Nota del autor: ¡Sorpresa! Capítulo nuevo mucho antes de lo esperado. La verdad es que me ha costado, pero aquí está. Me ha parecido que estaba tomando demasiado tiempo en escribir y que vosotros, queridos lectores os merecíais algo mejor que pereza de mi parte. Así que aprovechando ratos libres y otros momentos en los que estoy solo (no puedo escribir si tengo gente cerca) me ha salido este capitulillo, espero que lo disfrutéis. También anunciar una posible salida de esta historia en edición epub para que no se estén rompiendo los ojos delante de la pantalla cuando quieran leerla.
Nota de la actualización: Me he dado cuenta de que tanto en el capítulo anterior como en este he confundido los nombres de Eyle (novia de Defcom) y Erie (robot personal de Eyle) usando el nombre del bot para referirme a la persona y viceversa. Lamento mucho la confusión que esto pueda haber causado e intentaré con toda mi alma que vuelva a ocurrir.
Capítulo 18: Nuevas perspectivas
No podía creer lo que estaba viendo. Su hijo estaba en el suelo, un charco de sangre brotaba de su cuello sesgado. No había utilidad en negarlo, su hijo estaba muerto. Su único hijo, asesinado por aquella maldita bestia. Descargó su puño contra la mesa, respiró hondo. Esa bestia tenía que ser eliminada. ¿O debería decir Jak? Si, aquel supuesto "héroe" acababa de matar a su hijo, ahora entendía porque el anterior gobernador lo desterró a la estepa. Ese engendro nunca debería haber vuelto. Se levantó de su mesa, apagó la pantalla y se dirigió a la cristalera que le daba una vista de la ciudad. Apoyó la frente sobre el cristal y lloró.
Mientras tanto, Jak y Daxter aguardaban en silencio en la parte trasera del transporte policial. Un trasporte que conocían muy bien, la sensación de Deja Vú era fuerte. Si bien nunca pensaron que les volvería a ocurrir, pero allí estaban. De camino a alguna parte, probablemente no agradable. Nadie les había explicado nada, solo le habían puesto la esposas y lo habían empujado dentro del transporte. Después lo habían encarcelado en una celda de una oficina de la guardia donde pasó la noche y la mañana. Por la tarde lo vinieron a buscar de nuevo y lo encerraron en aquel cajón volante otra vez. Sólo oyeron a unos de los guardas murmurar "lo sabía". ¿Saber qué? Ambos suspiraron. Lo siguiente que supieron era que estaban cayendo en medio de un estruendo. Jak se saltó de dónde estaba sentado a la pared contraria a la puerta, buscando sobrevivir al impacto. La nave se estrelló sobre la cabina con un sonido a metal destrozado, oyeron disparos que fueron contestados por otros dos sonoramente más potentes. Una pequeña idea de lo que estaba ocurriendo se les empezó a formar en el cerebro. No fue hasta que la puerta salió volando y vieron aparecer la cara sonriente de Krosser tendiéndoles una mano que confirmaron su teoría. Jak se agarró a ella, Daxter se subió a su hombro y de un tirón estaban ambos fuera. Miraron a su alrededor, la nave se había estrellado en la antigua Villa Refugio lo cual era muy extraño. Se suponían que debían ir a prisión ¿no?
-Hola de nuevo -le asaltó la voz de Defcom desde su espalda.
-¿Porqué estamos aquí? -preguntó Jak
-Oímos por la radio que os iban a ejecutar, entonces decidimos tomar cartas en el asunto -respondió Krosser.
-¿Qué? ¿Ejecutar? ¡¿DESPUÉS DE TODO LO QUE HEMOS HECHO POR ELLOS?! -entró en histeria Daxter
-¿Porqué? -preguntó Jak
-Se os acusa de matar a varias personas, incluyendo al hijo del gobernador.
-Yo no he matado a nadie.
-Lo sabemos -dijo Krosser, pero al ver que Defcom enarcaba una ceja se corrigió- Bueno, yo lo sé y Defcom piensa que al menos mereces un juicio justo.
-¿Tu crees que yo soy culpable? -le preguntó Jak mirando a Defcom con una mirada dolida.
-Yo no sé. Ése el problema. Vi una criatura exactamente igual a tu forma oscura matar al hijo del gobernador, aunque en ese momento no sabíamos que lo era. A falta de pruebas a tu favor no puedo decantarme por nada.
Jak se relajó un poco.
-Tenemos un vídeo, si quieres verlo. -dijo Krosser
-Dale -aceptó Daxter
Defcom se giró hacia el transporte para usarlo como pantalla y reproducir el mismo vídeo que le había enseñado a Keira.
-Ese no soy yo -dijo Jak
-¿Dónde estuviste ayer por la noche?- preguntó Defcom
-Durmiendo
-Entonces no tienes a nadie que pueda probar tu inocencia salvo Daxter y eso no te servirá de nada contra un vídeo.
-Nos quedaremos contigo hasta que todo esto se aclare -le aseguró Krosser
-Gracias -respondió sinceramente Jak
-No hay de qué, y ahora si no os importa vamos a un sitio mejor, que aquí llamamos mucho la atención – dijo señalando el grupos de robots que los habían rodeado en silencio. Jak lo reconoció como los Guardianes que habían visto en la base de SICA, silenciosos, armados hasta los dientes y con una puntería impecable. Todo ello en un robot con aspecto de tanque.
El grupo empezó a caminar, liderados por Krosser y seguidos por aquel montón de Guardianes, que parecían no tener nada mejor que hacer. Defcom sonrió, se había guardado un detalle sobre que había hecho con la fábrica de SICA. Secretamente habían mandado robots militares para limpiar la zona de los molestos cabezachapas aunque siempre quedaba alguno, pero no eran una amenaza. Después tenía ambiciosos planes para aquel terreno devastado. Además, cuando tienes la mano de obra, gratis y eficiente de los robots da hasta pena desperdiciarla.
Siguieron caminando en silencio hasta que Krosser se paró delante de la pared de un edificio apenas en pie. Pareció buscar algo específico en ella hasta que empujó hacia adentro uno de los ladrillos que la componían y salida de la nada apareció una puerta que se abrió para ellos. Entraron por una pasillo oscuro hasta otra puerta, Krosser tocó el único botón que había y sonó un timbre. Desde dentro se oyó una voz masculina diciendo "Voy".
Les abrió la puerta un hombre alto y fuerte, casi al estilo "Sig " pero de piel más clara y con los mismos tatuajes que Torn.
-Vaya, no esperaba visitas -dijo visiblemente sorprendido mientras se hacía a un lado para dejarles pasar.
-Si, hemos tenido un... problema -explicó Krosser mientras entraba.
Entraron todos y se sentaron en los sillones del amplio recibidor, que tenía un estilo similar al piso franco que compartían Defcom y Krosser.
-Jak, Daxter este es Saek, un ex-guardia carmesí. Lo conocimos hace tiempo y hemos compartido varias misiones juntos.
-Un placer -dijo Jak, un poco más alto de lo normal intentando tapar los comentario de Daxter sobre los tatuajes, Torn y lo harto que estaba.
-Y bien ¿qué os trae hasta este lugar tan remoto? ¿La ciudad se ha ido a la mierda?
-Creemos que alguien le ha tendido una trampa a Jak y el Gobierno le ha impuesto la pena de muerte -respondió Krosser
-¡Jaj! Mierda seria -dijo Saek
-Deberíamos ir a por ellos y matarlos a todos -dijo Daxter mientras hacía movimientos de Kung-Fu y se caía al perder el equilibrio en uno de ellos.
-Si ya veo que tienes muchas posibilidades -comentó Saek
-Lo más probable es que nos tengamos que quedar aquí hasta que esta situación se resuelva -terminó Defcom
-Si, no hay problema. Por cierto Defcom, tengo lo que me pediste.
-Excelente, vamos a verlo.
Ambos se levantaron y se fueron por uno de los pasillos que salían del recibidor dejando a los demás con la pregunta escrita en la cara.
-Bueno, si os vais a quedar aquí una temporada lo mejor será que os familiaricéis. Este sitio es un cuartel general en mejores condiciones que nuestras "casa". Está más pensado para residentes militarizados o que simplemente saben luchar. Tenemos un amplia sala de entrenamiento, galería de tiro, defensas, laboratorio, taller e incluso garaje junto a lo que llevaría un residencia normal. También está conectado un bunker en caso de que algo salga mal.
-Vaya así que ahora también haces de guía turístico ¿eh? -rió Daxter, después saltó del hombro de Jak al de Krosser, puso pose de conquistador y señaló hacia adelante – ¡hacia las habitaciones!
Jak y Krosser se miraron mutuamente sin saber que decir y pasada la sorpresa empezaron a reírse a carcajada limpia.
-¿Qué pasa? ¿Qué es tan gracioso? -preguntó Daxter que se había pasado de Krosser al sillón por temas de estabilidad. Como pasados unos segundos se seguían riendo decidió que lo mejor sería encontrar las habitaciones por sí mismo.
Mientras tanto, Saek y Defcom estaba en el laboratorio, ambos mirando atentamente los datos de un ordenador sobre un traje de combate.
-¿Todo bien? -pregunto Saek
-Si, perfecto. Me alegra ver que tanto tú como nuestro querido costurero sois tan habilidosos como siempre.
-Bueno, si hoy en día no eres bueno en algo no vales para nada.
-Cierto, la especialización bien empleada se traduce en éxito, y por tanto en supervivencia.
Defcom apagó el ordenador con satisfacción y dobló el traje con eficiencia
-Ah, y aún me debes un combate -comentó casualmente Saek
Defcom suspiró y dejó el traje encima de un pequeño robot de reparto que se fue silencioso a su destino.
-Esperaba que no te acordaras de aquello, pero ¿qué le vamos a hacer? -se dio media vuelta- Vamos, cuantos antes terminemos mejor.
-Bah, tampoco es para tanto. Lo hago por tu bien.
-Eso no quita que me desagrade.
Ambos fueron caminando a la sala de entrenamiento, que era enorme e incluía un ring, gimnasio independiente, vestuario, zonas acolchadas y útiles varios para el entrenamiento individual. Dejaron todos los objetos que se les pudieran caer a la salida del ring y se metieron en él.
-Veamos cuanto has mejorado desde la última vez -fue lo último que dijo Saek antes de abalanzarse sobre su interlocutor.
Defcom decidió emplearse a fondo para al menos resistir un asalto. Aceleró el procesador de su implante lo que hizo que el tiempo a su alrededor pasara ligeramente más lento, o al menos daba la sensación de ello. Controló sus nervios y se hizo a un lado a tiempo para esquivar la embestida. Sin embargo Saek era un combatiente nato y reaccionó con rapidez, usando uno de los laterales del ring para impulsarse de nuevo hacia Defcom. Este intentó volver a concentrarse pero una oleada de miedo y nervios lo paralizó en el sitio, Saek se dio cuenta de esto y abrió los brazos para en vez de chocar contra Defcom, agarrarlo y evitar aplastarlo contra el suelo tras el inevitable choque. Salieron rodando por la inercia, se separaron y volvieron a sus posiciones iniciales. Antes de que Defcom estuviera remotamente preparado Saek ya estaba delante suya y con un puño yendo a todo velocidad hacia su cara, Defcom en un acto desesperado activó su implante completamente, se vio invadido por la familiar interfaz de combate de color rojo, que llevaba años sin usar y le marcaba el puño como un proyectil a esquivar. Giró el torso hacia un lado esquivando el puñetazo y aprovechando el movimiento se hizo hacia adelante, pasó el codo por detrás del cuello de Saek y lo empujó hacia atrás haciendo palanca con su rodilla. Saek, sorprendido, no pudo reaccionar y se estampó contra las cuerdas del ring, saliendo rebotado hacia atrás y cayendo de espaldas.
-Impresionante, ¿porqué no has hecho eso antes? -preguntó Saek mientras jadeaba en el suelo.
-No sabía que podía hacerlo
-Defcom
-¿Sí?
-Tus pupilas son de un color verdoso extraño
-Ah sí, es que llevo las lentillas puestas y la interfaz activada.
-Ostias, ya me había olvidado de que llevabas lentillas -dijo mientras se levantaba, ya recuperado.
Defcom se quitó las lentillas y tras considerarlo unos momentos las destrozó contra el suelo. Entonces oyó que alguien aplaudía, se dio la vuelta y descubrió que tenía público. Jak y Krosser, este último aplaudiendo, habían estado observando el combate.
-¿Eso se lo has enseñado tú? -preguntó Saek a Krosser
-No, pero creo que ya es hora de que dejes de abusar de mi hermano -empezó a acercarse al ring- y te metas con alguien de tu tamaño.
-Espera, ¿sois hermanos? -preguntó Jak, sorprendido
-Si, descubrí eso mirando los archivos de SICA -respondió Defcom
-No os parecéis en nada
-Te recuerdo que sufrimos modificaciones de toda clase para ser mejores soldados, eso puede haber hecho que seamos tan diferentes.
-Verdad, tampoco sabía que llevaras lentillas, ni que tuvieras los ojos color rojo brillante. Como si fuera un robot.
-Eso es la interfaz de combate -sus ojos pasaron lentamente del rojo a su gris suave natural- ¿mejor?
-Si, ya no das miedo -dijo entre risas Krosser
Defcom se bajó del ring, y se puso al lado de Jak , ambos miraron como Krosser dejaba sus armas en el suelo junto a las de su hermano y se subía al ring.
-Él si que va a dar miedo -dijo Defcom antes de que Krosser se abalanzara contra Saek. Este lo esquivó deslizándose hacia un lado, intentó contraatacar con un golpe seco en la espalda de Krosser para dejarlo sin aire pero antes de que pudiera acertarlo la mano de su objetivo envolvió la suya propia, parando su ataque. Krosser tiró de Saek hacia sí, giró su cuerpo para dejarlo pasar y estamparlo contra las cuerdas, esperó a que rebotase como lo última vez y lo agarró por el cuello, levantándolo en el aire como si no pesara nada. Lo bajó con suavidad, le dio una palmadita en el hombro a un impresionado Saek y volvió a su esquina del ring. Ahora fue Saek quien tomó la iniciativa, descargando una patada lateral que dio en la rodilla de su oponente haciendo que este se arrodillara. Sin perder tiempo intentó descargar otra patada en el pecho de Krosser pero esté le tiró del pie antes de pudiera hacerlo, cayendo al suelo. Cuando Saek se consiguió levantar de nuevo Krosser le golpeó ambas orejas con las palmas desorientándolo para finalmente derribarlo de un cabezazo. Krosser ayudó a Saek a levantarse y juntos fueron al vestuario a ducharse tras el ejercicio, cosa a la que se unió Defcom al cabo de unos segundos de meditación. Jak por su parte se fue en busca de las habitaciones. No tardó mucho en encontrarlas, todo estaba señalizado con pequeñas pantallas a modo de letreros y bastante fácil de seguir. Se notaba que eran unas instalaciones pensadas para gente de paso. La zona "residencial" estaba compuesta por habitaciones medianas e independientes que incluían una litera de dos camas, armario, una terminal de ordenador, nevera y un pequeño servicio. Entró en una habitación que ponía su nombre y el de Daxter. Este último ya había tomado posesión de la litera de arriba así que le tocaba la de abajo. A menos que ya estuviera ocupada por alguien desconocido porque había un traje bien doblado en ella. Se acercó y cogió el traje en busca de alguna nota de su propietario. En uno de los bolsillos encontró una nota que decía su nombre, entendió que era para él. Dicho traje en cuestión estaba compuesto de chaqueta, guantes y pantalón de un material azul muy similar al de su ropa actual. La chaqueta tenía una hombrera rígida larga más larga que la otra al igual que su ropa actual y una banda de color amarillo a la altura del pecho. El pantalón por su parte tenía un sección de cuero color marrón en las zonas interiores. Los guantes eran iguales a los suyos pero con un cuadrado en el centro del mismo cuero marrón del pantalón. En general el traje tenía también refuerzos en las articulaciones y unos extraños tubos en los laterales. Aquel traje le quedaba sorprendentemente bien, casi parecía hecho a medida. Fue a guardar su ropa en el armario y se encontró con una camiseta amarilla y unos zapatos. Si bien los zapatos seguían la misma línea estética que el traje, la camiseta no, pero eso no le impidió agenciársela también y cambiar su atuendo completamente. Le llamó la atención una lucecita azul que parpadeaba en su manga, al tocarla se desplegó un mensaje virtual delante de él que ponía "Bienvenido". El mensaje desapareció y oyó una voz femenina que le dijo:
-Hola, soy tu asistente de combate. Me encargaré de mantenerte vivo a toda costa.
-¿Este traje tiene escudos? -preguntó con una nota de emoción en la voz.
-Sí, si los tiene. Este traje está pensado para el asalto, es ligero, tiene escudos de media potencia y recarga rápida y una movilidad absoluta. Aparte de que aparenta una vestimenta normal, también incluye soporte para armas, munición y eco.
-Wow -dijo, impresionado. Después comprobó que efectivamente sus armas se pegaban a su espalda de la misma manera que los trajes de Defcom y Krosser. Antes podía hacerlo, pero era un agarre físico y a veces se le trababan al sacarlas, a partir de ahora no volvería a ocurrir. Fue a dar las gracias y justo saliendo por la puerta se encontró a Krosser quien, a juzgar de su pelo húmedo, acababa de salir del vestuario. Antes de que pudiera decirle nada, este lo interrumpió.
-¿Estás solo?
-Sí, ¿por?
-Porque tengo que hablar contigo de algo, sígueme -sin esperar respuesta continuó su camino a través de los pasillos hasta llegar a otra habitación idéntica a la suya, pero mucho más lejana, de hecho era la última. Krosser entró y se sentó en la cama baja de la litera, Jak optó por quedarse de pie.
-¿De qué quieres hablar?
-De Defcom. Lo más probable es que lo consideres un poco rarito. Y lo es. Pero no es algo tan sencillo como eso, por desgracia. Yo más bien diría que mentalmente es más máquina que persona. Su mente trabaja demasiado rápido y ese es el problema. Vive en otro mundo diferente al nuestro, no expresa sus sentimientos y le incomoda estar con los demás, pero hace un esfuerzo por integrarse e intentar llevar una vida normal. Todo empezó tiempo atrás, cuando todos estábamos aún dentro de aquel horrible programa de súper soldados. Nosotros ya nos llevábamos excepcionalmente bien, los cinco éramos un grupo inseparable. Hasta que llegó el día de las "mejoras". Ese días me llamaron a mi primero y me dijeron que si no oponía resistencia no harían nada con el resto, aquello era mentira por supuesto. Pero no quise desperdiciar el único resquicio de piedad que habían mostrado en todo aquel tiempo. No me sorprendí cuando vi a Defcom en una camilla, con la cabeza envuelta en gasa. Me dijeron que tardaría más que el resto en recuperarse, o eso recuerdo. Cuando terminaron conmigo me dolía todo tanto que no estoy seguro de lo que ocurrió en aquellos días. No fue hasta cuatro días más tarde, cuando ya me pude levantar por mi mismo, que noté los cambios en mi cuerpo. Era mucho más alto y sentía mi cuerpo más pesado. Era muy extraño, me pregunté si a los demás les pasaría lo mismo. Pero no, los demás parecían iguales, al menos inconscientes como estaban. Pero Defcom todavía no había vuelto. No fue hasta dos días más tarde que nos llamaron para que viéramos algo, yo supe inmediatamente que era él. Nos llevaron hasta una sala muy blanca que tenía una cristalera que daba a otra sala igualmente blanca, en ella había una mesa con un arma desmontada y sentados en dos sillas estaban uno de los médicos y Defcom. Le había rapado la cabeza y tenía un agujero en ella conectado a un cilindro que llevaba sujeto a la cabeza. Le dijeron algo y empezó a montar el arma a una asombrosa velocidad, le dieron otra orden y la desmontó igualmente rápido. Después le quitaron el cilindro, le dejaron salir y fuimos a verle, pero él no nos veía a nosotros. Estaba quieto en el sitio y no reaccionaba, a pesar de que Eire había ido corriendo a abrazarlo él solo miraba al frente. No habló, no se movió. Eire lloró desconsoladamente aunque por aquél entonces no eran novios todavía. Demasiado jóvenes para eso. Nosotros nos fuimos sin el, no soportábamos verlo. Tampoco nos siguió, seguía en el mismo sitio con la mirada perdida. No fue hasta la noche que lo vi de nuevo. Su cama estaba a lado de la mía y me desperté cuando se sentó ella. Me miró, por primera vez en todo el día. Y me habló ¿te puedes lo que me dijo?
-No creo ¿qué te dijo?
-Ayuda. Fue todo lo que me dijo, después empezó a llorar. Pero no como se hace normalmente, sino con los ojos abiertos y en silencio. Con aquella cara de póquer que no cambió en días. Nos costó varios días hacer que volviera a actuar remotamente normal, tuvimos que enseñarle. Era como si hubiera olvidado como ser una persona. Fue después cuando nos enteramos de su implante cerebral. Es ese maldito implante lo que lo convirtió en una máquina, y poco a poco ha ido mejorando hasta hoy.
-¿Y qué tiene que ver todo esto conmigo?
-Porqué tu, Jak, eres la primera que Defcom acepta por sí mismo. Sin que ninguno de nosotros le diga que está bien. Tu has obrado una especie de milagro en él, y por eso te quería dar las gracias. -Jak intentó responder pero Krosser le abrazó tan fuerte como inesperadamente, impidiéndoselo. -Nunca volverá a ser el que era, pero al menos has conseguido que se interese en los demás por voluntad propia, algo que nosotros nunca conseguimos.
-Yo no hice nada, el me salvó la vida.
-Lo sé, él me lo contó. Pero no me importa, te lo agradezco igualmente.
-Pero él se lleva bien contigo ¿no? ¿Y Eire?
-Eso es distinto. A nosotros nos conoce bien y no tiene problemas. Pero hoy en día, después de tanto tiempo, me da la impresión de que tiene miedo de los demás. Es como si hubiera perdido la confianza en su propia raza. Las otras personas que admite es porque Eire o yo le hemos asegurado que no pasa nada. En ese sentido es como un niño pequeño.
-Vaya, ahora lo entiendo un poco mejor.
-De eso también se trataba, si tenemos que trabajar juntos es vital que nos entendamos.
-Tienes razón.
-Bueno -Krosser miró la hora en un brazalete, similar al ordenador que le había visto a Defcom- ya es tarde, ya toca descansar y mañana será un nuevo día. Buenas noches.
-Igualmente -respondió Jak. Ambos se fueron en silencio a sus habitaciones, Jak ocupado en sus pensamientos y comparando lo que acababa de oír con su propia historia. Krosser por su parte deseó no haberse equivocado al confiar en Jak, aunque le relajó bastante reconocer la mano de Defcom en la ropa que llevaba Jak. Cuando Krosser entró en la habitación esta estaba oscura, vio un bulto en la cama de arriba que identificó como su hermano.
-¿Estás seguro de lo que has hecho? -le preguntó este
Krosser se sorprendió ¿cómo lo sabía? Es más ¿no estaba enfadado?
-No, no estoy seguro.
-Entiendo, Jak es como nosotros, pero no es nosotros ¿te refieres a eso?
-Si, más o menos ¿no estás enfadado?
-No ¿porqué debería de estarlo? Yo más que nadie sé que lo que has dicho es cierto y tampoco es ningún secreto. Ya sabían que tenía un ordenador metido en el cerebro, si bien no sabían que eso me hace comportarme como una máquina.
-Ah, pues vale -suspiró del alivio, se desvistió y se metió en su cama.
-Yo... intento recordar como era ser yo. Pero no puedo, es como si hubiera algo que me lo impidiese. Resulta frustrante.
-¿Podría ser parte de la programación del implante?
-No lo sé. Lo he buscado miles de veces y no lo he encontrado, pero tengo la sensación de que sí. Es el propio hecho de que yo tenga intuiciones el que me llama la atención. Aunque entiendo porqué alguien querría que yo me comportase de manera distante con los demás, teniendo en cuenta que como francotirador que soy, muchas veces las misiones consisten en esperar en un sitio días, incluso semanas. Sentir nostalgia por seres queridos puede ser una distracción y podría fallar el tiro o perder la oportunidad. Supongo que esa programación también hará que mi cerebro la enmascare como desconfianza o asco, que yo los siento de verdad. También pude ser el eco del sentimiento de traición que tuve con ellos, nunca pensé que alguien pudiera ser capaz de hacernos esto.
-Yo nunca te traicionaré, lo sabes ¿no?
Si, lo sé -contestó Defcom tras unos segundos- Aunque el implante también tiene sus ventajas. Nos ha salvado la vida muchas veces y sin él no podríamos haber derrotado a SICA. Yo me considero feliz, no hecho de menos lo que se supone que me falta y no me merece la pena llorar por ello. Lo "superaré" con el tiempo y me centraré en lo que tengo ahora que es lo que verdaderamente importa- Krosser se rió en silencio. Defcom siendo optimista, definitivamente ya lo había visto todo.
-Anda y a descansar que ya he tenido suficientemente tema filosófico por hoy.
Ambos se rieron.
-¿Te he dicho ya que eres como un oso de peluche enorme y musculoso?
-Varias veces y Eire otras tantas. Realmente estropea mi imagen de mercenario duro.
-Un poco.
-A dormir de una vez.
-Si, mi capitán.
-No soy tu capitán.
-Cierto, los osos de peluche no son capitanes.
-¿Qué he hecho yo para merecer esto?
-Existir.
-Te odio.
-Es recíproco.
Tomas falsas
Krosser: *Abre la puerta*
Daxter: Pero bueno ¿es que aparte de mercenarios dirigís un imperio inmobiliario?
Defcom: M... ¿sí?
Daxter: Ves, por esto no te puedo dejar solo un momento. Ahora estamos con mercenarios con propiedades ¿qué será lo siguiente? ¿Agentes publicitarios?
Saek: En realidad yo me dedico a eso.
Daxter: *pokerface* No he dicho nada.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Saek: *En el ring* A ver cuanto has mejorado *se tira a por Defcom*
Defcom: *lo esquiva y le deja una mina en su sitio que le estalla a Saek en la cara* Ups, he puesto un huevo.
Anunciador: Humillación.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Krosser: *Le cuenta a Jak parte de su pasado y el de Defcom*
Jak: Sabes que en realidad me importa una mierda ¿no?
Krosser: Pues con esa historia me llevé a Keira a la cama.
Jak: ¿Qué? Pero ella me amaba... *llora desconsoladamente*
Krosser: *Maximum trolling*
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Jak: *Con su nuevo traje*
Daxter: Vaya, y ahora resulta que no solo tienen un imperio inmobiliario sino que también son modistas ¿hay algo que no sean?
Defcom: Si, no somos ratas naranjas.
Daxter: Touché.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Daxter: Pero vamos a ver, un capítulo donde no hay sangre, ni combates reales y apenas acción ¿alguien me lo explica?
Defcom: A mí no me mires, la culpa la tiene el escritor.
Escritor: ¿Yo? Pues... pues... *huye haciendo la croqueta*
Daxter: Creo que voy a buscar una soga para ahorcarme un rato.
Defcom: Buena idea, yo te ayudo.
