Nota del autor: Bueno, muchas cosas han pasado, ninguna agradable. Pero aquí está, mi mayor retraso hasta la fecha pero llegó. La verdad es que cada vez más me cuesta trabajar en mis proyectos, hay veces en las que no hay ganas y parece que lo hago por obligación lo cual se traduce en una peor producción de contenido. Y me niego a hacer algo mediocremente, a sí que lo pospongo, y lo pospong y lo pospongo. Y pasados 1000000000000 millones de años lo termino. En fin. Aquí teneis, disfrutad.


Capítulo 19: Espejismos

Daxter se despertó en mitad de la noche, no sabía porqué. Tenía la fuerte sensación de que algo iba a mal. Pensó en despertar a Jak pero si no le decía nada en concreto sacarlo de la cama era una misión imposible. Se deslizó por la escalerita de la litera y una vez en el suelo salió del cuarto en silencio, guiado por su instinto se dirigió al salón, donde vio a ese dron que Defcom solía llevar en la espalda flotando en el aire. No fue hasta que se acercó que se dio la vuelta bruscamente y se le quedó mirando. Daxter cerró los ojos anticipando un oleada de dolor ¿iba a morir así? ¿A "manos" de una máquina supuestamente aliada? Sin embargo, su dramatismo estaba una vez más equivocado pues cuando por fin abrió un ojo se dio cuenta de que el bot, Emos, había optado por salir de la base. Daxter, extrañado, lo siguió. Fuera hacía frío, pero sería soportable en lo que saciaba su curiosidad. Emos se alejaba en silencio, a una velocidad mucho mayor de la que él podría alcanzar.

-¡Espera! -gritó

Emos se paró en el aire, se dio la vuelta y volvió diligentemente. Se paró cerca de el a una altura mucho más baja a la que solía ir y Daxter entendió lo que pretendía. Saltó encima de él y se agarró a su cuerpo todo lo que pudo. El silbido que acompañaba a Emos se hizo mucho más intenso cuando este aceleró siguiendo la misma dirección que antes. Daxter disfrutó con la vista y la sensación de estar volando con relativa seguridad, no era lo mismo que aquel desvencijado aparato que habían utilizado una vez. Dejó de apreciar las vistas cuando el suelo empezó a forrarse de cabezachapas. Cientos, miles de ellos, avanzando hacia la ciudad. Emos siguió avanzado, hacia el núcleo de aquel ejército. ¿Estaría buscando al Jefe? Kor estaba muerto, lo había visto con sus propios ojos. ¿Entonces quién era el nuevo jefe? Un súbito fogonazo interrumpió su pensamiento. Les estaban disparando. Emos se dio por vencido, viró e inició la retirada, sin renunciar a disparar mientras huía para intentar reducir aquel ejército en lo posible. Ya a mitad de camino de vuelta Daxter vio otro ejército avanzado en dirección contraria, uno de robots. Reconoció algunos de cuando lo de SICA pero había otros más feos que nunca había visto. Daxter se desilusionó al comprobar que el ejército de defensa era presumiblemente más pequeño que el atacante. Pero algo era algo, quizás aquellos bots podrían comprar tiempo suficiente para evacuar la ciudad, o prepararla. Cuando llegaron a la base Defcom estaba levantado y esperándolos en la entrada, con algo parecido a un pijama puesto y una pistola en la mano. No saludó, solo se quedó en el sitio un momento y después fue corriendo a una de las paredes cercanas y apretó un botón rojo que hizo saltar las alarmas en toda la base. Minutos más tarde estaban todos reunidos en el salón.

-¿Qué pasa? -preguntó Jak semiadormilado y con los pelos cual cactus.

-Hay un ejército enorme de cabezachapas que avanza hacia la ciudad -explicó Daxter

-¿Def? -preguntó Krosser

-Nuestros bots no son suficientes para pararlos, están haciendo todo lo que pueden pero solo es temporal. Eventualmente ganaríamos una guerra pero no podremos proteger a la ciudad. Y... -se vio interrumpido al oír el timbre sonar, extrañado abrió la puerta y se encontró con la última persona que había esperado. Eyle. Esta le asaltó, abrazándolo con todas sus fuerzas antes de que la víctima pudiera siquiera componer una palabra. Un aumento significativo posterior en la presión simbolizó la unión de Krosser a dicho abrazo.

-Eyle -pudo decir Defcom por fin

-He vuelto, cariño. ¿Me has echado de menos?

-Si, pero tenemos un problema.

El abrazo triple se disolvió al instante y Eyle clavó una mirada asesina en Defcom.

-¿Por qué eres siempre tan aguafiestas?

-Esto es diferente, hay un ejército de cabezachapas que va a por la ciudad, si allí se unen a los pocos que quedan será una masacre.

-Esa ciudad no hizo nada por nosotros.

-Pero hay gente inocente, gente que no tiene culpa.

-Cierto -dio un respingo al reconocer a Jak- Oh, hola. Tienes mejor cara que la última vez que nos vimos. -Jak se rió, Defcom levantó una ceja y Daxter se enfadó al no ser mencionado.

-¿Qué hacemos, entonces? -preguntó Krosser

Defcom miró a su recién recuperado amor y supo que tener que separarse de nuevo iba a ser demasiado. De todas maneras, hacía tiempo que no combatían los tres juntos, era hora de volver a las andadas.

-Yo voto porque Saek vuelva para dar la alarma y nosotros nos quedemos a defender todo lo que podamos.

-Me parece bien -dijo Jak

-¿QUEEEEEEEEEEEEEEEEEE? No, no, espera ¿porqué no nos podemos ira la ciudad? Ah cierto, nos quieren matar. Y aquí también. ¿Hay algún sitio donde no quieran mi pellejo? -se quejó Daxter.

-Ya que voy a la ciudad, me gustaría pasar por la base de allí y coger unas armas.

-De hecho te lo iba a pedir, si voy a tener que enfrentarme a un ejército de cabezachapas me gustaría tener todo el armamento posible.

-Pues estamos todos de acuerdo, ahora a mover el culo -dijo Eyle.

Se dieron unas rápidas despedidas y se separaron para ir a buscar cada uno su equipamiento. Saek, fue el primero en salir, cogiendo uno de los zoomers del garaje y dejó la puerta abierta. Al cabo de unos minutos, los que iban a defender se reunieron en el garaje, el cual era bastante grande y tenía varios vehículos, tanto militares como de paisano. Krosser, Eyle y Defcom se metieron en un tanque anti-gravitatorio, mientras que Jak y Daxter se decidieron por un coche de aspecto rápido que tenía dos gatling montadas en una torreta omnidireccional en el techo. Jak y Dax tomaron rápidamente la delantera a pesar de que el tanque se movía excepcionalmente rápido para su tamaño y peso, cosa que se conseguía con a la antigravedad. Cuando Jak y Daxter llegaron a la zona de combate se encontraron con un estruendo tremendo. Había robots por todas partes, todos disparando a los cabezachapas que tenía delante. También se dieron cuenta de que poco a poco se iban uniendo robots, procedentes de la fábrica de SICA, ahora bajo el poder de Defcom. Rodearon la retaguardia y avanzaron a la parte más frontal del conflicto, allí pudieron ver una aterradora marea cabezachapa compuesta por varias especies de aquellas horribles criaturas. Se lanzaban en ataques suicidas contra los robots, los cuales tenían una estrategia mucho más eficiente, buscando que cada tiro diera todo lo posible. Pero la superioridad táctica no podía superar la superioridad numérica que poseían los cabezachapas, aunque destruir un robot les costara veinte de los suyos seguirían ganando holgadamente. Aquella era una guerra perdida desde el principio, solo podrían retrasar lo inevitable. Al menos era algo por lo que luchar. Jak se bajó del coche, sacó su arma y se unió al fragor, mientras que Daxter se dedicó a usar los cañones del coche. Krosser y Defcom mientras tanto, no estaban demasiado lejos, lo suficientemente cerca para colaborar con cañonazos mientras se acercaban. Krosser conducía, mientras Defcom se encargaba de operar el cañón, poniendo cuidado en disparar en zonas sin aliados, pues el potente cañón de plasma tenía un amplio rango de explosión. Cuando llegaron Krosser paró el tanque, esperó a que Eyle saliera y disparó por si mismo mientras Defcom se conectaba con los robots de alrededor para recibir un informe de la situación y dar órdenes.

-¿Cómo está la cosa? -preguntó Krosser tras disparar la primera salva

-Mal, no pueden contenerlos, también han avistado algunos cabezachapas nuevos. Creo que es hora de sacar a los Desoladores.

-¿Seguro?

-La situación lo requiere, solo tengo que marcarles a los cabezachapas como objetivos y que ignoren el resto.

-Bien pues, a ver si con eso conseguimos algo

-Aumentar el número de muertes por segundo

-Aparte de eso

-Ah, vale. Ya vienen.

-Es una pena no poder ver la cara de Jak cuando los vea.

Jak en ese momento estaba ocupado utilizando su lanzagranadas contra los cabezachapas cuando se oyó un escalofriante grito en el aire. Solo eso hizo que no quisiera conocer a la criatura que lo hubiera producido. Entonces los vio, unos robots nuevos. Con un cuerpo simulando el de un esqueleto humanoide, de un acero brillante, una cara de insecto en cuya boca tenía una trituradora, los brazos terminaban en distintas armas, algunos tenían cuchillas, otros sierra circulares, incluso le pareció ver uno con guadañas. Aquellas amenazadoras máquinas de muerte se lanzaron al campo de batalla sin pensarlo, atacando con la misma brutalidad que un cabezachapa. Jak estaba sorprendido, aquellos se parecían a los robots contra los que habían luchado tiempo atrás ¿quién los habría diseñado? No se distrajo más y se les unió en su propia forma oscura, moviéndose como una picadora andante más, destrozando a sus enemigos.

Mientras tanto la situación en la ciudad no era mucho mejor, Saek había llegado con rapidez e informado al alto mando de la situación, tras deliberar coincidieron en que lo mejor era dar una noticia parcialmente falsa para evitar el pánico, sin embargo uno de los guardias que oyó la conversación temió por su familia, estos por sus allegados y así la noticia se extendió en cuestión de minutos. Los disturbios tampoco se retrasaron, había un grupo de gente que aprovechaba el hecho de que el gobierno los había intentado engañar para dar un golpe de estado y los había que querían llegar a casa a toda costa, daba igual robar un zoomer o atropellar a la gente. Cuando Saek salió a la calle, el caos era peor de lo esperado, incluso había gente muerta, aplastada por sus congéneres. Intentó avanzar pero enseguida fue empujado fuera de aquella marea asesina. Sintió un tirón del brazo, era una niña pequeña que se había perdido. Pero él no tenía tiempo de estar buscando unos padres anónimos, si es que siquiera estaban vivos. Llevó a la niña adentro y aprovechando la distracción con los guardias les "tomó prestado" un Hellcat. Aceleró al máximo hacia la base de la ciudad, paró el Hellcat cerca de la entrada y entró a por armas. Salió al cabo de un par de minutos con un bolsa llena de armas que dejó en el asiento del copiloto, arrancó el Hellcat y puso rumbo al campo de batalla. Sin embargo algo ocurrió al poco tiempo de empezar a moverse, de repente todo se volvió más oscuro. Saek miró para el cielo buscando algún problema con el sol y vio con horror el mayor enjambre de cabezachapas voladores que había visto en su vida, tan compacto que no dejaba pasar la luz. Cayeron sobre la ciudad como plaga de muerte, destrozándolo todo a su paso. Tras él haber dado la noticia de la invasión inminente se habían destinado todas las fuerzas de seguridad a detenerla y apenas quedaban guardias en la ciudad, que era justo lo que ellos habían planeado. Habían mordido el anzuelo y ahora tendrían que pagar por ello, posiblemente con su extinción. Saek giró el Hellcat, con un mano operó su cañón y con la otra agarró el arma y disparó ambas a aquella turba intentando atraer su atención. Un parte de aquella marabunta se separó y fue a por él. Saek sonrió, ahora le tocaba a él tenderles la trampa. Agarró el volante y aceleró a máxima velocidad, que en un hellcat no es que fuera especialmente impresionante pero sí suficiente para lo que él quería. Llevó aquella tormenta de muerte consigo hasta el otro lado del puerto, alejado de todo y cuando estuvo bastante lejos saltó llevándose la bolsa de armas y dejando todos los explosivos. Desde el agua observó como los cabezachapas se abalanzaban sobre el hellcat sin piloto antes de que este se convirtiera en una gigantesca bola de fuego que también lo habría vaporizado a él de no haberse sumergido. Nadó a duras penas hasta la orilla arrastrando la bolsa tras de sí y rezando para que el agua no hubiera inutilizado las armas. En el muelle le esperaba una figura femenina que no había visto en mucho tiempo. Cuya presencia siempre significaba que las cosas iban mal, al menos a experiencia personal.

-¿Un bañito por la mañana, Saek? No creo que bañarse durante una invasión sea lo más apropiado.

-Si consigo eliminar a un gran grupo de cabezachapas mientras lo hago sí, querida Erie.

-Y te hacía falta

-¿El qué?

-No nos distraigamos, tenemos que detener la invasión

Ambos salieron corriendo de vuelta al paseo del puerto donde se encontraron con un grupo de soldados de la liga de la justicia intentando combatir otro grupo de avispas a duras penas. Erie alargó la mano y un arma salió disparada de la bolsa hasta ella. Dicha arma era bastante peculiar pues en vez de cañón tenía dos cilindros a los lados unidos a un cuerpo de rifle. Erie apuntó hacia delante y disparó, saliendo tres púas de cada cilindro que convergieron en el aire entre los cabezachapas y produjeron un explosión que eliminió a una parte de ellos. Sin embargo las restantes no se retiraron si no que se dispersaron y atacaron todas a Erie desde distintos ángulos haciendo prácticamente inútil su arma. Eire rodó hacia la derecha y desplegó unos propulsores de su espalda a modo de alas tecnológicas, transformando sus manos en motosierra descuartizó a una avispa en el aire. Las otras cayeron víctimas de un rifle más bien tradicional, aburrido según quien lo mire, que Saek había sacado de la bolsa.

-Bueno, eso ha sido interesante -reconoció Saek

-Yo siempre soy interesante -respondió Eire aterrizando con suavidad mientras le guiñaba un ojo.

-Me refería al arma, pero bueno. Creo que lo mejor sería ayudar a conducir a la gente a los refugios de emergencias.

-¿Los de las alcantarillas?

-Los de las alcantarillas

-Puaj, ese no es lugar para una chica como yo.

-¿Alguien sabe si la evacuación ya está en marcha? -preguntó Saek a los aturdidos guardias que le respondieron afirmativamente y se pusieron todo en marcha.

Mientras en el desierto, la batalla cada vez se volvía más difícil, los cabezachapas ganaban metros con espeluznante rapidez, si conseguían llegar a la primera retaguardia que estaba compuesta por robots débiles pero pensados para causar grandes cantidades de daño en área, ya habrían prácticamente ganado. Los recién añadidos Desoladores hacían un excelente trabajo pero no era suficiente y poco a poco los cabezachapas iban envolviendo al ejército de robots que se veía obligado a retroceder para no verse rodeado. Defcom estaba ocupado cuando le salió un aviso que rezaba: "Pirateos exitosos. Mandando las primeras 1.000 unidades." Defcom dio un respingo y sintió lejanamente como su cuerpo físico caía de la torreta en la que estaba apostado para recibir mejor la señal de todas sus unidades en la batalla. Descartó la idea de cortar la conexión para agarrarse a algo, simplemente confió en los reflejos de su hermano como tantas otras veces había hecho. Y efectivamente así fue, su cuerpo se paró a pocos centímetros del suelo, de un empujón ya estaba de vuelta en su sitio, esta vez acoplado magnéticamente por su traje a la entrada de la torreta. Defcom de vuelta en su sitio se dedicó a investigar el emisario del mensaje, el nombre era "RQZ-552", no pudo evitar sonreír al reconocerlo, no era otro que la inteligencia artificial que estaba al cargo de la base. Seguramente Eire la había avisado pues casi eran Inteligencia Artificiales "gemelas" compartiendo el mismo código base pero cada uno con una especialización distinta. Eire tenía una interfaz mucho más adaptada a la lentitud de respuesta de una persona, mientras que RQZ-552 alias "Kauser" estaba programado para la gestión de enormes volúmenes de datos y la probabilística. Ambos tenían capacidad de adaptabilidad por lo que con el tiempo podrían adquirir otras habilidades, y en este caso por parte de Kauser la inesperada habilidad para hackear, aunque también se basara en una parte en probabilidad. Un número masivo de solicitudes de conexión interrumpió su línea de pensamiento, en un primer instante pensó que se trataba de un ataque DDoS pero al contar el número de solicitudes y terminar en mil se dio cuenta que no era otra cosa que las unidades prometidas. Les concedió la conexión y las separó por tipos, de las mil unidades 500 eran Centinelas, 250 Centinelas con lanzagranadas en vez de ametralladoras y los 250 restantes eran Cazadores. Quizás la guerra no estaba tan perdida si los refuerzos seguían llegando. Quizás debería asumir responsabilidades en caso de perderla puesto que no se le había ocurrido intentar controlar aquellas unidades que no estaban operativas en el momento que tomó control de las instalaciones de SICA y que por tanto no se habían visto afectadas por el al no estar conectadas. Había sido un fallo táctico, uno bastante grande.

Habiendo dejado instrucciones para la mayoría de los casos y manteniendo la conexión con el canal de emergencia decidió colaborar en la batalla por sí mismo. Su vuelta al mundo físico coincidió con un disparo del tanque que manejaba Krosser, conduciendo a su ciada desde la torreta seguido de ciertos improperios y la risa de su hermano. Dulce rutina. Un grito interrumpió su burbuja de felicidad, Defcom trepó rápidamente la escaleta hacia la escotilla superior de la torreta en busca de la fuente de aquel grito. El campo de batalla había cambiado severamente en unos segundos, a peor. Unos gigantescos cabezachapas con un cuerpo similar a una lombriz habían salido de la tierra y estaban arrasando con el ejército robótico, en medio de toda aquella catástrofe Jak, Daxter y Eyle corriendo hacia ellos, perseguidos por uno de aquellos enormes cabezachapas. Krosser puso el tanque en marcha a máxima velocidad mientras Defcom apoyaba su fusil de precisión en el techo y buscaba un punto débil en la piel de aquél bicho de desmesurado tamaño. Probó con un tiro explosivo en lo que parecían ser unos diminutos ojitos que tenía repartidos por la parte delantera, dio en el blanco con una satisfactoria explosión haciendo que el cabezachapa volviera al subsuelo entre rugidos de dolor. Probablemente aquello era todo lo que podía hacer. El trío se subió al tanque segundos después y se ordenó la retirada general. Sin embargo los cabezachapas no los persiguieron, se quedaron donde estaban, viéndoles marchar. Habían ganado. La única esperanza para el planeta era el rearme. Si es que quedaba algo que rearmar.

-Jamás he visto tanto cabezachapa -dijo Jak, recuperando el resuello tras la carrera

-Nosotros tampoco -corroboró Krosser

-Primero destruimos a Kor, después siguieron viniendo a través de la ciudad y ahora esto -se quejó Daxter

-Debe ser ese nuevo líder que hizo que los cabezachapas invadieran la ciudad, que junto con los robots de la guardia carmesí hizo que me desterraran.

Una bombilla se iluminó en la cabeza de Daxter cual faro.

-Oye Defcom, tu que eres tan bueno con los robots ¿no podrías controlar a los robots de la Guardia Carmesí? -sugirió

Defcom se quedó un momento congelado en el sitio. ¿Cómo no se le había ocurrido? La verdad es que estaba perdiendo facultades.

-Si, es completamente factible. -respondió el aludido

-Y también podemos usar sus fábricas, que los producen en masa aunque no sigan teniendo aquella enorme fábrica flotante.

-Y habría que cambiarles el diseño para evitar malentendidos con la población, porque han sido enemigos durante mucho tiempo.

-Eh chicos, ya sé que estáis planeando salvar el mundo pero ¿no sería bueno volver a la ciudad cuanto antes para ver cómo está la situación? -interrumpió Eyle

Un nombre sacudió la consciencia de Jak: Keira.

El resto del trayecto transcurrió en silencio, cada uno meditando sobre lo que acaban de ver y preguntándose si esta vez simplemente habría algo que hacer. Cuando llegaron a la base salieron todos del tanque y se encontraron con un vehículo alargado y con líneas agresivas de color rojo que Jak ya iba asumiendo como marca personal de aquel extraño grupo de mercenarios.

-Es lo más rápido que tenemos, te llevará a la ciudad en menos tres minutos. Te aconsejo que utilices el piloto automático, un choque a velocidad máxima sería fatal -explicó Defcom

Jak asintió y de un salto se metió en la cabina abierta, cuando se dio cuenta ellos no lo habían seguido.

-¿Pasa algo? -inquirió Daxter

Se miraron entre ellos.

-Yo me voy a quedar a investigar, aparte de hacer lo de la Guardia Carmesí -dijo Defcom

-Yo también -dijo Krosser

-Yo tengo que hacer de niñera -dijo Eyle encogiéndose de hombros ante la mirada fulminante de los aludidos- Suerte, Jak, algo me dice que la vas a necesitar.

A Jak le produjo un escalofrío aquella idea, el también tenía un oscuro presentimiento.

El transporte empezó a cerrar la cabina al mismo tiempo que se movía lentamente para salir del hangar, una vez fuera empezó a acelerar rápidamente empujando a sus ocupantes contra el sillón. Daxter siquiera tuvo tiempo de quejarse.

Cuando llegaron a la ciudad se encontraron con sendas columnas de humo saliendo de ella, el transporte les dejó en el puerto con una sensación similar al que cogían para venir de la estepa. Deja vú. El puerto estaba vacío salvo por los cadáveres que estaban desperdigados, algunos incluso flotando en el agua, parecía la escena de una batalla. Jak se montó en su tabla e intentaron dejar atrás el horrendo espectáculo de bienvenida que era el puerto, sin embargo según avanzaban hacia el cuartel de la liga de la justicia el número de cadáveres aumentaba, sobretodo el de los guardias. Aceleraron la marcha todo lo posible y Jak sacó su arma mórfica, en precaución de lo que pudiese aparecer en la próxima esquina. El trayecto, sin embargo, fue relativamente tranquilo. Pero el cuartel de la liga de la justicia había destruido. Sólo algunos cimientos quedaban atestiguando la existencia pasada del edificio. Jak se bajó de la tabla, acompañado por su inseparable amigo, juntos se acercaron al montón de escombros remanentes del cuartel. Era difícil no imaginarse a todos sus compañeros atrapados bajo aquellos escombros.

-¡Jak! -oyó su nombre detrás suya. Se dio la vuelta y vio a Eire, con su característico pelo rosa chicle, corriendo hacia él.

-¡Jak! ¡Tienes que salir de aquí! -insistió ella, tirando de él.

-¿Porqué? ¿Qué pasa?

-Es una trampa, es todo una trampa Jak ¡corre!

Segundos después una bomba escondida en los escombros del edificio estallaba, arrasando con todo a su alrededor. Eire, Jak y Daxter cayeron al suelo empujado por la onda de aire de la bomba, cuya explosión los dejó también con un desagradable pitido en los oídos.

-¿Cómo lo has sabido? -preguntó Jak una vez recuperado

-Porque vi a la misma persona que había intentado matar a Keira colocar bombas aquí.

-Espera, espera ¿qué? ¿Keira está bien? ¿Qué pasó? -preguntó con súbita presión

-Más o menos, tiene algunas quemaduras de segundo grado en la cintura y la pierna derecha. Ocurrió cuando íbamos hacia los refugios de las cloacas, Keira se quedó atrás junto con nosotros intentando repeler las hordas de cabezachapas que asolaban la ciudad para permitir que más gente pudiera entrar en los refugios. Cada vez teníamos los cabezachapas más cerca, poco podíamos hacer para repelerlos y entonces cayó una granada cerca de ella, pero no se dio cuenta, Saek corrió para apartarla pero la granada explotó antes que de que pudieran salvarse. Saek murió minutos más tarde, la explosión le desintegró las piernas y no pudimos parar la metralla.. Yo intenté ir a por el tipo que había tirado la granada, lo seguí durante bastante tiempo a escondidas, le vi poner la trampa pero al ir a por el se escapó. Lo seguí persiguiendo un rato hasta perderlo y decidí volver a desactivar el explosivo.

Jak intentó absorber toda la información en su aturdido cerebro, que por un lado seguía preocupado por Keira y por el otro se sentía culpable de sólo poder pensar en ella en un momento dónde había tantas vidas en juego.

-¿Keira está en el refugio junto con todos los demás?

-Si, está con los demás supervivientes.

Jak se abstuvo de preguntar quién eran los demás supervivientes, su única oportunidad de poder reunirse con ellos era que la liga de la Justicia perdonara su exilio por un crimen que no había cometido.


Tomas falsas

Daxter: Hay un ejército de cabezachapas que se dirige a la ciudad

Jak: *OMFG* Hay que detenerlo

Defcom, Krosser, Eyle: *Durmiendo*

Jak: Venga chicos que necesitamos ayuda

Eyle: Yo necesito dormir para estar siempre tan guapa

Krosser: No hay ganas

Defcom: La base de datos de virus ha sido actualizada. Ups espera que me tengo que reiniciar para aplicar los cambios.

Daxter: Imposible, son más gandules que yo

*Y entonces el universo se desestabilizó y toda existencia terminó*

*Fin*

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

SICA: Hola, soy la nueva y renovada SICA. Amo a los seres orgánicos, de este universo.

Defcom: Eh Kross, mira una piruleta :3

Kross: Siiiii piruletaaaa

SICA: *forever alone* Nadie me hace caso. *llora* Y yo también quiero piruleta.

Piruleta: Buajajajaja mi malvado (y dulce) plan para dominar el mundo está funcionando.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Daxter: *En el transporte rápido de vuelta la ciudad* Gotta go fast!

Sonic: Eh tú, rata naranja, paga royalties

Daxter: Nope, erizo azul

¿Capcom?: Desde luego naughty dog, que poca originalidad

Naughty Dog: Mira quien fue a hablar, que tus juegos son todos parecidos

Fanfiction: Y yo albergo tanto porno de vuestras franquicias como para montar una tienda.

YaoiFangirl: Gotta write romance

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Defcom: Una Inteligencia Artificial se encarga de nuestras múltiples bases y dollars, dollars, dollars...

Daxter: Malditos burgueses ricachones

Defcom: *Con monóculo y chistera* *Extiende el meñique* ¿Qué injuriabas, pequeño roedor?

Daxter: ¡Que me alguien me pase C4! ¡En abundantes cantidades!

Defcom: Oh, my. Estruendoso roedor.

Daxter: Fuck this *se mete una pistola en la boca y dispara*

Defcom: ¿Mayordomo? Por favor limpie este desastre, es perturbador.