Descargo de Responsabilidad: Rachel y Quinn no me pertenecen.


Recuerdos

El camino de vuelta a casa no es sencillo. Tiene que pasar por los mismos lugares que cientos de veces había recorrido con su chica y es inevitable que los recuerdos invadan su mente. Desde el tener que caminar hasta el apartamento, cosa que nunca haría si su relación estuviese bien, a ver la pizzería justo al cruzar la calle desde su edificio donde cada viernes pedían la cena. Ese día de la semana se había convertido en noche de peli y pizza desde que compartían el mismo techo y si nada se lo impedía. Un poco más alejada se encuentra una panadería, la que tiene los mejores croissant que Quinn había probado nunca, o eso decía la rubia, y por eso mismo los domingos, Rachel solía levantarse antes que su chica para comprar el desayuno. Y así, hay un recuerdo por cada lugar que ve, el parque donde paseaban de vez en cuando, la pequeña tienda de comestibles al final de su calle... todos hacen el camino a casa confuso y difícil. Más de lo que ya lo entrar en su apartamento no borra esas sensaciones de su cuerpo, solo las aumenta. El olor a jazmín y vainilla del perfume de su chica sigue impregnado en cada rincón de su hogar, y aunque quisiera eliminarlo solo para que dejara de doler, es incapaz de hacerlo porque eso sería darse por vencida. Y ella, aún tiene la esperanza de que todo vuelva a ser como antes.

La casa está vacía desde que ella se fue. Ella misma se siente así, vacía. Pero se obliga a ignorar esa horrible sensación y comer algo, no recuerda que fue lo último que ingirió ni cuando, probablemente fue esa mañana y algo insignificante, y a pesar de no tener hambre lo hace porque cuando Quinn vuelva no quiere que le regañe por no haberse cuidado. Si, todavía cree que va a volver. Quizá no en ese momento o al día siguiente, pero va a volver porque todo no puede acabar así.

El sándwich queda en el olvido cuando solo la mitad de el ha desaparecido, es incapaz de darle un mordisco más sin acabar echándolo todo mucho más rápido de lo que entró. En realidad lo que necesita es una ducha y dormir. Dormir, otra cosa que no conseguía hacer correctamente desde que ella no estaba, y es que en su habitación hay tantos recuerdos que necesita tomarse unos segundos para respirar antes de entrar en la misma. Cuatro paredes que guardan tantos secretos y los mejores recuerdos. Noches enteras sin dormir compartiendo miradas, caricias y largas conversaciones, a veces importantes, otras llenas de simples banalidades. Noches apasionas hasta el amanecer… eran tantas cosas. Como el día que Quinn se despertó una hora antes de lo habitual sin hacer el mínimo ruido para prepararle ella misma un completo desayuno vegano sorpresa, con recetas sacadas de un libro que había comprado especialmente para ese día. ¿Qué día? Eso era lo mejor. No fue una fecha importante, solo un sábado cualquiera de los tantos que compartían, pero la rubia había querido sorprenderla porque sí. También estaba en su memoria el recuerdo de una mañana entera perdida en la cama, ella enferma y Quinn cuidándola, dejando de lado el trabajo y todo lo demás solo por ella.

Eran esas pequeñas cosas las que le hacían confiar en un futuro juntas, si ella no podía olvidarlas ¿Cómo iba a poder hacerlo Quinn? Simple, tampoco podía. Y a pesar de saber que no había nadie al otro lado, abrió la puerta con sumo cuidado, como si el menor ruido pudiera despertar a alguien inexistente. Lejos estaba ella de saber que sobre la cama, acurrucada en su lado y aun vestida, se encontraba su chica completamente dormida. Y de pronto, con su presencia, todos los temores y dudas desaparecieron como si nada, sustituyéndose por una inconsciente sonrisa en sus labios.

La presencia de Quinn no cambió sus planes, solo los modifico ligeramente, haciéndola salir de nuevo y duchándose en el baño del pasillo en lugar del de su habitación. La rubia parecía tan tranquila que no quería despertarla por nada del mundo. Pero el temor a que se marchara hizo que su ducha fuera más corta de lo deseado y su vuelta menos cautelosa de lo que le hubiera gustado. Ni siquiera se molestó en mirar todos los papeles que rodeaban a su chica y ocupaban parte de su lado en la cama, simplemente los apartó ocupando así su lugar. En ese momento, lo único que quería ver y no dejar de mirar nunca era su novia.

Una vez a su lado, tumbada lo más cerca posible de ella sin llegar a tocarla, pudo ver el rastro seco de algunas lágrimas por sus mejillas y sin poder evitarlo, la acarició con su mano tratando de limpiar las huellas del dolor. La rubia reaccionó al instante acurrucándose mas cerca ella, con su brazo rodeándola por la cintura.

Era tarde para dar marcha atrás y no despertarla a pesar de que lo intentó apartando su mano en cuanto la sintió moverse, pero la voz adormecida de la rubia hizo que se detuviera. ¨ No pares¨ Le susurró. ¨ No te alejes¨ Pidió con los ojos aun cerrados.

Rachel suspiró. ¨Estoy aquí¨ Dijo en voz baja con temor a que todo fuera una ilusión y si hablaba más alto se acabara en aquel instante.

Quinn abrió sus ojos casi con el mismo temor. No sería la primera vez que despertaba y su novia no estaba allí, solo había sido producto de su imaginación durante su sueño, un juego estúpido y macabro de su mente para atormentarla, o quizá solo para mandarle algún tipo de mensaje.

¨ Estas aquí¨ Susurró tocando su mejilla para asegurarse de que así era. Se sintió aliviada cuando Rachel no se alejó. ¨ He estado pensado¨ Confesó mirándola a los ojos.

La diva medio sonrió. ¨ Yo también¨

¨ No quiero estar sin ti¨ Habló ella primero adelantándose a cualquier cosa que Rachel tuviera que decir. ¨Pero tampoco quiero retenerte a mi lado. No quiero ser como él, y hacer exactamente lo mismo que él quería hacer con aquella estúpida boda¨ Añadió sin pronunciar un nombre concreto. No hizo falta para que ella supiera de quien hablaba, Quinn siempre se refería a Finn como ´él´, en lugar de su nombre. ¨ Y sobre todo no quiero que un día me reproches haberte impedido cometer esta locura o genialidad, ya ni siquiera sé lo que es¨ Trató de bromear para restar dolor a su situación y Rachel se lo agradeció con un corto besó en su mejilla. Por lo menos lo estaba intentando y eso era importante para la morena.

¨ No te pareces en nada a él¨ Le aseguró. ¨ Sois diferentes en millones de cosas… además de lo obvio¨ Señaló mirando su cuerpo de arriba abajo mordiéndose el labio. La había echado tanto de menos.

Quinn sonrió al percatarse de su gesto, pero la sonrisa se le borró al recordó lo siguiente que debía hacer. ¨ Por eso vas a ir a Chicago¨ Dijo más segura de lo que Rachel la había visto nunca. Y sonrió, la diva sonrió porque al final su amiga tenia razón, Quinn haría cualquier cosa por ella, incluso dejarla marchar.

¨ ¿Puedo decir algo?¨ Preguntó rompiendo el momento para sentarse y poder hablar en condiciones. Tener a Quinn tan cerca después de los últimos días lo hacía complicado. ¨ Cómo te he dicho, yo también he estado pensando y si esto va a afectarnos de cualquier modo, a nuestra relación, a quienes somos… no quiero ir. No voy a ir¨ Dijo tan convencida que la rubia casi se olvida de todo y le dice que sí, que se quede. Pero no era justo.

Quinn tiró de ella haciendo que volviera a tumbarse a su lado y acarició su mejilla. Había extrañado tanto tocar su piel, ver sus ojos. ¨ Lo siento mucho Rachel¨ Se lamentó.

Ella trató de interrumpirla. ¨No…¨

¨ Shhh… Déjame hablar, por favor¨ Y continuó después de que asintiera en silencio. ¨Siento mucho haberte hecho creer que debes elegir. No es así, cariño. No tienes que hacerlo, pero cuando te vayas nos va a afectar. Es inevitable, son más de mil kilómetros¨ Dijo resignada. La verdad es que sabía exactamente cuántos kilómetros las separarían y el tiempo que tardarían en recorrer esa distancia por carretera, en avión y en tren, pero no quería que Rachel supiera eso, porque de cualquier modo, ningún medio era lo suficientemente rápido.

¨ ¿Entonces?¨ Preguntó atemorizada por las palabras de la rubia. Aquello les afectaría pero ¿de qué modo? ¿Hasta el punto de romper su relación?

Quinn respiró profundamente. ¨Entonces… he reservado vuelos desde Nueva York a Chicago cada viernes durante los próximos seis meses¨ Reveló aliviando y emocionando a la morena hasta el punto de verse atrapada contra el colchón de su cama por el pequeño cuerpo de su novia. Quinn no sabía si reía o lloraba pero fuese como fuese parecía feliz, y eso era suficiente para ella. Esa debería haber sido su prioridad en todo momento. Hacerla feliz.


Vale, capitulo corto pero menos es nada ¿no? Y por fin se han arreglado! Aunque parece que pronto tendrán que separarse... una en Chicago, otra en Nueva y el tema de Beth todavía por ahí... ¿que pasara?

Muchas gracias por seguir la historia y esperar pacientemente cada actualización.
Nos vemos en el próximo capitulo.
Saludos. xD