Descargo de Responsabilidad: Quinn y Rachel no me pertenecen.
Crazy about you
El parque por el que solía pasear en sus años de universidad no era demasiado grande, pero si un lugar que le había enamorado desde el primer instante por su tranquilidad, su variedad en flores y plantas y sobre todo porque era un lugar donde perderse y olvidarse del mundo exterior por cuanto tiempo le hiciera falta, y por eso mismo Rachel le había obligado a recorrerlo de norte a sur y de este a oeste en cuanto terminaron de registrarse en el hotel que iba a ser testigo de su estancia en la ciudad. Quería conocer cada rincón que fue testigo de los años universitarios de su novia. Por eso no se conformó con conocer solo esa parte de la vida de su chica, la morena le había ´obligado´ a mostrarle el cine en el que se escondía para ver viejos clásicos de hollywood, cenar en su lugar favorito y al que iba muy a menudo por su comida y el precio de la misma. Aunque era solo una pequeña cafetería cercana al campus y regentada por la misma familia desde hacía décadas, y por eso mismo los precios eran asequibles a los estudiantes y Quinn lo agradecía porque en aquel momento no podía permitirse nada más caro o lujoso, algo que Rachel había rechazado en cuanto le había propuesto ir a otro lugar esa noche, ahora que podía permitirse casi cualquier cosa.
Pero si algo estaba haciendo que empezase a arrepentirse de aquel viaje era la insistencia de la morena por ir al bar que frecuentaba en aquellos años y del que había escuchado muchas historias, por supuesto de boca de Kensi la mayoría. El único problema es que eran las dos de la madrugada y ella solo quería dormir, pero Rachel con su ¨ solo una copa y te prometo que nos vamos¨ le había convencido. O puede que fuera esa mirada que le ponía de vez en cuando para convencerla de algo que no quería hacer. O quizá el beso que le había plantado en medio de una calle vacía hasta dejarla sin aire y prácticamente temblando, y que de no ser por la pared que había tenido a sus espaldas y contra la que Rachel le había empujado, estaba segura que habría acabado en el suelo. Si, definitivamente había sido ese beso.
Una copa pasaron a ser dos y luego tres en favor de la morena, ninguna para Quinn a pesar de la insistencia de Rachel por qué probara cada una de las suyas. Tres era el límite de la morena, a partir de ahí todo cambiaba, sus movimientos... Rachel se desinhibía mucho más que de costumbre bailando de forma muchos más sexy, menos inocente y muy, muy sexual, tocándola en lugares que jamás la tocaría en publico y Quinn no estaba segura de cuánto tiempo podría aguantar las insinuaciones de su chica.
El mayor problema llegó con su imperiosa necesidad de ir al baño y tomarse un descanso, ambas por igual, necesarias y peligrosas. No podía dejar a Rachel sola en su estado en medio de un bar lleno de buitres, chicos y chicas, dispuestos a atacar en cuando ella desapareciese, pero tampoco podía llevarla con ella al baño porque… bueno, Rachel se ponía muy cariñosa cuando bebía y ella no quería repetir la experiencia de la primera y única vez que dejó que la diva la arrastrara a un baño público estando borracha. Por eso decidió arriesgarse y dejarla bajo la vigilancia de una de las camareras, previo pago de una muy suculenta propina.
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Seis meses y apenas habían surgido conflictos en su relación, eso era algo que celebrar o eso creía Rachel. Quinn era más de la opinión de que no era para tanto, pero no iba a contradecir a su chica y empezar a crear problemas solo porque quisiera salir a celebrar que llevaban seis meses juntas y todo iba bien. Ya habían tenido suficientes problemas antes y estaba segura de que alguno surgiría si todo seguía adelante. La vida no es color de rosa, después de todo, siempre hay días buenos, días malos y días regulares, y en cada uno de ellos estaba dispuesta a luchar porque su relación no sufriera demasiados golpes, y que de éstos saliera reforzada. Por eso si Rachel quería celebrarlo, lo celebrarían. Eso sí, nada exagerado porque sino ´ ¿Qué vamos a dejar para el primer aniversario?´ Le había preguntado la rubia ganándose una sonrisa y un beso que la dejó sin respiración. Por alguna razón cada vez que hacía referencia a un futuro juntas la diva reaccionaba así de bien.
Cena a solas y después unas copas con sus amigos en un pequeño lugar no muy conocido de momento. Ese era plan. El único fallo que Quinn le veía era la poca tolerancia al alcohol de su chica. Todo empezó con el vino durante la cena y que incluso ella misma se dio el gusto de probar, por supuesto en menor cantidad que su novia, quien al vino le sumó las copas en aquel lugar en el que ya llevaban dos horas y que la morena se negaba a abandonar porque quería celebrar hasta el amanecer. O algo así había entendido la rubia a pesar del volumen de la música. Ella también quería celebrarlo hasta el amanecer pero con algunas diferencias. Ella quería estar a solas, en su cama y a ser posible desnudas. No rodeadas de desconocidos mientras la diva era incapaz de controlar la forma en que la miraba, lo que decía y sobre todo, como la tocaba en casi todas las partes de su cuerpo y sin ningún pudor. Además su forma de bailar era tan divertida y provocativa al mismo tiempo que fue inevitable no llamar la atención de unos y otras en aquel lugar, al que Quinn ya había decidido no volvería si seguían mirando a su chica como si se la quisiesen comer. Lo que pasó a continuación le hizo muy fácil la decisión. No volverían.
Dos minutos, solo dos le había llevado llegar hasta la barra para pedir agua para la diva, y mientras esperaba a que alguien la atendiera decidió mantener un ojo sobre la morena, solo por si acaso. Y ahí estaba. Otra morena, un poco más alta que la suya, estaba demasiado cerca, diciéndole algo al oído mientras Rachel sonreía sin dejar de moverse.
Un camarero por fin se acercó después de aproximadamente un minuto esperando pero ya era tarde, Quinn ni siquiera le dejó preguntar que quería cuando sus pies ya se dirigían hacia el centro de la pista para interrumpir lo que fuera que aquella chica le estaba contando a SU chica. ¿Posesiva? Tal vez, pero nadie podía acercarse a la diva con las intenciones que aquella morena tenía mientras fuera suya. Algo que iba a demostrarle con una sencilla pregunta en cuanto tuviera a la vista a su novia, y para ello tuvo que obligar a la otra mujer a apartarse con un ligero toque en uno de sus hombros.
En cuanto la vio, los ojos de Rachel se iluminaron de una manera especial e indescriptible que sacó una sonrisa a la rubia. ¨ ¿Bailamos?¨ Y ahí estaba la pregunta, sencilla y directa, con una respuesta mucho más sencilla. Una enorme sonrisa y un asentimiento rápido de su chica.
Por desgracia, la vista perfecta que tenía ante ella le fue privada por ´esa´ desconocida. ¨ ¿Te importa? Estoy hablando con ella¨ Dijo con un tono desagradable que irritó a la rubia.
Aun así sonrió. ¨Creo que ELLA ya ha elegido¨ Dijo cada palabra con seguridad. ¨ ¿O me equivoco cariño?¨ Añadió preguntándole directamente y sonrió al ver que Rachel no estaba tan borracha como para cambiarla por aquella mujer, ni por ninguna otra. O eso quería creer.
¨Mira, ni siquiera sabe cómo se llama ahora mismo y aquí hay muchas chicas ¿Por qué no te buscas otra? ¨ Le propuso señalando un lugar indeterminado de la sala. Estaba indignada con aquella rubia que con solo una estúpida palabra había conseguido que aquella morena de piernas espectaculares cayera rendida a sus pies. Y no era la única molesta en ese momento, Quinn lo estaba por razones obvias y Rachel… Rachel solo quería bailar con su novia y besarla, y tocarla, y… Esa tal Milly, Lily o como fuera, no la dejaba.
Quinn tuvo que respirar hondo para no armar ningún espectáculo vergonzoso. ¨No quiero problemas pero márchate de una vez¨ Le ordenó sin ninguna delicadeza ni paciencia. No le quedaba ya.
¨ ¿Y porque no te vas tú?¨ Se encaró desafiante dando un paso más cerca pensando que por ser más alta la intimidaría. Quinn sonrió.
¨Rachel, cariño ¿puedes decirle a ´esta´ quien soy y con quien quieres bailar para que se vaya de una vez? Por favor¨ Le pidió con una sonrisa totalmente diferente a la que tenía segundos antes mirando a la chica más alta.
Ella asintió y abrió la boca para decir algo, pero rápidamente desecho su idea, fuera la que fuera, y pensó unos segundos hasta encontrar lo que quería y sonrió. ¨ Eres… la chica más sexy de Nueva York. No, del mundo. ¡Espera! ¿Del universo?¨ Preguntó como si estuviesen realizando algún juego en el que tenía que adivinar la respuesta. Por la sonrisa de su chica, estaba segura de haber ganado.
¨ ¿Y?¨ Le instó a seguir. Igual no era tan malo que estuviera un poco bebida.
Rachel se mordió el labio y entrecerró sus ojos pensado una respuesta. Aquella pregunta era rara y no entendía porque esa chica de nombre ridículo seguía allí. ¨Eres mía¨ Dijo mirándola directamente y de una forma que hizo estremecer a la rubia. ¨Solo mía¨ Ratificó tomándola por la cadera para bailar. Hacía mucho que se lo había pedido y estaba cansada de aquel juego. Su chica era un poco extraña a veces pero aun así la quería. Mucho.
Quinn quitó las manos de la morena de sus caderas y las subió hasta su cuello para después bajar las suyas propias acariciando sus costados hasta que descansaron en la pequeña cintura de la diva. Cuando ésta comenzó a contornearse al ritmo de la música, muy lentamente, pegada a su cuerpo, la rubia perdió la noción del tiempo, el espacio y cualquier otra cosa. Era tan hipnótico verla moverse, y más aun llevando esas diminutas faldas que tanto le gustaban. Pero solo hicieron falta tres palabras formando una frase para romper el encanto del momento y crear otro mucho más intenso.
Tres palabras dichas en su oído por la voz más sexy que nunca antes le había escuchado a la morena.
¨ Vamos al baño¨ Directa y sin anestesia.
Sus ojos se abrieron inmediatamente sorprendida ¿Había oído bien? ¿Quería ir al baño para lo que ella creía o solo era cosa de su mente pervertida? ¨ ¿Co- como dices?!¨ Quiso asegurarse de que había oído correctamente.
¨ Al baño… ahora¨ Insistió la morena acariciando su cuerpo hasta detener sus manos en el trasero de la rubia. Ella jadeó ligeramente al sentir las manos de su novia apretando sin ninguna delicadeza.
¨No… no sabes lo que…dices¨ Alcanzó a suspirar mientras la diva besaba su cuello y una de sus manos se colaba muy despacio bajo la fina tela de su vestido. ¨Has bebido¨ Señalo finalmente retirando su mano, dejándola en el mismo lugar que estaba pero sobre la prenda. Miró a su alrededor y dio gracias porque ni sus amigos ni nadie allí parecía estar prestándoles atención.
¨Lo sé muy bien¨ Protestó ella mordiendo su hombro desnudo para conseguir que dejara de poner excusas.
¨ Te necesito, Quinn¨ Insistió volviendo a deslizar la mano bajo su vestido. Sonrió al sentir la respiración irregular de la rubia contra su mejilla y quiso seguir provocándola. ¨ ¿O prefieres hacerlo aquí?¨ Le sugirió presionando en su entrepierna con su muslo.
¨No. Para¨ Suplicó con los ojos cerrados y poca convicción.
Rachel repitió el movimiento anterior presionando un poco más. ¨ ¿No quieres?¨
¨Sí¨ Contestó sin pensar.¨ No¨ Se corrigió maldiciendo a su subconsciente. ¨ Quiero, pero no aquí Rach¨
No hizo falta nada más. Rachel tomó el control de la situación y allí mismo besó a la rubia con fuerza sin importarle nada más. No mentía al decirle que la necesita, Quinn no se hacía idea de cuánto. Toda la noche había estado reprimiendo sus impulsos, manteniendo sus manos para sí misma y tratando de alejar todos los pensamientos que habían atravesado su mente nada más verla con aquel corto y ajustado vestido rojo, además lleva el pelo suelto y… ella sabía cuánto le gustaba aquello. Estaba provocándola desde el principio. No era culpa suya desearla tanto.
¨ Vamos¨ Habló al liberar sus labios pero volviendo a unirlos en cuanto Quinn asintió dócilmente.
El beso duró solo unos segundos y Rachel mordió el labio inferior de su chica antes de separarse del todo, excepto por la unión de sus manos, y tirar de ella hacia los baños del local.
Ni siquiera se molestaron en comprobar que no había nadie allí, Rachel no se lo permitió y no es como si pudiera pensar en algo más a parte de su chica y las manos de ésta viajando por todo su cuerpo. La diva la encerró en el primer cubículo que encontró libre y la empujó contra la puerta cerrada del mismo arrancando un grito de su nombre en la voz grave y excitada de su novia. Sonrió. No podía hacer otra cosa porque le encantaba tener a Quinn completamente a su merced y no siempre lo conseguía. Pero allí, en aquel momento, podía hacer lo que quisiera con ella y eso hizo sin dudas ni temores.
Empezó por besar sus labios una vez más, era adicta a ellos. No podía negarlo. Y cuando la rubia trató de tocarla se lo impidió sujetando sus manos con fuerza y sosteniéndolas sobre su cabeza contra la puerta.
Abandonó su boca para atender su cuello. Entre las partes del cuerpo de su chica, el cuello era una de sus preferidas, y por eso lo besó y mordió hasta asegurarse de que a otro día tendría una marca ahí. Quinn pocas veces le dejaba hacerlo y a ella misma no le volvía loca, pero en ese momento poco le importaba. Era suya y no quería ninguna duda al respecto. Quinn Fabray no estaba disponible para nadie, ni ahora y ojala que nunca más.
La rubia peleó porque liberara sus manos mientras ella estaba en su cuello, quería tocarla. Lo necesitaba, pero Rachel no cedió. En su lugar dejó su cuello para reunirse con su mirada. Sus ojos color avellana eran mucho más oscuros ahora y sonrió orgullosa por ser quien provocara aquello.
No duraron mucho mirándose la una a la otra. Necesitaban sentirse, tocarse y como si de imanes se tratase sus bocas se unieron en un ávido beso, jugando con sus lenguas, librando una batalla que dífilamente la morena iba a dar por pérdida. No hoy. Como pudo sujetó ambas manos de su novia con una sola de las suya y bajó la otra entre sus cuerpos, acariciando el escote de la rubia, su estómago y perdiéndose por debajo de su vestido entre sus piernas. El simple roce de sus dedos contra la ropa interior húmeda de Quinn, hizo que ésta dejara de ponerle las cosas difíciles y le cediera el poder absoluto de ahí en adelante.
Rachel liberó el otro brazo de Quinn. Necesitaba su mano para tirar de una de las piernas de su chica y obligarla a subirla hasta su cadera, permitiéndole así un mayor contacto entre sus cuerpos.
La rubia la rodeó con sus brazos por el cuello para sostenerse y permitir que su chica hiciera con ella lo que quisiera. ¨Rach¨ Jadeó en cuanto ella movió su ropa interior y empezó a acariciarla directamente.
Rachel sonrió engreída ¨ Lo sé¨ Le gustaba tenerla suplicando por ella y por eso detuvo cualquier movimiento de su mano. Quinn la necesitaba, no tenía dudas.
La rubia si las tenía. ¨ ¿A qué esperas? Te necesito¨ La interrogó con voz entrecortada. Podía ver la frustración en los ojos de su novia.
¨Tienes que decirlo¨
Quinn parecía confusa y cabreada. ¨ ¿El qué? ¿Qué quieres que diga?¨ Preguntó desconcertada.
¨Di que me necesitas¨ Exigió presionando ligeramente la palma de la mano contra su centro. ¨ Di que quieres que…¨
¨ Fóllame¨ Silabeó conteniendo la respiración por un segundo y dejando salir un gemido cuando la morena atendió sus deseos. ¨ Oh, jod- ¨ Rachel la besó antes de que pudiera completar sus palabras.
¨ Shhh¨ Le pidió colocando un dedo sobre su labios al separarse, aunque sabía que iba a ser casi imposible que se mantuviera en silencio.
Quinn también lo sabía. Nunca le había costado ser ´discreta´ durante el sexo pero con Rachel… eran tantas las cosas que le hacía sentir, que era incapaz de controlarse. Aun así hizo un esfuerzo y reprimió cuantos gemido y jadeos pudo, dejando escapar otros mientras la morena hacia lo que tenía que hacer con maestría, sabiendo donde tocar, como y cuando para hacerla alcanzar uno de los orgasmos más intensos que había tenido hasta ese momento.
La morena no se separó ni un momento de ella, sosteniéndola mientras se recuperaba y dejándola tomar aire hasta regularizar su respiración, y entonces sus labios se unieron de nuevo. Esta vez el beso fue propiciado por la rubia. ¨Creo que es hora de volver a casa¨ Sugirió Quinn con media sonrisa en sus labios, provocada por la solemne expresión de calma en el rostro de la morena y percatándose de la mirada somnolienta en sus ojos, seguramente producto del alcohol, la excitación y el trabajo realizado recientemente.
Ella se limitó a asentir y dejó que fuera Quinn quien se despidiera de sus amigos, ya casi olvidados en el local, y la llevara a casa. Incluso le permitió meterla en la cama y arroparla antes de ocupar el otro lado de la misma.
Nada podía indicarle a la rubia lo que pasaría la mañana siguiente.
Después de tener el visto bueno de cierta persona :p y su ayuda con algunas cositas, aquí esta el capitulo por fin xD Flashback incluido jeje en el próximo capitulo tenemos la mañana siguiente, por lo que no abandono el flashback... y queda poco para que tengan que separarse!
Gracias por leer, comentar y seguir la historia... a pesar de lo que estoy tardando en actualizar últimamente.
El siguiente capitulo lo subiré la próxima semana (lunes o martes) , no creo que pueda antes.
Saludos y gracias de nuevo. xD
