Descargo de Responsabilidad: Quinn&Rachel no me pertenecen. Esto es solo ficción.
El principio de un adiós.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco… diez…quince… y así hasta ¡treinta! Treinta minutos de absoluta tortura frente al mismo raro y feo cuadro. Rachel no solía jurar en voz alta, de hecho muy pocas veces lo hacía, pero en aquel instante pasaban por su mente cientos de improperios, que estaba dispuesta a dejar salir a la luz si su novia seguía mirando aquel maldito cuadro un solo segundo más. ¿Por qué era tan interesante? Ella no le veía nada especial pero tenía que haber algo para que Quinn, y ella misma por obligación, llevara allí treinta, no, treinta y un minutos de su vida.
La obra había sido creada por un joven, en aquel entonces, cuyo amor de su vida murió demasiado pronto sumiéndolo en una profunda depresión, periodo en el que pintó la obra…todo según su novia, porque ella no tenía ni idea de arte. No del arte de la pintura al menos.
Tres minutos más tuvo que soportar aquel retrato frente a sus ojos antes de que estos se desviaran inconscientemente a la retaguardia de su chica. ¿Qué? El arte de la anatomía humana era mucho más interesante, sobre todo si su chica era el cuerpo de estudio. Pero la mala suerte estaba de su parte aquella mañana o eso pensó cuando escuchó la voz de su novia carraspeando para llamar su atención. ¡Ups, pillada!
Quinn se cruzó de brazo y la miró seria. ¨ ¿Te aburres?¨ Preguntó aparentemente molesta.
¨ No¨ Negó sonriendo sin un ápice de culpabilidad en su voz ni sus gestos. Antes si se aburría, pero el último minuto lo había pasado muy bien mirando a su chica y eso jamas era aburrido. Quinn levantó una de sus cejas de forma interrogante. ¨ Solo estaba admirando otro tipo de arte ¨ Se excusó.
La rubia contuvo una sonrisa para no alentar más a su novia en sus travesuras y se acercó a ella para no molestar a nadie allí mientras hablaban. ¨ ¿Quieres que nos vayamos?¨ Le propuso sabiendo que la morena no era amante de los museos.
Ella negó rápidamente y aprovechando la cercanía le robo un corto beso que hizo sonreír a Quinn. ¨No¨ Fue rotunda. ¨Soy una buena novia y nos vamos a quedar hasta que tú quieras¨ Dijo decida aunque con la esperanza de que la rubia dijera que ya habían acabado.
No fue así y no se podía quejar. Llevaban dos noches y un día en New Haven y todo lo que habían hecho era lo que a ella le apetecía. Y si ahora le tocaba conocer cada rincón de aquel museo que tanto gustaba a la rubia, iba a hacerlo aunque muriese en el proceso. No pudo esconder su alegría cuando solo diez minutos más tarde Quinn le anuncio que habían acabado y que la siguiente parada era el lugar con la mejor comida de toda la ciudad.
¨ ¿Está muy lejos ese restaurante? Tengo hambre¨ Confesó la morena después de veinte minutos caminando por la ciudad.
Quinn negó casi riendo. ¨ Tu siempre tienes hambre cariño¨ Se burló sin dejar de caminar. Rachel se frenó y la miró cruzada de brazos. La rubia suspiró. ¨ No. Solo tenemos que andar un poco más¨ Dijo con voz conciliadora sacándole una sonrisa. La misma que se le borró inmediatamente al ver como su chica se adentraba en uno de los parques de la ciudad.
¨ Quinn no es por juzgarte pero creo que estas un poco perdida¨ Suavizó sus palabras separando sus dedos apenas unos centímetros. ¨No creo que por aquí haya ningún restaurante… ni nada parecido¨ Susurró sus últimas palabras sabiendo que la rubia no le prestaba ninguna atención.
De pronto Quinn se paró en mitad del parque y se giró mirándola unos segundos antes de robarle un beso y hablar. ¨ Espera aquí. No tardo¨ Dijo antes de marcharse casi corriendo hacia lo que parecía una vieja caseta al otro lado de donde ella estaba. Allí, un chico de unos veinte años sonreía a la rubia nada más verla y tras un breve intercambio de palabras, Quinn regresó con una bolsa de papel y una enorme sonrisa que la obligó a devolvérsela a pesar de su curiosidad.
¨ ¿Vamos?¨ Le propuso. Otro beso y la morena fue incapaz de negarse. Asintió y se dejó guiar por su chica a través de los arboles hasta un gran árbol.
La rubia ocupó el suelo y esperó a que la morena hiciera lo mismo. Ésta solo la miró extrañada. ¨ Quinn, no te ofendas pero… esperaba un sitio más… menos… no sé…¨ Balbuceó haciéndola reír. ¨ Algo como una mesa, sillas, tal vez unas velas…¨
¨Esto es mejor¨ Le aseguró.
Ella no le creyó. ¨Pero…¨
¨ ¡Siéntate de una vez! ¨ Alzó la voz tirando de su mano y haciéndola caer. Rachel gritó sorprendida y Quinn se quejó y se retorció sobre si misma al sentir el peso de su chica sobre ella de forma brusca. Después las dos rieron durante minutos como si no existiera nada ni nadie más.
¨Tienes razón¨ Estuvo de acuerdo acomodándose mejor encima de la rubia. ¨ Esto es mucho mejor¨ Sonrió acariciándole la mejilla.
Quinn también sonreía. ¨Te lo he dicho¨ Dijo pretenciosa. La diva la beso con fuerza hasta dejarla sin aire para borrar esa sonrisa que tanto le gustaba a veces, y odiaba otras. ¨ ¿Comemos?¨ Propuso cambiando la sonrisa presuntuosa por una amable y completamente sincera.
Dos ensaladas, algo para picar y una par de refrescos, y la comida estaba frente a ella. Quinn no dejó que Rachel se alejara y la obligó a quedarse sentada sobre sus piernas dificultando así su tarea de comer, pero no le importaba, no quería tenerla lejos, no antes de su último día juntas.
¨ ¿Qué quieres hacer esta tarde? ¨ Preguntó la rubia entre bocado y bocado.
Rachel contestó inmediatamente y sin pensar. ¨Quedarme en el hotel¨ Su chica la miró con una ceja levantada sorprendida por la rápida respuesta. Ella se sonrojó ligeramente. ¨No es lo que piensas… me apetece estar contigo, solo contigo antes de…¨ La morena enmudeció apartando su mirada de los ojos de su novia con semblante triste.
Quinn lo notó a pesar de sus esfuerzos. ¨Ey… mírame ¨ Le pidió con dulzura apartando los mechones de su pelo que le impedían verle la cara. ¨ ¿Qué dijimos Rach?¨ Ella se encogió de hombros. ¨ Nada de ponerse triste… lo prometiste¨ Le recordó con media sonrisa. La diva asintió sin ganas.
¨Lo sé, pero… te voy a echar de menos¨ Confesó abrazándola. Quinn sonrió triste.
¨ Y yo a ti tonta¨ La insultó en broma besándola después para que no protestara. ¨ Pero no va a ser para tanto. Ya lo veras ¨ Por la mirada de Rachel, la rubia supo que no la creía, y es que ni ella misma era capaz de creerse su propia mentira. Aun así lo dejo pasar. ¨Come anda¨ Le ordenó haciéndolo ella misma. Una tarde las dos solas en su habitación de hotel, ya no sonaba tan mal.
Capitulo corto, tranquilo y ¿aburrido? Están por llegar muchas cosas, ademas de lo que ya todas esperamos jeje
Por ahí alguien preguntaba cuantos capítulos va a tener la historia y la verdad es que no lo se, hasta que las ideas se me acaben o la historia me lleve donde quiero llegar jeje
Gracias por leer, comentar y seguir la historia.
Hasta la próxima actualización.
Saludos. xD
