Descargo de Responsabilidad: Glee y sus personajes no me pertenecen.
Beth
A pesar de que la vida le había demostrado una y otra vez que de nada servía planificar el futuro, Quinn lo había hecho para ese fin de semana. Había imaginado cientos de escenarios, posibles momentos, conversaciones inexistentes… y nada iba a ser como esperaba. Tampoco peor, ni mejor…solo diferente.
Su pierna subió y bajó rítmicamente incontables veces como muestra de su estado mientras esperó su hora para embarcar. Igual que durante el vuelo de sólo hora y media, puede que algunos minutos más. Pero el temblor fue incontrolable cuando, sentada en aquel parque de una ciudad en la que apenas había estado unas horas dos semanas atrás, veía el momento acercarse. Algo que había estado esperando casi doce años y que le hacía volver a sentirse como aquella adolescente asustada que un día fue. Asustada de decirle a un padre excesivamente estricto que estaba embarazada, que el bebé no era de su novio, y que el padre era el judío con peor reputación en kilómetros a la redonda. Solo que ahora, no era su padre, sino su hija, ese bebe que una vez dejó, quien estaría ahí pidiéndole respuestas.
¿Por qué me abandonaste? ¿No me querías? ¿Qué hice mal? Una tras otra sonaban en su cabeza con la voz que había imaginado que tendría su pequeña y que inconscientemente era bastante parecida a la misma suya cuando era una niña. Asustada, emocionada, nerviosa…un cumulo de sentimientos que ahora volvía a repetir, todos a la vez, como cuando supo que tendría un bebe. Y Rachel no estaba ahí para calmarla.
Si algo conseguía relajarla en casi cualquier situación era su chica, y saber que su novia estaría con ella en un momento tan importante tal y como le había asegurado cientos de veces en los días previos, era lo único que le había dado tranquilidad para dormir cada noche esa semana, aunque fuera poco, porque sus conversaciones se alargaban hasta la madrugada.
Pero casi era la hora de encontrarse con su pequeña y ni rastro de la morena. Eso solo aumento el ritmo frenético de su pierna subiendo y bajando. No quería pesar que le había sucedido algo a su novia y tampoco que se había olvidado. Era imposible que olvidara algo así cuando la noche anterior habían hablado de ello, pero prefería la última opción a la primera porque si algo le sucediera a la diva, no iba a poder vivir con ello.
Y de repente, su pie dejó de rebotar contra la hierba a sus pies. Rachel ya no estaba en su cabeza y sus nervios extrañamente se calmaron. Ella estaba ahí. Solo unos metros la separaban de Beth, de su hija. Y el miedo no desapareció pero se vio camuflado por la felicidad de verla sonreír mientras se acercaba al banco donde la esperaba. Quinn quiso devolverle la sonrisa pero el temor a que en su lugar, y producto de la mezcla de sensaciones en su cuerpo, fuese una extraño mueca en su cara, se quedó completamente paralizada. Sin saber qué hacer ni que decirle a una versión más joven y más bonita de ella misma. Tampoco fue necesario.
¨Hola¨ Saludó la niña acompañando sus palabras con un gesto de su mano.
¨Ho- hola¨ El tartamudeo de Quinn hizo sonreír más a la niña y a Shelby que la acompañaba. A la rubia no le quedó más remedio que sonreír algo sonrojada en respuesta.
¨ Hola, Quinn¨
¨ Shelby¨
Eso fue todo. Un silencio extraño se formó entre las tres y el peso del pasado, o quizá de lo que estaba por venir, se hizo cargo de las emociones de las dos mujeres mayores. Para la pequeña adolescente era emocionante y nada más, llevaba mucho tiempo esperando ese momento.
La mayor de las tres fue la primera en romper aquel silencio. ¨ Voy…¨ Comenzó a hablar dudosa. ¨Tengo que hacer unas compras aquí al lado ¿te importa vigilarla mientras?¨ Señaló a su hija mientras hablaba con la rubia y eso hizo que se perdiera como la niña rodaba los ojos a sus palabras. Quinn no se lo perdió, y el gesto le pareció tan familiar que una pequeña sonrisa de orgullo se atrevió a asomar en sus labios.
Beth sonrió al verla e ignoró a su madre. ¨No te ofendas¨ Dijo directamente hablando con Quinn. ¨Pero no necesito que nadie me vigile¨ Añadió intentando imitar el tono de voz de Shelby.
¨Normalmente no es así, pero hoy esta graciosa¨ Contraatacó Shelby revolviéndole el pelo. Algo que molestaba exageradamente a la niña y ella mejor que nadie lo sabía.
Por eso protestó mientras trataba de peinarse de nuevo. ¨ ¡Mama! Vete ya¨
¨Está bien¨ aceptó la mujer mayor levantando las manos en señal de rendición. ¨Pórtate bien con Quinn¨
La niña sonrió levantando una de sus cejas y preguntó. ¨ ¿No lo hago siempre?¨ Shelby le lanzó una última mirada de advertencia mientras se alejaba dejándolas a solas como su hija le había pedido en casa. Confiando en que Beth se portara bien y en que Quinn no metiera la pata, no podría volver a casa con su pequeña decepcionada.
.*.*.*.
¡Oh Dios! Ya era de día, las siete, quizá las ocho de la mañana y el sol se colaba por su ventana molestando como nunca. ¿Por qué siempre la despertaba el sol? ¿Por qué en Nueva York nunca lo hacía? Sencillo. Quinn siempre… ¡Joder, Quinn! Pensar en su novia le hizo sentarse de golpe en la cama con los ojos bien abiertos…Quinn, Pittsburg, Beth, Shelby… Miró la hora. Casi las una. Era tarde, Quinn debía llevar una hora con Beth y ella no estaba, no se lo iba a perdonar jamás, estaba segura de ello y por una vez en su vida no estaba siendo dramática. Aunque puede que un poco. Se dio prisa en llamar a la rubia pero tenía el teléfono apagado y maldijo. ¨ ¡Joder, Joder, Joder! ¨ Gritó una y otra vez contra la almohada golpeando el colchón.
.*.*.*.
¨ Así que…¨ Quinn fue la primera en iniciar algún tipo de conversación. Creía que era su deber o algo así, pero la niña se le adelantó.
¨ ¿Es cierto que eras animadora?¨
Quinn tardó en contestar. No porque no supiera la respuesta, sino porque no esperaba esa pregunta. Había imaginado algunas más complicadas de responder. ¨ Si¨ Afirmó a la vez que asintió.
¨ ¿Jefa de animadoras?¨ Insistió con una sonrisa.
La rubia entrecerró los ojos y repitió su respuesta anterior. ¨ Si ¨ Le confirmó viendo algo parecido a la sorpresa en los ojos de su niña. ¨ Pero supongo que eso ya te lo habrá contado Shel… tu madre¨ Se corrigió sintiendo una pequeña punzada en su corazón. Lo tenía asumido pero ahora que veía a Beth, dolía un poco más.
¨Me ha contado algunas cosas pero no sabía cuales creer. Podría haberse inventado la historia de la jefa de animadoras solo para hacerte parecer…¨
¨Mejor¨ Susurró Quinn acabando las palabras de su hija, quien enmudeció al pensar que lo que estaba diciendo podía no sonar demasiado bien.
La niña miró a otro lado asintiendo. ¨Lo siento, a veces no pienso lo que digo¨
¨ ¿Quién lo hace a tu edad? ¨ Preguntó retóricamente la mayor de las dos. La otra simplemente se encogió de hombros.
¨ Normalmente yo¨
¨ No deberías, es más tendrías que poder decir lo que quieres siempre que no sea una falta de respeto para nadie. Callarse por miedo a lo que los demás puedan decir no es bueno¨
¨Mi mad…Shelby siempre me dice lo mismo¨ Quinn puso mala cara al darse cuenta de la corrección que la pequeña hizo en un momento. No quería que su hija sintiera que tenía que reprimir ciertas palabras por ella y se lo hizo saber.
¨ Esta bien, Shelby es tu madre, puedes decirlo¨ Y sonrió lo más sinceramente que pudo. ¨ Y puedes preguntar o decir todo lo que quieras cuando estés conmigo ¿de acuerdo? ¨ La pequeña asintió con media sonrisa. Una especie de mueca que le recordó al padre de la chica. ¨ Entonces, lo de ser animadora… ¿te interesa? ¨
¨ ¡Oh, no! No, no… mi mejor amiga quiere serlo pero yo no¨ Negó casi horrorizada y Quinn tuvo que reír por los gestos de Beth.
¨ Esta bien, me ha quedado claro… muy claro¨ Especificó.
¨ Prefiero jugar a animar¨ Quiso aclarar ella. Quinn se sorprendió.
¨ ¿De verdad?¨ Beth asintió. ¨ ¿Qué te gusta?¨ Preguntó imitando a la niña en su forma de sentarse en aquel banco que hacía rato ocupaban. Ahora las dos estaban frente a frente, con una pierna a cada lado de la madera bajo sus traseros.
¨Cuando era niña…¨ Empezó la pequeña, y se detuvo al ver la sonrisa burlona de Quinn y como rodaba los ojos. ¨No hagas eso… a mí no me dejan hacerlo¨ Señaló conteniéndose para no hacerlo. Quinn asintió poniendo gesto serio, la niña tenía carácter. ¨ Cuando era niña ¨ Repitió deteniéndose para comprobar que la chica rubia frente a ella no hacía nada y sonrió cuando así fue. ¨ Me gustaba jugar al futbol¨
¨ ¿Futbol? ¨
¨ Si, pero el idiota de…¨
¨ ¡Oye! No creo que tu madre te deje decir esas palabras¨
Beth negó avergonzada. ¨ Lo siento ¨ Se disculpó. ¨ Eh… James, un chico del equipo empezó a decir que el futbol no era para las chicas y cuando me canse… bueno, digamos que le deje claro que hasta en boxeo sería mejor que él¨ La rubia se mostró sorprendida pero se abstuvo de dar cualquier charla sobre la violencia. Shelby ya lo habría hecho. ¨ De todas formas dejó de gustarme el futbol hace tiempo¨
¨ Y ahora ¿Qué haces ahora?¨
¨ Me gusta el tenis y voy a clases de karate ¿Te gusta el deporte?¨
¨Después de las animadoras, en la universidad, hice algo de natación pero más por terapia que otra cosa. A veces sigo yendo a nadar porque es tranquilo y puedo pensar¨ Reflexionó en voz alta. ¨ Y cuando tengo tiempo voy al gimnasio. Ese es todo el deporte que hago¨
Beth sonrió conforme con la respuesta, lo que hizo sonreír a Quinn. ¨Soy buena en matemáticas pero prefiero literatura¨ Cambió repentinamente de tema. ¨ Leo casi cualquier libro que esté permitido para mi edad que puedo encontrar en la biblioteca del colegio, y algunos para mayores… pero no se lo digas a nadie¨ Le pidió ladeando la cabeza ligeramente hacia el lado derecho. Quinn asintió dándose cuenta que de ahora en adelante, cada vez que hiciera eso, iba a conseguir lo que quisiera de ella. Era adorable. ¨ ¿Te gusta leer? ¨ Otra cosa de la que pudo percatarse fue del interés de la niña por sus gustos, probablemente buscando similitudes. Por suerte las había.
¨ Me encanta leer¨ Afirmó sonriendo. Su hija no supo donde se había metido con esa pregunta hasta que la rubia no empezó a divagar sobre libros que recordaba haber leído a la edad de Beth. Libros que la pequeña probablemente ni conocía porque eran demasiado viejos pero igualmente escuchó atenta, con emoción. ¡Por fin alguien compartía su amor por los libros! No es que Shelby no lo hiciera, pero siempre eran obras musicales, y la verdad, la música no era lo suyo. ¿Podía cantar? Sí, pero su voz no era demasiado fuerte, y después de un mes de clases, y para disgusto de su madre, abandonó. Demasiado sacrificio. No le gustaba tanto. ¿Bailar? Bailar era otro tema, le gustaba, podía hacerlo…pero era demasiado tímida para hacerlo en público. De todas formas no es como si fuera a fiestas en las que tenía que bailar.
¨ ¿Lo estáis pasando bien? ¨
La voz de Shelby les interrumpió en mitad de la explicación de Quinn sobre algún libro del que Beth no había oído hablar pero que buscaría más tarde por internet, algo sobre magos y brujas, animales míticos y un mundo de fantasía. ¡Eran sus favoritos!
Las dos chicas más jóvenes contestaron al mismo tiempo con un ¨Si¨ Y se echaron a reír contagiando a la mujer mayor.
¨ ¿Por qué no vas a los columpios un rato? ¨ Le propuso Shelby señalando la parte de juegos de aquel parque a solo unos metros de ellas.
Beth se quejó. ¨ Mama… soy mayor para los columpios¨
¨ Ve¨ Le indicó con tono suave. La niña suspiró resignada obedeciendo a su madre, mientras ésta ocupó su lugar en el banco junto a Quinn. ¨ ¿Qué tal? ¨
¨ Es… especial¨ Dijo con una sonrisa mirando a su hija. ¨Pero no me ha hecho ninguna pregunta acerca de porque no la mantuve conmigo. Solo las cosas que me gustan¨
¨ Ella lo sabe¨ Explicó la morena. ¨ Sabe que eras muy joven, que tus padres te echaron de casa y que hiciste lo que creías que era mejor para ella. Lo sabe y lo entiende¨ Continuó hablando para tranquilizar a la rubia. Aunque no sabía si tenía su atención, o ésta se dividía entre ella y la payasa de su hija jugando en los columpios. Mayor para columpios ¡Ja! ¨ Quinn¨ La llamó en el momento en que supo que había perdido completamente su atención en favor de Beth.
¨ Si. Perdona ¨
¨ No pasa nada ¿Puedo preguntarte algo? ¨
¨ Lo que quieras¨ Aseguró centrándose en ella y para ello tuvo que obligarse a dejar de mirar a Beth.
Shelby dudo unos segundos y tras un largo suspiro, habló. ¨ ¿Por qué no ha venido Rachel? Creí que…¨
¨ No ha podido venir¨ Fue brusca para tratar de ocultar su decepción. La misma que podía ver reflejada en la cara de la mujer mayor.
Si estar con Beth le había hecho olvidarse momentáneamente de su chica, la presencia de Shelby volvía a recordársela. No podía entender que había sucedido y esperaba, deseaba, que Rachel estuviese perfectamente.
¨Ha tenido que quedarse en chicago… los ensayos…¨ Mintió sin saber muy bien porque. O quizá sí. Puede que para mitigar un poco la decepción de la mujer.
¨ Entiendo. Vamos a comer en el sitio preferido de Beth, si quieres venir…¨
¨ No quiero molestar¨
¨ No molestas, y Beth estará encantada¨ Insistió.
La rubia aceptó con un asentimiento de cabeza. ¨ Gracias ¨ Dijo probablemente con la sinceridad más absoluta que había hablado nunca. No hicieron falta más palabras para que Shelby la entendiera. Ese ´gracias´ iba cargado de un montón de significados. Gracias por cuidar de ella, gracias por hacer que no me odie, gracias por dejarme verla…gracias.
Nuevo capitulo, y espero que menos decepcionante que el anterior. Gracias a quienes se molestaron en comentar (para bien o para mal) y sobre todo por leer. Si alguien esperaba un encuentro super dramático entre madre - hija, ya veis que nada de eso... por ahora la más pequeña parece tomarlo todo muy bien. Y por otro lado Rachel se lo ha perdido...
Gracias de nuevo y hasta la próxima actualización.
