Ino alzó una ceja. Le dio unos golpecitos a Lee en el hombro y él se dio la vuelta. El chico tardó medio segundo en reaccionar, abriendo la boca hasta que formó una "o" muy redonda. Desde que se tropezaron en el hospital, pasaban más tiempo juntos. Lo cual era ciertamente extraño: Lee daba repelús a cualquier persona con la menor idea sobre decoro, e Ino era… bueno, Ino.

Todo empezó cuando hablaron sobre Sakura. En algún momento, la chica mencionó su rivalidad: cada palabra estaba llena de amargura, porque de un modo u otro, Sakura era importante para ella.

Sus naturalezas competitivas acabaron por por dominarlos y empezaron a intentar superarse el uno al otro con desafíos. La gente murmuraba que sólo alguien tan loco como la Yamanaka tendría la valentía (o estupidez, o locura…) como para hacer eso con alguien como Lee.

Pasar sus momentos de duelo mediante esfuerzo y una gran cantidad de sudor poco atractivo funcionaba muy bien. Era una rutina con la que estaba perfectamente contenta, permitiendo que sus horas transcurrieran ordenadamente, a pesar de todo.

Al menos, hasta que la chica rubia vio a una pareja todavía más extraña que ellos. Sasuke tenía toda la pinta de sentirse más incómodo que nunca antes, con el Sharingan activado y ayudando a Sakura a caminar; la chica se desplazaba con pasos mecánicos, su expresión vacía y una banda en torno a los ojos.

"Qué demonios" no llegaba a describir sus reacciones, y lo mismo parecían pensar muchos de los ciudadanos de Konoha. Algunos estaban sorprendidos de ver a la pelirrosa con vida. Otros alzaban las cejas ante la extraña combinación. Los que conocían los detalles de la situación se limitaron a reírse en voz baja.

Y ahí estaba Naruto, que fulminaba visualmente a cualquiera que los mirara de una forma que no le gustaba; y Kakashi, que todavía estaba leyendo su libro de porno, ambos caminando tras el extraño par.

El equipo Siete estaba reunido, y vaya espectáculo que era.


Nota: tenía que ir a peor antes de mejorar :)