Descargo de Responsabilidad: Quinn, Rachel y cualquier personaje/referencia a Glee en esta historia no me pertenecen.


Anhelos

Un día. Menos de veinticuatro horas, ese era el tiempo que tenía que esperar para volver a ver a su chica. Volver a ver sus ojos, escuchar su risa contra su cuello, sentir sus labios, hacerle gritar su nombre… Se moría por ver a Quinn de nuevo, y la ansiedad era mayor cuanto más cerca estaba el momento. Hablar cada noche no era suficiente y no había querido confesárselo a la rubia, pero la necesitaba a su lado más de lo que había llegado a imaginar antes de separarse. Por suerte la melancolía solo invadía su cuerpo durante las noches, cuando tenía que decirle adiós y esperar a que el sueño ganara la batalla con los recuerdos de su novia.

Los ensayos ocupaban prácticamente todo su día, el de ella y el de todos sus compañeros. François solo les daba un par de horas para comer al medio día y llevaban toda la semana acabando como muy pronto a las nueve de la noche, lo que le dejaba el tiempo justo para llegar a casa, ducharse, cenar y meterse en la cama con el teléfono en la mano para hablar con Quinn. Y ésta no es que dispusiera de mucho más tiempo, la próxima semana empezaban sus clases en la universidad, si, había aceptado, y por ello debía adelantar todo lo posible en sus proyectos para poder ir el fin de semana a verla.

Aquel jueves fue diferente, eran solo las siete de la tarde cuando el director se despidió de ellos felicitándolos por su entrega y su esfuerzo, especialmente a los tres protagonistas, ella, Kevin y Emily, quienes llevaban la mayor carga dramática de toda la representación. Rachel estaba tan ansiosa por recoger sus cosas y llegar a casa cuanto antes para llamar a Quinn que la presencia de Jason a su lado le sobresaltó.

¨Rachel, Rachel, Rachel…eres mi salvación, la única opción entre este grupo de aburridos¨ Gritó para que todos le escucharan. ¨ Por favor, di que sí¨

¨ La única opción ¿para qué? ¨ Quiso aclarar la morena sin dejar de sonreír. En aquellos días había podido ver que Jason no solo era un mujeriego sino un payaso en toda regla. Todo se lo tomaba a risa, excepto el trabajo.

¨ No te dejes liar, Rachel¨ Intervino Kevin golpeando al otro chico.

¨ Ni caso¨ Dijo Jason restándole importancia a su compañero. ¨ Él no quiere venir porque su noviecito ya está en la ciudad y va a tener una noche muy movida¨ Añadió guiñándole un ojo a Kevin, quién estalló en risas al igual que la morena.

Rachel, que hasta ese momento se mantuvo al margen, decidió preguntar. ¨ ¿Jeremy ya está aquí?¨

¨ Debe. Llegaba a las seis ¨

La diva sonrió. ¨ Quinn viene mañana, deberíamos salir los cuatro este fin de semana…si os apetece¨ Sugirió no ilusionándose demasiado. Su compañero le había contado tantas cosas sobre su novio que realmente le apetecía conocerlo, y quería que el conociera a Quinn porque… quería que todas la conocieran, su chica era perfecta.

¨ ¡Claro! ¿A tu chica le parecerá bien?¨ Preguntó dudoso. No la conocía pero lo que había escuchado de ella le hacía sospechar que preferiría estar a solas con la morena. Antes de que ella pudiera contestar que por supuesto, Jason les recordó que seguía ahí.

¨ Mucho amor, todo muy bonito pero ¿Qué hay de mí? Emily se va a casa el fin de semana y vosotros en plan parejitas ¿Qué hago yo?¨ Reclamó su atención. Ellos dos rieron.

¨ Dudo mucho que no tengas alguna amiguita con la que salir¨

¨ ¡Por supuesto que la tengo!¨ Dijo casi ofendido por las palabras de la diva. ¨ Pero este fin de semana no me sirve y tú eras mi única posibilidad¨ Kevin puso los ojos en blanco por el fingido dramatismo del chico.

¨ ¿Qué quieres de mi exactamente? ¨

¨ El grupo de un amigo toca el sábado en un local espectacular y cuanta más gente vaya, mejor. Dime que vendrás¨ Le pidió tratando de ablandarla con gestos lastimosos.

¨ No se…¨

¨ No, tú no me puedes fallar, Rachel. El idiota este ya me ha dicho que no¨ Dijo dándole un golpe a su amigo.

¨ ¡Ey! Te he dicho que se lo propondría a Jeremy¨

¨ No te prometo nada pero hablare con Quinn¨

¨ ¡Veis! Luego me preguntan porque no tengo novia. Así no tengo que pedir ni dar explicaciones a nadie¨ Vociferó dándose la vuelta para alejarse. ¨ Llamadme si decidís no ser tan aburridos¨ Añadió antes de salir del teatro dejándoles boquiabiertos y dudando de su cordura.

¨ ¿De verdad se lo vas a decir a Quinn?¨

Rachel frunció el ceño. ¨ Si ¿Por qué no? Puede ser divertido¨

¨No sé, después de donde nos llevó a cenar anoche…¨

¨ Exageras¨

¨ Si hubieras venido, no dirías eso…era… pintoresco¨

Rachel sonrió. ¨ Ya veremos¨ Murmuró colgándose el bolso al hombro mientras se despedía.

Quinn cerró con llave la puerta del apartamento y fue directa al baño, desnudándose con rapidez y metiéndose en la ducha sin esperar a que el agua saliera mínimamente caliente. Quería acabar cuanto antes para poder esperar cómoda la llamada de su chica y cenar algo mientras, y no debía tardar en llegar esa llamada porque ya se le había hecho tarde al salir del estudio aquel día. Dicho y hecho, fue poner un pie fuera de la ducha y su teléfono comenzó a sonar. Quinn se cubrió el cuerpo con una toalla y corrió hasta la cama donde descansaba el móvil, pero éste dejó de sonar. Unos segundos después la música volvió a inundar el silencio de la habitación.

¨ Es pronto ¿Qué pasa?¨ Se preocupó la rubia. Eran solo las nueve y cuarto, y Rachel solía llamar a partir de las diez de la noche.

¨ No pasa nada. Hemos terminado pronto hoy y he pensado que no te molestaría que te llamara antes¨ Sonrió. Era escuchar la voz de Quinn y sonreír. ¨ ¿Qué haces?¨

¨ Acabo de salir de la ducha. He llegado hace nada¨ Explicó sentándose en la cama sin importarle que su pelo, aun goteando, ya empezaba a mojar la cubierta blanca de la cama.

¨ ¿Estas desnuda?¨ Rachel se mordió el labio solo imaginando la situación. Hacía mucho que no veía a su chica desnuda e imaginarla no era lo mismo.

¨ Casi, tengo una toalla¨ Acabó con las ilusiones de la morena. ¨ ¿Qué haces tú?¨

¨ ¿Yo? Estoy desnuda¨

Quinn se echó a reír. ¨ Mentirosa¨

¨ ¡Es verdad! ¿Quieres verlo? Enciende el ordenador ¨ Le propuso sin darle tiempo a reaccionar.

Quinn sonrió pasados unos segundos. ¨ Estas mintiendo Rach, solo quieres que lo haga para verme tú a mi¨

La diva suspiró resignada acostándose en su propia cama. ¨ Esta bien… ¿a qué hora llegas mañana?¨

¨ Mi avión llega a las seis y media si no hay retrasos… yo…¨

¨ ¿Si?¨

¨ Estoy deseando verte¨

¨ Y yo a ti, Quinn¨ Murmuró la morena. ¨ Tengo tantas ganas de abrazarte, de poder besarte… no sé si vas a poder respirar o hablar en todo el fin de semana¨ Comentó haciéndola reír. Lo que le hacía reír a ella también. ¨ El novio de Kevin también estará aquí y he pensado que podríamos salir con ellos una noche… si te apetece ¨

¨ Claro¨

¨ Y Jason me ha pedido que vaya el sábado al concierto de unos amigos para llenar el local. Le he dicho que te lo preguntaría¨

¨ Rachel… no sé, ya veremos¨

¨ Ya sé que no te cae muy bien Jason pero cuando lo conozcas te va a gustar, es divertido¨ Insistió. ¨ Es casi tan sarcástico como tu¨

¨ Ya veremos¨ Repitió la rubia. Lo poco que sabía de ese chico era que era un mujeriego, le gustaba jugar con las chicas y encima se enorgullecía de ello, y eso era suficiente para que no le gustara alguien así cerca de su novia. ¨ ¿Cómo piensas sorprenderme cuando llegue?¨

¨ ¿Quién dice que voy a sorprenderte?¨

¨ Mas te vale darme un buen recibimiento o me pensare si vuelvo a ir¨ Bromeó.

¨ ¿Cómo va todo por el estudio?¨ Cambió de tema. No quería ni pensar en la sola idea de no tener a Quinn ahí cada fin de semana como le había prometido.

¨ Bien, hoy he avanzado mucho con uno de los proyectos y si todo va bien podré terminarlo la semana que viene¨

¨ Entonces te voy a tener todo el fin de semana para mi ¿Nada de trabajo?¨

¨ Nada¨ Prometió Quinn. ¨ Rach¨

¨ Dime¨

¨ Me estoy congelando de frío ¿te importa si me visto y te llamo en cinco minutos?¨ Sugirió haciéndola reír.

¨ No tardes¨ Dijo y enseguida escuchó el pitido que le indicaba que ya no estaba al otro lado. Le daría diez minutos a su chica antes de volver a ´molestarla´ y así ella podría prepararse algo ligero para cenar. Esa noche, y a pesar de que iba a verla al día siguiente, no entraba en sus planes dejar que Quinn se fuese pronto a la cama, al contrario, iba a mantenerla al teléfono tanto como su imaginación fuese capaz de encontrar algo de lo que hablar. Y con Quinn nunca era difícil encontrar un tema de conversación.