Disclaimer: Lo de siempre…Quinn y Rachel no me pertenecen.
Cualquier cosa
Las noticias siguen sin llegar un día después. Casi veinticuatro horas sin saber nada de Quinn. Era extraño, era doloroso y sobre todo era una pequeña muestra de lo que tendrían que vivir si se iba, porque habría días en los que apenas pudieran hablar o que incluso no lo hiciera, y odiaba la sensación. Eso sin mencionar la falta de contacto físico, un abrazo, una sonrisa, una caricia… ¿Cómo iba a ser capaz de sobrevivir sin todo eso mínimo cinco días a la semana los próximos seis meses? Si, puede que hablen por teléfono o incluso utilizar video llamadas pero no sería lo mismo, ni remotamente parecido a tenerla piel con piel. ¿Y los fines de semana? Quinn podría viajar a Chicago, no era el fin del mundo, y así tener dos días, cuarenta y ocho horas para sentirse, para decirse todo lo que no podrían decir por teléfono, pero la rubia tenía que estar dispuesta a eso y, o no lo había pensado o no parecía ser una opción para ella. La situación seria mucho más fácil si su chica quisiera esto último pero si así pensaba ¿Por qué no había podido decir que si y firmar el contrato? ¿Por qué necesitaba tiempo para pensarlo? Por ella, por Quinn. Siempre era ella quien aparecía en su mente en cada reunión con el director y su agente.
Escasos diez minutos habían pasado desde la última de esas reuniones y las palabras del joven François todavía rondaban su mente. ´Seis meses puede ser un año… si todo va bien¨, había repetido varias veces en su discurso por convencerla, sin saber que eso solo le hacía dudar más. Seis meses le parecía mucho pero ¿un año? Quinn nunca lo aceptaría. Jamás. Si se lo proponía, ese sería su fin.
Miedo. Otra palabra que cruzaba por su mente cada vez que sabía algo nuevo del proyecto. ¿O era incertidumbre? Lo que si era, y estaba segura de ello, es una locura. ¡Dios! Todos eran tan jóvenes. Los actores, la mayoría inexpertos, y más de uno ni siquiera había actuado más allá de las clases de teatro, otros lo hicieron frente a un máximo de treinta o cuarenta personas. ¿Y el presupuesto? A Rachel le asustaba que algo se rompiera durante los ensayos y no poder reemplazarlo, de lo ajustado que era. Pero era tan emocionante participar en algo así. Aunque fracasara, por lo menos lo habría intentado, y si Quinn estaba ahí, si ella le apoyaba todo iría bien, dolería un fracaso pero con su chica podía superarlo. Lo sabía. Además, Quinn era, es y será la única capaz de hacerle creer en lo imposible.
Ya no son diez, sino veinticinco minutos, puede que uno o dos más, los que hacen que dejo a su agente atrás, en un último intento por convencerla de firmar de una vez y empezar cuanto antes. Prefirió caminar a tomar un taxi e inconscientemente sus pies se detuvieron frente al estudio de chica. Por primera vez desde que están juntas, ella duda al pasar por allí. Quiere entrar, quiere verla y arreglarlo todo de una vez para volver a estar como antes. Feliz. Pero si Quinn quisiera verla habría vuelto a casa, llamado por teléfono o por lo menos, enviado un mensaje ¿no?
Ignora el temor por encontrarse con la rubia y ser rechazada de nuevo, y se arma de valor para adentrarse en el local. No sabe si estar aliviada o decepcionada al descubrir que ella no está allí. En cambio se preocupa un poco cuando Julie le comunica que tampoco lo va a hacer durante todo el día, sus citas han sido canceladas por orden directa de la rubia.
¨ ¿Estas segura de que no va a venir? ¨ Preguntó Rachel por segunda vez para asegurarse.
Julie contesto sin apartar la vista del ordenador. ¨Eso me dijo. Parecía bastante segura y…¨ Lo dejo en el aire. No quería meterse en asuntos que no le concernían.
Ella frunció el ceño. ¨ ¿Y? ¿Está bien? ¨ Quiso saber alarmada.
La joven se encogió de hombros fijando sus ojos en los de su amiga. ¨ Sonaba cansada y me pidió que contestara las llamadas y pospusiera todas las citas que tenía para hoy¨ Le explicó. ¨ La verdad, pensé que estarías en alguna escapada de esas que tanto os gustan¨ Comentó guiñándole un ojo en señala de complicidad. El gesto serio de la morena le hizo ver que algo no iba bien. ¨ ¿Pasa algo?¨
¨No, solo… Nada¨ Desestimó la idea de contarle lo que ocurría. No porque no confiara en ella pero no estaba segura de sí Quinn querría que lo supiera.
Pero su amiga no iba a dejarlo así como así. La diva se veía mal y si ella podía ayudar. ¨ Rachel puedes confiar en mí. Quinn y tú me habéis ayudado desde que decidí venir a la ciudad y si puedo hacer algo por ti, por vosotras… sabes que lo hare ¨ Le ofreció sus palabras más sinceras.
Rachel se lo pensó. De verdad que sí. Necesitaba desahogarse con alguien y que mejor que con una buena amiga. Probablemente Kensi habría sido la opción mas acertada porque las conocía a las dos desde hacía mucho tiempo, pero precisamente por eso, porque las conocía a las dos muy bien, no iba a acudir a ella. Les diría que las dos están siendo idiotas y que hablen y resuelvan todo de una vez. Julie podría ofrecerle una opinión más elaborada quizás. Además, que podía pasar si se lo contaba ¿Qué Quinn se molestara? Bueno, que no durmiera en casa le daba una ligera idea de que eso ya lo estaba. Así que se lo contó todo. La propuesta en Chicago, como lo había descubierto Quinn, su discusión y posterior marcha de la rubia. Todo. Julie se ofreció a hablar con su jefa y amiga para interceder por ella, pero Rachel declino su oferta, no quería empeorar las cosas. Y estaba a punto de marcharse cuando la joven habló de nuevo llenándola de esperanza.
¨ Lo vais a arreglar¨ Dijo con una seguridad que Rachel envidió. Ella quería tenerla también. Julie continuó hablando. ¨ Si algo he aprendido de Quinn es que no puede vivir sin ti, y si lo que quieres es ir a Chicago, va a aceptar y eso todo lo que sea necesario para que seas feliz. Puede que no hoy o mañana, pero lo arreglareis Rachel¨ Sentenció sorprendiendo a la morena.
Rachel no supo porque pero se marchó de allí con un sentido abrazo de su amiga y la firme convicción de que sus palabras se cumplirían. Puede que fuese solo una ilusión y era lo que ella misma quería creer pero escucharlo de Julie, le hizo recordar algo de su chica. Siempre, desde el primer momento, le había repetido en innumerables ocasiones que haría cualquier cosa por ella, siempre dicho de la nada pero cuando más necesitaba escucharlo. ¿Cómo sabia Quinn necesitaba oír eso? Era un misterio para ella.
Al salir, la noche caía sobre la ciudad y durante el tiempo que duró el paseo de vuelta a casa, Rachel no abandonó la idea que su amiga había implantado en ella, lo iban a arreglar, tenían que solucionarlo, y si Quinn no entraba en razón lo haría ella misma.
Capitulo algo corto y sin una parte de esta pareja, pero al menos sirve para saber acerca de lo que siente la morena con toda la situación... Mas y mejor en la próxima actualización, lo prometo jeje Una de las dos va a tener que ceder al final ;)
Gracias por leer, comentar y seguir esta historia.
Saludos
