Estaban entrenando. Se había convertido en una extraña competición para ver quién era capaz de causar el mayor daño. Sasuke se limitó a ignorar el mundo a su alrededor, pero sólo funcionó durante unos treinta y siete segundos. Al pasar dieciséis, Naruto se dio cuenta de lo que estaba haciendo, sacudió la cabeza y se juró a sí mismo que no sería ignorado. Especialmente por el Uchiha.

Al llegar los veintidós, Sasuke ya estaba volando por el aire, pillado por sorpresa con el súbito ataque. Se miraron, con enfado y ansiedad. La mirada del Uzumaki rezumaba desafío y confianza. Sasuke estuvo confundido por un instante, pero entonces él también sacudió la cabeza y se lanzó a la carga.

Kakashi había dejado de intentar pararlos hacía ya tiempo. No era porque pensaba que era imposible hacerlo, sino porque comprendía. Mientras hicieran esos ejercicios, compitiendo el uno contra el otro sin descanso, no estarían pensando en Sakura. Y más tarde, estarían demasiado cansados como para pensar en ello antes de dormir.

También le daba a él la oportunidad de leer porno sin nadie que lo molestara, lo cual estaba bastante bien. Kakashi también necesitaba una distracción.