Kakashi tenía que reconocer que, por una vez en su vida, el Uzumaki había intentado mantener una conversación casi civil. Sin embargo, hablar con Sasuke era como hablarle a un muro, uno que era muy bueno con las malas miradas. El choque de voluntades podía ser escuchado desde una gran distancia, reverberando a través de los pasillos de la prisión.
Parecía una causa perdida. Si no fuera por el hecho de que uno de ellos estaba encadenado, Kakashi estaba seguro de que ya se habrían puesto a pelear. Ninguno parecía dispuesto a conceder la victoria. Y si un solo pulso del chakra del Nueve Colas se escapaba de la celda, tendría que detenerlos y llevarse a Naruto.
Pero no sucedió. Y de hecho, las voces de los dos chicos enmudecieron de pronto. Kakashi echó un vistazo al interior de la habitación: Naruto estaba sentado junto a Sasuke, en un banco que colgaba del muro. Ambos miraron al suelo, el dolor bajo la ira muy visible en ese instante. Estaban susurrando, y apenas pudo oír lo que decían, pero las palabras estaban enunciadas de forma grave, casi solemne.
Sasuke soltó un suspiro molesto, prácticamente un resoplo, frunció el ceño y cruzó los brazos. Tenía mala cara, su rostro contraído en una mueca llena de conflicto. Parecía que el rubio estaba ganando terreno, lenta pero seguramente. Lo que Kakashi oyó hizo que sintiera la necesidad de sonreírse: Naruto era muy locuaz cuando se trataba de hacer que la gente cambiara de parecer. Una hora y cuarenta y siete minutos, pero lo hizo.
Naruto había ganado la habilidad de comprender un poco de lo que pasaba por la cabeza de Sasuke, pues ambos habían experimentado la misma pérdida. Estaban unidos por su vínculo con Sakura, por mucho que ella significara cosas distintas para cada uno de ellos. Y con eso, Naruto había encontrado un pilar común con el que convencer a su rival.
El tozudo Uchiha por fin accedió a ayudar, con una condición: una vez Sakura fuera capaz de cuidar de sí misma, sería libre de irse si quería. Tsunade casi lo golpeó con una de sus botellas, pero el dolor de cabeza que sentía le dijo que no valía la pena enredarse con este asunto más. Ambos se miraron duramente durante un rato, ella dijo que lo decidirían en el futuro, y ahí quedó la cosa.
Kakashi le dio una palmada en el hombro a Naruto, cuando nadie miraba.
