Descargo de Responsabilidad: Quinn y Rachel no me pertenecen.
Llamadas.
Un escalofrío recorrió su cuerpo obligándola a despertar en mitad de la noche, algo que odiaba y había dejado de suceder desde que Rachel dormía a su lado cada noche, la diva era algo así como su calefacción privada gracias a que la temperatura de su cuerpo era siempre tan caliente. La respuesta a su repentino frió era sencilla y la encontró al buscar el cuerpo de su novia para pegarse a ella. Rachel no estaba en la cama, es más, su lado de la cama ni siquiera estaba revuelto como solía estarlo y Quinn movió la cabeza en negación imaginando lo que sucedía. Gruñó al salir de cama y estiró cada musculo de su cuerpo de camino al salón, dando la bienvenida a la tierna imagen de novia durmiendo hecha un ovillo en el sofá. Sonrió incapaz de contenerse al comprobar como Rachel parecía aún más pequeña en aquella posición de lo que realmente era, y porque cada vez que la dejaba sola en el salón acaba durmiendo ahí hasta que ella misma iba a buscarla.
Por un momento se debatió entre despertarla o llevarla directamente a la cama, saliendo ganadora ésta última opción porque, bueno, Rachel no pesaba tanto y le daba pena despertarla, parecía tan tranquila. La metió en la cama y ocupó su lugar asegurándose de estar lo más cerca posible de la morena para entrar rápidamente en calor, y cuando éste hizo acto de presencia en su cuerpo pudo relajarse y cerrar los ojos esperando que el sueño llegara a ella. La diferencia entre dormir sola y dormir con Rachel era tan grande que Quinn no quería ni imaginar si tuviera que volver a acostumbrase a dormir sin ella, eso sería, cuanto menos, difícil.
A la mañana siguiente cuando Rachel al fin abrió los ojos se encontró con la desagradable sorpresa de la ausencia de su novia. Miró el reloj en su mesita de noche y por la hora, su novia debía llevar al menos una hora trabajando. Recogió la nota que ahora ocupaba el lugar donde la cabeza de la rubia había descansado y la leyó en voz alta dejando salir una sonrisa de sus labios.
´ A veces no sé si tengo un bebe o una novia, otra vez tuve que llevarte a la cama xD Pásate por el estudio y comemos juntas… si quieres. Te quiero ¨
A simple vista podía ver que la nota fue escrita con prisa por los trazos irregulares y la brevedad de la misma, desentonando por las largas y bien escritas notas que su novia le había dejado otras veces, y tuvo que reír a carcajadas por ello, imaginando a Quinn corriendo para que no se le hiciera tarde y a la vez tratando de no despertarla a ella.
Volvió sus ojos de nuevo al pequeño papel y negó al releer la propuesta de la rubia. Comer juntas si quería ¡por supuesto que quería! Todo lo que fuera estar juntas era algo que deseaba, y Quinn estaba loca si dudaba de ello. Pero antes de reunirse con ella tenía unas horas para tratar de no volverse loca buscando al responsable de que la noche anterior se quedara dormida en el sofá terminando de leer el programa que apenas llevaba tiempo en sus manos. Antes de terminar de leer esa historia le apetecía formar parte del proyecto, ahora sabía que si o si tenía que hacerlo. Por la historia, por los personajes, por las palabras no dicho pero que se dejaban ver entre líneas… tenía que dar con el director y conseguir ser la protagonista. Quería ser la joven Sarah Thousand a cualquier precio, sin saber que el precio a pagar, quizá, iba a ser muy alto.
Pero después de intentarlo durante toda la mañana, ni ella ni su agente habían conseguido dar con la persona indicada. Había hecho llamadas a amigos del mundillo, directores conocidos, incluso algunos productores y nadie sabían nada o había escuchado algo sobre un proyecto parecido a lo que la morena les relataba. Y tan decepcionante como era eso, todavía le quedaba la esperanza de que su agente iba a seguir intentándolo hasta dar con quien pudiera decirle algo y conseguir hacerla protagonista de esa obra. El hombre había amado las líneas de ese programa y los personajes casi tanto como ella antes de llegar al final de la historia.
La sonrisa en su boca solo se atrevió a desaparecer cuando la morena llegó al punto de encuentro con su novia, encontrándose primero con Julie y escuchando, sin necesidad de entrar a la sala donde la rubia permanecía encerrada, los gritos que ésta profería a alguien que ya compadecía sin ni siquiera saber quién era el receptor.
Rachel miró a Julie con desconcierto esforzándose por no reír ante el gesto asustado de su amiga. ¨ ¿Con quién está?¨
¨ Sola¨ Dijo sin entender nada. ¨ No ha salido de ahí en toda la mañana y nadie ha entrado¨
Rachel se extrañó. ¨ ¿Entonces qué le pasa?¨
¨ Eso te iba preguntar yo¨
¨ Anoche estaba bien y no la he visto salir esta mañana pero no creo que le pasara nada¨ Pensó en voz alta.
¨ ¿Segura que no ha pasado nada?¨
Julie asintió mirando la puerta cerrada que la separaba de su jefa y amiga. ¨ Bueno…¨ Dijo recordando algo. ¨ Su teléfono no ha dejado de sonar en toda la mañana¨
Rachel se quedó pensando en quien podría insistir tanto con sus llamadas a la rubia y quien sería como para que su novia tuviese la actitud que solía tener cuando estaban en el instituto, gritando a quien se pusiese en su camino solo porque creía que la mejor defensa era un buen ataque.
Respiró profundamente y se armó de valor y paciencia para lo que se iba a encontrar. No era fácil tratar con Quinn cuando estaba a la defensiva.
Ya tenía el picaporte de la puerta en su mano cuando la voz de Julie la detuvo haciéndola retroceder. ¨Buena suerte¨ Le deseo intentando sonar casual.
Rachel sonrió por la actitud de la chica pero no podía culparla por sentirse intimidada, ella misma se sintió así una vez. ¨ No hay nada de qué preocuparse pero si no salgo en veinte minutos… huye¨ Bromeó con una sonrisa cómplice en sus labios.
Repitió el gesto anterior de respirar profundamente y escuchó unos segundos antes de abrir. Aparentemente los gritos se habían acabado y supuso que la tormenta ya era cosa del pasado, por eso le sorprendió encontrar a su novia al teléfono, mirándola con algo de sorpresa y culpabilidad en sus ojos.
Rachel suspiró moviendo la cabeza, probablemente se había olvidado de su comida. Debía tener algo grande entre manos para olvidarse de algo que ella misma había propuesto, pero no quiso darle muchas vueltas, Quinn se lo contaría si así fuese. La vio despedirse de quien estuviera al otro lado de la llamada pero fue incapaz de escuchar sus palabras.
Iba a preguntar con quien hablaba cuando la rubia la beso recibiéndola en sus brazos. ¨Lo siento, lo siento, lo sient… ¨ Se disculpó repetidamente sin soltarla.
¨ Te has olvidado¨ No era una pregunta.
¨ Lo siento mucho Rach¨
¨ Esta bien, no…¨
Quinn interrumpió sus palabras siendo dura consigo misma. ¨ No, no lo está¨
La diva respiro profundamente. ¨ Tranquilízate ¿sí? ¨ Le pidió agarrando una de sus manos y acariciando su mejilla con la otra. ¨ ¿Qué está pasando?¨
Ella apartó la mirada centrándose en el suelo bajo sus pies. ¨ Nada¨
¨ Te he escuchado gritar¨
Quinn suspiró aparentemente rindiéndose. ¨ Es solo… cosas de uno de mis proyectos, unas medidas mal tomadas. Nada de qué preocuparse¨ Explicó a la ligera. ¨ Anoche te dormiste¨ Cambió de tema con rapidez algo que tomo desprevenida a la morena, aun cavilando que ocultaba su novia.
¨ ¿Qué?¨
¨ Anoche… en el sofá ¨ Sonrió por el recuerdo. ¨ Parecías una niña pequeña aunque definitivamente no pesas como una¨
Lejos de molestarse por el comentario, la morena aprovecho para acercarse más a su novia. ¨ No te oigo protestar cuando estoy encima de ti¨ Se insinuó con voz sugerente.
¨ Pervertida¨ Murmuró camuflado bajo una fingida tos que hizo sonreír a la morena. ¨ ¿Dónde vamos a comer?¨ Volvió a cambiar de tema alejándose de ella con la excusa de recoger sus cosas.
Rachel no quiso darle demasiada importancia y asumió que solo la evitaba para no llegar a la misma situación que habían tenido semanas atrás y donde la dejó sola después de provocarla descaradamente. ¨ ¿Podemos quedarnos aquí?¨ Pidió ladeando la cabeza y sonriendo de la forma que sabía iba a darle resultado.
¨ ¿Aquí? ¨
¨ Por favor¨ Insistió. ¨Podemos traernos la comida del restaurante de la esquina¨
Quinn lo pensó por un segundo y se encogió de hombros despreocupada. ¨ Como quieras¨
¨ Quinn… ¿De verdad está todo bien?¨
¨ ¡Sí! ¨ Sonrió confirmando las sospechas de su novia. Algo iba mal y la rubia seguía fingiendo la sonrisa tan bien como siempre. Pero a ella ya no la engañaba. ¨ ¿Nos vamos? Me muero de hambre¨ Aseguró exagerando un poco.
Rachel la siguió sin decir una palabra más. Si Quinn quería fingir que todo iba bien, ella también podía hacerlo. No era el lugar adecuado pero no estaba dispuesta a dejarlo pasar mucho tiempo más, la rubia iba a tener que hablar con ella pronto. Ambas sonrieron y se despidieron de una atónita Julie, asombrada por el repentino cambio de humor de su jefa. Y si a la diva le quedaba alguna duda, el paseo al restaurante las disipo todas, no era normal que Quinn se mantuviera tan distante como lo había estado todo ese tiempo y como seguía mostrándose de vuelta en el estudio y encerradas en aquella habitación que les proporcionaba intimidad mas no confort. No en aquella ocasión al menos.
Actualización muy corta y rápida, así que si hay cualquier error pido disculpas.
Como siempre, muchas gracias por seguir la historia y tomaros el tiempo para comentar algo.
Saludos.
