Las patéticas excusas de Sasuke respecto a su desaparición no convencieron a nadie: Naruto lo persiguió y le echó un sermón por pensar que podía dejar a su equipo atrás. Kakashi no lo dijo, pero el joven Uchiha había estado bajo vigilancia constante durante algún tiempo. Seguir su rastro hasta el distrito de su clan fue fácil. Sabía que Sasuke no había abandonado Konoha, pero las razones de su desaparición seguían preocupándolo.

Resultó que estaba intentando encontrar cualquier tipo de información sobre el Sharingan. Había sido demasiado joven como para conocer todos los secretos, las doctrinas de los Uchiha eran estrictas: el chico sí poseía el conocimiento necesario para encontrar varios pergaminos. Se volvió más y más claro para Kakashi, una vez vio los documentos abiertos y desparramados por el suelo de una casa Uchiha.

Lo que fuera que Sakura padecía era manipulación mental del mayor calibre; en sintonía con el Sharingan, también. En alguna parte, tenía que haber información sobre algo por el estilo.

Kakashi no hizo comentario alguno en cómo de interesante era esta coincidencia: Sasuke se había lanzado de cabeza a esta búsqueda en el aniversario del rapto de Sakura.