Disclaimer: Quinn & Rachel no me pertenecen.
Un dia cualquiera.
Después de un mes sin tener que acudir al teatro sus días se habían vuelto exageradamente largos y, en su mayoría, aburridos. Y si a eso le añadíamos que las clases de baile también habían finalizado y que Quinn estaba muy ocupada últimamente, Rachel no entendía cómo podía haber superado todo este tiempo sin morir en el proceso. No estaba acostumbrada a no tener nada que hacer, a veces veía a Kensi en la cafetería pero no quería molestarla en el trabajo así que enseguida volvía a casa, y lo mismo sucedía con Julie y con Quinn, especialmente con su novia, no quería que su presencia la distrajese de sus proyectos y ya una vez la rubia le había dicho que era una distracción, una muy buena, pero que le impedía realizar su trabajo como debía si quería tener los fines de semana libres. Rachel contaba las horas para el siguiente fin de semana y poder tener a su novia disponible las veinticuatro horas del día, porque ahora solo la veía en el desayuno y en la cena, para el primero hacia el esfuerzo de levantarse muy temprano para que su chica no se marcharse sin verla antes, y con la cena Quinn llegaba tan cansada que prácticamente se sentaba en silencio y la escuchaba sin decir una palabra. Menos mal que los fines de semana eso cambiaba y Quinn volvía a ser una persona normal en todos los sentidos, volvía a hacerla reír y enfadar, volvía a mimarla y volvía a ser la novia casi perfecta que era a menudo.
Ella tampoco estaba siendo ella misma por más que se lo negaba a la rubia e insistía en que todo iba bien, la verdad era otra. A pesar de los múltiples programas que su agente le había hecho llegar y otros tantos en los que podría tener un papel asegurado con solo una llamada sin necesidad de prueba alguna, ninguna le resultaba lo suficientemente llamativa como para intentarlo. Después de estar un año representando el mismo espectáculo quería algo que supusiese un reto, algo diferente, algo que le hiciera sentir vértigo al subir al escenario, y ese papel no lo había encontrado entre lo que su agente le ofrecía.
La casa estaba ordena, no le llevaba demasiado tiempo hacerlo, y era su hora de salir a correr, un hábito que había retomado desde que tenía tanto tiempo libre, y estaba dispuesta a hacerlo cuando al abrir la puerta de casa se encontró con un sobre de color marrón en el suelo, lo recogió extrañada y esa sensación creció al comprobar que no había nada escrito en él salvo su nombre, ni una dirección, ni de dónde venía… nada. Le dio un par de vueltas entre sus manos debatiéndose entre saciar su curiosidad o no, finalmente optó por abandonar el paquete sobre la mesita de la entrada de casa y seguir con sus planes. El sobre quedó en el olvido en cuanto la morena respiro el aire frio de aquella mañana, el reto del día eran diez kilómetros.
La noche empezaba a reemplazar al día en la ciudad bajo la nerviosa mirada de una rubia preocupada y nerviosa por llegar a casa. No había tenido noticias de su novia en todo el día y eso era muy raro, Rachel siempre le enviaba algún mensaje o la llamaba dejando sonar el teléfono una o dos veces antes de colgar y esperar que ella le devolviera la llamada, pero hoy no había tenido nada de eso, lo que la tenía con el corazón en un puño.
Las cosas en general estaban tensas, no discutían pero tampoco estaban en su mejor momento y en parte se debía al estado de nerviosismo, por no llamarlo histeria, en el que estaba sumida su chica desde que no trabajaba, pero no era el hecho de no trabajar lo que la tenía así sino no encontrar un papel que la inspirase, estaba segura aunque Rachel no se lo quisiese reconocer. Por otro lado influía en ambas lo poco que se habían visto los últimos días y eso era totalmente culpa suya y de nadie más. No es que estuviera evitando a su novia, nada más lejos de la realidad, pero su trabajo le absorbía tanto tiempo que terminaba el día agotada y sin ganas de nada, al contrario que la morena. Por eso había tomado la decisión a media tarde de dejarlo todo y llegar antes a casa. Quería ver a su novia, pasar tiempo con ella y recordarle que la tenía ahí para lo que necesitara, ahora y siempre.
Al llegar al apartamento se encontró con la imagen más hermosa que su mente podía imaginar y una tonta sonrisa escapó de sus labios mientras miraba a su novia dormir acurrucada en el sofá y rodeada de algunos de los programas que su agente le llevaba enviando desde que acabó en el teatro. Se acercó para poder verla desde una mejor posición y fue entonces cuando algo llamó su atención. La morena sostenía con fuerza contra sus cuerpo uno de aquellos libretos. Quinn negó con la cabeza, probablemente se había quedado dormida mientras leía
La rubia se arrodillo junto al sofá susurrando su nombre. ¨ Rachel, despierta¨ Ella solo se movió dejando caer el libro pero sin despertar. ¨ Amor, no es hora de dormir¨ Lo intentó de nuevo ganándose un gruñido por parte de su chica. Lo volvió a intentar acariciando su mejilla pero después de recibir un manotazo se dio por vencida marchándose directamente a la ducha, mejor dejar que se despertara por su cuenta.
El olor a comida la despertó haciéndola sentir confusa hasta que la voz de Quinn llegó a sus oídos. Miró la hora en el pequeño reloj sobre la mesita frente a ella y sonrió al comprobar que su chica estaba antes en casa, eso les daba un poco más de tiempo juntas y además le aseguraba una buena cena. Ella había mejorada pero no llegaba al nivel de su novia como chef. Cambió su gesto por un ceño fruncido al escuchar las quejas provenientes de la cocina y se apresuró en llegar hasta ella lo antes posible. La morena la encontró sosteniendo una bolsa congelada y una extraña expresión de dolor en su rostro, aun así mantuvo la calma.
¨ ¡Hey! ¨
Quinn se dio la vuelta sobresaltada. ¨ ¡Rachel!¨
¨ ¿Quién sino? ¨ Sonrió por su reacción y el gesto le fue devuelto.
La rubia dejo que fuera la morena quien se acercara y la recibió con un casto beso. ¨Buenas noches, dormilona¨ Saludo con diversión.
Rachel volvió a besar antes de decir nada ¨ ¿Qué ha pasado?¨
¨ Nada¨ Mintió ella siguiendo la mirada de su chica hasta su mano. ¨ Es culpa tuya¨
La diva se sorprendió por la repentina acusación. ¨ ¿Mía?¨
¨Si¨ Afirmó contundente recogiendo algo de encima de la mesa. ¨ Cuando he llegado tenías esto encima¨ Le mostró el libro que horas antes ella había estado leyendo y la morena sonrió. ¨ He empezado a leerlo y estaba tan interesante que cuando he ido a apartar la comida me he quemado¨ Se lamentó poniendo pucheros a su novia que rápidamente la beso borrando la mueca y cambiándola por una sonrisa.
¨ He pasado toda la tarde leyéndolo¨ Confesó haciéndose cargo de la cena ahora que su chica estaba ´impedida´. ¨ ¿Qué te parece?¨ Pidió su opinión.
Ella pensó unos segundos antes de hablar. ¨Mmm… interesante¨
¨ ¿Y? ¨ Esperó a que añadiera algo más. Ella misma podría agregar al menos diez adjetivos más que lo describían a la perfección.
¨ Me he quemado por estar leyéndolo ¿Qué más quieres que te diga? ¨ Suspiró echando un vistazo al lugar donde se había quemado y que ahora estaba enrojecido. ¨ De todas formas ¿Quién lo envía? No he visto nada en la primera página del libreto¨
La respuesta hizo a la rubia fruncir el ceño. ¨ No lo sé, solo… lo encontré en la puerta de casa¨ Rachel se acercó hasta donde ella se encontraba sentada borrando el gesto desconfiado de su rostro con un beso. Se sentó en sus piernas y miró la mano de su chica. No tenía buena pinta. ¨ Has llegado pronto¨
¨ Estaba cansada¨ Dijo la rubia abrazándola por la cintura apoyando la cabeza en su hombro. Rachel sonrió acariciando su pelo. El tiempo le había enseñado a traducir algunas palabras de su chica y por el tono de su voz y el abrazo las palabras correctas eran ´te echaba de menos´
Rachel beso su cabeza antes de alejarse lo suficiente para poder ver su cara. ¨ Ve a descansar mientras yo termino aquí¨ Sonrió compadeciendo a su novia, realmente parecía cansada. Quinn obedeció inmediatamente sin protestar, no tenía fuerzas ni ganas para hacerlo.
Con la cena lista y acomodadas en la pequeña mesa en el salón con la rubia tratando de mantener los ojos abiertos, Rachel había desistido de mantener cualquier tipo de conversación al darse cuenta de que su novia se limitaba a contestarle con monosílabos o simplemente asentía con la cabeza. Ambas, en silencio, se hallaban contando las horas para la llegada del fin de semana. La rubia no trabajaría y podrían tener dos días completos solo para ellas, sin grandes planes pero la compañía de la otra asegurada.
Quinn sonrió con cariño al mirar a la diva completamente absorta en la televisión y le impidió levantarse cuando quiso ayudarla a retirar las sobras de la cena llevándolo todo a la cocina. Al volver se acurrucó a su lado besando su hombro desnudo donde apoyo su cabeza después.
¨ Me voy a la cama¨ Anunció levantándose pasados unos minutos.
Rachel puso pucheros. ¨ ¿Ya? ¨
¨ Estoy muerta¨ Arrastró las palabras por culpa del cansancio. ¨ ¿Vienes?¨
La diva negó sonriendo por la carita triste de su chica y agarró el libreto misterioso que había mantenido cerca toda la noche. ¨ Voy a terminar de leerlo¨
¨ Como quieras. No te quedes hasta tarde¨ Se despidió con un último y rápido beso. Rachel mantuvo su mirada fija en ella hasta que ésta desapareció, entonces toda su atención volvió a aquel absurdo y a la vez entretenido programa de televisión, en cuanto supiera el resultado final de aquel reto se pondría con su lectura.
Un capitulo absolutamente tranquilo, eso es bueno ¿no?
Gracias por los reviews, por leer y por la paciencia con las actualizaciones jeje
Nos leemos lo antes posible. Saludos.
