Descargo de Responsabilidad. Quinn & Rachel no me pertenecen.


Normal

La música estaba demasiado alta y el local sospechosamente vació, a Quinn no le extrañó para nada que el amigo de su chica les pidiera que acudieran aquella noche, si ella tuviera que actuar en un local y al llegar se encontrara a no más de veinte personas sería un poco…decepcionante, por no decir deprimente. Y eso era lo que había allí, veinte, veinticinco personas como mucho, aunque todavía era pronto, así que en silencio la rubia rogaba porque aquello se animara o iba a ser una noche perdida con su novia para nada. Ni siquiera Kevin y Jeremy estaban allí.

¨ Creo que llegamos pronto¨ Rachel habló guiando a su chica hasta la barra más cercana de las tres que había por toda la sala.

Quinn la miró con una sonrisa irónica. ¨ ¿Tú crees?¨

¨ No te hagas la lista conmigo ¿Quieres? Seguro que pronto empieza a llegar gente¨

¨ Si tú lo dices¨ Murmuró. Y cuando Rachel la miró desaprobando su comentario, ella la besó inesperadamente. Algo corto e inocente pero suficiente para hacer cambiar a la morena el gesto de su cara por una sonrisa. ¨ ¿Qué vas a tomar?¨

¨ Lo de siempre¨

Quinn asintió y dando media vuelta se dispuso a la difícil tarea de llamar la atención de la chica en la barra, o eso habría sucedido si aquel sitio no estuviese tan vicio. La chica no tardó en acercarse hasta la pareja y Rachel, que hasta ese momento se mantenía ajena a todo observando el escenario y la pista de baile, tomo la mano de Quinn nada más escuchar un ¨ ¿Qué te pongo?¨ seguido de ¨ guapa¨ procedente de la voz de aquella desconocida. ¿Posesiva? Solo lo necesario. La rubia miró a su chica entrecerrando los ojos y cuando se percató de lo que estaba sucediendo sonrió negando con la cabeza. Luego la celosa era ella. Ignoró hacer cualquier comentaría porque, dijera lo que dijera, Rachel se lo negaría, y pidió sus bebidas.

La joven morena tras la barra no tardó en regresar con su pedido y solo por molestar a su chica, Quinn le guiño un ojo después de agradecerle su atención. Rachel trató de empujar a su chica medio en broma, medio en serio pero la rubia fue más rápida y con un atropellado movimiento la atrapó entre sus brazos compartiendo risas.

Las dos estaban tan encerradas en su propio mundo y su pequeño juego que no fueron consciente de la llegada de un nuevo miembro al local hasta que éste no estuvo a su lado y habló.

¨ Por favor, por favor…dime que no eres su novia y que tengo alguna oportunidad¨ Suplicó el joven juntando las manos bajo su barbilla. Rachel reconoció su voz incluso antes de verle la cara, pero Quinn frunció el ceño molesta por la interrupción.

Miró a Rachel, luego a aquel moreno alto de ojos verdes y otra vez a su novia antes de sonreír educadamente y contestar. ¨ Eh… no y si¨

¨ ¿No eres su novia, y sí, tengo una oportunidad? ¨ Probó suerte sacando una sonrisa a Rachel. Lo compadecía, una parte de ella lo hacía, porque si aquella era una de sus tácticas para ligar, quizá exageraba un poco en sus conquistas.

¨ Si, soy su novia¨ Confirmó Quinn señalando a la misma. ¨ Y no, no tendrías una oportunidad aunque no lo fuera¨ Acabó de un golpe con el ego del chico, aunque no pareció muy afectado a juzgar por su risa.

¨ Me gusta tu chica¨ Se dirigió a su compañera. ¨ Soy Jason¨

¨ Quinn¨

¨ Lo imaginaba. Hemos oído tu nombre un millón de veces… y no exagero¨ Confesó el chico ruborizando un poco a la morena. ¨ Tu novia está un poco obsesionada contigo ¿sabes? No deja de repetir lo guapa que es Quinn, lo perfecta que es, lo lista que es…llegamos a pensar que se lo estaba inventando todo¨

¨ ¡Ey! ¨ Protestó Rachel inmediatamente ¨Estoy aquí, no soy invisible ni sorda¨ Le recordó. Después fijó su mirada en el brazo de Jason sobre los hombros de su novia y rápidamente golpeó su otro brazo para que la soltara.¨ Quita tus manos de mi chica si no quieres quedarte sin ellas¨ Le amenazó muy seria.

¨ También es un poco celosa¨ Jason se burló de ella revolviéndole el pelo para molestarla más.

¨Lo sé¨ Admitió Quinn indignando a su chica.

Rachel bufó agarrando su copa, y tras darle un largo trago se marchó al centro de la pista murmurando un ¨ Sabia que no teníamos que venir¨ que hizo reír a los otros dos.

Que el local estuviese medio vacío no era excusa para que su chica no ocupara la pista y bailara libremente, y Quinn lo sabía, por eso no hizo nada por detener sus pasos. Por eso y porque le encantaba verla bailar. Puede que Rachel no fuese la mejor bailaría, podía seguir una coreografía de forma perfecta después de algunos ensayos pero cuando se trataba de bailar sin unos pasos marcados, sin direcciones… ese era otro asunto. Pero era en esos momentos, cuando la diva desaparecía y solo dejaba paso a la dramática, inocente, sexy y algo torpe de su novia, cuando todo tomaba otro significado. Esos pequeños instantes hacían que la vida valiera la pena. Una sonrisa suya, una mirada, una caricia… eran pequeñas cosas, pero el tipo de cosas que hacían feliz a Quinn.

Por eso, la rubia no dudo un instante y tras observar brevemente a su novia comenzar a moverse en el centro de la pista, se disculpó con Jason y se acercó a ella por la espalda, rodeándola y descansando sus manos en el abdomen de la diva.

¨ Hola preciosa¨

Rachel sonrió al sentir a su chica a su espalda y por las cosquillas que le producía tener a Quinn hablándole en su oído. Aun así, intentó mostrarse indiferente al tacto de su novia. ¨ Hola¨

¨ ¿Estás sola?¨

¨ Eso depende¨

¨ ¿De qué? ¨

¨ De si mi novia quiere bailar conmigo o no¨

¨ Seria muy idiota si no lo hace¨

¨ Estoy de acuerdo¨ Admitió dándose la vuelta con una sonrisa. ¨ ¿Bailas?¨

Quinn sonrió también. ¨ Siempre¨

La música era tranquila aun, por lo que no hizo falta que ninguna se separase para bailar, y la verdad, no era algo que quisieran hacer en un futuro cercano, hasta que las circunstancias las obligase a hacerlo querían pasar todo el tiempo posible sintiendo la piel de la otra, su tacto, su respiración contra sus cuellos, sus labios o donde quiera que fuera a parar en ese momento.

¨ No me beses así que sabes que me encanta¨ Rachel hizo su mayor esfuerzo para apartar a su novia de su cuello tirándole suavemente del pelo y pedirle que dejara de besarla. Era pronto, demasiado, para empezar con aquellos juegos.

Quinn sonrió con malicia librándose del agarre de Rachel y volviendo a las andadas. ¨ Por eso lo hago¨

Uno, dos, tres. Hicieron falta tres suaves besos a lo largo del cuello de la morena para que ésta se relajase y concediera total libertad a Quinn para besarla una y otra vez con suma delicadeza y sensualidad, olvidando donde estaban y sin importarles cuantos mirones pudiera haber entre aquella gente. En otras circunstancia seria Rachel quien tendría que estar incitándola para recibir solo un beso, pero con tan poco tiempo, no podía desaprovechar cualquier oportunidad, y menos una como aquella, cuando la diva estaba completamente irresistible.

Lo que Rachel desconocía eran las segundas intenciones de aquellos besos que su chica le regalaba. Esos que eran solo la excusa perfecta para hacerla ceder a su siguiente petición.

¨ Este sitio está muerto, vamos al apartamento¨

Y Rachel estuvo a punto de decir que vale, que se fueran de allí y aprovecharan todo la noche encerradas entre las paredes de su apartamento pero unos fuertes brazos la levantaron del suelo sin previo aviso, separándola de su chica y acabando con la intimidad del momento que vivían.

¨ ¡Kevin, bájame al suelo! ¨ Exigió la morena mientras el chico le daba vueltas en el aire. ¨ ¡Ahora!¨ Pataleó consiguiendo lo que quería.

¨ ¡Auch! Rachel, eso duele ¿sabes? ¨ Preguntó pasándose la mano sobre la zona afectada por el golpe ´accidental´ que Rachel le había propiciado.

¨ Te lo mereces por payaso¨ Jeremy apareció en defensa de la morena. ¨ Hola chicas¨ Saludó abrazando a una y otra de forma rápida, y el saludo y gesto le fue devuelto por ambas, aunque Rachel se mostró más efusiva que su chica.

¨ Así saluda la gente normal¨ Le indicó la morena a su amigo acompañando sus palabras de un ligero empujón.

El muchacho sonrió. ¨ ¿Quién quiere ser normal, querida?¨ Jeremy y Quinn levantaron la mano a la par y los otros dos estallaron en risas. Camuflando en ellas un ¨aburridos¨ bastante claro que lejos de ofender a los aludidos les hizo sonreír.

Ya estaban todos los que tenían que estar y poco a poco parecía ir llegando más gente al local hasta llenarlo, puede que después de todo la noche prometiese cosas divertidas.