Disclaimer: Quinn, Rachel y cualquier referencia a Glee no me pertenecen.
Sin decir adiós
Era la hora. Tenía que irse en menos de cinco minutos si quería llegar a tiempo a su próximo destino, pero no podía. Dejar a Rachel era una de las cosas más difíciles que iba a hacer en su vida, solo superada por dejar a su pequeña años atrás. No quería volver a decir adiós, aunque no era un hasta nunca, no estaban rompiendo aunque se sentía igual de mal.
Llevaba días pensando cómo hacerlo para que fuera más fácil, tratando de encontrar el modo correcto y las palabras adecuados para decirle a su chica llegado el momento, y ahí estaba, sin saber que decirle. No había una forma adecuada o mejor para decir adiós. Al final el resultado iba a ser uno, ellas separadas por cientos de kilómetros, en diferentes ciudades e incluso distintos estados. Y la iba a extrañar cada segundo.
La idea de irse sin decir adiós fue fugaz en su cabeza, Rachel jamás se lo habría perdonado. ¿Pero tan difícil era entender que no podía decir adiós? ¿Qué odiaba las despedidas? De todas formas estaba todo dicho, lo habían hablado mucho esos días, solo quedaba despertar a la morena y avisarle que era la hora.
¨ Rachel¨ Quinn susurró desanimada, tan bajo que la morena no la escuchó. ¨ Mi amor, es la hora¨ Insistió regalándole suaves besos en su hombro desnudo. Eso sin duda la despertó.
Aunque la diva se negó a abrir los ojos y atrapó a su novia entre sus brazos. ¨ No, quédate¨ Le pidió con voz lastimosa.
Quinn dejó escapar media sonrisa. Que quisiera que se quedara era algo bueno, pero lo hacía más difícil. ¨ Sabes que lo haría si pudiera… pero no puedo¨ Se lamentó. ¨ Y tengo que salir ya¨ Le recordó besando su frente para después levantarse de la cama. Un segundo más a su lado y no se iría. Rachel intentó seguirla. ¨ ¿Dónde crees que vas? ¨
¨ Quiero desayunar contigo ¿no puedo?¨
¨ Cariño son las cuatro de la madrugada y no has dormido ni tres horas¨
¨ ¿Y?¨ Preguntó cruzada de brazos con gesto de indignación en su rostro.
¨ Vuelve a la cama, anda… no seas cabezota¨ Le pidió acariciando sus brazos. ¨ Además no voy a desayunar. No tengo hambre¨ Rachel la miró con desaprobación. ¨ Voy a parar por el camino cuando amanezca y entonces te llamo¨ La tranquilizó.
A pesar de que Rachel se negaba rotundamente a que volviera desde Chicago hasta Nueva York sola y en su coche, iba a hacerlo. Quinn le había asegurado tener cuidado y llamarla cada pocas horas. Tres como mucho. Incluso se lo había prometido después de su insistencia. Y es que tenía que hacer ese viaje de vuelta por carretera, eso le daría tiempo para pensar y sobre todo para hacer algo que llevaba tiempo posponiendo.
¨ Esta bien¨ Rachel se dio por vencida. No tuvo más remedio. ¨Pero ten mucho cuidado Quinn, si te pasara algo yo…¨ Dijo angustiada.
¨Hey, no me va a pasar nada. Rachel, mírame¨ Cuando tuvo su atención. ¨ Te juro que no me va a pasar nada. Te voy a llamar cada tres horas, cada hora si es necesario para que no te preocupes ¿de acuerdo? Pero no me… no nos hagas esto ahora, por favor. Me prometiste que ibas a estar bien ¿Recuerdas? ¨ Rachel asintió. ¨ No voy a irme hasta que sonrías ¨ Le advirtió. Ella no lo hizo, no podía sonreír en ese momento, en cambio si la besó. Un beso lento y profundo, pausado. Disfrutando el momento, la sensación de sus labios juntos, el sabor, el ligero cosquilleo en su cuerpo…eran cosas que no querían olvidar hasta el momento de reencontrarse.
¨ Te quiero¨ Susurró Quinn nada más separarse. ¨ Y te voy a echar de menos¨
Rachel sonrió volviendo a unir sus bocas con algo más de urgencia y necesidad. Su chica era tan irresistible cuando le decía cosas así. ¨ Te quiero más y te voy a echar mucho de menos¨ Exageró un poco las palabras de la rubia aunque eso no las hacia menos reales. ¨ Vamos a hablar todos los días ¿verdad? ¨
¨ Todos¨ Le aseguró mirándola a los ojos. Sus frentes estaban juntas y estaban tan cerca que el marrón de sus ojos parecía más intenso que cualquier otro día.
¨ ¿Y te vas a portar bien?¨ Le advirtió más que preguntarle aunque sonase como tal.
¨ Muy bien¨ Dijo asintiendo con media sonrisa.
¨ ¿Y vas a pensar en mi cuando te toques?¨
¨ ¡Rachel! ¨ Gritó alejándose. ¨Luego me acusas a mí de estropear los momentos románticos¨ Se quejó fingiendo estar ofendida.
La diva se echó a reír incontroladamente. ¨ Lo siento pero es que… ¨ No pudo acabar con su disculpa por culpa de la risa.
¨ No vas a olvidarlo nunca ¿no? ¨ Se lamentó Quinn sentándose de nuevo en la cama para acabar de colocarse los zapatos. La noche anterior había sido larga y habían podido hablar de muchas cosas, pero solo una de la que la rubia se arrepentía. Nunca debería haberle contado a su chica aquello.
.*.*.*.*
Después de hacer el amor como nunca antes, o eso les había parecido, la pareja decidió trasladarse a la ducha y alargar un poco más la noche. Nunca tenían suficiente de la otra, y con la inminente separación la necesidad de tocarse y estar juntas parecía haber crecido. Incluso después de volver a la cama y esperar a su chica, Rachel seguía con la necesidad de mirarla mientras salía de la ducha. Iba a echar de menos muchas cosas pero mirar a su chica desnuda estaba casi la primera de su lista.
Quinn no era ajena a la mirada de su novia. Sabía que estaba mirándola desde la cama y una sonrisa traviesa comenzó a aparecer en sus labios. Sonrisa que volvía loca a su novia. Pero los planes de la rubia eran muy diferentes a los que ella imaginaba, y antes de llegar a salir del baño y poner un pie en la habitación, cerró la puerta privando de las vistas a su chica y se rio.
¨ ¡No me importa! ¨ Gritó Rachel a la puerta cerrada que separaba la habitación del baño. Cuando habían tenido un momento para fijarse en los detalles de la habitación, había descubierto otra puerta en la misma que comunicaba con el baño sin necesidad de salir fuera. ¨ Conozco tu cuerpo de arriba abajo ¿Sabes? Solo tengo que cerrar los ojos y… ¨
Quinn abrió la puerta de repente haciéndola callar. ¨ Sigue así y vas a tener que usar tu imaginación a menudo¨ La amenazó. A ella no le importó.
¨ ¿Quién dice que no lo hago? ¨ Rachel planteó la pregunta moviendo sus cejas de forma insinuante. Aunque resultaba más graciosa que otra cosa. ¨ Además, te encanta que lo haga¨ Aseguró acercándose sensualmente.
Quinn la ignoró ¨ Si tú lo dices¨
¨ No lo digo. Lo sé¨ Susurró en su oído de forma tajante y ella se sonrojó. ¨ ¡Oh! A la pequeña Quinne le da vergüenza¨ Se burló besando su cuello, provocándole cosquillas.
La rubia la miró horrorizada. ¨ ¡No me llames así! Me dan escalofríos¨
¨ ¿Por qué?¨
¨ Mi madre me llamaba así¨ Tras la confesión fue Rachel quien se mostró aterrorizada. No quería que su chica pensara en su madre cuando estaba con ella. Por lo menos no cuando estaban medio desnudas.
Rachel decidió volver al tema inicial. ¨ ¿Quieres que me toque mientras miras?¨ Murmuró mordisqueando su oreja pero de nuevo su novia puso cara de terror.
¨ ¡Tampoco lo digas así! ¨
¨ ¿Y ahora qué?¨ Preguntó exasperada.
¨ Has hecho que me acuerde mi hermana¨
¨ Esto es raro¨ Confesó alejándose. Si tenía ganas de hacer cualquier cosa, ya habían desaparecido.
¨ Una vez la pille… ya sabes ¨ Dijo para sorpresa de la morena. ¨ Sabiendo cómo eran mis padre, te puedes imaginar que en mi casa no había mucho momentos de ´intimidad´ ¨ Entrecomillo haciendo gracias a su novia que ya escuchaba atenta. ¨ Así que un día, aprovechando que habían salido y estábamos solas, me dejó ver una película que mis padres no me dejaban ver si no la molestaba. ¨ Continuó explicando.¨ Y no recuerdo exactamente porque, pero fui a buscarla a su cuarto y la música estaba tan alta que no me oía… te juro que llamé por lo menos cinco veces antes de entrar y pillarla¨ Aseguró con una ligera sonrisa. Tardó años en que aquello le causara gracia más que vergüenza.
Rachel quería saber más. ¨ ¿Qué hiciste?¨
¨ ¡Nada! ¿Qué podía hacer? Cerré la puerta y me fui a mi habitación ¨
¨ ¿Y ella? ¨ Preguntó cada vez más interesada en la historia.
¨ Vino a buscarme un rato después y yo ni siquiera podía mirarla a la cara. Cuando pensé que iba a gritarme por entrar en su habitación, me suplicó que no le dijera nada a mis padres¨
¨ ¿Lo hiciste? ¿Les dijiste algo? ¨
¨ ¡No!¨ Se río recordando lo que pasó en realidad. ¨ Le hice chantaje durante un mes con decírselo si no hacia lo que yo quería¨
¨ Eres mala¨ Sonrió por las travesuras de su chica.
¨ Habría estado chantajeándola más tiempo pero ella me pilló a mí¨ Finalizó su historia arrancando una carcajada a la morena.
¨ Cada día me sorprendes más, Quinn Fabray¨
¨ ¿Por qué? ¨
Rachel se encogió de hombros. ¨ Nunca pensé que hicieras esas cosas¨ Explicó. ¨ Eras la presidenta del club del celibato¨
¨Eso fue mucho después¨
¨ ¿Puedo preguntarte algo? ¨ Dijo cautelosa.
Quinn se mostró confusa. ¨ ¿Sobre el club del celibato? ¨
¨ No. Sobre tu primera vez¨ La rubia asintió. ¨ ¿Por qué Noah?¨
Pensó unos segundos la respuesta aunque era algo que tenía bastante claro. ¨ Porque estaba ahí¨ Aunque no fuera la respuesta más adecuada. ¨ Quería sentirme bien. Querida, deseada… y él estaba ahí. Además era lo más fácil aunque después se complicara¨
Rachel asintió en silencio y pensó antes de elegir sus próximas palabras. ¨ ¿De verdad no eras consciente de que la mitad del instituto quería acostarse contigo y la otra mitad ser como tú? ¨
¨ ¿En qué mitad estabas tú?¨ Le preguntó evitando responder. Rachel sonrió porque si su tono de voz le dejaba bastante claro hacia dónde quería ir Quinn, cuando se subió a horcajadas sobre ella no le quedó ninguna duda.
Aun así se resistió un poco. ¨ Antes creía que en la segunda pero ahora no lo tengo tan claro¨ Sonrió manteniendo a su novia a distancia. Quinn gruñó molesta para que la dejara tocar sus labios. ¨ ¿Es está tu forma de ayudarme a aclarar mis dudas? ¨ La rubia asintió sonriendo divertida. Encantada le aclaraba a su chica cualquier duda si el método era aquél.
