La primera cosa de la que Sasuke se dio cuenta fue la ligera sonrisa. Tenía que admitir que observaba a Sakura, no de una manera pervertida, sino para ver si había alguna reacción que no estuviera provocada por su persona. Se encontró a sí mismo mirando demasiado en varias ocasiones, y entonces decidió que era mejor más que menos. No es como si estuviera dejando de lado su entrenamiento… sólo cumpliendo con su parte del trato. Sí, tenía que ser eso.

Y ella sonreía cada vez que oía el canto de los pájaros: era su estación, así que estaban por todas partes, y estaba claro que Sakura se daba cuenta. Quería hacer un poco de experimentación por su parte, así que atrapó a uno y se lo trajo en una pequeña jaula, dejándola verlo.

Sakura hizo una mueca. ¿Qué? ¿No era ese tipo el que le gustaba?

Sus ojos se abrieron una fracción de milímetro cuando vio un tic en los dedos de la chica, como si quisiera mover las manos. Así pues, le dijo que el ave era para ella, que podía hacer lo que quisiera, y se puso a la espera. Tras lo que pareció ser un siglo, Sakura alzó las manos hasta la puerta de la jaula y la abrió.

Incluso si no podía hacer mucho por su cuenta, Sakura estaba bajo entrenamiento para mantener sus músculos en buena forma. Y sin embargo, sus dedos temblaban, como si estuviera luchando contra una extraña fuerza invisible, sólo para moverlos. Dejó caer la mano inmediatamente, pero su rostro siguió el movimiento del pájaro al que acababa de dar la libertad.

Sakura sonrió mientras la figura marrón y negra del ave se hundió entre las hojas del bosque de Konoha.


Nota: creo que una de las particularidades de la historia es que Sasuke, en la extraña posición que tiene, gana la oportunidad de hacer lo correcto sin verse atrapado en la venganza/oscuridad.

Es un cambio de foco para él, e imagino que no podría mantenerse desinteresado eternamente... Tarde o temprano, surgirán situaciones peculiares a causa de ello.