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Tsunade vació una cantidad considerable de bebidas alcohólicas. Botella tras botella, descendieron a través de su garganta durante horas. La muy respetable Quinta Hokage tenía un gran dolor de cabeza, y no precisamente a causa de estos hábitos.

Los Uchiha habían sido problemáticos desde que cualquier persona mentalmente sana podía recordar. Incluso en aquellos momentos, parecían estar burlándose de Konoha desde la tumba, en forma de un niño muy molesto que se negaba a cooperar. No podían obligarlo, o sino, como Kakashi comentó muy sabiamente, podría acabar perdiendo la cabeza del todo y desertar tan pronto como le fuera posible. Y sin embargo, ¿qué demonios podía hacerse si el chiquillo ya llevaba cuatro horas bajo arresto, para prevenir que abandonara la aldea?

Tsunade suspiró y echó un vistazo al otro niño problemático que estaba literalmente gritando que tenía la solución, de pie frente a su escritorio, sus brazos apoyados contra la superficie de madera en desafío. Sus ojos brillantes y azules reflejaban convencimiento, una resolución de acero irradiando desde él en olas. La mujer lo miró de mala manera, parpadeando para quitarse de encima la pesadez de las bebidas, y le gritó en respuesta para ponerlo en su sitio.

—¡No entiendes nada! ¡Sólo quiere proteger las cosas que le importan- las cosas que ama!

Kakashi, que estaba esperando junto a la puerta con el aire más casual, echó una mirada a su estudiante. Interesante. Tal vez Naruto tenía algo de razón. No es que hubiera logrado especificar si ese tesoro era el orgullo de su clan o de su compañera de equipo. No, eso no era lo importante.

Era lógico que Sasuke quisiera volverse más fuerte, incluso si lo que estaba protegiendo era el nombre del clan Uchiha. No importaba si el estado de Sakura era sólo más leña al fuego de su odio, contra el hombre que casi los extinguió: Sasuke sentía que Konoha sólo lo retrasaría en su misión. ¿Había Naruto, contra todo pronóstico, ver a través de la máscara de hielo de su compañero, rival y amigo? Sí, claramente lo había hecho.

Y quizá… había otras cosas colándose a través. La imagen de Sakura, tan brillante y vivaz, con sus cambios de humor malamente contenidos y cariño sin fin, apareció en su mente. Tal vez, sólo tal vez, Naruto había visto algo que nadie más logró encontrar, simplemente porque veía las cosas de un modo totalmente distinto y único.

El chico sabía del precario balance en la mente de Sasuke, pero… ¿sería eso suficiente?