar tiempo para celebraciones más oscuradores empezaron a salir de la cápsula pero no fueron a por ella sino que decidieron escapar y reagruparse. Eire consiguió abatir a dos y se quedó cerca de la cápsula por si quedaban más, pero no salieron más por lo que fue a atender a Jak y compañía. Cuando llegó se encontró a Keira en el suelo e inconsciente y con una herida en la cabeza que sangraba profusamente. A ese paso no viviría mucho. Viendo que Jak y Daxter no sangraban se dedicó a ella por completo. Abrió su equipamiento médico, buscó el gel de eco verde y se lo aplicó a Keira en la herida, después se la limpió con un desinfectante y al no haber cuerpos extraños que se hubieran introducido en la herida la vendó. Cuando terminó de ayudar a Keira dirigió la mirada hacia Jak quien ya estaba despierto y la había estado observando mientras ella trabajaba.

-Mirar así a una chica es de mala educación -le riñó mientras le giraba la cabeza y buscaba heridas importantes.

-Tampoco quería interrumpir.

-Sabia decisión ¿te duele algo?

-No -al ver que Jak estaba bien se dirigió al ottsel que también parecía estar bien.

-No los he matado a todos, hay algunos que han escapado, no parecían asesinos. Parecían más bien carne de cañón enviada para explorar, soldados desechables.

-¿Sabes cuantos se escaparon?

-No, pero los encontraré.

-¿Quiénes se escaparon?- preguntó Keira.

-Los oscuradores, han vuelto -dijo Jak.

-Yo me voy a asegurar la zona, no quiero una invasión de oscuradores.

Jak y Keira asintieron y se quedaron sentados donde estaban.

-Es un poco siniestra -dijo Keira una vez se hubo ido Eire.

-Encaja a la perfección con Defcom- dijo Daxter.

Keira se rió del comentario.

-Pues sí -concedió antes de que Jak la besara.

Alguien se movía ajeno a ese pequeño reducto de felicidad, con sigilo y malas intenciones. Llevaba en la mano un fusil de asalto pequeño con una mira telescópica sencilla pero práctica para aprovechar la precisión absoluta de su arma láser. La mayoría de los Hijos habían sobrevivido a la llegada, si bien había sido desafortunado que se encontraran con una agente de la oscuridad tan pronto pues no estaban preparados. Aún así todo iba dentro un rango aceptable del plan, solo les quedaba reunirse para despertar a la Gran Madre. Pero aquella agente iba a ser un problema, sería mejor eliminarla ahora. Una sonrisa se dibujó en su cara. Sangre, muerte, diversión. Le encantaba su trabajo. Aceleró el paso y una vez estuvo cerca de su objetivo preparó un explosivo y lo tiró por la ventana de una casa cercana, cuando este estalló produjo una agradable música: gritos, gritos de dolor, de desesperación, de pérdida. Ojala tuviera una grabadora para almacenarlo, escucharlo por la noche y dormir a gusto. Mierda, se estaba distrayendo. Mientras estuvo distraído aquella agente había entrado en la casa a ayudar. ¿Cómo se atrevía a interrumpir su diversión? Tenía que morir, ya. En un acto de rabia tiró dos explosivos más a la casa que no tardaron en detonar, acabando con la música que había creado, pero añadiendo los gritos de la agente que había perseguido. Aquello sí que era un sonido sagrado, definitivamente tenía que conseguirse una grabadora. Empezó a reírse a carcajadas mientras se alejaba del lugar, risa que dejaba patente el deterioro de su estado mental. Era una pena que tuviera que romper sus juguetes para disfrutarlos realmente, pero al menos nunca se aburría. La gente de Spargus acudió a la casa para intentar controlar el fuego producido por los explosivos, sin embargo nunca se esperaron encontrar a aquella mujer tan extraña en el interior del edificio, herida como estaba parecía victima pero en otra situación hubiera sido considerada culpable del desastre. De la familia solo se pudo recoger sus cadáveres calcinados, pero no los pudieron enterrar por separado pues habían muerto abrazados, en un fútil intento de supervivencia. Las semanas pasaron después de aquel incidente, cada grupo se tomó un merecido tiempo de descanso puesto que no todos los días se derrota a una inteligencia artificial malvada¿no? Bueno, la mayoría del grupo descansó, la excepción fue Defcom quien invirtió aquel tiempo en fabricarse unos cascos nuevos utilizando la antigua fábrica de SICA, seguir trabajando en nuevos diseños que se le habían ocurrido, en averiguar porqué su pánico a los combates mano a mano, junto con el desarrollo de una pequeña sorpresa para Jak que se había dado cuenta que le hacía falta durante la aventura contra SICA. Todo esto le llevó a pasarse incluso días enteros conectado, atrayendo incluso la atención de su hermano que desaprobaba fuertemente aquellas actitudes.

Durante aquellas semanas la ciudad había elegido a un nuevo gobernante civil, Lairum, un señor apacible, tranquilo, entrado en años y jorobado como marca permanente de su amor por los libros. Todo un erudito en filosofía, sin duda era el gobernante que la ciudad necesitaba. Sin embargo a las dos semanas de su elección empezaron a aparecer cadáveres destrozados por las calles, un criatura nocturna estaba matando a la gente de Villa Refugio. Nadie que la hubiera visto había sobrevivido para contarlo. Lairum, en su desesperación decidió recurrir a fuerzas adicionales a las de la policía, indagó entre los mercenarios que actualmente estaban disponibles pero todos eran de la Estepa. Prefería no contratar gente de la Estepa dado que los ataques se producían en la ciudad y el necesitaba a alguien acostumbrado a la ciudad. Entonces los encontró, un trío, dos hombres y una mujer. Les mandó una mensaje solicitando sus servicios y fue a servirse un café en los que ellos le respondían, si es que lo hacían aquel día, pero antes de que siquiera pudiera girarse ya tenía una respuesta. La abrió, el mensaje sólo ponía: "En camino". A penas había terminado de tomarse el café cuando su secretaria le avisó de que tenía visita, le indicó que les dejara entrar. Segundos más tarde alguien tocó suavemente en su puerta, demasiado educado para ser un mercenario, le abrió la puerta y se encontró con alguien más bien pequeño, con una constitución más débil que otra cosa. Sorprendido lo dejó entrar y entonces la oscuridad se hizo en la habitación mientras una segunda persona mucho más grande y fuerte que la primera entraba. Al no aparecer el tercer integrante cerró la puerta encogiéndose de hombros. Se volvió para mirar a aquella extraña pareja ¿sería el pequeño el "relaciones públicas" del grupo? Definitivamente no tenía la pinta de matón que tenía el grande y... ¿dónde estaba la mujer?

-¿A quién hay que eliminar?- inquirió el bajito.

-No sé si estaréis al tanto de esa criatura que está matando a nuestra gente...

-Sí, lo estamos -le interrumpió el grande.

-Pues quiero que le deis caza e investiguéis su origen y en caso de que haya más de dónde vino, exterminarlas a todas.

-Va a ser caro, pero le dejaremos supervisar la operación desde ahí- le dijo el más pequeño, señalando con la cabeza la pantalla que tenía opuesta al escritorio.

-Ningún precio es demasiado alto por la seguridad de mis ciudadanos.

Al ver que se estaba riendo de lo que acababa de decir decidió devolvérsela, de manera diplomática por supuesto.

-Y tú ¿eres el ayudante o algo?- dijo mirando al bajito y con tono inocente.

Siguió riéndose pero esta vez más fuerte.

-No, es mi compañero -dijo el grandullón.

-¿Con semejante juicio superficial se considera usted filósofo? -consiguió decir el otro entre risas.

Tenía razón, tenía toda la razón. Se había dejado guiar por las primeras impresiones, como un auténtico idiota.

-Mis disculpas- dijo Lairum -¿La mujer también participará en la operación?

-No, pero se nos unirá pronto -le respondió el más bajito, ya serio.

-¿Puedo saber vuestros nombres? -preguntó Lairum.

- Yo soy Krosser y él es Defcom- respondió el más grande.

-Bien, Krosser, Defcom os deseo suerte- finalizó Lairum mientras les abría la puerta.

Los mercenarios respondieron con un asentimiento de cabeza la unísono. Lairum suspiró una vez estuvieron fuera, quizás no todo estaba perdido.

La pareja de mercenarios ya conocía aquella criatura que Lairum les habían encargado cazar. Sabían que había atacado todas las noches en la zona del mercado por lo que lo más probable es que aquella noche lo volviera a hacer, sin embargo también existía la posibilidad de que cambiara de zona si no encontraba ninguna presa en las calles. Era por ello que debían de ponerle un señuelo. Un robot trampa sería lo ideal, cuando la criatura lo ataque el robot puede estallar o electrocutar a la bestia. Depende de lo que necesitaran, lo mejor sería una descarga eléctrica no mortal, así podrían investigarla a fondo y averiguar puntos débiles en caso de futuros enfrentamientos. Pero todo esto dependía en que la criatura fuera vulnerable a las grandes intensidades de corriente.

-Es tarde ya, tenemos que darnos prisa o esperar hasta mañana -dijo Krosser, mirando el ocaso mientras caminaban hacia su zoomer.

-Creo que podré preparar el señuelo para hoy y si no tu haces de señuelo -respondió Defcom mientras se subía al zoomer.

-Pero lo queremos vivo ¿no?

-Si.

-Que pena.

Krosser aceleró el zoomer y mantuvieron silencio de viaje. Algo olía raro en aquel asunto, Krosser lo sabía, pero no tenía ninguna prueba y sin pruebas de nada le valdría decírselo a Defcom. Era como decirle "ten cuidado", algo obvio que solo valía para gastar oxígeno. Cuando llegaron a su particular base de operaciones, casa para sus integrantes, ya había un androide básico esperando en mitad del salón, recién salido de la antigua fábrica de SICA que ahora aprovechaban para sus propósitos. Al ver a Defcom se dirigió silencioso al taller, se tumbó en la mesa de trabajo y se apagó a la espera de las modificaciones programadas. En menos de diez minutos el robot estaba listo para ser usado como cebo, Defcom le había incluido un sistema de camuflaje para darle apariencia de persona, una batería para la descarga eléctrica que tenía que dar y refuerzos para que el robot resistiera lo necesario hasta atrapar a aquella criatura. Defcom se montó junto con el robot-cebo en una zoomer, despegándose su bot de la espalda y adelantándose para explorar. Krosser se montó en otro por su parte, mirando el bot alejarse antes de ambos iniciar la marcha. Fueron hasta la zona del mercado que era donde se había producido los ataques, por lo visto el bichito de marras venía por los techos a cazar en aquella zona en específico. Dejaron el robot en una esquina, que se apagó inmediatamente a la espera de la hora para activarse, Defcom ya había desaparecido y Krosser se oculto en un sitio a la sombra, solo acompañado por el suave ronroneo del bot de Defcom, Emos, que estaba retransmitiendo la escena para el gobernador Lairum. Pasaron los minutos, lentamente, y no fue hasta la media hora más tarde cuando ya era noche cerrada que el robot se activó y empezó a pasear por la zona. No pasó mucho hasta que Defcom dio la voz de alarma de algo que se acercaba, el robot no tardó mucho en también notificárselo. Un robot en condiciones normales hubiera girado su cabeza 360 grados sin embargo este al ser usado como cebo con la apariencia de una persona aleatoria escogida de la base de datos de la ciudad, se veía restringido a los movimientos que su aspecto conllevaba. La bestia se dejó caer desde un tejado cercano, revelando un aspecto sospechosamente humanoide antes de abalanzarse contra el señuelo que respondió con un grito perfectamente imitado para después contraatacar con una potente descarga eléctrica que dejó a la bestia tendida en el suelo mientras el robot sufría espasmos debido a la rotura de su sistema de control de movimiento. Defcom se acercó lo más rápido que pudo a aquella bestia humanoide y comprobó que tenía un enorme parecido con el aspecto de Jak en su forma oscura, lo cual no tenía la más mínima lógica ya que Jak había demostrado ser capaz de controlar aquella forma. Pero la bestia no estaba fuera de combate aún, en un súbito grito de rabia se levantó en intentó arremeter contra aquella "presa" que se le había acercado, pero sus garras solo consiguieron arañar el aire. Vaciló un poco debido a la sorpresa, tiempo que Krosser no desaprovechó para cargar contra ella. Aquella bestia reaccionó a tiempo para girar el cuerpo un poco a razón de reducir el impacto lo cual evitó que Krosser le pulverizara la cadera con en su carga, pero no consiguió evitar que Krosser la agarrara por le cuello y la lanzara contra la pared como si fuera un muñeco en manos de un niño rabioso. Se recuperó con prontitud del dolor del impacto y se lanzó contra Krosser pero se extrañó al ver que sus garras eran bloqueadas de alcanzar las junturas de su traje debido a una extraña luz blanca. La bestia entendió que no podría ganar aquella batalla, con un grito de rabia corrió en dirección opuesta a Krosser por la calle decapitando por el camino a un curioso que había salido a mirar la procedencia de los ruidos del combate. Defcom disparó una bala no explosiva de rifle a la pierna de la criatura y a pesar de que la bala dio en su objetivo penetrando en la carne, convirtiendo su tejido muscular en una masa inútil, esta poco aminoró el paso. Ninguno de los dos la persiguió, si lo que acababan de ver era cierto sabían perfectamente dónde vivía aquella criatura, al menos en lo que se convertía durante el día. Un aventurero llamado Jak.

Krosser se agachó al lado del curioso decapitado y dejó escapar un silbido de admiración.

-¿Qué pasa? -preguntó su hermano mientras se acercaba y Emos se le colgaba de nuevo a la espalda.

-El corte es absolutamente perfecto.

Defcom se agachó también para confirmarlo.

-Impresionante, aunque no le valdrá de nada contra nuestros escudos.

-Ya -dijo Krosser mientras se levantaba.

-¿Qué hacemos?

-Se supone que Jak es nuestro aliado ¿no? Pero lo que hemos visto ahora no sé si lo puedo considerar un aliado.

-Existen informes de la guardia que afirman que Jak ha sido capaz de usar su forma oscura para proteger a un anciano y esto fue poco después de que se escapara de la prisión.

-Entonces Jak ha mantenido cierto control sobre su forma oscura del principio ¿no?

-Exacto.

-Pero aquello parecía una auténtica bestia fuera de control.

-Cierto, es contradictorio. Mi lógica aquí no sirve, por eso te pregunto a ti, además el gobernador lo ha visto todo. Es posible incluso que haya reconocido a Jak y esté ordenando su detención ahora mismo.

-Mierda.

-Coincido.

Krosser pulsó un botón en su traje y su zoomer se acercó volando con rapidez, ambos se subieron y aceleraron hacia el cuartel general. Cuando llegaron solo acertaron a ver como subían a Jak a un zoomer policial mientras Keira lloraba desconsoladamente en el hombro de Ashelin. Aterrizaron al mismo tiempo que el zoomer policial despegaba, llevándose a Jak, para encontrarse con la cara destrozada de Keira.

-¿Es verdad lo que dicen? -preguntó dudando de querer saber la respuesta.

Los hermanos se miraron sin saber que decir.

-Existe la posibilidad de que no lo sea -respondió Defcom

-Quiero verlo -exigió Keira

Defcom dudó sobre is hacerlo, pues Keira era realmente inestable y si veía el vídeo podría acabar haciendo algo de lo que se pudiera arrepentir. Miró a su hermano en busca de opinión y este le indicó que sí con la cabeza. Defcom accedió a su ordenador de muñeca, se puso de cara a la pared de la entrada y proyectó en ella con su ordenador la escena desde su punto de vista, grabada gracias a sus implante cerebral. Keira se llevó la mano a la boca al ver el vídeo y la mantuvo ahí hasta el final.

-No puede ser él -dijo ella -él nunca haría eso.

-Nosotros pensamos igual -aseguró Krosser.

-¿Quién podría querer algo así?- dijo ella.

-Ser un héroe te convierte en el objetivo de mucha gente- intervino Ashelin.

-Es posible que esto sea un paso de algo mucho mayor -dijo Defcom.

-Pero el salvó las vidas de todos nosotros -dijo Keira.

-Siempre hay fanáticos- apuntó Krosser.

-Cierto -continuó Ashelin- además de que si alguien quiere apoderarse del mundo su primer objetivo será Jak.

-Para después llevar a cabo sus planes sin temor a que él se interponga -terminó Keira.

-Tenemos un problema -concluyó Defcom


Tomas falsas:

Jak y Keira: *Momento romántico a solas*

Eire: *Les interrumpe* Fu, que envidia e.e

Keira: *Mirada asesina*

Jak: *Suspira* ¿No me digas?

Eire: Ah, sigan sigan. *Coge un paquete de palomitas(roscas) y se las empieza a comer*

Yo disfruto del espectáculo *:3*

Jak y Keira: *e.e*

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Defcom: *Conectado al ordenador de la casa*

Krosser: Ah, estos niños de hoy en día con sus videojuegos. A su edad yo salía al parque a jugar.

Defcom: Si, solo. Porque no tenías amigos.

Krosser: Fuck

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Lairum: Enano.

Defcom: Viejo.

Lairum: Anoréxico.

Defcom: Alzheimer.

Lairum: Debilucho.

Defcom: Ja, mira quien fue a hablar.

Krosser: *O.O* ¿Es que no podemos tener una reunión de negocios tranquila, para variar?

Defcom y Lairum: *Al mismo tiempo* ¡NO!

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Defcom: *Sale del taller seguido del robot señuelo*

Krosser: ¿Sabes qué te falta para que esto sea perfecto? Una risa de científico loco.

Defcom: *Saliendo por la puerta* No

Krosser: *Le sigue* Vengaaaaaa...

Defcom: *Se sube al zoomer* Nein

Krosser: *Se sube al suyo* Vengaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa ¿porfa pliz?

Defcom: *Arranca* Niet

Krosser: *Le sigue* Porfaporfaporfaporfa

Robot señuelo: La risa sería indudablemente adecuada.

Defcom: No, tu también no. *Se pega un tiro*

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Keira: *Llorando*

Defcom: Al menos Jak ya ha estado en la estepa una vez.

Ashelin: Y casi muere.

Defcom: Por eso, seguro que ahora muere. Y si muere al menos puedes recuperar el cadáver, disecarlo y quedarte con él para siempre.

Keira: *Llora más fuerte todavía*

Krosser: *Le pone la mano en el hombro a su hermano* No desesperes, algún día conseguirás consolar a alguien.