Descargo de responsabilidad: Quinn, Rachel y cualquier referencia/personaje de Glee no me pertenecen.


Después de un largo descanso retomó la historia y ya si, la parejita está separada físicamente, no de otra forma. Esperó que aun quede alguien por ahí para leer jeje


Comienzos

Un te quiero suspirado y un adiós a regañadientes la dejan sola una vez más, algo a lo que debía acostumbrarse porque iba a ser así por meses. Quinn cerró los ojos y agitando la cabeza alejó cualquier pensamiento triste que pudiera arruinar su estado de ánimo. No necesitaba sumar la tristeza a los nervios que ya sentía, y si por algo había llamado a su chica era para tranquilizarse, además de asegurarle que seguía perfectamente. ¿Por qué necesitaba tranquilidad? Porque la rubia se encontraba en Pittsburg, y no en cualquier área de servició como su chica pensaba. Iba a reunirse con Shelby, solo con ella, sin Beth, y por eso Rachel no sabía nada. Había cosas que quería hablar con la madre de su chica a solas antes de cualquier posible encuentro futuro.

Quinn miró una última vez el teléfono en su mano e iluminando la pantalla observó la foto de su chica sonriéndole, algo que siempre le hacia sonreír a ella, y como un intento de darse valor a sí misma, respiró profundamente antes de empujar la puerta de aquella tranquila cafetería donde una versión mayor de su novia la esperaba. Era extraño.

¨ Perdona, tenía que hacer una llamada¨ Se disculpó dejando el móvil sobre la mesa y ocupando su lugar frente a la mujer, quien sonreía casi igual que Rachel. Más que extraño era inquietante.

Shelby negó con la cabeza para quitarle importancia. ¨ No importa ¿tu novio?¨ Preguntó probando el café que hacia minutos descansaba sobre la fría mesa entre ellas.

Quinn sonrió. ¨No exactamente. Mi novia¨ Reveló sin ningún tipo de duda o miedo. No lo tenía, y sabía que con Shelby eso no sería un impedimento para ver a su hija.

¨ Oh, y… ¿lleváis mucho tiempo juntas? ¨

¨ Toda la vida¨ Quinn bromeó. No era así, por supuesto que no, pero a veces lo parecía. ¨ Más de un año pero nos conocemos hace mucho¨ Aclaró tratando de no reír por la confusión y sorpresa de Shelby, y eso que aún no lo sabía todo. ¨ Por eso quería que nos reuniéramos antes de ver a Beth¨

¨ Si te preocupa lo que Beth pueda pensar, tranquila, es la persona más tolerante que he conocido en mi vida, no sé de donde lo ha sacada¨ Comentó la mujer e inmediatamente pudo ver como la rubia apartaba la mirada y se ponía seria. ¨ Lo siento¨

¨ No, está bien¨ Murmuró Quinn. ¨ No es solo Beth lo que me preocupa, también estas tu¨

¨ ¿Yo?¨

Quinn se mostró firme de nuevo. Algo así como una versión mayor de la joven adolescente que Shelby conoció, segura por fuera pero temblando por dentro, solo que ya no parecía temblar en su interior. ¨ Si¨ Afirmó. ¨ Me costó aceptar quien soy pero no me arrepiento ni me avergüenzo, y si vamos a seguir adelante, y créeme es lo que más quiero ahora mismo, ella está conmigo, estará si venís a Nueva York, estará en Navidad, estará en los cumpleaños, las fiestas… no voy a pedirle que desaparezca cuando Beth y yo nos encontremos ¿entiendes?¨ Shelby asintió. Entendía aquello, era lo más normal y nunca se le habría ocurrido pedirle lo contrario. Lo que no alcanzaba a comprender del todo era lo que preocupaba a la chica frente a ella. No tardó en averiguarlo. ¨ Es Rachel, Shelby. Mi novia es tu hija¨

¨ Rachel¨ Shelby murmuró incrédula, aunque no le extrañaba tanto como podía estar imaginando Quinn. Las dos parecían querer llamar la atención y la aprobación de la otra cuando apenas eran adolescentes de una manera casi irracional. ¨ ¿Esta aquí? ¿Ha venido?¨ Preguntó mirando a su alrededor, olvidando que no hacía mucho la rubia había hablado con ella por teléfono.

¨ No está aquí ¨ Quinn sonrió con simpatía. Podía entender los nervios de la mujer por encontrarse con su hija. Así sentía ella cada vez que pensaba en Beth. ¨ Ni siquiera sabe que estoy aquí¨

¨ ¿Por qué?¨

Quinn se encogió de hombros. ¨ Habría insistido en acompañarme¨

¨ No lo entiendo. Dices que quieres que viva todo esto contigo pero no querías que te acompañara…¨

¨ Es complicado¨ Shelby levantó una ceja como signo interrogante y Quinn reprimió las ganas de reír, podía verse a sí misma haciendo ese gesto a menudo. ¨ Rachel y tú… vuestra historia es complica¨

¨ Entiendo¨ Shelby masculló removiendo el café ya frio.

¨ No quiero que ella sufra y mucho menos a costa de hacerme feliz a mi… pero tampoco puedo perder la oportunidad de ver a Beth¨

¨ ¿Me odia?¨ Quinn puede escuchar su propia voz haciéndose la misma pregunta acerca de su hija. La que tantas veces se ha hecho antes de ir a dormir.

¨ No. Rachel es incapaz de odiar a nadie¨ Ni siquiera a mí, piensa recordando todo lo que hizo sufrir a su chica.

¨ Pero tampoco quiere verme¨ Afirmó en lugar de preguntar.

Quinn dejó escapar media sonrisa. ¨ Por extraño que te parezca eso no es así. Rachel no tiene ningún problema con verte, compartir una comida o hacer cualquier cosa que te implique… pero yo si¨ Suspiró algo nerviosa. ¨ Hice muchas cosas mal, le hice mucho daño antes de… bueno, le hice cosas que no quiero que le vuelvan a suceder, y sé que no va a ser así porque es capaz de defender sola, ya no es una niña pero… si estar contigo, verte o hablar contigo le hace daño…Si tú le haces daño…¨ Quinn no sabía de donde sacaba las fuerzas o la valentía pero estaba a punto de amenazar a su suegra, a la madre de su hija, la madre de su novia…aun no tenía muy claro cómo definirla. Por suerte no hizo faltar acabar aquella amenaza.

¨ Entiendo lo que quieres decir¨ Shelby se adelantó a cualquier amenaza con una sonrisa orgullosa en sus labios. Eso confundió a Quinn.

¨ ¿Qué? ¨ Preguntó desafiante.

¨ Nada…no es nada¨ Continuó riendo.

¨ Algo pasa, Rachel me mira igual cuando…¨ De pronto guardo silencio al nombrar a la morena y la otra mujer dejo de reír.

¨ Es sólo que me alegra de que este con alguien como tú… aunque sé que no tengo ningún derecho a opinar¨

Quinn se sonrojó y apartó la mirada susurrando. ¨ Gracias¨

¨ Lo digo de verdad Quinn. No es asunto mío pero puedo ver cuánto te preocupas por ella, lo mucho que la quieres y que harías cualquier cosa por protegerla… es… ¿es feliz? ¨ Shelby se atrevió a pregunta una duda que la perseguía durante años.

¨ Si, creo que si¨ Quinn sonrió, esperaba que lo fuera porque si no algo no estaba haciendo bien. ¨ Ahora mismo está en Chicago con un nuevo proyecto y llevaba esperado algo así mucho tiempo, así que…¨

¨ ¿Chicago?¨

¨ Si¨

¨ ¿Y qué vas a hacer tu?¨

¨ Vuelvo a Nueva York y nos veremos los fines de semana¨

¨ Las relaciones a distancia son difíciles¨ Habló preocupada, y Quinn estaba segura de que era preocupación real.

¨ Lo sé pero vamos a hacer todo lo posible por que funcione y solo van a ser unos meses¨ Explicó convenciéndose a sí misma. ¨ ¿Cómo esta Beth?¨ Preguntó cansada de hablar de su vida. No le gustaba hablar de cómo se sentía con nadie que no fuera Rachel.

La cara de Shelby cambió radicalmente y eso no pasó desapercibido para Quinn. Era imposible ignorar el brillo de su mirada, su sonrisa y el tono orgulloso en su voz. ¨ Es… está muy bien. Impaciente por conocerte, feliz, nerviosa… Es muy inteligente y muy tímida, así que no te extrañes si al principio sientes que no está muy interesada. No le gustan los abrazos, o eso dice, pero se pasa las noches abrazada a aquel conejito que le regalaste y…¨

Quinn abrió los ojos con sorpresa. ¨ ¿Aun lo tiene? ¨

¨ Claro ¿pensabas que lo tiraría o algo así?¨ Preguntó haciéndola sonrojar y sentirse un poco culpable porque si, había pensado que la mujer se habría deshecho de aquel regalo hacía muchos años.

¨ Gracias¨

¨ ¿Por no tirar el peluche?¨ Bromeó.

¨ No. Por cuidar de ella y por dejarme verla¨

¨ Es lo que ella quiere¨ Le aseguró Shelby regalándole una tranquilidad que hacía años no tenía. Su hija no la odiaba por haberla dejado, ahora podía dejar de odiarse a sí misma por ello, aunque siempre supiera que hizo lo mejor para Beth.