Descargo de Responsabilidad: Quinn & Rachel no me pertenecen.


Cambios de humor

Una semana, siete días… demasiadas horas para sufrir a Rachel y su emergente locura por el inminente final de la obra. La morena pasaba del llanto a la alegría en milésimas de segundos o al contrario, podía estar riendo feliz en un momento y después sin saber cómo y sin motivo aparente estaba triste y abatida.

Desde que su novia había entrado en ese estado de inestabilidad había aprendido que lo mejor que podía hacer era ver, oír y callar. Si hacia ruido a su alrededor se molestaba, si comentaba algo acerca de su intención de hacer algo ilógico y absurdo, se molestaba y si no le daba lo que le pedía también. De esto último no se iba a quejar, Rachel solo le pedía una cosa, sexo. Mucho sexo. Según la morena era beneficiosa para la piel, mejoraba su capacidad pulmonar y tenía un efecto relajante que ninguna otra cosa tenia. Se sentía un poco utilizada cuando la chica le relataba las razones por las que debían hacerlo y ninguna incluía el quererse o pasarlo bien, pero era débil y después de un par de besos se olvidaba de todo.

No había nada como sentir el tacto de su piel caliente, su corazón latiendo tan deprisa que temía que en cualquier momento explotara, su cuerpo moviéndose contra el suyo propio buscando aliviar la necesidad de ella en ciertos lugares del mismo… Ese era uno de sus momentos preferidos, cuando Rachel se volvía tan desesperada por sentirla entre sus piernas que era incapaz de controlarse, llegando al punto de soltar por su boca palabras que jamás pensó escuchar oír de su chica. Tan inocente que parecía.

Lo más divertido era recorrer todo su cuerpo, ese cuerpo que la volvía loca, con sus propios labios ignorando algunos lugares solo por ver la frustración en su cara, lugares que eran finalmente probados por su boca cuando se cansaba de las burlas o Rachel le exigía con mucho ímpetu que se dejara de tonterías. Solía empezar por sus labios, solo rozándolos, dejándola con ganas de más y después recorría con su lengua el labio inferior de la chica para esconderla rápidamente antes de que la diva pudiera jugar con ella. Seguir con besos en su mejilla hasta la oreja y susurrarle palabras ardientes mientras iba eliminando las prendas de ropa que cubrían su cuerpo, tomándose su tiempo, jugando con el lóbulo de su oreja hasta hacerla jadear y repetir cada pasó hasta su otra oreja. Bajar por su cuello lamiendo y besando por igual mientras sus manos acarician sus piernas, su espalda, su trasero y cada parte de su cuerpo que eran capaces de alcanzar.

Cuando la ropa le impedía seguir bajando prácticamente tenia que arrancársela para poder seguir y besar su abdomen de arriba abajo, jugando con su lengua y mordisqueando en ciertos lugares provocando gemidos y palabras incoherentes directamente desde la boca de su novia. Era increíblemente excitante escucharla rogar porque se deshiciera de toda su ropa y le hiciera el amor con pasión y deseo. Y lo mejor era poder llevar una de sus manos sobre la única prenda que siempre deja para el final y poder sentir lo preparada que su chica estaba para llegar hasta el final, hacerla retorcerse bajo su cuerpo o encima, no tenía manías, solo quería escuchar los gritos de Rachel y sentir el descontrol de su cuerpo cuando por fin su lengua aliviaba los deseos y necesidades de su chica.

El camino a casa era el mismo de siempre pero se le estaba haciendo muy largo. Del estudio al teatro lo había llevado bastante bien pero de ahí al apartamento y con Rachel a su lado, estaba siendo agotador. No podía quitarse de la cabeza a su novia desnuda gritando su nombre o lo que fuera y le estaba costando realmente concentrarse en la carretera, además la diva había elegido esa noche para llevar una de esas faldas que tan bien le quedaba y tan corta era. Quería llegar a casa cuanto antes y esperaba, deseaba que Rachel tuviera uno de esos días en los que estaba de buen humor y quería sexo, ella lo necesitaba. Quería ver a su chica, que le sonriera como solo ella sabía hacerlo para volverla loca y a poder ser, no dejar de besarla en toda la noche. La pobre no imagina lo que le esperaba en cuanto bajaran de ese coche y estuvieran a salvo en el interior de su casa.

¨ Quinn sé que esta semana…¨

La rubia no la dejo hablar y en su lugar la atrapó contra la puerta de casa besando sus labios con desesperación. Rachel tardó unos segundos en reaccionar pero cuando lo hizo fue con la misma intensidad que su novia le transmitía. La había notado rara durante el camino más allá de su habitual silencio y supuso que era por sus cambios de humor durante esos días pero por lo visto estaba muy equivocada.

La morena sonrió en medio del beso por el estado en el que Quinn estaba y solo acababan de empezar. Pronto su sonrisa se borró al sentir más presión en sus labios y su cuerpo por parte de su chica, quien la llevo hasta el sillón más cercano sin permitir que sus cuerpos se separaran. Fue su turno para sonreír cuando Rachel gimió al sentir su rodilla entre sus piernas.

¨ ¿Cama? ¨ Preguntó la rubia atacando su cuello.

¨Donde quieras¨ Murmuró con dificultad entre jadeos. Quinn sonrió. No iban a moverse de ahí, ya lo harían más tarde para continuar en la habitación. Tenían toda la noche.


Corta actualización por adelantado para hacer mas amena la espera jeje Capitulo sin mucha acción pero de transición para lo que viene a continuación.

Gracias por seguir la historia xD Nos leemos el sábado como siempre .

Saludos. xD

PD: te dije que tendrías actualización y aquí esta. Espero que estés mas animada que la ultima vez que hablamos ;)