Nota: actualización doble, lee el capítulo anterior si no lo habías visto.


Por supuesto, en menos de una semana las noticias se habían extendido por la totalidad de Konoha. Ino no malgastó segundo alguno en charlatanear lo sucedido a Lee, que aparentemente lloró de felicidad y se volvió incluso más jovialmente molesto; subsecuentemente, su equipo entero se enteró, y los rumores decían que Neji se lo contó a Hinata, que se lo dijo a Naruto (el cual se puso furioso y amenazó con un duelo a muerte contra Sasuke).

Y una vez Naruto lo supo, todo el mundo lo supo, especialmente debido a lo muy sonoro que fue cuando le dijo al Uchiha que se apartara de su futura novia y su cama, especialmente cuando ella estaba indefensa y durmiendo. Sasuke no tenía ni idea de que podía sentirse tan incómodo, pero parecía que cada día se metía en líos peores, como si algún retorcido dios del destino disfrutara de su sufrimiento.

Sakura escuchó presenció todo esto, completamente ajena al mundo. Había estado "observando" pájaros desde las nueve de la mañana: al principio de la primavera, muchos de ellos habían emigrado a Konoha desde tierras más cálidas. Mientras tanto, Sasuke se preguntaba si las habilidades regenerativas de Naruto se extendían a su garganta. Eso explicaría por qué era capaz de seguir gritando durante horas.

Acabaron peleándose, para la enorme diversión de Kakashi. Eran una familia rota de huérfanos, cuyos vínculos de sangre habían sido cortados. Ahora, ni siquiera Sakura estaba exenta de esta categoría. La tragedia podía destrozar a la gente o unirla, y él no podía evitar preguntarse qué habría pasado si no fuera por el estado de la chica.

Naruto se habría marchado con Jiraiya, Sasuke había estado acercándose más y más a ahogarse en su propio odio, y Kakashi… bueno, sobreviviría a su equipo, pero el peso del fallo habría estado siempre en su mente.

Parecía que, por ahora, su equipo estaba a salvo; y eso era todo lo que le importaba.