Descargo de Responsabilidad: Glee y sus personajes no me pertenecen.


Always together

Lunes. Ese día odiado por muchos y que para ella se había convertido en su favorito desde hacía unos meses, desde que llenaba los teatros con su último trabajo, y es que ese era el único día de la semana que Rachel terminaba pronto en el teatro y podía llegar a tiempo para cenar con su chica y pasar algo más de tiempo con ella, sin prisas ni bostezos molestos para interrumpir cada cinco minutos. Era agradable llegar a su apartamento y que la rubia estuviera allí esperándola para preparar la cena, o ver que directamente la esperaba con una maravillosa cena, velas y música para acompañar sus largas horas sin parar de hablar y compartir risas, caricias y besos. Aquella noche parecía ser uno de esos días si tenía que guiarse por los pasos apresurados que escuchó en el interior del apartamento nada más introducir su llave en la cerradura de la puerta.

Lo que escuchó a continuación la dejó casi helada con la mano pegada a las llaves y la puerta a medio abrir.

¨ ¡No abras! ¨Gritó Quinn desde dentro a la vez que se estrelló literalmente contra la puerta para impedir que lo hiciera.

¨ ¡Quinn! ¨ Protestó Rachel tratando de no reírse y preguntándose qué tramaría su chica.

¨ Esp..espera… un momento¨

¨No¨ Se negó a obedecer la petición de la rubia. ¨ Estoy cansada y necesito ir al baño ¡ahora! ¨ Mintió a medias. Si, estaba cansada, pero lo del baño era una excusa. Y a juzgar por la risa de Quinn, ésta lo supo inmediatamente.

¨ Un minuto, Rach¨ Volvió a pedirle tiempo. ¨ Es… estoy desnuda¨

¨ ¿En qué mundo eso me va a detener?¨ Preguntó a pesar de saber que no era así. Era solo otra excusa como su mentira de ir al baño. Rachel esperó impaciente unos segundos hasta que no pudo más. ¨ ¡Quinn! Abre ahora mismo ¨ Exigió volviendo a probar suerte solo para descubrir que la rubia había puesto la cadenita de seguridad para que no entrara. ¨ Lucy Quinn Fabray abre ahora mismo o - ¨ Su amenaza quedó en el aire al oír como la puerta se abría dando paso a una sonriente y casi aparentemente inocente rubia.

¨ Ya estᨠDijo con una sonrisa que Rachel conocía bien. ¨ ¿Ves? Completamente vestida y me ha sobrado tiempo para esconder a la otra chica en el baño¨

¨ Que decepción¨ Rachel puso su mejor cara de decepción sacando una sonrisa a su novia. ¨ Realmente esperaba que estuvieras desnuda ¨ Añadió besándola lentamente a modo de saludo.

La rubia sonrió con picardía. ¨ Yo espero que tú lo estés en unas horas¨ Habló con descaro guiñándole un ojo a Rachel, y una sonrisa divertida.

¨ Eres…¨

¨Encantadora. Lo sé¨

Rachel negó con la cabeza a la vez que sonreía. ¨Y engreída también¨ La acusó obteniendo una amplia sonrisa a cambió. La diva esperaba que su chica siguiera con aquel juego como siempre hacia por lo que le resultó extraño que cambiara radicalmente de tema.

¨ ¿Tienes hambre? No me apetecía cocinar así que he traído la cena de ese sitio que tanto te gusta…el que abrieron el mes pasada ¨ Aclaró para que supiera de cual hablaba. ¨ ¿Qué? ¨ Rachel la estaba mirando raro, como si hubiera visto algún tipo de alienígena o cualquiera otra criatura extraña.

¨ Eso digo yo. ¿Qué pasa?¨

¨Nada¨ Quinn contestó con tanta rapidez que no hizo sino confirmar las sospechas de Rachel.

¨ Quinn¨

¨Rachel¨ Pronunció también su nombre sosteniéndole la mirada. Pero cuando no pudo más. ¨ Ya te lo he dicho. Tengo una chica escondida en el baño y cuanto antes me acompañes a la cocina antes se podrá ir ella sin que la veas¨ Explicó mirando a ningún sitio en particular, tratando de alejarla del salón y de su habitación en concreto.

La morena se mantuvo firme en su lugar, guardando silencio y sin dejar de mirar a Quinn para ponerla nerviosa y que acabara confesando. Siempre funcionaba. Y estaba a punto de conseguirlo cuando la diva decidió cambiar de estrategia. Con un gesto serio y pensativo se llevó la mano a su barbilla. ¨ ¿Sabes lo que creo? Creo que tienes algo escondido¨

Quinn insistió. ¨ Si, una chica, ya te lo he dicho. ¿Cenamos o no?¨

¨ Dudo que sea una chica. Es más, estoy segura de que es una sorpresa. Quizá un regalo ¨ Adivinó. ¨ Si. Seguro que es un regalo de cumpleaños para mi¨

¨ ¿Por qué tendría que comprarte un regalo de cumpleaños? Hoy no es tu cumpleaños¨

¨ ¡Quinn! Basta ya. ¿Tienes mi regalo? ¿Dónde está? ¨ Cuestionó ansiosa.

La rubia se mostró desencantada y dándose por vencida confesó. ¨ Esta bien. ¿Por qué tienes que fastidiarlo siempre Rach?¨ Preguntó dándole la espalda. ¨ Yo voy a cenar. Está en la habitación. Haz lo que quieras¨ Le dijo marchándose sin más.

Rachel tardó unos segundos en reaccionar y sin saber que acababa de suceder, no lo dudo y a pesar de la curiosidad, siguió a su novia hasta la cocina donde ésta ya empezaba a sacar la cena de sus respectivos envoltorios.

¨ Lo siento¨ Se disculpó la diva abrazándola por la espalda y dejando un tierno beso en su hombro. Y entonces sintió algo raro en ella. La notó contener la respiración y luego, a pesar de todos sus esfuerzos, una sonrisa empezó a asomar en la comisuras de sus labios descubriéndose ante la diva. Todo era mentira. ¨ Serás… ¡No estas enfadada! ¨ Dijo soltándola inmediatamente. Intentándolo más bien.

Quinn fue más rápida que ella y le impidió alejarse. ¨ Te he engañado¨ Presumió robándole un beso corto. ¨ A lo mejor sí que debería haber sido actriz¨ Reveló sus pensamientos en voz alta. Rachel no dijo nada pero le fue imposible no sonreír. ¨ Tengo tu regalo pero quería que lo vieras pasada la media noche, cuando si sea tu cumpleaños ¿Puedes esperar?¨ Le pidió casi sin esperanza. Pedirle a su chica esperar por algo era pedir en vano.

¨ No puedo. Quiero verlo¨ Fue su respuesta. Incluso puso pucheros para ablandar a su novia y le concediera permiso.

¨ ¿Ni siquiera por mí?¨

Rachel lo pensó unos segundos. De verdad que si pero el final fue el mismo. No podía esperar y negando efusivamente con la cabeza se lo hizo saber a la rubia. Ella sonrió porque era lo que espera y porque ver a su chica, a la gran actriz comportarse como una niña pequeña era adorable y desesperante a partes iguales.

¨No pienso prepararte una sorpresa más en toda mi vida¨ Suspiró liberándola.

Rachel corrió hasta su habitación y Quinn no pudo seguir su ritmo perdiéndose su reacción, aunque a juzgar por su grito, su regalo le gustaba mucho.

¨ ¡Oh dios! Me encanta Quinn. ¿Cómo...? ¡Es el que quería! ¨ Dijo emocionada saltando sobre su novia, regalándole besos por toda la cara y finalmente en los labios.

Quizá era tonto acordarse de su ultimó cumpleaños con Quinn, pero aquel día supo que la rubia haría lo que fuera por hacerla feliz. No es que no lo supiera antes. Solo que para hacerle aquel perfecto regalo había tenido que hacer infinidad de llamadas, usar algunos contactos y prometer algunas reservas en su hotel que no tenía previstas y que solo le iban a generar pérdidas, y todo para conseguir hablar con el diseñador de aquel exclusivo diseño que una semana antes habían visto en un desfile y del que ella se había encaprichado.

Quinn hacia cosas así por ella todo el tiempo y siempre le quitaba importancia. No iba a permitir que siguiera haciéndolo. A partir de ahora iba a demostrarle la importancia que tenía para ella todo lo que hacía, desde sus visitas hasta el más tonto de sus mensajes solo para desearle buenos días. Nunca más iba a dejar que su chica menospreciara sus propios gestos. Nunca.

Pero antes tenía que descubrir que le había sucedido. Que la mantenía en aquel hospital.

Ni siquiera miró donde aparcaba. Le dio igual. Dejó el coche en la misma puerta del hospital y se bajó corriendo al interior del mismo, dirigiéndose a la primera persona que vio en el mostrador de la entrada, ignorando al chico de seguridad que la seguía unos metros atrás.

¨ Q…Quinn… Fabray¨ Dijo sin aire. Tenía que volver a retomar su rutina de ejercicios porque la carrera la dejo casi sin aire.

Una mujer de mediana edad la miró preocupada. ¨ Respire señorita Fabray¨

¨ No¨ Volvió a hablar, y cuando iba a explicar su situación, el chico de seguridad agarró su brazo.

¨ Señora, no puede dejar su coche ahí. Tiene que moverlo¨

¨ ¿Cómo dice?¨ Lo único que podía pensar era en Quinn, que importaba su coche.

¨ Su coche está entorpeciendo la entrada de urgencias. Tiene que quitarlo de ahí¨

¨ ¡No! Lo que tengo que hacer es averiguar cómo está mi novia¨ Ignoró al chico volviendo a dirigirse a la mujer, que asombrada observó toda la escena.

¨Señora, si no mueve su coche tendré que…¨

¨ Haga lo que tenga que hacer, no pienso moverme de aquí hasta que no vea a mi novia ¿entiende? ¨ Espetó harta de aquel chico y de no saber qué demonios le había pasado a la rubia. Ya estaba en el hospital, ya podían contarle lo que fuera ¿no?

Segundo pasillo, quinta cortina, segundo pasillo, quinta cortina… ahí le habían dicho que estaba Quinn. No podía ser tan grave si no estaba en quirófano o una habitación ¿no? Aun así el miedo se negó a abandonar su cuerpo y Rachel temía que nunca lo hiciera, de hecho a veces aun soñaba con el primer accidente de su chica, y aunque en aquel momento su relación era diferente, le dolió y se asustó tanto como con este. Eso tenía que significar algo, y la única conclusión a la que la morena podía llegar era que si en aquel entonces hubiera prestado más atención a los detalles, quizás las cosas hubieran sido diferentes.

Una, dos, tres…contó mentalmente según avanzaba por el pasillo y entre la tercera y la cuarta cortina de color verde, y que cerradas aislaban a los pacientes, la escuchó. Alto y claro, y con un tono molesto que casi la hizo sonreír.

Corrió los pocos metros que la separaban de su chica y sin previo aviso abrió la cortina donde ella estaba. La intrusión sorprendió a la joven enfermera que allí se encontraba y detuvo a la rubia a medio levantarse de aquella cama.

¨ Rach! Oh, gracias a dios. Diles que me dejen ir y… ¨

Las palabras de Quinn se desvanecieron cuando Rachel la besó. Sin importar que la enfermera estuviera allí con ellas, sin importar que medio hospital pudiera verlas porque, bueno, no estaban en una habitación privada precisamente, sin importar nada. Solo ellas.

Quinn suspiró en el beso dejándose llevar, enredando su mano en el pelo de su chica solo para intentar acercarla un poco más. Fue un beso suave, cálido y largo. Tan largo como la falta de aire en sus pulmones les permitió. Rachel fue la primera en retirarse, lentamente, dejando un pequeño beso sobre sus labios antes de descansar su frente sobre la de la otra chica.

¨ Te quiero¨ Murmuró Rachel, y sin querer le tembló la voz. Quinn estaba bien, ahora podía verlo pero si no hubiese sido así… Ni siquiera quería pensarlo. ¨ Te quiero tanto¨ Volvió a hablar escondiendo su cara en el cuello de su chica mientras la abrazaba en una posición algo incomoda. Realmente a ninguna le importó.

Fue un segundo. Un ligero ruidito, un gimoteo sin llegar a ser llanto, lo que hizo a Quinn darse cuenta de lo que estaba sucediendo. ¨ Estoy bien, Rach¨ Susurró en tono tranquilizador acariciando su pelo. ¨ Mi amor, mírame… Estoy bien¨ Repitió cuando consiguió que saliera de su cuello y la mirara a los ojos. ¨ Estoy bien¨ Le aseguró por tercera vez mirando directamente a los ojos, ahora rojos, de su novia. Odiaba verla triste, odiaba ver sus ojos así, y por eso la abrazó tan fuerte como la posición en la que estaba le permitió, susurrándole continuamente palabras tranquilizadoras al oído.

Rachel tardó en calmarse más de lo que a Quinn le habría gustado, pero fue incapaz de decirle nada porque entendía a su novia e imaginaba lo que había pasado. Si a ella la llamasen una noche, diciéndole que su chica se había visto envuelta en un accidente y estaba en el hospital, sin más datos, se habría vuelto loca. Y algo así debían haberle dicho a la morena porque no solían decir nada más por teléfono. Ni un ´no se preocupe´, ni ´está bien´…nada. Nada que pudiera tranquilizarla después de una llamada que involucrase su nombre y accidente en la misma frase.

La diva fue la primera en comenzar a separarse cuando se sintió con las fuerzas suficientes para mirar a su chica de nuevo. Mirarla y tocar cada parte de su cuerpo que no resultara inapropiada para el lugar en el que estaban fue lo que hizo.

Quinn sonrió por ello. Las caricias eran tan suaves. Su chica no pretendía nada, solo asegurarse que no había lesiones. ¨ Estoy bien…de verdad¨ Insistió la rubia tomando sus manos para detenerla. Las caricias eran inocentes pero ella no era de piedra y llevaban casi dos semanas sin verse.

Rachel quiso sonreír, de verdad que sí, pero sus ojos se detuvieron en la pequeña venda en la frente de su novia y su rostro ensombreció. Pero no fue hasta que trato de acariciar la herida y Quinn se retiró con gesto de dolor, que las lágrimas volvieron a amenazar con abandonar sus ojos.

La joven profesora fue rápida y, antes de que su novia pudiera alejarse, la detuvo. ¨ No es nada¨ Murmuró besando la mano de Rachel. Ésta cerró los ojos con fuerza para evitar llorar. ¨ No es nada, cielo. Solo un rasguño¨ Le aseguró tocándose ella misma donde antes lo había hecho la diva. ¨ Hubo un accidente y cuando traté de ayudar… me desmaye por la sangre… o el shock, no sé…me golpee un poco pero ya está. No es nada¨ Quinn no sabía cuántas veces iba a tener que repetirlo pero lo haría hasta que Rachel estuviera convencida.

¨ Estas bien¨ Murmuró besándola rápidamente. Y Quinn asintió.

¨ Me habría ido a casa hace horas pero no me dejaban hasta que llegara alguien y…¨ De repente Quinn frunció el ceño confusa. ¨ ¿Qué haces aquí?¨

¨Me han llamada¨ Explicó más confusa que la rubia.

¨ Pero…¨

¨ ¿Soy tu persona de contacto?¨ Preguntó intentando desviar el tema que su chica quería tratar. Funcionó y valió la pena solo por ver el leve sonrojo en las mejillas de Quinn.

¨ Lo cambié cuando empezamos a vivir juntas¨ Explicó encogiéndose de hombros como si no tuviera importancia. Pero la tenía.

¨ Eres increíble¨ Río la morena. ¨ Haces todas estas cosas increíbles como elegirme a mí en caso de una emergencia y no dices nada. Como si no fuera gran cosa¨

Quinn intentó protestar. ¨Pero… ¨

¨ Te quiero ¨ Dijo Rachel besándola para impedir que siguiera menospreciando su gesto.

¨ Pues llévame a casa y me explicas como has llegado tan rápida desde Chicago¨ Exigió la rubia levantándose y empujándola fuera para que resolviera aquello.

Rachel suspiró sabiendo que Quinn no iba a dejar pasar aquello fácilmente pero no puso impedimento alguno, no quería separarse de su chica pero lo que más deseaba era llevarla a casa y abrazarla toda la noche, y para eso tenía que hablar con su médico. Eso hizo y cuando todo estuvo solucionado, buscó a Quinn para irse a casa juntas. Siempre juntas.