Ella habló. Toda pregunta dirigida a ella era recibida con silencio. Esta vez, cuando él preguntó qué hacía aquí, ella respondió:

—Estaba preocupada.

Sasuke parpadeó varias veces, sorprendido de obtener una respuesta. Se olvidó de entrenar en ese momento, y confirmó que la situación era real. ¿Cómo había llegado ella allí?

—¿Por qué? —Sakura no se había movido por su cuenta en meses. Y ahora parecía increíblemente incómoda, por razones en las que él no quería pensar, porque lo volverían loco en segundos si lo hiciera. Incluso con los ojos al descubierto, ella se negaba a encontrarle la mirada.

Quería que ella lo hiciera, para ver un destello de su yo real, pero todo lo que había tras esos irises era siempre un poco de miedo y el recordatorio de lo que perdió. Quería, y lo odiaba. Eso parecía resumir cómo se sentía hacia ella.

—Por ti —especificó ella, tras un largo tiempo. Sus ojos se apartaron del suelo y su mirada se centró en la e Sasuke, haciendo que casi boqueara en su sorpresa. Había algo ahí, una emoción ardiendo tan intensamente que lo pilló desprevenido. Esos ojos no estaban vacíos de vida, y ahora brillaban con la luz de cosas que la mayoría de gente jamás llegaría a experimentar, así de grande era su profundidad.

Y entonces ella hizo una cosa típica de Sakura, y lloró.